Don Álvaro de Luna: Acto 4 (Versión para imprimir)

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Autor: Antonio Gil y Zárate

Acto Cuarto
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Don Álvaro de Luna Antonio Gil y Zárate


El teatro representa un salon de palacio.Habrá una mesa con escribanía: al lado un magnífico sillon para el rey, y al rededor taburetes para los cortesanos. Candelabros con luces.



ESCENA PRIMERA.


EL REY. SANTILLANA. JUAN DE MENA. CASTRO y OTROS CABALLEROS.


REY: Sentaos,señores; y en plática grata,

los duros afanes del dia olvidad:
dejando de Marte la furia insensata,
de amores y versos tan solo tratad;
que amor á las almas dió el cielo piadoso,
cual dulce consuelo de tanto dolor;
y versos inspira que en canto armonioso
la llama eternizan del fiel amador.

MENA: Mi musa de amores los dulces placeres,

los blandos hechizos no suele cantar;
que en vez de medrosas y flacas mugeres,
a fuertes varones pretende ensalzar.
En versos robustos, con trompa sonora,
las lides relata mi altiva canción;
y asi retratando los males que llora,
les dicta á los reyes sublime leccion.

SANTILLANA: Yo fuerte en el campo, la espada blandiendo,

procuro mostrarme cual noble adalid;
mas luego sensible la lira tañendo,
aquel de ser dejo que fuera en la lid.
Postrado á las plantas de hermosa doncella,
sus prendas celebro, pretendo su amor;
y canto gozoso mis dichas con ella,



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o lloro en endechas su fiero rigor.
REY: Amor dulces trovas, marques, os inspira:

con gusto, sabéislo, las suelo escuchar;
si nuevos cantares feliz vuestra lira
en rimas sonoras hoy supo entonar,
decidlos, os ruego.

SANTILLANA: De amor he querido

en cántiga breve la voz definir;
mas fue vana empresa: dichoso no he sido.

REY: ¿Tenéisla?
SANTILLANA: Si tengo.
REY: Pues quiérola oir.
SANTILLANA: (Lee ) Falaguero sois amor;

Mas cómo seyendo ansí,
Cuando os afincais en mi
Causades tanto dolor?
Que en suerte tan desigual,
A mi fé,
Si vos llame un bien non sé,
O si un mal.
_________

Vendados ojos habedes,
E os mostrades buen flechero:
¿Cómo, pues, ciego é certero
Vos á un tiempo ansi seyedes?
Será porque sin rezón
Doloridas,
Non facen vuestras feridas
Distincion.
________

Niño sois, mas poderoso,
Seyendo tal vuestra alteza,
Que á todos face igualeza,
Al mezquIno é al brioso.
Ca todos á la cadena
Bien ligados,
Se quejan á vos cuitados
De su pena.
_________

E yo tambien sin ventura,
En vos buscando placer,



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Fallé solo padescer,
Cuita en lugar de folgura
Non seyades de esa suerte .
Tan esquivo:
El bien me dad por quien vivo,
O la muerte.
REY: Sentido es el verso: marques, me habeis dado

con esta lectura muy grato placer;
mas solo el concepto paréceme errado.

SANTILLANA: Señor, ¿por qué causa?
REY: Que se halla á mi ver

la culpa en el hombre del mal que padece.
¿ Amor preferencia no quiere decir?
Mugeres diversas el mundo le ofrece:
¿por qué, pues, entre ellas no sabe elegir?

SANTILLANA: Amor preferencia decir quiere, es cierto;

mas siempre no elije para ella en verdad;
pues tiene el que elije voluntad advierto,
y no hay en quien ama jama, voluntad.

REY: ¿Quién, pues, se la roba?
SANTILLANA: Cupido la quita.
REY: ¿Robársela puede si Dios se la dio?
SANTILLANA: Será que en tal caso quitarla permita.
REY: ¿Pues diósela en vano?
SANTILLANA: Señor, eso no.
REY: Al dársela dijo que libre sería
SANTILLANA: Voluntad sin eso no fuera jamás
REY: ¿A un tiempo ser libre y esclavo podría?
SANTILLANA: Decir que no es dable será por demas.
REY: Pues bien, si el ser libre voluntad implica,

y el serlo y no serlo decis que es error,
que aquella subiste mi argumento indica.

