Del enemigo, el primer consejo: 044

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Escena IV
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Del enemigo, el primer consejo Acto II Tirso de Molina


LUCRECIA

Es verdad, si no es necio
el retiro, ni para en menosprecio,
porque éste, en vez de daños,
entre venganzas logra desengaños. 320
Amor que se cultiva,
imita al hortelano que derriba
de las plantas que poda
ramas superfluas, no la cepa toda.
Quien ve en el Mayo bello 325
poblar el árbol arrogante el cuello,
y de yemas paridas
pulular sus criaturas presumidas,
que llenas de arrogancia
le chupan en pimpollos la sustancia; 330
y quien ve al hortelano
con riguroso acero y tosca mano
cortar cogollos tiernos
que se soñaban en el tronco eternos,
juzgará, si no es sabio, 335
que en vez de beneficios, le hace agravio;
pero verá el prudente
que en fe de conservar lo suficiente,
lo que es superfluo arroja,
y por vestirle más, más le despoja; 340
pero de suerte puede
podarle el labrador, que seco quede.
Así en el amor pasa,
que presunciones hortelano tasa,
y tal vez sus favores 345
desdeñoso limita y corta flores;
mas no ha de ser de modo
que por mucho cortar lo pierda todo.


Del enemigo, el primer consejo de Tirso de Molina

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