Don Álvaro de Luna: 102

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Don Álvaro de Luna Antonio Gil y Zárate


PACHECO: (Aparte.) ¡ Ah! ¡Ya del susto salí!

Mi pecho alegre respira.

(Salen Elvira, Destúñiga y Morales.)

DESTÚÑIGA: Entra, Elvira, ten valor.
MORALES: Venid.
ELVIRA: ¡Horrible entrevista!

Me faltan las fuerzas.

PACHECO: ¡Cielos!

¡Elvira aqui!

DESTÚÑIGA: No te aflijas.....

Ven.

ELVIRA: (Al rey creyendo que es don Alvaro.)

Padre.

REY: ¿Quién es?
ELVIRA: ¡Qué veo!

¡El rey!

DESTÚÑIGA: ¡ El rey!
REY: ¡Dios! ¡Elvira!

¡Esto solo me faltaba!
¿Cómo resistir su vista?

ELVIRA: (Se echa á los pies del rey.)

Señor, vedme á vuestros pies:
piedad de una infeliz hija.
Volvedme á mi padre, sí,
volvédmele.... Mas....

(Se levanta aterrada, mirando á todas partes.)
 

REY: ¿Qué miras?
ELVIRA: ¿Dónde está?....¡ Dios! ¡No le veo!

¿ Acaso ya la cuchilla
del verdugo?....

REY: No.... no temas.

Alli está.... Vive tranquila....
Hora se apartó de mí.

ELVIRA: ¿Le habeis visto?
REY: Sí, hija mia.
ELVIRA: ¿Luego perdonado está?
REY: ¡ Perdonado!
ELVIRA: ¿A qué vendria

aqui su rey en tal hora
sino a salvarle la vida?

REY: Tienes razon: á eso vine.




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