Discursos oficiales de Salvador Allende/1973/Firma de Decreto que Nombra a Empleados Públicos Inspectores Ad-honorem de la "Dirinco"

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Firma de Decreto que Nombra a Empleados Públicos Inspectores Ad-honorem de la "Dirinco" de Salvador Allende Gossens
23 de marzo de 1973


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PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA.
COMPAÑERO SALVADOR ALLENDE GOSSENS, PRO-
NUNCIADAS EN LA FIRMA DE DECRETO QUE NOM-
BRA A EMPLEADOS PUBLICOS INSPECTORES AD-

HONOREM DE LA DIRINCO.

Santiago, 23 Marzo 1973.-

oficina de informaciones y radiodifusión
de la presidencia de la república

SEÑORES MINISTROS DE ECONOMIA, DEFENSA, OBRAS PUBLICAS Y EDUCACION:

GENERAL SEÑOR BACHELET:

DIRECTOR SUBROGANTE DE DIRINCO:

COMANDANTE ARAYA, JEFE DE LA CASA MILITAR:

COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS:


En realidad, creo que es útil destacar la necesidad imperiosa que existe, para que la Dirección de Industria y Comercio pueda desempeñar sus altas funciones. Para ello se requería aumentar, en forma extraordinaria, el personal de esa importante Repartición, y fundamentalmente, los Inspectores dependientes de DIRINCO.

La cédula jurídica es la que establece el Decreto, nominando en el hecho, a todos los funcionarios de la Administración Pública, para que desempeñen esos cargos. Claro está que los servicios entregarán, a requerimiento de la DIRINCO, el número prudente de funcionarios que deban desempeñar estas tareas.

¿Por qué designamos tanta importancia, y le damos esta prioridad a la resolución del Gobierno, expresada en el Decreto que acabo de firmar?

Aunque ustedes ya lo saben, es conveniente hacer una breve incursión por la realidad de nuestro país, que es el reflejo claro de una realidad continental, y que inclusive podríamos decir que es mundial.
Los estudios de técnicos han señalado desde hace muchos años, que en el mundo, en relación con el aumento vegetativo de las masas humanas, se van produciendo cada vez más dificultades de abastecimiento, especialmente alimenticio. El incremento vegetativo de los países en vías de desarrollo, por su cultura, por la alta mortalidad, es mayor que en los países industrializados. Es una defensa del cuerpo social frente a la mortalidad; por ello entonces, es que se han señalado como países marcados por la explosión demográfica. De allí que a pesar de la mortalidad, el incremento de la población sea en proporción mayor que en los países industrializados, como acabo de afirmar.

Y la relación producción-alimentos, e incremento de la población, establece una desigualdad que va en aumento. Los países como los nuestros, que a pesar de tener grandes extensiones de tierra, posiblemente inclusive de aprovechamiento de aguas, están marcados por este hecho que es tradicional en nuestro continente: el que un porcentaje muy alto de Latinoamericanos se alimenten en condiciones por debajo de lo normal. Y la cifra es de un 56%.

En nuestro país hemos vivido durante los últimos 20 ó 15 años una realidad que ha significado que Chile ha tenido que importar cerca de los 200 millones de dólares anuales en carne, trigo, grasa, mantequilla y aceite. Y a pesar de esas importaciones, el 42% de los chilenos se alimenta y se alimentaba por debajo de las exigencias biológicas.

Y lo he dicho reiteradamente: la más dura, pesada e injusta herencia que tenemos, es que haya 600 mil niños con un desarrollo normal e intelectual por debajo de lo normal, por el hecho de no haber ingerido el número necesario de proteínas en los primeros ocho meses de su existencia. Está señalado muy claramente por los médicos, biólogos, el hecho de que pueden recuperar su desarrollo físico cuando se ha retrasado por la falta de proteínas, pero no puede recuperarse el no desarrollo normal de las neuronas cerebrales, y por lo tanto, la capacidad intelectual, la memoria, la capacidad retentiva y la imaginación. Es un hecho muy claro y muy fatal la necesidad de alimentación adecuada.
Distintas medidas se han puesto en práctica: la corriente neo-maltusiana, el control de natalidad – que es diferente y voluntario-. Falta un conocimiento cabal de lo que es la relación hombre-mujer; la educación sexual no existe en nuestro país, siendo este un país más avanzado que otros. Tenemos aún una moral caduca y absurda.

