Don Álvaro de Luna: 79

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Don Álvaro de Luna Antonio Gil y Zárate



Alzo los ojos, y al brillo
de la luz que arroja escasa
la luna que de entre negras
nubes entonces le escapa,
miro el infeliz Vivero
que allá en las almenas altas
entre bárbaros sayones
desesperado batalla.
¡Vanos esfuerzos! Los viles
 á su víctima levantan
con fuertes brazos, y al hondo
abismo airados le lanzan.
¡Ay! casi vino á caer
el infeliz a mis plantas.
REY: ¡Crimen atroz!.... Mas no es cierto:

no cabe, no, maldad tanta
en don Alvaro.... ¿Su amigo
no era Vivero?.... ¿Qué causa?....

SANTILLANA: No hay amistad en el pecho

que la negra envidia abrasa.
Vivero fiel os servia,
para perderle eso basta.
¿No habeis visto al condestable,
en su funesta privanza,
de vos constante apartar
a cuantos justa la fama
por su lealtad y vabor
entre los buenos ensalza?
¿Hay un rico-hombre por dicha
que su furor no probára?
¡Cuántos en prisiones gimen!
¡Cuántos dieron su garganta
a infame verdugo! y ¡cuántos
en tierra estrangera vagan!
Pues ¿cómo dudar podeis
que a ese infeliz hoy matara?

PACHECO: No hay duda: á jurarlo vuelvo,

yo presencié su desgracia;
y otros ciento á par conmigo
la presenciaron.... Recaiga
sobre el infame asesino



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