De mi niñeces: Oda XV

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De mis niñeces - Oda XV
de Juan Meléndez Valdés



Siendo yo niño tierno,    
con la niña Dorila   
me andaba por la selva    
cogiendo florecillas,   

de que alegres guirnaldas,    
con gracia peregrina   
para ambos coronarnos,    
su mano disponía.   

Así en niñeces tales    
de juegos y delicias    
pasábamos felices   
las horas y los días.   

Con ellos poco a poco    
la edad corrió de prisa,    
y fue de la inocencia     
saltando la malicia.   

Yo no sé; mas, al verme    
Dorila se reía,   
y a mí de sólo hablarla    
también me daba risa.   

Luego al darle las flores    
el pecho me latía,   
y al ella coronarme    
quedábase embebida.    

Una tarde tras esto    
vimos dos tortolitas    
que con trémulos picos    
se halagaban amigas,   

y de gozo y deleite,    
cola y alas caídas,    
centellantes sus ojos,    
desmayadas gemían.   

Alentonos su ejemplo,    
y entre honestas caricias    
nos contamos turbados    
nuestras dulces fatigas;   

y en un punto, cual sombra    
voló de nuestra vista   
la niñez, mas en torno   
nos dio el Amor sus dichas.