Del enemigo, el primer consejo: 050

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Escena VII
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Del enemigo, el primer consejo Acto II Tirso de Molina


SERAFINA, sola.

SERAFINA

El Conde cumple fielmente
cuanto mi amor le ordenó;
mas no le quisiera yo
tan puntüal obediente. 510
Que pensamientos aliente
en Lucrecia, cuando ensaya
ya burlas, ya veras, vaya;
pero que de su afición
se ofenda mi estimación, 515
no, amor, que es pasar de raya.
Para quererle yo bien,
tan incapaz el gusto hallo,
que sólo de imaginallo
vuelve a nacer mi desdén; 520
pero que con él me den
su dama y el criado necio
pesadumbre, es caso recio.
¿Una ciega, el otro loco?
No tanto, amor, ni tan poco; 525
Olvido si, no desprecio.
Coheche ajenas caricias
el Conde, desembarace
alma que en Lucrecia enlace,
y venga a pedirme albricias; 530
mas pretender que malicias
pena entre celos me den,
eso, no; mírelo bien,
que para perder el seso
soy mujer, y en dando en eso, 535
a fe que le quiera bien.


Del enemigo, el primer consejo de Tirso de Molina

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