SANTILLANA: Fuerza es confesarlo: vencisteis, señor.
MENA: De ingenio su alteza do quiera hace alarde.
CASTRO: Castilla célebre su vasto saber.
REY: Ya basta, señores.... Mas ¿cómo tan tarde

el buen condestable se deja hora ver?
Tampoco Vivero se encuentra....

(Ruido dentro de gentes.)

¿Qué es esto? ¿Qué ruido?...



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SANTILLANA: (Mirando hácia dentro.)

Gran golpe de gente....

REY: Mirad.

Él alma me dice que un caso funesto....

SANTILLANA: A verlo corramos.
REY: Si, pronto marchad.


(Al quererse marchar varios caballeros;
sale Pacheco precipitadamente.)


ESCENA II


DICHOS.PACHECO.


REY: ¿Qué veo? ¡Don Juan Pacheco!
SANTILLANA: ¡Aqui Villena!
REY: ¡Qué audacia!
PACHECO: ¿Qué os asombra? Si, yo soy:

señor, vedme á vuestras plantas.

REY: Alzaos.... ¿Qué me quereis?
PACHECO: Justicia.
REY: ¿a provocarla

venis vos?

PACHECO: Sí, la provoco

cuando un crimen la reclama.

REY: ¡Un crimen!
PACHECO: ¡Crimen horrible,

que espanto el oirlo causa!

REY: ¡Cual es!
PACHECO: Un criado vuestro

de lealtad acrisolada,
un ministro que os sirviera
por luengos años sin mancha,
Perez de Vivero, en fin....

REY: ¿Y bien?
PACHECO: De espirar acaba.
REY: ¡Ha muerto!
PACHECO: Sí, asesinado.
TODOS: ¡Asesinado!
REY: ¡Oh desgracia!

Y ¿quién ha sido?....

PACHECO: ¡Qué muerte!


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¡Horrible,atroz!....Recordarla
no puedo sin que la sangre
quede en mis venas helada.
Desde una elevada torre
le ha lanzado vil venganza,
y en su espantosa caida
el triste ha exhalado el alma.
TODOS: ¡Qué horror !
REY: No es posible, no.
PACHECO: ¿Quereis la prueba mas clara?

Miradle.

(Le llevo hacia la puerta por donde ha entrado,
fuera de la cual se supone estar el cadáver
de Vivero.)

REY: ¡Cielos! ¡Él es!

¡Su cadáver!.... ¡Ah! Me espanta
esa vista.... Es horrorosa.
De mis ojos apartadla.

SANTILLANA: ¡Oh maldad!
REY: ¡ Triste Vivero!

De vengarte doy palabra.

PACHECO: ¿ La cumplireis?
REY: Sí, lo juro.

Pero decid: ¿quién osára....

PACHECO: ¿Quién ha de ser? El que todo

en Castilla lo avasalla:
el que usurpando atrevido
la autoridad soberana,
hora señor absoluto
de vuestros reinos se aclama:
el que envanecido y loco
con el poder que hoy alcanza,
las haciendas y las vidas
á su placer. arrebata:
el condestable, señor.

REY: Don Alvaro! ¡ Infame trama!

Me engañais.

PACHECO: Señor, lo juro.

Cerca de su albergue estaba,
cuando gritos espantosos
del aire turban la calma.



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Alzo los ojos, y al brillo
de la luz que arroja escasa
la luna que de entre negras
nubes entonces le escapa,
miro el infeliz Vivero
que allá en las almenas altas
entre bárbaros sayones
desesperado batalla.
¡Vanos esfuerzos! Los viles
 á su víctima levantan
con fuertes brazos, y al hondo
abismo airados le lanzan.
¡Ay! casi vino á caer
el infeliz a mis plantas.
REY: ¡Crimen atroz!.... Mas no es cierto:

no cabe, no, maldad tanta
en don Alvaro.... ¿Su amigo
no era Vivero?.... ¿Qué causa?....

