Cuarto Libro de La Galatea: 34

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Cuarto Libro de La Galatea Miguel de Cervantes




ELICIO ERASTRO


ELICIO

El que quisiere ver la hermosura
mayor que tuvo, o tiene o terná el suelo;
el fuego y el crisol donde se apura
la blanca castidad, el limpio celo;
todo lo que es valor, ser y cordura, 5
y cifrado en la tierra un nuevo cielo,
juntas en uno alteza y cortesía,
venga a mirar a la pastora mía.


ERASTRO

Venga a mirar a la pastora mía
quien quisiere contar de gente en gente 10
que vio otro sol que daba luz al día,
más claro qu’el que sale del oriente.
Podrá decir cómo su fuego enfría
  y abrasa al alma que tocar se siente
del vivo rayo de sus ojos bellos, 15
y que no hay más que ver después de vellos.



ELICIO

Y que no hay más que ver después de vellos
sábenlo bien estos cansados ojos,
ojos que, por mi mal, fueron tan bellos,
ocasión principal de mis enojos. 20
Vilos y vi que se abrasaba en ellos
mi alma, y que entregaba los despojos
de todas sus potencias a su llama,
que me abrasa y me yela, arroja y llama.



ERASTRO

Que me abrasa y me yela, arroja y llama 25
esta dulce enemiga de mi gloria,
de cuyo ilustre ser puede la fama
hacer estraña y verdadera historia.
Sólo sus ojos, do el amor derrama
toda su gracia y fuerza más notoria, 30
darán materia que levante al cielo
la pluma del más bajo humilde vuelo.


ELICIO

La pluma del más bajo humilde vuelo,
  si quiere levantarse hasta la esfera,
cante la cortesía y justo celo 35
desta fénix sin par, sola y primera,
gloria de nuestra edad, honra del suelo,
valor del claro Tajo y su ribera,
cordura sin igual, rara belleza
donde más se estremó naturaleza. 40



ERASTRO

Donde más se estremó naturaleza,
donde ha igualado al pensamiento el arte,
donde juntó el valor y gentileza
que en diversos subjetos se reparte,
y adonde la humildad con la grandeza 45
ocupan solas una mesma parte,
y adonde tiene amor su albergue y nido,
la bella ingrata mi enemiga ha sido.


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