Pero hay una realidad bien clara en este país, como en la mayoría de los países latinoamericanos, como/en la mayoría de los países de Asia y África, y como sucede aún en la mayoría de los países capitalistas, en donde hay extraordinarios desniveles. Como ejemplo está Estados Unidos. Yo recuerdo haber leído en una oportunidad la intervención de John Kennedy, en que sostenía que 20.000.000 de americanos se acostaban sin haber ingerido más que una taza de agua caliente. Leí con bastante inquietud la aseveración de un Ministro de Agricultura de Estados Unidos, que hace tres años predijo que la década del 70 al 80 sería la década del hambre en América Latina. Y los que algo hemos leído, entre otras cosas la Geografía del Hambre, sabemos cómo hay regiones de este Continente en donde no se espera esta década, sino que desde hace muchos años están caracterizadas por la sub-alimentación y el hambre de vastos sectores humanos.

Por ello es que Chile está abocado a una realidad, realidad que implica el esfuerzo del Gobierno Popular, para que lleguen a los niveles más bajos – a aquellos que siempre han estado postergados y preteridos- las posibilidades de satisfacer las necesidades mínimas en algunos sectores, dándoles los medios para que puedan adquirir lo esencial en relación con las necesidades alimenticias.

Esto ha significado un cambio muy brusco en dos años y algunos meses. Del 51% que tenían los trabajadores de la renta nacional, tienen ahora el 65%. De ahí también que se le creen dificultades a un país que ha producido, fundamentalmente para un determinado sector; en donde un alto índice de cesantía impedía a muchos compatriotas, la posibilidad de satisfacer necesidades básicas y primarias. Se han incorporado por el esfuerzo del Gobierno Popular, 220.000 chilenos que estaban cesantes.
Esto implica un aumento del mercado interno de consumo, de 600 a 700 mil personas. País que tradicionalmente ha debido importar, promedio de los últimos tres años, sobre 200 millones de dólares, y en el caso nuestro importamos el año 1971, cerca de 250.000.000. Importamos el año 1972, cerca de 280.000.000 de dólares de alimentos y deberíamos importar este año cerca de 380.000.000. Vamos a importar 345.000.000. Lamentablemente, aumentando con un sacrificio extraordinario, por la escasez de divisas, la cuota destinada a los alimentos, no vamos a tener en proporción más alimentos, porque el precio de los alimentos ha subido extraordinariamente. Ya lo hemos dicho otras veces; creo que el precio del trigo ha subido en un 40%; ha subido el precio de la leche, el precio del arroz, el precio de la carne.

Ha subido el precio del maíz, que es tan necesario para los planes de desarrollo avícola; han subido los fletes.

El país paga las consecuencias de una política económica que fija precios al margen del conocimiento nuestro. Y la devaluación del dólar, si sacude a Europa, a nosotros nos castiga con violencia extraordinaria. Menos mal que hemos tenido una compensación, que encuentra quizás una explicación en esta devaluación, con el alza del precio del cobre, -porque ustedes tienen que recordar que en el año 1971 y 1972 hemos dejado de percibir 500.000.000 de dólares, por el increíble bajo precio que tenía el cobre, que alcanzó hasta menos de 46 centavos la libra-.

Cuando se produce en un país un proceso de cambios estructurales; cuando un sector social mayoritario, como son los trabajadores, llega al Gobierno; cuando se produce una política económica y social como la que he diseñado en forma tan breve y tan inconexa, se crean las dificultades que estamos viviendo, y que han hecho necesario crear la Secretaría de Abastecimiento, y que ahora nos coloca en la necesidad de darle a la Dirección de Industria y Comercio el elemento humano que necesita para el desempeño de sus funciones.

