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Crónica del undécimo Congreso internacional de americanistas/XXII

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Crónica del undécimo Congreso internacional de americanistas, primero reunido en México en octubre de 1895: primero reunido en México en octubre de 1895 (1896)
de Enrique de Olavarría y Ferrari
La Sétima y última Sesión Ordinaria

XXII
LA SÉTIMA Y ÚLTIMA SESIÓN ORDINARIA.


Después de las cinco de la tarde del miércoles 23 de octubre, abrió la sétima sesión ordinaria del Congreso Internacional de Americanistas, su presidente efectivo, el Sr. Lic. D. Joaquin Baranda, ante una concurrencia muy numerosa, en que figuraban muchas señoras y señoritas extranjeras y mexicanas, y los Sres. Arzobispos, Sr. M. A. Corrigan, de Nueva York; Sr. Jansson, de Nueva Orleans; Sr. Gabriels, de Misissipí; Sr. D. Eulogio Gillow, de Oaxaca; los Sres. Obispos, Sr. D. Fortino Hipólito Vera, de Cuernavaca; Sr. D. Mariano Luque, de Chiapas; y los Sres. Dignatarios, Sr. M. Farley, Sr. Mc. Kenna, Sr. Connolly, y Sr. Corrigan. Dada cuenta con el acta de la precedente sesión y con diversas comunicaciones, entre éstas algunas muy interesantes relativas à esculturas y utensilios antiguos últimamente descubiertos en localidades del Estado de Veracruz, ocupó la tribuna el Sr. D. José María Romero, Secretario del Consejo mandado elegir en cada reunión de America nistas, por el art. 7º de los Estatutos Generales, y con presencia de las actas de dicho Consejo Central, expuso que, reunido éste con el fin de ejercer las facultades que le otorgan los arts. 3º y 19, la opinión unanime de los miembros presentes, designó al Reino de Portugal para que en él se verificasen las sesiones del Duodécimo Congreso, si acaso esta desiguación fuese grata al Gobierno de ese país, sobre lo cual fué preguntado por medio del cable el Sr. Gral. D. Vicente Riva Palacio, Ministro de la República de México en España y Portugal. Así pensado y dispuesto, no faltó quien hiciese observar que en el Décino Congreso, el reunido en Estocolmo, había sido desiguada ya la ciudad de la Haya en Holanda. Dudándose que se hubiese formalizado tal designación, pues no le había sido comu nicada á México y contravenía á lo dispuesto en los Estatutos Generales, se telegrafió al encargado de la Legación Mexicana acreditada en Francia, y por él se supo que en efecto había sido designada la ciudad holandesa para lugar de reunión del Duodécimo Congreso, pero dejándose al Undécimo la facultad de proponer las cuestiones que hubiesen de tratarse en aquél. Pasado el asunto al estudio de una comisión formada por los Sres. D. Justo Zaragoza, D. José María Vigil y D. José María Romero, se consultó que quedase reconocida la designación hecha por el Congreso de Estocolmo, y que se propusiese al Duodécimo se sirva designar en su oportunidad y á su debido tiempo el Reino de Portugal para que allí se verifique el subsiguiente Congreso. Este dictamen fué aprobado por unanimidad y con gran satisfacción de las muchas personas que habían deseado mostrar sus simpatias á la noble nación portuguesa, á la cual el Sr. Miuistro de Justicia é Instrucción Pública, D. Joaquin Baranda, hizo en bellisimo discurso una referencia honrosa y entusiasta, acogida con nutridos aplausos. El Sr. Secretario Romero siguió exponiendo que en cumplimiento del art. 19o de los Estatutos, el Consejo había formado el siguien te programa de trabajos para el Congreso de Holanda: HISTORIA Y GEOGRAFIA. 1. Cálculo cronológico y geográfico de los períodos de la historia de América. 2. Relaciones que existían entre los diferentes pueblos americanos, antes del descubrimiento. 3. Organización militar de las naciones americanas antes del siglo XVI. 4. Cartas marinas del Atlántico y del Pacífico en el siglo XVI. 5. Alimentación de los antiguos habitantes de América. 6. Comercio, moneda y medios de cambio entre los antiguos pueblos de América. 7. Inmigraciones en la América en general y cuáles hayan llegado al actual territorio mexicano. 8. Interpretación de las danzas simbólicas de los aztecas. ANTROPOLOGIA Y ETNOGRAFIA 9. Origen y progresos de la raza caribe en América. Caracteres de esta raza. 10. Diferentes formas de flechas y su uso entre los indígenas de la América Central. 11. ¿Qué se sabe de la significación del arte ornamental de los indios de la América del Sur? 12. Ultimas investigaciones concernientes á la época de la primera aparición del hombre en América y de sus resultados. 13. Relaciones entre los esquimales y las otras razas indígenas de la América del Norte. ARQUEOLOGIA. 14. Estudios sobre las esculturas en piedra en la América Central. 15. Objetos en barro (poteries) de Nicaragua y Costa Rica. 16. ¿Puede hacerse una clasificación cronológica de los monumentos arquitectónicos de México y de la América Central? 