SANTILLANA: No hay amistad en el pecho

que la negra envidia abrasa.
Vivero fiel os servia,
para perderle eso basta.
¿No habeis visto al condestable,
en su funesta privanza,
de vos constante apartar
a cuantos justa la fama
por su lealtad y vabor
entre los buenos ensalza?
¿Hay un rico-hombre por dicha
que su furor no probára?
¡Cuántos en prisiones gimen!
¡Cuántos dieron su garganta
a infame verdugo! y ¡cuántos
en tierra estrangera vagan!
Pues ¿cómo dudar podeis
que a ese infeliz hoy matara?

PACHECO: No hay duda: á jurarlo vuelvo,

yo presencié su desgracia;
y otros ciento á par conmigo
la presenciaron.... Recaiga
sobre el infame asesino



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Tanta sangre derramada.
¡Ah! Señor, ¿á qué aguardais?
Mil y mil víctimas alzan
hacia vos desde la tumba
su voz pidiendo venganza.
¿Sereis sordo á sus clamores?
¿ Podreis mas tiempo negarla?
¿O esperareis para hacer.
justicia a que todos caigan ,
y de nosotros no quede
ni aun memoria ?... Las miradas
volved de nuevo, volved ,
a ese infeliz... ¿Veis su Infausta,
su horrible suerte?... Pues bien,
esa misma nos aguarda.
Así nos vereis á todos,
a todos... ¡Oh negra infamia!
¡Oh torpe baldon!... Si está
nuestra muerte decretada,
aquí mismo en nuestros cuellos
caiga del verdugo el hacha,
corra nuestra sangre toda,
mas siendo vos quien lo manda.
REY: ¡ Ah ! Callad ; que con mil tiros

me estais traspasando el alma.



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PACHECO: Nobles somos, nuestras vidas

Queremos perder sin mancha ;
y si es preciso morir,
muramos por el monarca.
¡Por el monarca! ¿qué digo?
¿Adonde en Castilla se halla?
¿Hay rey en Castilla? No,
No le hay.

REY: ¡Marqués!
PACHECO: Me arrebata

el dolor... ¡Ah! Perdonadme:
un fiel vasallo es quien habla ,
y acaso le hace atrevido
la lealtad que el pecho abrasa.
Monarca tiene Castilla,
es verdad, de eterna fama,
grande, noble. generoso,
que todos por sabio ensalzan;
mas al amor de sus pueblos
hoy un pérfido le arranca.
En vano os buscan , señor:
do quier sus pasos ataja
La mano osada y funesta
que de ellos constante os guarda.
Cual nube que oculta el sol
don Alvaro se adelanta ,
y vuestros rayos divinos
de quien los contempla aparta.
¿ Qué mucho que con envidia
haga guerra á quien le iguala,
si aun siendo vos su señor,
vuestras glorias soberanas
le ofenden, y al mismo trono
lleva atrevido su planta?
¿ Os buscan, Solo á él se encuentra
el solo acude si os llaman.
Mandais, y nadie obedece
si el á la par no lo manda:
Y mientras todo en el reino
su cólera lo anonada ,
vuestras divinas bondades
a nadie, señor, alcanzan.
Para ser rey, la corona
ya solamente le falta;
Y ¿quién, sabe si ambicioso
se propone arrebatarla?

REY: ¡Arrebatarla! Primero

su muerte...

PACHECO: Si aun mucho tarda.

No será tiempo... Miradle,
miradle desde la infancia
unido a la suerte vuestra
como maléfica planta
que sembrara el mismo infierno
para ahogaros con sus ramas.
Si libre vivir quereis ,
Necesitais arrancarla



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Señor, destruid al mónstruo
que contino os amenaza:
ved que si hoy no le matais,
él os matará mañana.
REY: ¡Ah! Cesad.... No digais mas;

que mil temores asaltan
mi corazon, y.... Dejadme,
salid.

PACHECO: Pero, señor....
REY: Basta.

Salid os digo.... Haré cuanto
hoy mi dignidad reclama.


ESCENA III.


EL REY, solo.

