Don Álvaro de Luna: 49

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Don Álvaro de Luna Antonio Gil y Zárate


hollar con osada planta
su ilustre nobleza quiso.
Hora al pasar junto á mí
con triste aspecto sombrío,
miradas de rabia llenas
sus ojos me han dirigido;
pero en su arrugada frente,
en su semblante amarillo,
las evidentes señales
de su desgracia he leido.
CASTRO: ¿Qué dices?....¡Ah! derrocado

otras veces ya le vimos;
y mas audaz y orgulloso
se levantó del abismo.

SANTILLANA: Algun dia nuestras lanzas

en mil combates reñidos,
queriendo humillar su orgullo
remacharon nuestros grillos.

PACHECO: No importa. Lo que no pudo

de tantos nobles el brío,
hoy mas poderoso que ellos
lo alcanza un vano capricho.

VIVERO: Pero si el rey vuelve a verle

aun triunfara su cariño.
Sigamos todos sus huellas.

MENA: ¿Vos del de Luna enemigo?
VIVERO: Ministro del rey, jamas

su interés pospongo al mio.

MENA: ¿No aceptasteis del maestre

riquezas y altos destinos?

PACHECO: Y ¿no os repartia á todos

puestos, ciudades, castillos?
¿Para qué? Para ostentar
su omnimodo poderío.
Agradecedle esos dones,
dones que arrancó el inicuo
a nobles iguales vuestros
desterrados o cautivos.

PLASENCIA: Y ¿quién de ese vil tirano

ofensas no ha recibido?

SANTILLANA: En la corte, en los combates,


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