Don Álvaro de Luna: 83

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Don Álvaro de Luna Antonio Gil y Zárate


ha poco sobre su frente
con profusion insensata
puestos, títulos, honores,
como en los surcos que traza
como el rústico labrador
los granos de trigo lanza?
Pues ¿por qué al ver el coloso
que tú formaste te espantas?
¿Te asombras de su poder?
¿Lo temes?.... ¡Alma apocada!
Ese poder ¿no es el tuyo?
¿No es tu sombra? ¿No reparas
que si es para los demás
mucho, para ti no es nada;
y que esa torre orgullosa
que tan alto se levanta,
semejante á los castillos
que forma el niño con cartas,
solo á un leve soplo tuyo
al punto se desbarata?
Pues si eso sabes, ¿por qué ?....
¡Ah! Bien sé que es sombra vana;
pero esa sombra ni un punto
del lado mio se aparta.
Diez lustros ha que me sigue,
que me acosa, me avasalla,
y sin poder resistirlo,
tiemblo tan solo al mirarla;
que para mi mal un genio
fascinador la acompaña.
Y qué, ¿siempre he de sufrir
de un vasallo la arrogancia?
¿Será que el rey obedezca
mientras el súbdito manda?
No: me es fuerza ya salir
de esta esclavitud tan larga,
tan vergonzosa.... Me ofende,
 me es insufrible, me cansa.
Mostremos por fin al mundo
que sé obrar como monarca:
fulmine el rayo mi mano,



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