Don Álvaro de Luna: 52

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Don Álvaro de Luna Antonio Gil y Zárate



PACHECO: Antes con mi acero....
PLASENCIA: Aqui todos en tu auxilio

estamos, don Juan.

 ( Hacen ademan de echar mano á la espada.)

ÁLVARO: Teneos;

y respetad este escrito.

( Muestra un pliego.)

PACHECO: ¿ Qué escrito?
ÁLVARO: La orden del rey.

Miradla bien.... ¿La habeis visto?

PACHECO: ¡Cielos!
ÁLVARO: ¿Conocéisla?
PACHECO: Sí.
ÁLVARO: Y ¿quién será el atrevido

que este sacrosanto sello
se niegue á acatar sumiso?

PACHECO: Nadie; que es mucha su fuerza.
ÁLVARO: Y aun no tanta necesito:

para humillaros á todos
me sobran sin ella brios.
Qué, ¿tan pronto quien yo soy
pudisteis dar al olvido?
¿No bastan los rudos golpes
que os diera mi acero invicto,
que aun quereis mas escarmientos,
aun provocais mas castigos?
¿No os acordais ya de Olmedo,
donde en combate reñido,
postradas ante mis plantas
ví mis fieros enemigos;
y allí poniendo los pies
en sus cuellos abatidos,
alcéme en los hombros suyos
donde tan alto me miro,
que entre los reyes y yo
distancia apenas distingo?
Pues sabed que este poder
á tanta costa adquirido,
no pienso, no, resignado:
treinta años de afan continuo,
de sobresaltos, de guerras,



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