Discurso de todos los diablos: 021

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Discurso de todos los diablos Francisco de Quevedo y Villegas


 


Fuéles mandando que se retirasen a padecer su credulidad; lleváronlos al Jarama del infierno.
Gran revolución se vía en una sima muy honda, de almas y diablos. Paróse la visita a entender lo que era; no se vio tal cosa en el infierno.
Estaban atormentándose unos presumidos y otros vengativos y algunos invidiosos: «Si yo volviera a nacer; si yo volviera a la vida; si muriera de dos veces.»
Los demonios estaban tan enfadados de oírlo, que les decían:
—¡Ladrones, embusteros, infames, que estáis quebrándonos las cabezas con si volviérades a nacer! Si volviérades a nacer mil veces, cada vez tronárades a morir peor, y a palos no os podremos echar de aquí. Mas, para que se vea quién sois, ya tenemos orden para que volváis a nacer. ¡Ea, picaños, alto a nacer, alto a nacer! Cosa extraña, que los malditos que tanto lo blasonaban, así como oyeron decir «alto a nacer», se consumieron, y afligidos y tristes se sepultaron en un silencio medroso.
Unos dellos, que parecía más entendido, con mucho espacio, suspenso de cejas, empezó a decir:
—Si me han de engendrar bastardo, hay pecado y concierto y paga y alcagüeta y tercera parte como casa. Si ha de ser de legítimo matrimonio, ha de haber casamentero y mentiras y dote, que son epítetos, y no dos cosas. Yo he de estar aposentado en unos riñones, y dellos, con más vergüenza que gusto, diciendo que se hagan allá los orines, he de ir a ser vecino de la necesaria; nueve meses he de alimentarme del asco de los meses; y la regla, que es la fregona de las mujeres, que vacía sus inmundicias, será mi despensera; andaré sin saber lo que me hago; antes de ver, lleno de antojos; para nacer traeré más dolores que el mal francés; saldré revuelto en la sábana de la posada, como quien da madrugón; lloraré porque nací; viviré sin saber qué es vida; empezaré a morir sin saber qué es muerte; envolveráme la comadre en mantillas, que me la jurarán de mortaja; enjugaré los pechos de un ama. Aquí entra lo de tener la leche en los labios; pónenme en una cuna; si lloro llaman al coco; si duermo me cantan:
con la grande polvareda...


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