Don Álvaro de Luna: 51

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Don Álvaro de Luna Antonio Gil y Zárate


PACHECO: Y decidme vos primero:

¿dónde está el rey? ¿por qué el brillo
no aumentan de estos festejos
sus resplandores divinos?
¿Por qué, presuroso, en fin,
se aleja de este recinto?

ÁLVARO: ¿Queréislo saber, marques?

¡Triste de vos si os lo digo!

PACHECO: No es tiempo ya de amenazas.
ÁLVARO: Temblad, don Juan, os repito.
PACHECO: No disimuleis. Su alteza

huye de vos.

ÁLVARO: ¿Quién lo ha dicho?
PACHECO: Vuestro orgullo, que insolente

su dignidad ha ofendido.

SANTILLANA: Esa pompa que á la suya

quereis igualar altivo.

PLASENCIA: Tantos años de opresion

bajo un pérfido ministro.

ÁLVARO: No huye sino de traidores

que alcanzarán su castigo:
traidores que cuando aqui
con amistad los recibo,
en negras ocultas tramas
me asestan pérfidos tiros,
intentando convertir
en llanto estos regocijos.
Pues bien, se convertirán,
puesto que lo habeis querido;
y el águila que aqui os daba
bajo sus alas abrigo,
os va, sus garras abriendo,
á despedazar, inicuos.

PACHECO: ¿Cömo?
ÁLVARO: Marques de Villena,

daos á prision ahora mismo.

PACHECO: ¿Yo?
ÁLVARO: Si
PACHECO: Y ¿quién lo manda?
ÁLVARO: Yo, que basto á confundiros.

Guardias.



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