Un breve resumen les dará a ustedes la seguridad de que es justo lo que estoy diciendo. DIRINCO tiene 300 inspectores de planta para todo Chile: 180 están en Santiago. Oficinas sólo en las capitales de provincia. Nosotros hemos creado 30 agencias en otras ciudades.

La meta es crear 53 más este año. También en otras ciudades que sean las capitales de provincia o Santiago.

Cada provincia tiene dos o tres inspectores que carecen de medios de locomoción, viáticos, etc.

Lamentablemente, hemos tenido dificultades. En el caso de Dirinco, como en el caso general de Presupuesto, en el Congreso se han restringido las partidas destinadas a este importante Organismo del Estado.

Sin embargo, y gracias a la Campaña iniciada hace algún tiempo, se han incrementado los inspectores ad-honorem. Tenemos 28 de la Federación de Estudiantes, 28 de la FEUT, 144 de la CUT y JAP; está en trámites el decreto que nombra a 40 inspectores JAP.

Hay convenio de Dirinco con FECH, con FEUT, con CUT y con JAP. El inspector JAP trabaja en su propia JAP y hasta pueden nombrar dos inspectores por cada JAP que trabajan en control general. El inspector CUT, en control producción y distribución, especialmente obrero.

El estudiante, en las Agencias Comunales de Dirinco.

El 70% de los acaparamientos y acciones del Mercado Negro han sido descubiertos por inspectores ad-honorem, con la ayuda de la población y los trabajadores.

Quiero insistir una vez más, que entre el mes de Enero y Febrero, en Santiago, se descubrieron 200 mil acaparamientos y 24 Mataderos clandestinos. Los productos que se encontraron son: 85 mil unidades de detergentes, 29 mil tubos de pasta dental; en una oportunidad 420 tambores de aceite, y en otra, 640; 160 mil kilos de azúcar, 20 mil kilos de arroz, 200 mil tarros de conservas, 300 mil cajas de bebidas, 2 millones 500 mil litros de vino, 5.000 kilos de té, 150 mil pollos, 3 mil toneladas de vacuno, 10 mil botellas de licor, 7 mil sacos de cemento, 45 mil pares de zapatos, 3 mil televisores, 8 mil neumáticos, 2.060 cajas de leche Nido. Esto es sólo en Santiago. En esta etapa de transición vivimos. Este hecho, por lo demás, ha sido vivido por otros países en que el capital que no se invierte se transforma en capital especulativo.
Y en estas condiciones, tienen ganancias fabulosas, pesando brutalmente los precios, para los que viven con entradas rígidas de sueldos y salarios.

De allí entonces que sea un factor también que presiona en el alza del costo de la vida y que acentúa el proceso inflacionista. Es por ello que nosotros, claro, pensamos que la lucha contra el mercado negro y contra el acaparamiento es una de las facetas de la lucha global que tenemos que hacer que incida en la distribución y que tiene su raíz por cierto en la producción.

Hemos planteado muy claramente, hemos insistido con majadería, que este país no podrá avanzar , no podrá progresar, si no se trabaja más, si no se produce más, si no se estudia más. Los que creen que un proceso revolucionario puede sostenerse exclusivamente con la teoría Revolucionaria y con la discusión en pasillo o cafetería sobe los procesos Revolucionarios, están muy alejados de la realidad. Este proceso se defiende produciendo más, trabajando más y estudiando más.

Pero indiscutiblemente, organismos como la Dirección de Industria y Comercio tiene que contar con los recursos humanos para tomar una parte de esta gran lucha, que en esencia tiene que estar basada en la agilidad de los organismos del Estado y en la movilización organizativa de las masas.

Y cómo, inclusive, en la pasión política se ha llegado a pensar, que podría hasta utilizarse la distribución de alimentos como una palanca para favorecer a determinados sectores. Se decía esto en vísperas de las elecciones.
Creamos la Secretaría Nacional de Abastecimiento y pedimos la colaboración técnica de la Fuerza Aérea y de las Fuerzas Armadas, y por ello el General Bachelet está a cargo de esa Secretaría.

