Discursos oficiales de Salvador Allende/1973/Palabras en el Día lnternacional de La Mujer en edificio Gabriela Mistral

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​Palabras en el Día lnternacional de La Mujer en edificio Gabriela Mistral​ de Salvador Allende Gossens
8 de marzo de 1973
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PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA,
COMPAÑERO SALVADOR ALLENDE GOSSENS, EN
EL DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER.-

(Edif. Gabriela Mistral)
Santiago, Marzo 8 de 1973.-

oficina de informaciones y radiodifusión
de la presidencia de la república

MUY QUERIDAS COMPAÑERAS:

Ha sido muy grata para mi esta invitación que me formulara mi estima da compañera y amiga Marta Melo, Secretaria Ejecutiva de la Secretaría General de la Mujer, para compartir unos minutos con ustedes.

No puse como condición, pero tenía la esperanza de compartir con ustedes este grato momento, sin tener que hablar. Lo hago, primero para resucitar a Marta, porque esa flor que lleva se la he puesto yo. (RISAS)

Hoy día grabé un saludo a la mujer chilena;saldrá en el Canal 7, por lo tanto estaré presente con ustedes en su casa esta noche, y espero que sus compañeros -por orden mía- las festejen. (RISAS)

Saludo especialmente la presencia de mi estimada amiga, representante de la Federación de Mujeres Cubanas. He tenido la oportunidad de estar, conversar y dialogar con ella, así como me percaté profundamente de la gran actividad que desarrolla la mujer cubana y de la repercusión que tiene su labor en la vida revolucionaria de Cuba. Por eso, en ella saludo a la combatiente mujer de la isla de Martí, recordando que cuando fui invitado por Fidel Castro para recibir el saludo del pueblo cubano, vi miles y miles de mujeres que me estimularon con su presencia. ( APLAUSOS)

Me parece casi innecesario señalar, que desde los albores de nuestra existencia como raza y como pueblo, la mujer jugó en Chile un gran y extraordinario papel.

Desde la mujer araucana, que junto al indio de esa tierra heroica, del Arauco indómito, contuviera al invasor.

Desde las mujeres que tejieran las banderas de la independencia, para terminar con el coloniaje, a lo largo de los años de nuestra vida, la mujer ha ido marcando con su ejemplo, con su convicción, con su fé patriotica, su anhelo de hacer de Chile un país de dignidad, de independencia, con perfil propio. Lógicamente en esta tarde hay que recordar a una mujer que recibiera el castigo y el desprecio de las castas pseudo-aristocráticas de su tiempo. Me refiero a Isabel Riquelme, madre del Padre de la Patria, que por haber tenido un hijo al margen de la vida conyugal, por ser hijo natural Bernardo O'Higgins, el padre de los niños, de todos los niños de Chile, recibió el desprecio de su época.

Hay que pensar lo que significó el cariño y la abnegación de Isabel Riquelme, para sobreponerse a su tiempo y ser capaz de darle como madre, la fuerza espiritual que tuvo Bernardo O'Higgins el Padre de la Patria. ( APLAUSOS )

De la misma manera hay que recordar a una mujer que no tuvo hijos, pero le cantó a los niños con dulzura de madre, Gabriela Mistral. ( APLAUSOS )

De la misma manera habría que destacar la tradición y la presencia de lucha de la mujer, en las grandes batallas del pueblo. Ella ha simbolizado a la mujer anónima que muchas veces en el salitre, supo de la olla común, para fortalecer al compañero en huelga, durante meses y meses, en muchos de los casos.

Habría que recordar también a la mujer del carbón, que también -en etapas muy duras- junto a su hombre se pusieron en la vía férrea, para que se hiciera justicia a sus legítimas demandas.

Habría que recordar a las compañeras que cayeron en la lucha, a esas mujeres anónimas que sufrieron la cárcel, la relegación, el destierro, el campo de concentración, particularmente en Pisagua. Quiero recordar a Margarita Naranjo y sus compañeras, símbolos dignos de abnegación y espíritu de la mujer chilena, en el día de hoy en que a lo largo del mundo se celebra un homenaje -como lo dijo Marta Melo-, a las primeras mujeres que hicieron una huelga femenina para protestar por el trato discriminatorio que el régimen capitalista tuvo y tendrá para con ellas.

