Don Álvaro de Luna: 105

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Don Álvaro de Luna Antonio Gil y Zárate


MORALES: No es necesario.
ELVIRA: Que á lo menos me despida.
MORALES: ¿Para qué, si va á salvarse?

Evitad mas bien su vista.
Dejadme obrar.... Apartaos.

ELVIRA: En tí mi esperanza fía.



ESCENA VI.


DICHOS. DON ALVARO. ALCALDES. ALGUACILES. SOLDADOS.
CRIADOS DE DON ALVARO. DOS FRAILES. EL VERDUGO.


(Habrán entrado primero dos alcaldes con alguaciles,
los cuales, atravesando el teatro, pasan al cuarto
de don Alvaro. Salen despues con este, y le acompañan
dos frailes y sus criados que muestran mucha aflicción.)

ÁLVARO: ¿ Qué haceis, amigos, qué haceis?

Por Dios, reprimid el llanto....
Mas siento vuestro quebranto
que el estado en que me veis.
¿A qué lamentar la suerte
del que vivió poderoso,
cuando es de un Dios bondadoso
un nuevo favor tal muerte?
Llorárais, sí, con razón,
si con golpe repentino
tuviera fin mi destino
triunfando aun mi ambicion;
mas pues me quiso humillar
el cielo en mi hora postrera,
será porque en su alta esfera
nuevas glorias me va a dar.
Alegre marcho a gozadas;
que eternas, puras serán,
y alli no conseguirán
ni traicion ni envidia ajarlas.
Adios.... Marchemos.—

(Al verdugo, que se acerca á él llevando unas cuerdas en la mano.)



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