Don Álvaro de Luna: 87

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Don Álvaro de Luna Antonio Gil y Zárate


¡Cielos! ¿Con que es verdad?

(Se deja caer abatido en un sillon.)

DESTÚÑIGA: Todos ignoran

tan terrible mandato.... Yo tan solo....
Marchad: para salvaron tiempo os sobra.
No tardeis.

ÁLVARO: Rey don Juan, ¿es este el premio

que á mi lealtad le das?.... Servir con honra
tantos años.... Salvar de mil peligros
tu vida y libertad.... Cuando destrozan
opuestos bandos tu infeliz imperio,
afianzar tu poder con la victoria...
¿Este vil galardon de ti merece?
¡Oh fiera ingratitud!

DESTÚÑIGA: Negra, horrorosa.

Ella rompe, señor, el vasallage
que jurado le habeis.... Pues bien, conozca
que su vano poder se hunde en el polvo
si el brazo retirais en que se apoya.
Teneis riquezas y castillos fuertes,
y fieles servidores que os adoran,
vasallos que por vos en noble lucha
harán gustosos que su sangre corra....
¿A qué aguardais? Marchad. Sin perder tiempo,
de oscura noche aprovechad las sombras;
juntad vuestros parciales; que las armas
al nuevo sol relumbren vengadoras;
y probad que esa espada irresistible,
si á los reyes sirvió, tambien los doma.

ÁLVARO: ¿Qué me osais proponer?
DESTÚÑIGA: Lo que aconseja

vuestra fama..., el valor.... ¿En tal deshonra
pudiérais consentir? El que su frente muestra
cercada de esplendor y gloria,
¿hora la humillará con torpe mengua
al peso de cadena vergonzosa,
morirá tal vez en vil cadalso,
mientras triunfantes sus contrarios gozan?

ÁLVARO: No.... Primero morir.... Muramos todos

defendiendo una causa tan hermosa:
muramos todos; y á lo menos quede



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