Del enemigo, el primer consejo: 055

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Escena IX
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Del enemigo, el primer consejo Acto II Tirso de Molina


FEDERICO

Para escuelas guardad ponderativo,
Conde, ese ejemplo, si seguro, extraño, 630
que el amor y el desprecio aborrecible
no consisten en punto indivisible.
Por darme gusto a mí, disimulado
fingís olvidos que, aumentando enojos,
imitarán el fuego, que encerrado 635
reventará después por boca y ojos.
Vuestra lealtad de suerte me ha obligado,
que a pesar de los bárbaros antojos
de la Condesa ingrata a vuestro gusto,
u os ha de amar, o no he de ser yo augusto. 640


ALFONSO

Gran señor, vive el cielo que aunque fuera
suficiente ocasión para olvidalla
el mandármelo vos, en cuya esfera,
como mi fe, mi vida se avasalla;
otra, si no mayor, tan verdadera, 645
me necesita a que con desprecialla
en Lucrecia mejore mis desvelos.


FEDERICO

Intentaréis con ella darla celos.


ALFONSO

No es sujeto de celos Serafina.


FEDERICO

Ahora bien: yo le he dado a vuestra instancia 650
vuestros Estados todos; pues se inclina
a Ascanio, sea su esposa.


ALFONSO

Es de importancia,
si Ascanio obedeceros determina,
para que escarmentada en su inconstancia
Lucrecia, le aborrezca, y en su olvido 655
premie el amor que la he sustituído.


Del enemigo, el primer consejo de Tirso de Molina

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