Cuarto Libro de La Galatea: 12

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Cuarto Libro de La Galatea Miguel de Cervantes



        

Vuelva y revuelva; en alto suba o baje 65
el vano pensamiento al hondo abismo;
corra en un punto desde Tile a Batro,
qu’él dirá, cuanto más sude y trabaje,
y del término salga de sí mismo,
puesto en la esfera o en el cruel Baratro: 70
¡oh, una, y tres, y cuatro,
cinco, y seis y más veces venturoso
el simple ganadero,
  que con un pobre apero
vive con más contento y más reposo 75
qu’el rico Craso o el avariento Mida,
pues con aquella vida
robusta, pastoral, sencilla y sana,
de todo punto olvida
esta mísera, falsa, cortesana! 80



En el rigor del erizado invierno,
al tronco entero de robusta encina,
de Vulcano abrazada, se calienta
y allí en sosiego trata del gobierno
mejor de su ganado, y determina 85
dar de sí al cielo no entricada cuenta.
Y cuando ya se ahuyenta
el encogido, estéril, yerto frío,
y el gran señor de Delo
abrasa el aire, el suelo, 90
en el margen sentado de algún río,
de verdes sauces y álamos cubierto,
con rústico concierto
suelta la voz o toca el caramillo,
y a veces se vee cierto 95
  las aguas detenerse por oíllo.



Poco allí le fatiga el rostro grave
del privado, que muestra en apariencia
mandar allí do no es obedecido,
ni el alto exagerar con voz suave 100
del falso adulador, que en poca ausencia
muda opinión, señor, bando y partido;
ni el desdén sacudido
del sotil secretario le fatiga,
ni la altivez honrada 105
de la llave dorada,
ni de los varios príncipes la liga,
ni del manso ganado un punto parte,
porque el furor de Marte
a una y a otra parte suene airado, 110
regido por tal arte
que apenas su secuaz se ve medrado.

    




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