Don Álvaro de Luna: 50

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Don Álvaro de Luna Antonio Gil y Zárate



siempre contrario me ha visto,

CASTRO: Y yo de antiguos agravios

aun tengo el recuerdo vivo.

PACHECO: Marchemos, y sin descanso

procuremos su esterminio.

TODOS: Marchemos, sí.


(Hacen todos ademan de marchar; pero se detienen
viendo venir á don Alvaro por el fondo con escolta.)

VIVERO: Mas ¿no es él?
SANTILLANA: Él es.
CASTRO: Se acerca á este sitio.
VIVERO: Le siguen los ballesteros.
PACHECO: ¿Cuál podrá ser su designio?



ESCENA XIII.

DICHOS. D.ALVARO. BALLESTEROS.

(Las ballesteros que acompañan á don Alvaro se
quedan en el fondo. El condestable se adelanta
despacio y con aspecto sombrío por entre los no-
bles que atónitos le abren paso.)

ÁLVARO: ¿Qué es esto, pues, caballeros?

¿Qué os altera ?.... ¿Por qué miro
en vuestros ojos inquietos
tal turbacion?.... Suspendido
¿por qué las fiestas habeis?
¿Es miedo?.... ¿es furor ?.... Decidlo.
Decidlo vos, el de Castro,
que en tierra los ojos fijos,
cual si mirarme no osárais,
humilde estais y sumiso.
Decidlo, Plasencia, vos,
que con rostro enfurecido,
sacais del pecho al semblante
los deseos vengativos.
Y vos, marques, ¿no direis
por que ufano, envanecido,
ese aspecto vencedor
tomais ahora conmigo?



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