17. Las habitaciones en las grutas 6 cavernas y las practicadas en roca ¿indican en el desarrollo de los indios agricultores un fase anterior à las grandes construcciones en piedra? 18. Habitaciones de las distintas razas que ocuparon el territorio actual de México; estudio comparativo de su arquitectura. LINGUISTICA Y PALEOGRAFIA 19. Cuadros de los jeroglíficos indios. 20. Nuevas investigaciones acerca de las lenguas indígenas de los pueblos de la América Central, y su afinidad con las de México y la América del Sur. Su distribución geográfica. 21. Nombres de animales en las lenguas indígenas de la América Central. 22. Idiomas de los indios de la América Central. 23. Descifración y comparación de jeroglíficos de las antiguas razas de México. Su importancia. 24. División y clasificación de las lenguas y dialectos que usaron los antiguos habitantes del actual territorio mexicano. Su estado presente. 25. Empleo de la escritura jeroglífica después de la conquista; importancia de su estudio y del de las lenguas mexicana y maya. 26. El calendario más antiguo de los mexicanos. Las calendarios zapoteca y maya. El Sr. D. Leopoldo Batres pidió que á la sección de Antropología se agregase la siguiente cuestión: "Craneometría: comparación entre los cráneos de los primitivos pobladores de América y los de los pueblos orientales del Asia." Esta moción fué admitida y con ella se aprobó el propuesto programa 6 cuestionario. Se dió después cumplimiento al art. 9 en el que se dispone que la publicación de los trabajos de cada Congreso se confie à una comisión elegida entre los individuos pertenecientes á la localidad donde se haya celebrado, y para ella fueron nombrados D. José María Vigil, D. Trinidad Sánchez Santos, D. Julio Zárate, D. Luis González Obregón y D. Jesús Sánchez. Aunque cumplidas estas formalidades se debió haber procedido á la clausura de las sesiones del Congreso, la abundancia de los traba jos á él presentados, y el interés de muchos de éstos, hizo que se resolviese dar lectura á algunos, y fueron los siguientes: "Memoria sobre la instrucción pública en México en el siglo XVI," escrita por el Sr. Obispo de Cuernavaca D. Fortino Hipólito Vera: como lo decía el autor en la introducción á su trabajo, éste no pasó de una compilación de datos ya conocidos, pero acertadamente dispuesto y bien escrito presentó de bulto y en agradable forma los heroicos esfuerzos de los venerables apóstoles de distintas religiones monásticas, que instruyeron á los indios y pusieron las bases de los colegios que en su mayor número llegaron á nuestra época, consagrados al fia para que fueron establecidos. El Sr. H. S. Jacobs, leyó en idioma inglés un laborioso Estudio sobre los rasgos generales de la civilización azteca. A su turno el Sr. D. Ramón Valle demostró, apoyándose en sus extensos conocimientos en idiomas náhuatl, tarasco y otomí, que el nombre de Guanajuato es puramente indígena, y de ahi dedujo que la población asi nombrada debió existir antes de la conquista, porque los españoles no acostumbraron poner nombres indigenas á pueblos ó ciudades fundadas por ellos; además, los diferentes barrios en que está dividido Guanajuato, llevan títulos que proceden de los idiomas mexicano ó náhuatl, purecha, tarasco, guachichil y otomí, pueblos que sucesivamente se disputaron y dominaron esa población, ya muy importante y codiciada por sus riquezas y su hermosura, antes de la venida de Hernán Cortés. Cuando hubo concluído el Sr. Valle su interesante disertación, tomó la palabra el Sr. D. Leopoldo Batres para presentar y describir una curiosa colección de objetos de alfarería policroma, gargantillas de oro, cobre y materias no analizadas aún, idolillos y variados utensilios por él descubiertos en las ruinas grandiosas de los palacios de Mida. Por ser ya muy avanzada la hora se resolvió no prolongar la sesión, lo que sin esa circunstancia habría sido muy factible, pues quedaban aún sobre la mesa diez y seis memorias y estudios presentados por los Sres. A. O. Galindo, L. Adam, J. Alatriste de Lope, M. Gil y Saenz, F. Ramos Duarte, P. G. Abarca, M. Gama, C. A. Neve, E. Amador, L. Castanedo, J. A. Aldaco, M. de la Grosserie, Ch. W. Currier, R. P. Dieseldorff y Th. Wilson. La Secretaria manifestó que todos esos estudios y memorias se insertarían en las publicaciones oficiales del Undécimo Congreso. Siguiendo la costumbre respetada en todos ellos, los concurrentes á la sesión fueron invitados á ponerse en pie y á recogerse un momento en sí mismos en recuerdo de los sabios americanistas que han fallecido en diferentes países, debiendo mencionarse entre los nues tros á los insigues D. Joaquín García Icazbalceta y D. Francisco Pimentel. El acto aquel, aunque muy breve, impresionó profundamente á toda la concurrencia con su solemne y eloquentísimo silencio. Durando aún sus efectos, se levantó el Sr. D. Justo Zaragoza, y visiblemente emocionado, dijo así:

