Discurso: 2 de septiembre de 2006

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Buenos Días. Esta semana estuve con miembros de la Legión Americana en Salt Lake City. Les agradecí a estos veteranos militares por sus vidas de servicio a nuestro país. Y los puse al día sobre la guerra que Estados Unidos ahora está luchando en defensa de la libertad en nuestros tiempos.

Nos estamos acercando al quinto aniversario de los ataques del 11 de Septiembre - y desde esa fecha hemos llevado la lucha al enemigo. Sin embargo, esta guerra es más que un conflicto militar - es la lucha ideológica decisiva del siglo 21. De un lado están los que creen en la libertad y la moderación - el derecho de todas las personas de hablar, venerar y vivir en libertad. Del otro lado están aquellos impulsados por la tiranía y el extremismo - el derecho de unos pocos auto-designados para imponer sus opiniones fanáticas sobre todos los demás. Nosotros no pedimos esta guerra, pero estamos respondiendo a la llamada de la historia con confianza - y vamos a prevalecer.

Para prevalecer en esta lucha, estamos usando todos y cada uno de los elementos de fuerza nacional para derrotar a los terroristas. Primero, nos estamos manteniendo a la defensiva contra los terroristas - luchando contra ellos en el extranjero a fin de no tener que enfrentarlos aquí en casa. Segundo, les hemos hecho saber muy claramente a todas las naciones: si ustedes dan albergue a terroristas, son iguales de culpable que los terroristas, son un enemigo de los Estados Unidos y tendrán que rendir cuentas. Y tercero, hemos lanzado una nueva agenda audaz para derrotar la ideología del enemigo apoyando las fuerzas de la libertad y la moderación en el Medio Oriente y más allá.

Una parte vital de nuestra estrategia para derrotar a los terroristas es la de ayudar a establecer un Irak democrático - que será un faro de libertad en la región y un aliado en la guerra global contra el terror. Los terroristas comprenden la amenaza que representa para su causa un Irak democrático - por lo tanto han estado librando una campaña sangrienta de violencia sectaria, con la esperanza de hacer sumir ese país en una guerra civil. Nuestros comandantes y diplomáticos en el terreno consideran que Irak no ha descendido a una guerra civil. Informan que apenas un número pequeño de iraquíes participan en la violencia sectaria, mientras que la mayoría abrumadora de iraquíes quieren la paz y una vida normal dentro de un país unificado. Estados Unidos estará al lado del pueblo iraqu mientras ellos protegen su nueva libertad - y construyen una democracia que se pueda auto-gobernar, sustentar y defender.

Trabajando al lado de las fuerzas iraquíes, recientemente lanzamos una nueva campaña principal para poner fin a la crisis de la seguridad en Bagdad. Esta operación aún está en su etapa temprana, pero los resultados iniciales son alentadores. El pueblo de Bagdad está viendo a sus fuerzas de seguridad en las calles, asestando un golpe a los criminales y terroristas. Según un informe militar, un hombre Sunní en un barrio diverso de Bagdad dijo lo siguiente sobre los soldados Shía que estaban de patrulla: "Su imagen ha cambiado. Ahora uno siente que están allí para protegerlo." En las próximas semanas y meses, la operación se expandirá a través de Bagdad - hasta que el gobierno democrático de Irak esté en pleno control de la capital. Esta labor es difícil y peligrosa, pero las fuerzas iraquíes están decididas a lograrla- y Estados Unidos está decidido a ayudarlos.

Aquí en casa algunos políticos dicen que nuestra mejor opción es retirarnos de Irak - no importe la situación en el terreno. Muchas de estas personas son sinceras y patrióticas - pero no podrían estar más equivocadas. Si Estados Unidos se retira antes de que Irak pueda defenderse, las consecuencias serían desastrosas. Estaríamos entregando Irak a los terroristas - dándoles una base de operaciones y enormes riquezas de petróleo para financiar sus ambiciones. Y sabemos exactamente adonde conducen esas ambiciones. Si abandonamos la lucha en las calles de Bagdad, enfrentaremos a los terroristas en las calles de nuestras propias ciudades.

La seguridad del mundo civilizado depende de la victoria en la guerra contra el terror, y eso depende de la victoria en Irak - por lo cual Estados Unidos no se retirará hasta alcanzar la victoria.

A pesar de todo el debate, la política estadounidense en el Medio Oriente se reduce a una opción muy sencilla. Podemos permitir que el Medio Oriente siga sobre el camino que condujo al 11 de Septiembre - y dentro de una generación nuestros hijos verán una región dominada por estados terroristas y dictadores radicales fortalecidos con armas nucleares. O podemos evitar que eso suceda, haciendo un llamado al mundo para que se enfrente a la ideología del odio, apoyando las fuerzas de libertad y moderación en la región y ayudando a darle al pueblo del Medio Oriente un futuro de esperanza. Y esa es la opción que Estados Unidos ha elegido. El camino hacia la victoria será cuesta arriba y accidentado - y requerirá más paciencia y sacrificio de nuestra nación. Pero podemos estar confiados del desenlace, ya que Estados Unidos no flaqueará - y porque la dirección de la historia conduce hacia la libertad.

Gracias por escuchar.


Great Seal of the United States.png Este documento pertenece al Gobierno de los Estados Unidos de América y se encuentra en dominio público.