Don Álvaro de Luna: 59

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Don Álvaro de Luna Antonio Gil y Zárate


ESCUDERO: Ha sido robada.
DESTÚÑIGA: ¡Cielos!
ÁLVARO: Guzmán, ved lo que decis.
ESCUDERO: ¡Ah! Señor, es harto cierto.

Veníamos de la iglesia;
y de este sitio no lejos,
seis hombres con antifaces,
desnudando los aceros,
se arrojan sobre nosotros.
Defenderme en vano intento,
que la espada sirve mal
el valor de un pobre viejo.
Aquella débil escolta
de dueñas y de escuderos
pronto se vio dispersada;
y los agresores, duchos
de doña Elvira, á pesar
de sus gritos y mi esfuerzo,
se alejan; que favorece
la noche su vil proyecto.

ÁLVARO: ¡Horrible maldad!
DESTÚÑIGA: ¡Oh rabia!

Corramos luego tras ellos.

(Vase precipitadamente.)
 

ÁLVARO: Rivadeneira, Chacon,

vosotros todos, id presto;
id á buscarla.... Llevad
gentes, armas.... Id: no hay tiempo
que perder.... Recorred toda
la ciudad.... Los mas secretos
parajes reconoced:
no omitais de hallarla medio.
Al que volvérmela logre,
mi mejor villa le ofrezco.

(Vanse todos los criados.)


ESCENA V.


DON ALVARO, solo.

Hija mia, mi tesoro,



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