Del enemigo, el primer consejo: 037

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Escena I
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Del enemigo, el primer consejo Acto II Tirso de Molina
ASCANIO

Con armas aventajadas
en las sospechas pasadas 55
te trajo aquí el interés
amoroso; pero agora
que, no usando del favor
que te hace el Emperador,
tu partido se mejora, 60
de tu valor das indicios;
ya yo estoy en tu poder,
porque no hay para vencer
armas como beneficios.
Estimo los que me has hecho, 65
y que conozcas de mí
que nunca te deserví;
y con esto satisfecho,
renuncio la dignidad
que por el César me ofreces; 70
pues si por ella apeteces
que profese tu amistad,
no por cargos lisonjeros
se han de obligar mis cuidados,
porque de amigos comprados 75
pocos salen verdaderos.
Desinterable intento
servirte, Alfonso.


ALFONSO

Ya sé
los quilates de tu fe,
y que del entendimiento 80
distinta la voluntad,
para que se facilite,
tal vez cohechos admite;
pero como es la verdad
del entendimiento objeto, 85
sola ella le satisface;
que el prudente jamás nace
al vil interés sujeto.
Yo a lo menos nunca oí
que haya por interesados 90
entendimientos cohechados,
pero voluntades sí.
La tuya, por ser hidalga,
ni admite ni paga pechos;
sólo recibe derechos 95
de la mía; y esto valga
para obligarte a caudales
de nuestra amistad testigos,
que no seremos amigos
perfectos, no siendo iguales. 100
Sentirálo Federico,
si desprecias su favor.


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