"Antes de que se pronuncie la desconsoladora palabra de clausura, á nombre de los extranjeros que han asistido á las sesiones del Congreso, y de los españoles-puesto que éstos nunca han acostum brado á considerarse como extranjeros en esta nación-y antes de que nos veamos privados de la contemplación de este paraiso de las altitudes que se llama Valle de México; á nombre de todos los congresistas manifiesto la más sincera gratitud por la cariñosa acogida que el Gobierno y los hijos de la República nos han dispensado.

"Todos hacemos fervientes votos porque esta uación que acaba de dar al mundo civilizado idea de su grandeza y amor á la ciencia, simbolizada en esta reunión del Congreso de Americanistas, prosiga por la vía del progreso, impulsada por el genio del actual Presidente, Sr. Gral. D. Porfirio Díaz, por cuya vida hacemos también fervientes votos, para que esta uación que ha cimentado la paz al finalizar el siglo XIX, llegue en el siglo XX al apogeo de su graudeza.

"Señores: ¡Viva la República Mexicana! ¡Viva su preclaro gobernante D. Porfirio Díaz!"

Un aplauso entusiasta, unánime y muy prolongado, acogió estas palabras y estos votos del Sr. Zaragoza, y la Secretaría presentó incontinente las dos siguientes proposiciones, recibidas y aprobadas con idénticas manifestaciones de unánime satisfacción:

"El Congreso de Americanistas da un voto de gracias al Sr. Gral. D. Porfirio Díaz, Presidente de la República, por la protección que le ha otorgado.

"2 Igualmente eleva un voto de gracias al Ayuntamiento de la capital, por las mismas razones."

Por último, y estando en ple los delegados, presidentes, socios y personas todas del numeroso y selecto público, el Sr. Ministro de Justicia é Instrucción Pública, Lic. D. Joaquín Baranda, con galaua frase, con la inspiración y elegancia que le son peculiares, improvisó un corto y bellísimo discurso, del que damos la palidisima síntesis que sigue, lamentando no poder hacerle gustar tal como fué pronunciado, por haber faltado en aquella sesión un taquigrafo que nos le hubiese reproducido íntegro. He aquí lo que de esa notabilísima improvisación del Sr. Baranda pudo conservar la memoria:

"Me fué muy grato dirigiros un saludo á nombre del gobierno del pueblo mexicano, cuando el Congreso inauguró sus trabajos, y hoy, en esta sesión de clausura, cumple á mi deber daros amigable despe 0. C. A.— dida, con mi doble carácter de representante del Señor Presidente de la República, y de Presidente de este Congreso.

"Fuisteis llamados en nombre de la ciencia, y acudisteis presurosos á la cita: vuestros trabajos se publicarán próximamente para que el mundo aprecie el ensanche que habéis dado á los horizontes de la ciencia.