En el día de hoy a lo largo del mundo se rinde un homenaje a la mujer, recordando a esas mujeres que abrieron colectivamente la senda en la lucha de la mujer por conquistar derechos que una sociedad injusta les ha negado, y en muchos países aun, les niegan.

Sin embargo el tiempo no corre en vano y a lo largo del mundo - y aun dentro de las concepciones del régimen capitalista - las mujeres han ido conquistando derechos y han ido estableciendo que no puede existir discriminación entre el hombre y la mujer. Claro está que la conquista plena de estos derechos, se logra en las naciones que han suprimido la explotación del hombre por el hombre y en donde la mujer y el hombre tienen las mismas oportunidades; son iguales ante la Ley y las perspectivas para uno y otro se abren en función de su capacidad, de su espíritu de superación y su sentido de responsabilidad.

Entonces vemos como el mundo ha ido comprendiendo que el socialismo da las más amplias posibilidades a la mujer, posibilidades que el régimen capitalista les ha negado.

No en vano ha sido la Unión Soviética, país socialista, el que ha puesto la técnica al alcance y al dominio de la mujer, y por eso el símbolo contemporáneo, cuando el hombre domina el cosmos, se expresa en la presencia de Valentina Tereshkova, símbolo de la mujer contemporánea, la primera mujer que ha demostrado su eficiencia en el espacio sideral.

También hemos visto cómo una mujer supo sobreponerse a la injusticia, y tuvimos el agrado de tenerla aquí; la compañera y amiga Angela Davis, quien derrotó a la injusticia y la persecución.

Pero indiscutiblemente el mundo ha tenido una sorpresa; me refiero a los sectores reaccionarios del mundo, que han tenido una sorpresa al ver cómo la mujer de un pequeño y digno país, el más heroico país, Viet Nam, ha estado presente con la superior responsabilidad en las conversaciones de paz en París, mientras otros mandaban a sesudos - o aparentemente sesudos funcionarios públicos, Viet Nam enviaba una frágil mujer, que tiene toda la fuerza heroica, del más heroico de los pueblos, el pueblo vietnamita. ( APLAUSOS )

Tengo un recuerdo; yo estuve en 1968 en Viet Nam del Norte, y fui - posiblemente - el último político latinoamericano que conversó con un hombre que jamás olvidaré, porque ha sido la personalidad que más me ha impresionado, la del gran Ho Chi Minh, el "tío Ho" como lo llamaba su pueblo. ( APLAUSOS )

Con esa sencillez y claridad propia, me mostró la fotografía de los niños y niñitas de su pueblo, y gracias a sus palabras tan sencillas y dulces, pude imponerme que el factor esencial en la lucha liberadora de Viet Nam, era la presencia combativa de la mujer. Durante mi estadía en Viet Nam, los dos primeros días nos atendió una muchacha joven, de unos 20 años. Fina, de estatura regular, con pantalones negros, sandalias, blusa blanca y una gran trenza negra. Ella nos servía las comidas. Al tercer día no concurrió; cuando llegó el compañero intérprete le preguntamos donde estaba la compañera que nos atendía. Nos respondió que en la Universidad. Ella era estudiante de 4° año de Pedagogía y a veces trabajaba voluntariamente atendiendo huéspedes.

Nosotros manifestamos nuestra satisfacción y destacamos lo gentil, atenta, frágil y bella que era, a lo que el intérprete -con una sonrisa irónica- nos dijo: "si, es muy frágil, demasiado frágil, claro que es segundo Comandante de un Batallón de Ametralladoras. (RISAS)

Cuando vino de nuevo a atendernos, pudimos conversar con ella y en forma muy medida, adentrarnos en su vida. Esa mujer frágil demostraba su entereza, su fiereza y su convicción, al ser capaz -al igual que las demás mujeres vietnamitas- de cumplir las más duras tareas, en la producción, en la enseñanza, en el Ejército.

Por eso creo que en este día grato para los hombres, porque celebramos a la mujer chilena y a la mujer en el mundo, aquí en nuestra patria es útil señalar cómo vamos avanzando y cómo la presencia de la mujer se hace más evidente, junto a su compañero en el proceso revolucionario de nuestro país.

