Discurso de todos los diablos: 066

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Pág. 066 de 072
Discurso de todos los diablos Francisco de Quevedo y Villegas


 


Detrás destos dos venía el diablo del Cohecho, y este diablo tenía linda cara y talle: cosa que no en otro, y era como un oro, y me parece que le he visto en mil diferentes partes, en unas arrebozado, en otras descubierto, llamándose unas veces niñería, otras regalo, otras presente, otras limosna, otras paga, otras restitución, y nunca le vi con su nombre propio; y me acuerdo de haberle visto llamar herencia, ganancia, barato, patrimonio, reconocimiento y nada; y le he conocido en unas partes dotor, en muchas licenciado, entre mujeres bachiller, entre escribanos derechos, y entre confesores limosna.
Éste venía con grande séquito, pretendiendo título de diablo máximo; mas se lo contradijo con notable satisfacción el diablo de la Consecuencia, diciendo:
—Yo soy el enredo político y la fullería de los príncipes y el achaque de los indignos y la disculpa de los tiranos. Yo soy tintorero de las bellaquerías, que las doy color, y lo atropello y tengo el mundo confuso y revuelto. Yo he desterrado la razón y hecho mérito la porfía y poderoso el ejemplo, y he dado fuerza de ley al suceso y autoridad a la bellaquería, y acreditado la insolencia.
Para alcanzar un bellaco lo que a otro dio la iniquidad, en alegando: con otro se hizo, da un tapaboca a las consultas y a las advertencias, y a lo imposible saca de quicio; y mientras yo durare en el mundo, no hay que temer la virtud ni justicia ni buen gobierno.


<<<
>>>