"Hago fervientes votos por que los congresos posteriores sean aún más fructuosos que éste, y porque el Congreso de la Haya acepte las indicaciones que hace el actual, de que las sesiones del Décimotercero se celebren en una ciudad de América, y las del Décimocuarto en Portugal, patria de Vasco de Gama y de Magallanes, únicos nombres dignos de ser colocados después del de Colón, cuya supremacía es indiscutible.

"Deseo que los miembros extranjeros lleven gratos recuerdos de su permanencia en México, seguros de que entre los días faustos de nuestra historia contaremos los de su estancia entre nosotros.

"En nombre del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, declaro clausuradas las sesiones del Undécimo Congreso de Americanistas, hoy 23 de octubre de 1895."

Y cuando, como confirmación de la clausura, sonó la campanilla de oro de la escribanía de la mesa, todos los concurrentes, con la emoción propia de quien está seguro de haber asistido á algo notable y grandioso, asaltaron casi las gradas del estrado presidencial, y solicitaron del Sr. Baranda el honor de darle un abrazo y de estrechar su mano, para felicitarle no sólo por su discurso, sino por el éxito de los trabajos de aquel Congreso, cuyo lucimiento tan principalmente se le debió á él. Después, unos á otros entre sí los miembros diérouse iguales pruebas de simpatía y afecto, congratulándose todos de haber asistido á tan brillantes reuniones, y de haber podido presenciar el triunfo en ellas alcanzado por México. Sobre esto dijo un buen amigo nuestro lo que sigue, y es de una completa exactitud: "México acaba de dar una hermosa muestra de su adelantamiento intelectual con motivo de las sesiones del Congreso de Americanistas, agrupación de sabios, europea en su origen, que honran á la ciencia moderna. El éxito obtenido para nuestros modestos eruditos, ha sido envanecedor para México: los doctos extranjeros que los han escuchado, en arranques de entusiasta franqueza se han levantado de sus asientos para felicitar con frases honrosísimas, al país que cuenta con investigadores tan ilustres. Nosotros hemos escuchado y hemos recogido esas palabras, envaneciéndonos de que en medio del progreso material y económico de nuestra patria, las ciencias no hayan quedado atrasadas, y que en circunstan cias solemnes, ante los hombres encanecidos en Europa en el estudio y en las vigilias, nuestros escritores desconocidos allá, puedan tratar brillantemente los más abstrusos y extensos puntos del saber. Dos grandes manifestaciones de esto hemos tenido en el año presente: los concursos científicos y el Congreso de los Americanistas; en ambas partes, nuestros sabios no sólo han dado muestras de sus profundos conocimientos en todos los ramos de la ciencia, sino que han hecho más todavía; han relacionado todos estos conocimientos á sólo dos grupos: la jurisprudencia y la historia, probando de esta suerte, no sólo su instrucción, sino también su criterio. México debe mostrarse satisfecho de que en su seno existan médicos, ingenieros, abogados, historiógrafos, estadistas y pensadores que pueden hablar ante las eminencias europeas; que revelan de una manera irrefutable que aquí el nivel intelectual se halla muy alto, aunque sea en una minoría docta, inteligente, que en ciencias y literatura está tac al corriente como Europa, que conoce los últimos métodos, que lee las obras más recientes, y que adopta las ideas más modernas y los descubrimientos más avanzados. Esta minoria tiene que ensanchar se, y bastará ella para el progreso del país; porque es la que en todas las naciones y en todos los tiempos ha hecho el adelantamiento de los pueblos, y dirige sus evoluciones. Por fortuna, no faltan en México sabios distinguidos, y las esperanzas que en ellos deposita valen tanto para su engrandecimiento futuro, como las que cifra en sus riquezas naturales y en sus triunfos económicos. Ahora bien, la elección que se hizo de México para asiento de la mencionada Asamblea, además de sernos muy honrosa, tiene una utilidad incontestable. Por una parte demuestra que la ciencia mexicana ha adquirido ya derecho para que se la considere en muy preferente lugar; y por otra, presenta un estímulo para todos los que á los estudios conexos con las investigaciones históricas se dediquen, pues que el fruto de sus labores no permanecerá ignorado, sino que saldrá de la oscuridad, y provocará el análisis, las discusiones y el adelanto. Así como dimos la bienvenida á los congresistas al inaugurar sus tareas, desea. mos á los que regresan á sus lejanos hogares, que el recuerdo de su permanencia en México les sea grato, y á nuestros compatriotas les enviamos nuestros plácemes por la participación eficaz que tomarou en la reunión y el lustre que le comunicaron con sus trabajos."