Quedan en pie dificultades extraordinarias. No es fácil formar una conciencia, hacer entender a mucha gente que el vehículo normal, que es el comercio establecido, debe persistir, que la lucha no es contra el comerciante detallista correcto; será contra inescrupulosos. Porque este Gobierno no pretende suprimir el comercio detallista. Sin embargo, este comercio falla en cuanto a su número en muchas poblaciones, sobre todo en Campamentos; allí tenemos nosotros que establecer, o los almacenes populares o los móviles para llevar el alimento. Hasta ahora no ha habido en Chile un inventario de las necesidades reales de consumo.
Y mucho menos todavía, una estadística que nos permita decir con qué podemos contar; el caso es, por ejemplo, que la infraestructura portuaria nos está señalando la gravedad del problema: atochamiento de barcos, barcos a la gira con un costo diario, a veces de miles de dólares; tres mil dólares diarios.

Chile necesita importar este año un millón 200 mil toneladas de trigo. Tenemos los dólares reservados. No podemos encontrar en ninguna parte, una venta que permita decir, juntando estos pesos, cuánto trigo podemos comprar. Teníamos aseguradas un millón 200 mil toneladas. Todavía no las tenemos, entre otras cosas porque ha habido una cosecha muy mala en muchos de los grandes países productores de trigo. Es el caso de la Unión Soviética, que ha comprado este año, 16 ó 18 millones de toneladas de trigo, lo cual ha significado alza de precios y dificultades de abastecimiento para muchos países, y entre ellos nosotros.

Y ha pasado lo mismo con otros países, que antes se autoabastecían, los que por fallas en sus cosechas y factores climáticos, han tenido que salir al mercado mundial.

El hecho también, es que si nosotros necesitáramos un millón y medio de toneladas de trigo, y tuviéramos el dinero y donde comprarlo, no podríamos desembarcarlo, por las dificultades de estos puertos.

El puerto granelero de San Antonio estará terminando a fin de año o a principios del próximo. En seguida, mundialmente hay una tendencia a utilizar barcos de gran tonelaje, entre los que están los barcos graneleros y los metaleros. Nosotros estamos adecuando el puerto de Guacolda de Ferrocarril, de 107 kilómetros. Se aprovechará en gran parte lo que se usaba en Algarrobo; las máquinas y carros.

Pero estamos adecuando el puerto Guacolda, para barcos de 250 mil toneladas, que es lo que mandarán los japoneses para llevarse el hierro que compren. 250 mil toneladas; una cuadra y tanto de largo.
Ese es el futuro. Y nuestros puertos son deficientes e insuficientes para los barcos que hacen cabotaje hoy día, que están sideralmente por debajo de las cifras que he dado.

Es por ello que todo este proceso tiene extraordinarias y profundas dificultades, y requiere una comprensión de parte de los más vastos sectores, y esencialmente de la gente que, como nosotros, tiene un nivel que nos permite entender los problemas y puede deshacer la sicosis creada para que la gente compre desesperadamente más de lo que necesita, estimulada por el hecho de que los alimentos van a ir subiendo vertiginosamente de precio. En un país que tiene una inflación como la nuestra, se va creando un espiral que podría ser infernal, si no se toman las medidas drásticas que tenemos que tomar.

Y allí está el Proyecto de Ley de Anticipo de Reajuste, que lo vetaremos, e iremos a un plebiscito si es necesario, si sale desfinanciado del Congreso. Pero ya hemos llegado a un nivel en que este no puede seguir.

