Don Álvaro de Luna: 89

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Don Álvaro de Luna Antonio Gil y Zárate




vióseles el pendon alzar osados
que refrena el poder de la corona;
y luchando....
ÁLVARO: Y ¿porque ellos son traidores,

yo he de serlo tambien? No: la grande obra
en que mi vida entera se empleára
no verán que en mis manos se desploma.
Nulo el régio poder y combatido,
naufragaba sin fuerza entre las olas
de un agitado mar: a sostenerlo
acudí con mi mano vigorosa;
y triunfante por mí, ya de sus ruinas
alza la frente y el valor recobra.
Si ingrato ese poder, á quien le diera
su altiva robustez hora destroza,
pues muestra en ello que mi fin logróse,
su fallo venerar solo me toca.

DESTÚÑIGA: Pero....
ÁLVARO: No mas, Destúñiga la orden

me habeis mostrado ya: respetuosa
mi boca besa tan sagrado signo.
Tomad: vuestro deber cumplid ahora.

DESTÚÑIGA: ¡Ah! Que no puedo.
ÁLVARO: Obedeced.
DESTÚÑIGA: Mi padre

miro, señor, en vos; y en horrorosa
prision no os sumiré.

ÁLVARO: No es hijo mio

quien traidor á su rey mi ira provoca.

DESTÚÑIGA: Pues bien.... si lo quereis.... sea.
ÁLVARO: Mi espada

es esta: yo os la entrego.

DESTÚÑIGA: Arma gloriosa,

solo aceptarte de rodillas debo.

(Se arrodilla para recibir la espada.)

ÁLVARO: Hijo mio, guardadla si me inmolan.
DESTÚÑIGA: ¡Noble herencia! Tal vez de tí servirme

el mundo un dia me verá con honra.



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