Dejad amigos... ¿injusticia tanta...?

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Dejad amigos... ¿injusticia tanta...? de Mariano Melgar

Dejad amigos... ¿injusticia tanta
Pensáis que cometiera?
De imaginarlo sólo ya me espanta...
¿Cómo olvidar si pudiera
A mi amorosa Silvia...? No, es en vano
Pretender que yo sea tan tirano.

Al darme corazón, Naturaleza
"Amad a Silvia", dijo;
Y nunca con impura y ruin bajeza
Manchar su ley exijo,
Ni resistir la fuerza que me obliga,
Ni mirar su atracción como enemiga.

Amaré a Silvia mas que viva ausente
Mil siglos de mis ojos,
La amaré aunque su ausencia me atormente
Con dolores y enojos;
En mi ausencia y mi llanto, mi fineza
Será como mandó Naturaleza.

Que la gloria del sexo nunca ha hollado
El puro afecto mío,
Y en mis amores vivo abrasado
Domando mi albedrío;
Del hombre le mostré la suma alteza
Y le hice respetar nuestra grandeza.

"Te amo mi Silvia", ardiendo le decía,
Ardiendo en vivo fuego;
"Te amo, te amo", le digo todavía,
Y que me ame le ruego,
Y arrebatado el pecho se transporta,
Y cualquier expresión la crece corta.

Respiro apenas mi inflamado aliento...
Cualquiera pensaría
Que estoy sacrificando en tal momento
A Silvia el alma mía;
"Te amo", le digo, "te amo, por ti lloro",
Mas nunca el labio pronunció: "te adoro".

Jamás tampoco mi alma dominaron
Caprichos femeniles
Caprichos nunca en Silvia se encontraron
Ni nacieron tan viles
Mis amores, que pronto no estuviesen
A sofocar su ardor, si ellos naciesen.

No, no contará Silvia que un desprecio
A amarla me obligase,
Ni que en sus risas, con empeño necio,
Rendido suplicase;
Porque me ama la quiero, y si me olvida
Será en olvido eterno sumergida.

¿Por qué pues, cuando me ama fiel y firme
Queréis que yo la olvide?
¿Qué discurso hay capaz de persuadirme
Que haga lo que me impide
Esta misma razón que me ilumina
Y esta fuerza interior que a amar me inclina?

¿Cómo opuesto a la Patria, que abandone
Este amor te procura?
No, Silvia es otra ya: jamás se opone
A mi ley su ternura;
Mi ley es de la Patria el amor mío,
Y es ley de Silvia, pues su pecho es mío.

El amor de mi patria está enlazado
Con la afición más viva
De mi Silvia, en tal, modo, que en mi estado
Por mutua alternativa,
Por Silvia amo mi Patria con esmero,
Y por mi Patria amada a Silvia quiero.

Es locura, insultáis que un hombre llore
Porque ama y vive ausente...
¡Ah! ¡Cielos! Será bien que yo implore
Arranquéis de mi mente
Lo último que resta de mi dueño
Cuando podéis volverme halagüeño.

Yo lloro, sí, mas ¿quién decir pudiera
No tengo ojos ni pecho?
¿Dónde esta el hombre raro que tuviera
Para no amar derecho?
Yo lloro porque a Silvia quiero fino
Por reflexión, por gusto y por destino.

¡Ay Silvia, en tanto porque te amo peno,
Peno en tu dura ausencia!
Y tal vez cuando yo de dolor lleno
Prefiero la inclemencia
De mis tormentos, al olvido infame,
Tal vez recelarás que ya no te ame.

Vuela, vuela a mi pecho, Silvia mía,
Verás mi ardiente fuego,
Verás cómo la cruel melancolía
Cual víctima me entrego,
Más bien que vacilar ni un solo instante
Sobrevivir contento y ser tu amante.