Por eso es muy importante también, que los funcionarios de las reparticiones fiscales entiendan, que el problema está marcado por una necesidad drástica para terminar con la tendencia economista y que tiene que haber una política nacional para impedir los desniveles entre los funcionarios públicos y otros sectores que trabajan en empresas dependientes del Estado y semi-autónomas, habiendo una distancia enorme en las remuneraciones. Hay una diferencia irritante en el campo obrero. No tenemos una escala de clasificación del trabajo ni una relación entre ese trabajo y las remuneraciones, escala que existe en la mayoría de los países. Y por lo tanto estamos muy distantes de llegar a la concepción de un salario general para especialidades. Entonces, sucede que una persona que trabaja en una determinada actividad, cuya productividad es bajísima, gana más que un hombre cuya productividad es indispensable y fundamental aumentar, en función de lo que produce.
Volviendo a los inspectores ad-honorem, hay ventajas importantes. No implica gasto alguno para el Estado; se aprovechan otros conocimientos, sobre todo, de tipo legal y técnico. Significa gran ayuda a provincias, donde el control es muy deficiente; y habrá especialización en áreas. Imaginemos a los inspectores de los servicios del Ministerio del Interior, que están vinculados más directamente a delitos tributarios; el Servicio Nacional de Salud a las condiciones sanitarias, precios y farmacias. Los funcionarios de Investigaciones para el combate contra el delito económico.

De paso podemos decir que el Congreso nos trituró el proyecto. Vamos a tener que insistir en otro proyecto, y esperamos que no ocurra lo mismo. Es un hecho increíble; se sorprende a una persona con 10 ó 15 toneladas de azúcar y lo único que pueden hacer los inspectores de Dirinco es vender el azúcar al precio oficial, pero no hay ninguna sanción.

En Aduana, Control de Hoteles, Restaurantes y Turismo, lo mismo. Los inspectores pertenecientes a algún centro ganadero, controlarán los productos del agro; los del Ministerio de Educación: útiles escolares y uniformes.

Por eso he querido decir estas palabras, porque pienso y espero contar con la dedicación seria de los funcionarios que sean requeridos para trabajar como inspectores, para que sacrificadamente colaboren a esta gran tarea.

De la misma manera –se lo decía en una reunión anterior a los funcionarios públicos- creo que muy pocos de ellos participan en las JAP. Lo que es un error, porque lógicamente por la capacidad de los funcionarios públicos, las JAP funcionarán en las mejores condiciones y además con la orientación que deben tener, que es la que el Gobierno desea que tenga y contribuyan a organizar la comunidad.
No habrá posibilidad ninguna de romper la situación dura en que estamos, si acaso no se moviliza al pueblo organizada y conscientemente. Ustedes forman parte de ese gran conglomerado que es el pueblo, y tienen que organizarse. Tienen que contribuir a organizar y entender que este es un aspecto de la lucha que van a emprender, pero al mismo tiempo, tienen que hacer conciencia en la gente que lo esencial es aumentar la producción.

Pondremos el acento este año, sobre todo en el campo. Hoy día el campesino puede entender que de él depende la alimentación de Chile, y ahora interviene en las expropiaciones de los predios, en los planes de desarrollo agrario; el campesino hoy día está organizado en sus Comités Comunales, Departamentales y Provinciales. Tienen fuertes organizaciones nacionales, que son y serán una gran palanca. Igual que los trabajadores del sector minero. Hoy día el campesino entiende lo que significa que el cobre sea el sueldo de Chile; hoy día el trabajador de las minas entiende que la tierra es el pan, pero también es fundamental que se entienda que hay que trabajar más la tierra y que hay que cumplir siquiera con las obligaciones que implica el ser trabajador, sobre todo en las grandes minas del cobre.

Solo quiero señalar una vez más, que en años pasados hubo 65 paros parciales en Chuquicamata, por causas increíblemente injustas, que significaron un menor ingreso de 27 millones de dólares para el Fisco chileno, al precio del cobre en esa época. Calculen ustedes lo que significa hoy día, que haya alcanzado el cobre, sobre 70 centavos. Si era penoso perder una tonelada de producción cuando estaba a 46 ó 48 centavos, calculen lo que significa no producir una tonelada cuando está hoy día a 71 centavos la libra.

Entonces necesitamos esto, que es movilizar al país detrás de puntos claros, y creo que tengo el derecho de empezar con ustedes, funcionarios públicos, pidiéndoles una colaboración directa, activa, creadora y sacrificada, y tengo confianza en que lo harán. Muchas gracias. (APLAUSOS)


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