Discurso de todos los diablos: 032

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Pág. 032 de 072
Discurso de todos los diablos Francisco de Quevedo y Villegas


 


»Y hay alguno que, en viendo propuesta alguna gran maldad, desea que todos sus compañeros sean justos y santos, sólo porque su bellaquería sea única y su iniquidad el apoyo de la perdición.
Levantáronse Quinto Hateria y Marco Escauro, diciendo:
—Y esos que tú acusas, ¿bastan a profanar tantos grandes senadores cuyo ánimo nunca temió los peligros de la verdad ni las amenazas de los príncipes? Los malos ministros se escriben, y se cuentan, y se maldicen: todo para imitarlos. De los buenos nadie hace memoria, porque el bien no se aprende, y el mal se pega, de la manera que un enfermo pega el mal a veinte sanos, y mil sanos no pegaron jamás salud a un doliente.
Nerón, ceñudo y con los ojos en el suelo, ya voz delgada y temerosa, dijo:
—Saber más que el príncipe el privado y maestro es necesario, y conveniente disimularlo con el respeto. Presumir con el príncipe esta ventaja es delito; pues ¿qué será porfiar a convencer el criado a su señor a que sabe más que él? En tanto que me enseñaste a mí con lo más que sabías, te preferí en todo, y fue estimación de tu prudencia mi imperio, y llegó a escándalo del mundo. Luego pasaste a enseñar a todos que sabías más que yo, cosa que debiste excusar, y aquí fue mi enojo; y quiero antes sufrir lo que padezco, que privado que hace caudal de mi descrédito; y si no, díganlo todos esos príncipes.
Y dio voces:
—¡Ah, reyes! ¿Ha pasado algún privado vuestro más adelante, en llegando a presumir en sí suficiencia y discurso superior al vuestro? En tanto que los pueblos creen que el príncipe tiene talento y que obra por sí, se sustenta el privado que lo persuade; mas, en desarrebozándose la verdad y en desmayando el engaño, muere súpito todo valimento. Decid si esto es así. Y a una voz dijeron todos:


<<<
>>>