Del enemigo, el primer consejo: 038

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Escena I
Pág. 038 de 101
Del enemigo, el primer consejo Acto II Tirso de Molina


ASCANIO

Por ti soy gobernador,
puesto que te certifico,
amigo, que para sello 105
tuyo yo, no necesitas
diligencias exquisitas.


ALFONSO

¡Ay noble Ascanio, y qué dello
te he menester!


ASCANIO

Dime en qué,
y ¡ojalá difícil sea 110
tanto, que un milagro vea
en mí de lealtad y fe
el mundo!


ALFONSO

¿Me cumplirás
esa palabra?


ASCANIO

Dudando
de mí, me estás agraviando. 115
Declárate, y lo verás.


ALFONSO

No te espantes; que ha de ser,
Ascanio, contra ti mismo
lo que te pida; un abismo
en mí llegarás a ver 120
de contradicciones locas,
si encerrándote en mi pecho,
en tu amistad satisfecho,
las penas que siento tocas.
Los imperios de un desdén 125
me obligan con riesgo igual
a cosas que me están mal,
y que no te han de estar bien.
Mira a qué estado he venido,
que he de hacerte intercesor 130
de un amor que no es amor,
de un olvido sin olvido.
Ya te tengo de obligar
a una acción, que si la dejas,
de tu fe formando quejas, 135
si la haces, me has de matar.
A ser tercero te obligo
por mí, Ascanio, contra mí;
como amigo fío de ti
lo que hicieras mi enemigo. 140
Si no lo cumples, mi vida
fin trágico ha de tener;
y en cumpliéndolo, has de ser
mi bienhechor y homicida.
¿Has oído tú jamas 145
paradojas semejantes?


Del enemigo, el primer consejo de Tirso de Molina

Personas - Acto I - Acto II - Acto III