Don Álvaro de Luna: 30

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Don Álvaro de Luna Antonio Gil y Zárate


estaba allí el de Villena !
¡Cómo triunfaba el malvado!
¿Y á Elvira le entregaré?—
No.... jamás consentiré....
¡Qué he de hacer, si lo he jurado!


ESCENA II


DON ALVARO. ELVIRA.


ELVIRA: Héle allí....¡Cuán abatido! Padre....
ÁLVARO: Hija mia, ¿tú aqui?
ELVIRA: Cuando retirar os vi

parecisteisme afligido.

ÁLVARO: Un poco.... si.... Pero al verte

se ahuyentan todas mis penas:
tú solamente serenas
este rostro que la suerte,
sellando en él la arrogancia,
a estar mustio y agitado,
de negras sombras cercado,
condenó desde la infancia.
Do quiera inspirando susto
y amenazando sombrío,
solo contigo, angel mío,
depongo mi ceño adusto.
Tu sonreir inocente
hondo penetra en el alma,
y en ella vierte la calma
desarrugando mi frente.

ELVIRA: ¡ Dichosa yo, pues consigo

vuestras penas mitigar!
Mas ¿qué funesto pesar ?...

ÁLVARO: ¡Ah! mi existencia maldigo.
ELVIRA: ¿Vos, señor, á quien el cielo

de bienes sin fin colmó?
¿Vos, á quien fortuna alzó
do mas no alcanza su vuelo?
Poder, honores, riqueza ,
cuanto un mortal ambiciona



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