•Ved que si hoy no le matais,
él os matará mañana.
Estas palabras aqui
se me han quedado enclavadas,
y siento que el corazon
se estremece al recordarlas.
¿Será cierto que el maestre?....
No, no cabe tal infamia
en quien tantos años dió
de lealtad pruebas claras.
¡De lealtad! .... Y ¿es leal
el que en su ambicion insana
 un tiránico poder
de su rey á espensas labra,
y hace que brille el vasallo
despareciendo el monarca?
No lo es, no; que es traidor.
¡Traidor!....Y¿por qué?.... Si hoy alza
su frente tan orgullosa;
si sus riquezas son tantas;
si a par de su rey, en fin,
mis reinos todos le acatan
¿quién lo quiso? ¿No eres tú,
débil don Juan?.... ¿No arrojabas



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ha poco sobre su frente
con profusion insensata
puestos, títulos, honores,
como en los surcos que traza
como el rústico labrador
los granos de trigo lanza?
Pues ¿por qué al ver el coloso
que tú formaste te espantas?
¿Te asombras de su poder?
¿Lo temes?.... ¡Alma apocada!
Ese poder ¿no es el tuyo?
¿No es tu sombra? ¿No reparas
que si es para los demás
mucho, para ti no es nada;
y que esa torre orgullosa
que tan alto se levanta,
semejante á los castillos
que forma el niño con cartas,
solo á un leve soplo tuyo
al punto se desbarata?
Pues si eso sabes, ¿por qué ?....
¡Ah! Bien sé que es sombra vana;
pero esa sombra ni un punto
del lado mio se aparta.
Diez lustros ha que me sigue,
que me acosa, me avasalla,
y sin poder resistirlo,
tiemblo tan solo al mirarla;
que para mi mal un genio
fascinador la acompaña.
Y qué, ¿siempre he de sufrir
de un vasallo la arrogancia?
¿Será que el rey obedezca
mientras el súbdito manda?
No: me es fuerza ya salir
de esta esclavitud tan larga,
tan vergonzosa.... Me ofende,
 me es insufrible, me cansa.
Mostremos por fin al mundo
que sé obrar como monarca:
fulmine el rayo mi mano,



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y el privado infame caiga....

(Toma una pluma.)

¿Qué voy á hacer? ¡A mi amigo,
mi compañero de infancia;
al que de riesgos sin fin
valeroso me salvára;
al que sostuvo el decoro
de mi trono en lides tantas!...
No, que fuera ingratitud;

(Arroja la pluma.)

no consiento en mí tal mancha.
Vive, vive, condestable....
Mas ¡ ay ! ¡ qué recuerdo! ¡Oh rabia:
La sombra allí de Vivero
se presenta destrozada,
deshecho el rostro, sangriento,
rotos los miembros... Venganza....
venganza pide.... ¡Infeliz!
Sí, la tendrás.... Juré darla:
lo cumpliré; que es justicia,
no ingratitud.-Ola, guardias.

(Sale un oficial de la guardia.)

OFICIAL: Señor
REY: ¿Se encuentra Destúñiga

ahí?

OFICIAL: De llegar acaba.
REY: Pues decidle que entre al punto.


(Vase el oficial.)

Vamos valor.

(Se sienta y escribe.)


ESCENA IV.

 
EL REY. DESTÚÑIGA


DESTÚÑIGA: ¿Qué me manda

vuestra alteza?

REY: En este pliego

os doy órdenes: sin falta
han de quedar esta noche,
Destúñiga, ejecutadas;



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ó de ellas responderá
vuestra cabeza mañana.

 (Le da un papel y vase)


ESCENA V.


DESTÚÑIGA, solo.

¡Oh cielos! ¿Qué sera? ¿Por qué mi mano
se estremece al tomar?.... Como una losa
pesa este pliego.... ¡Santo Dios!.... Parece
que funesto ha de ser lo que me imponga.
Airado el rey me habló, y en el semblante
vi vagar del furor las negras sombras.
Mas ¿para qué me canso? El pliego tengo,
él me debe sacar de esta zozobra.