Para mi ha sido muy satisfactorio escuchar las palabras de la compañera Presidente del Sindicato Unico de Empleadas Domésticas. Tuve oportunidad de decirle antes de las elecciones del 4 de marzo; dije en conferencia de prensa ante los corresponsales extranjeros, que las mujeres han alcanzado un más alto grado de independencia y liberación en Chile. Sin embargo hice referencia a miles y miles de chilenas que no tienen vida propia, que son las campesinas. Señalé el drama de cientos de miles de mujeres, que trabajan y son explotadas, porque a igual trabajo reciben salario distinto. Destaqué cómo la mujer en Chile está en situación diferente al hombre, frente a una moral absurda que marca a la mujer en forma desigual. La mujer de esta época, todavía en nuestra patria- y a pesar de los avances- es una mujer limitada en sus expectativas y en sus posibilidades.

Y señalaba como un ejemplo típico a la empleada domestica, que inclusivo en los países del capitalismo industrial ha desaparecido. El trabajo de las empleadas domesticas es una secuela de la más dura explotación, que todavía persiste en los países dependientes.

Esta es una esclavitud real para la mujer, que se ve obligada a vivir en la casa en que trabaja, sin derecho a salir todos los días, y la mayoría de ellas tienen que dormir en esa casa, sin jornada de ocho horas y muchas veces tienen permiso solamente una vez por semana, separada a veces de su compañero y de sus hijos.

Por eso felicito a las compañeras que dirigen el Sindicato Único de Empleadas Domésticas, y me congratulo porque se ha formado la Secretaría de la Mujer y la Directiva Nacional de las Mujeres de la Unidad Popular, las que gastan tiempo y energías para darle fuerza y vigor a la mujer que tiene uno de los oficios más injustos, que marcan nuestro retraso, y pretenden hacer de la empleada doméstica una mujer liberada en nuestra patria. ( APLAUSOS ) Por eso siempre sostuve y además los hechos me dan la autoridad moral para decirlo, que los partidos de izquierda, los dirigentes revolucionarios, debíamos preocuparnos más y más de elevar el nivel político y la conciencia de la mujer.

Para que la mujer tomara conciencia que ella es mucho más explotada que el hombre en el régimen capitalista; si el campesino y el obrero han tenido una existencia limitada, la mujer ha sido mucho más limitada en su existencia.

Por lo tanto si hay algo que tiene sentido de significación, que proyecte efectivamente lo que es un proceso revolucionario, es darle a la mujer los derechos que le hemos negado. Consagrarla plenamente ante la ley, ante los derechos sociales y en el aso humano, en el intelecto, en el nivel de igualdad, que indiscutiblemente sólo un proceso revolucionario le puede otorgar.

De la misma manera que pienso y lo he sostenido reiteradamente, creo tener autoridad, porque las principales leyes que nosotros hemos creado, están destinadas precisamente a darle a la mujer beneficios positivos; de elevar sus condiciones materiales y su existencia. Estas leyes afianzan el futuro de Chile dan forma y contenido a la familia. estas leyes están destinadas a terminar con la brutal injusticia que golpea y castiga a la madre soltera; estas leyes le dan a los hijos igualdad de derechos, llevan mi firma, como combatiente a lo largo de toda mi existencia. Si hay algo que me permite tener mi conciencia tranquila, es que como Parlamentario de oposición ayer, como Gobernante hoy día, como Compañero Presidente de la República, mi preocupación fundamental será obtener el despacho de las leyes que le den a la mujer los derechos que antes no le daban (APLAUSOS)

Creo que honramos fundamentalmente a la madre, cuando propiciamos y obtendremos que en Chile se termine con la ignomía jurídica y social que establece derechos desiguales para los hijos; hijos naturales, legítimos e ilegítimos. El Gobierno Popular obtendrá el despacho de la ley que consagre la igualdad a todos los niños de Chile (APLAUSOS). Fundamentalmente me interesa destacar que esta actitud del Gobierno Popular, no obedece ni puede nadie interpretarla como una actitud paternalista. No hay revolución; no hay afianzamiento de un proceso revolucionario; no hay creación revolucionaria sin la activa y combativa presencia de la mujer, y en por ello, que a través de la Secretaría General de la Mujer, y fortaleciendo las actividades que desarrolla el Comando Nacional de la Mujer, de la Unidad Popular, nosotros queremos que lenta pero firmemente, con apremio y madurez, se vaya haciendo posible que más y más capas de mujeres se incorporen al proceso revolucionario que vive Chile.

