Cuarto Libro de La Galatea: 36

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Cuarto Libro de La Galatea Miguel de Cervantes


Bien tomaran por partido los que escuchando a Elicio y a Erastro iban que más el camino se alargara, por gustar más del agradable canto de los enamorados pastores. Pero el cerrar de la noche, y el llegar a la aldea, hizo que dél cesasen, y que Aurelio, Galatea, Rosaura y Florisa en su casa se recogiesen. Elicio y Erastro hicieron lo mesmo en las suyas, con intención de irse luego adonde Tirsi y Damón y los demás pastores estaban, que así quedó concertado entre ellos y el padre de Galatea. Sólo esperaban a que la blanca luna desterrase la escuridad de la noche, y así como ella mostró su hermoso rostro, ellos se fueron a buscar a Aurelio, y todos juntos la vuelta de la ermita se encaminaron, donde les sucedió lo que se verá en el siguiente libro.


FIN DEL CUARTO LIBRO


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