(Lee.) •Don Alvaro Destúñiga, mi alguacil mayor:
yo os mando que prendais el cuerpo a don Alvaro de Luna,
maestre de Santiago, y si se defendiese,
que le mateis.--Yo el rey.. (1)
¿Qué es esto?... ¿Qué he leido ?...¿Sera cierto?
Sí.... no hay duda.... lo es....¡Orden odiosa!
Y ¿a quién la dan?... ¡A mí!.... ¡Cuando mi suerte
de unir acabo á la de Elvira ahora!
Y ¡yo á su padre he de prender!... ¡Ah ! Nunca
 fuera aleve traicion, fuera deshonra.
Pero lo manda el rey: cual fiel vasallo
obedecerle debo.... Y ¿qué me importa?
Si aqui negra traicion sus redes tiende,
me ordena el cielo que leal las rompa,
en trance tan fatal salvando á un tiempo
la vida al uno, al otro la corona.
Sí, corramos.... Es fuerza al condestable
su peligro advertir antes que pongan
obstáculo á su marcha.... Voy.... ¡Oh cielos!
 El es.... No es tiempo ya.

_____________

(1) Histórico


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ESCENA VI.


DESTÚÑIGA.DON ÁLVARO


ÁLVARO: ¿Por qué tan solas

estas salas encuentro? ¿Cuál motivo
puede hacer que de mí todos se escondan?
Destúñiga, decid.

DESTÚÑIGA: Huid, maestre.
ÁLVARO: ¡Huir!
DESTÚÑIGA: Huid, os digo.
ÁLVARO: ¿Yo?
DESTÚÑIGA: Ni un hora

esteis en Burgos ya.

ÁLVARO: Mas ¿qué misterio?....
DESTÚÑIGA: Si un punto os deteneis, temblad.
ÁLVARO: Me asombra

ese lenguaje en vos.

DESTÚÑIGA: ¿No habeis oido?

¿A qué aguardais? Huid.... Con fuga pronta
de mí mismo os librad.

ÁLVARO: ¡De vos! ¿Acaso

puedo temer de vos?

DESTÚÑIGA: Si, mas que todas

evitad mi presencia.

ÁLVARO: Ya me cansa....

Esplicaos por fin.

DESTÚÑIGA: ¡Ah! Que mi boca

no acierta....

ÁLVARO: Hablad, hablad...De aqui no salgo

si vos antes....

DESTÚÑIGA: Pues bien, vuestra persona

me manda el rey prender.

ÁLVARO: ¿A mí?
DESTÚÑIGA: Hora mismo.
ÁLVARO: ¡Ah! No es posible.... Delirais.
DESTÚÑIGA: Tan loca

confianza desechad.,.. Ved este pliego.

ÁLVARO: ¿Qué miro ?.... No.... Mi vista se equivoca.

Leamos otra vez.... Sí....sí.... no hay duda.



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¡Cielos! ¿Con que es verdad?

(Se deja caer abatido en un sillon.)

DESTÚÑIGA: Todos ignoran

tan terrible mandato.... Yo tan solo....
Marchad: para salvaron tiempo os sobra.
No tardeis.

ÁLVARO: Rey don Juan, ¿es este el premio

que á mi lealtad le das?.... Servir con honra
tantos años.... Salvar de mil peligros
tu vida y libertad.... Cuando destrozan
opuestos bandos tu infeliz imperio,
afianzar tu poder con la victoria...
¿Este vil galardon de ti merece?
¡Oh fiera ingratitud!

DESTÚÑIGA: Negra, horrorosa.

Ella rompe, señor, el vasallage
que jurado le habeis.... Pues bien, conozca
que su vano poder se hunde en el polvo
si el brazo retirais en que se apoya.
Teneis riquezas y castillos fuertes,
y fieles servidores que os adoran,
vasallos que por vos en noble lucha
harán gustosos que su sangre corra....
¿A qué aguardais? Marchad. Sin perder tiempo,
de oscura noche aprovechad las sombras;
juntad vuestros parciales; que las armas
al nuevo sol relumbren vengadoras;
y probad que esa espada irresistible,
si á los reyes sirvió, tambien los doma.

ÁLVARO: ¿Qué me osais proponer?
DESTÚÑIGA: Lo que aconseja

vuestra fama..., el valor.... ¿En tal deshonra
pudiérais consentir? El que su frente muestra
cercada de esplendor y gloria,
¿hora la humillará con torpe mengua
al peso de cadena vergonzosa,
morirá tal vez en vil cadalso,
mientras triunfantes sus contrarios gozan?