Cuando la mujer entienda cabalmente, cuán dura es su existencia en el régimen capitalista y cómo es ella explotada; cuando tome conciencia de las limitaciones que se le han puesto sobre la base de una discriminación y de prejuicio, que hay que destruir totalmente.

Cuando la mujer nuestra, campesina, obrera, empleada, técnico o profesional, alcance esa concepción de su propia vida, y vea las perspectivas y posibilidades que se les abren, serán torrentes de mujeres las que estarán junto a nosotros, y serán un factor-con ternura y fineza-para afianzar y darle dureza revolucionaria al proceso nuestro.

Hemos avanzado y estamos logrando más apoyo femenino. Lo demuestra el aumento -en esta última votación- un aumento proporcional en la mujer. Pero todavía -basta ver las cifras- hay un amplio sector de mujeres, que no son de la alta y mediana burguesía, sino que son mujeres de la pequeña burguesía e inclusive la mujer proletaria, que no trabaja, que no tiene vida sindical, por lo que no sabe aun lo que es la lucha social.

Esto es responsabilidad nuestra. Debemos llegar a ellas, con un mensaje que no puede ser de horas o días antes de una elección; el trabajo debe ser permanente y constante.

Por eso creamos la Secretaría General de la Mujer; por eso este Gobierno ha destacado mujeres en cargos de extraordinaria importancia. Piensen ustedes que después de 160 años, la primera mujer nombrada como Ministro de Corte, la nombré yo, como Presidente de un Gobierno Popular. Piensen ustedes que nunca antes hubo más mujeres Intendentes y Subdelegados. Vean ustedes la diferencia en el número de mujeres de la Unidad Popular electas, para la Cámara y el Senado, y las mujeres que han sido elegidas por los partidos de oposición. Hay que ver el número de candidatas que llevamos nosotros y ellos; piensen que este Gobierno ha tenido y tendrá mujeres Ministros. Piensen que este país por ejemplo, vive prácticamente de las importaciones del cobre, que significa el ingreso de 900 o más millones de dólares, el sueldo de Chile, y tiene a una mujer a cargo de las ventas del cobre.

Piensen ustedes que hemos entregado la responsabilidad a las compañeras, para prepara comidas pre-elaboradas, de tal manera que la mujer pueda adquirirla a la salida de su trabajo, y llegar a su hogar sin necesidad de ponerse a trabajar nuevamente para darle de comer a su compañero y a sus hijos.

Hemos creado la Secretaría Nacional de la Mujer, institución a la cual se le ha entregado la torre del Edificio Gabriela Mistral, como un símbolo de lo que queremos que se haga por contribuir a liberar a la mujer. Queremos que las directivas de los partidos populares y le exigimos a la Secretaría Nacional de la Mujer, que ayuden a la organización de la mujer en los Centros de Madres, que deben transformarse en talleres de producción. Que ayuden a la mujer para que vitalice su presencia en las Juntas de Vecinos. La mujer tiene que entender que en un país como el nuestro, la demanda es mayor que los bienes que podemos entender. En Chile tenemos y tendremos limitaciones para abastecer de alimentos y bienes que el pueblo necesita, porque la estructura de la producción ha estado destinada a satisfacer las necesidades de las minorías.

En cuanto al problema de los alimentos, en estos momentos hay una crisis mundial, por lo que los precios suben; esto debe saberlo la mujer. En el caso de Chile, siempre se ha tenido que importar una gran cantidad de millones de dólares en carne, grasa, trigo, mantequilla, y aceite, porque estos productos no los produce la tierra chilena. Antes eran 200 millones de dólares en alimentos; ahora importamos 245 millones, pero la situación será la misma, porque los alimentos han subido. Por eso, la mujer chilena tiene que darse cuenta entonces, que en esta etapa de transformación, cuando el Gobierno Popular hiere los intereses poderosos de las empresas transnacionales, de los monopolios chilenos de distribución y producción, de la banca y el latifundio, se produce la reacción lógica. El capital productivo puso a convertirse en capital especulativo, que nace sobre condiciones reales de mayor demanda y menor posibilidad de entrega de bienes, por lo que crece cada vez más el mercado negro y la especulación.

Entonces tienen que organizarse y defenderse. Se defienden ayudando a las Juntas de Vecinos, a los Centros de Madres, y con mayor razón a las Juntas de abastecimientos y Precios, que son absolutamente legales, y son un factor esencial para crear el Poder Popular, que debe estar fundamentalmente constituido por la mujer.

Finalmente compañeras, hay tanto que hacer en el campo de la educación, y de los derechos legales, para lo cual lo único que falta es tiempo, porque la conciencia, la voluntad y la decisión revolucionaria nuestra, nos señala y nos dice que no habrá una revolución que se estabilice, que se desarrolle, que se proyecte hacia el futuro, si no transforma la sociedad, para ponerla al servicio de la mujer. Y esto solo podrá obtenerse cuando la mujer misma, sobre la base de tomar conciencia de su acción, pase a ser un factor dinámico del proceso revolucionario.

Esta tarde, al estar con ustedes y oír las palabras de la compañera Presidente del Sindicato Único de Empleadas Domésticas, he recordado mi recorrido por Chile, en el que ha dialogado bastante con el pueblo, llamando a elevar la conciencia sobre todo de la mujer, así como para señalar los peligros que amenazan al desarrollo normal de la revolución chilena. Destaqué que este proceso es más duro y difícil en nuestro país que en cualquier otra parte, porque enfrentamos la extraordinaria tarea de hacer una revolución dentro de los cauces legales de la burguesía, con la oposición del Congreso. Además de esto, el Poder Judicial es autónomo, y las leyes han sido hechas por un sector minoritario y en contra de los grandes intereses nacionales. Por eso compañeras, tengo la obligación de decirle a ustedes que el 4 de marzo hemos obtenido una victoria que tiene perfiles muy claros, porque ellos pretendían obtener los dos tercios para echarme constitucionalmente. Siempre pensé que no iban a alcanzar los dos tercios, pero nuestra gente, muchas veces no trabajó con el tesón y el empuje necesarios. Si hubiéramos trabajado con más intensidad, habríamos hecho pesar a la mujer chilena, que los beneficios que goza ella y sus hijos, son frutos de la labor denodada de los partidos populares. El trabajo, la escuela, los derechos de la ancianidad, la ampliación del descanso maternal después del parto, los beneficios de la asignación familiar, la asignación familiar pre-natal. y las leyes de los Jardines Infantiles, Salas-Cuna, son obra de la izquierda chilena.

También queremos establecer una pensión para las dueñas de casa, porque esa mujer, sin carrera o profesión, es también una mujer respetable. Por otra parte, una de las primeras iniciativas del Gobierno Popular, fue el proyecto del Ministerio de la Familia, que no ha sido despachado por el Congreso.

¿Cuántos hogares hay en Chile, que están vinculados solo en apariencia? Estos hogares, al romperse hacen caer todo el peso sobre la mujer, que es la que más sufre, porque queda sola a cargo de sus hijos, sin la posibilidad, a veces, de darle de comer a sus hijos.

Tampoco queremos que haya desigualdad entre los hijos, así como necesitamos que se difunda la educación sexual, que no alcanza a comprenderse en el nivel superior, intelectual y moral que debe, para enseñar a ver con respeto y contenido científico al sexo.

En estas condiciones hay todavía -y por desgracia- muchachas jóvenes que se prostituyen, las que por la realidad social, tienen que vender sus caricias para poder subsistir.

El aborto marca en nuestro país, todavía, el más alto índice de mortalidad de madres. Todo esto les muestra que falta mucho por hacer, y la presencia de ustedes es necesaria. Yo se que ustedes se seguirán sacrificando y luchando, para que las hijas de ustedes, sus nietas y las demás generaciones futuras, tengan una vida justa, que debieron haber tenido ustedes, pero que el régimen injusto les negó; ustedes van a construir con su dulzura y decisión magna, la sociedad para la mujer del mañana. ( APLAUSOS )