ÁLVARO: No.... Primero morir.... Muramos todos

defendiendo una causa tan hermosa:
muramos todos; y á lo menos quede



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de tan notable hazaña la memoria.
A las armas, señor; que quien os diera
en Olmedo y Medina la victoria,
de este nuevo peligro que os amaga,
a salvo os sacará tambien ahora (1)
ÁLVARO: Destúñiga, callad.... Ved que atrevido

ese lenguage criminal me enoja.
¡Yo traidor á mi rey! ¿Lo habeis pensado?
¿Cómo, en qué tiempo de mi vida toda
os he dado ocasion á que esa infamia
creyérais vos de mi?.... Cuando ya toca
este anciano infeliz la tumba oscura
tras luengos años de poder y de honra,
¿comprar un resto de vivir podría
con tan negro baldon, tan fea nota?
Dios no permita que á mis hijos deje
del que contra su rey las armas toma
e infiel combate su pendon sagrado,
la vil mancilla que jamas se borra.
Nunca.... Al rey, mi señor, todo lo debo:
su querer es mi ley.... Si le acomoda,
cual me pudo elevar, puede abatirme (2);
y hallando siempre en mi sumision pronta,
entrégome en sus manos; que tan solo
esto hacer debe quien su ley adora.

DESTÚÑIGA: Ved que os perdeis, señor.
ÁLVARO: Mi honor lo gana.
DESTÚÑIGA: Y ¿si un cadalso?...
ÁLVARO: Vivirá mi gloria.
DESTÚÑIGA: ¿Quedareis sin venganza?
ÁLVARO: Harta venganza

es con tan débil rey mi muerte sola.

DESTÚÑIGA: Vuestros contrarios triunfarán.
ÁLVARO: Bastante

el polvo de mis pies besó su boca.

DESTÚÑIGA: ¿Por qué su ejemplo no imitais? Mil veces

del fuero usando que el rico-hombre, invoca,
_____________

(1) Histórico
(2) Idem.



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vióseles el pendon alzar osados
que refrena el poder de la corona;
y luchando....
ÁLVARO: Y ¿porque ellos son traidores,

yo he de serlo tambien? No: la grande obra
en que mi vida entera se empleára
no verán que en mis manos se desploma.
Nulo el régio poder y combatido,
naufragaba sin fuerza entre las olas
de un agitado mar: a sostenerlo
acudí con mi mano vigorosa;
y triunfante por mí, ya de sus ruinas
alza la frente y el valor recobra.
Si ingrato ese poder, á quien le diera
su altiva robustez hora destroza,
pues muestra en ello que mi fin logróse,
su fallo venerar solo me toca.

DESTÚÑIGA: Pero....
ÁLVARO: No mas, Destúñiga la orden

me habeis mostrado ya: respetuosa
mi boca besa tan sagrado signo.
Tomad: vuestro deber cumplid ahora.

DESTÚÑIGA: ¡Ah! Que no puedo.
ÁLVARO: Obedeced.
DESTÚÑIGA: Mi padre

miro, señor, en vos; y en horrorosa
prision no os sumiré.

ÁLVARO: No es hijo mio

quien traidor á su rey mi ira provoca.

DESTÚÑIGA: Pues bien.... si lo quereis.... sea.
ÁLVARO: Mi espada

es esta: yo os la entrego.

DESTÚÑIGA: Arma gloriosa,

solo aceptarte de rodillas debo.

(Se arrodilla para recibir la espada.)

ÁLVARO: Hijo mio, guardadla si me inmolan.
DESTÚÑIGA: ¡Noble herencia! Tal vez de tí servirme

el mundo un dia me verá con honra.



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ESCENA VII.


DICHOS. PACHECO. CABALLEROS. GUARDIAS.

PACHECO: Yo os digo que Destúñiga nos vende.

Venid: su infamia prevenir importa.
Ved al de Luna allí.... Prendedle luego.

DESTÚÑIGA: Atrás.... nadie se acerque.
PACHECO: Traidor, ¿osas

del rey asi las órdenes sagradas
alevoso infringir?

DESTÚÑIGA: No, te equivocas;

que cumplidas estan.... Mi prisionero
es el maestre ya; mas su custodia
á mí, tan solo á mi, su alteza fia:
para dar cuenta de él conmigo sobra.
Condestable, venid.—Paso, señores:
del hombre grande respetad la gloria.

(Vase con don Alvaro abriéndose paso por entre
los guardias.)



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