Don Álvaro o La fuerza del sino: 12

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Escena primera
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Don Álvaro o La fuerza del sino - Segunda jornada


ESTUDIANTE (Cantando en voz recia al son de la guitarra,
y las tres parejas bailando con gran algazara.)

Poned en estudiantes
vuestro cariño,
que son como discretos
agradecidos.
Viva Hornachuelos,
vivan de sus muchachas
los ojos negros.
Dejad a los soldados,
que es gente mala,
y así que dan el golpe
vuelven la espalda.
Viva Hornachuelos,
vivan de sus muchachas
los ojos negros.

MESONERA (Poniendo una sartén sobre la mesa.) Vamos, vamos que se enfría...

(A la criada.) Pepa, al avío

ARRIERO (El del cribo.) Otra copita.
ESTUDIANTE (Dejando la guitarra.) Abrenuncio. Antes de todo la cena.
MESONERA Y si después quiere la gente seguir bailando y alborotando, váyanse al corral, o a la calle, que hay una luna clara como de día. Y dejen en silencio el mesón, que si unos quieren jaleo, otros quieren dormir. Pepa, Pepa...¿no digo que basta ya de zangoloteo...?
TÍO TRABUCO (Acostado en sus arreos.) Tía Colasa, usted está en lo cierto. Yo, por mí, quiero dormir.
MESONERO Sí, ya basta de ruido. Vamos a cenar. Señor alcalde, eche su merced la bendición, y venga a tomar una presita.
ALCALDE Se agradece, señor Monipodio.
MESONERA Pero acérquese su merced.
ALCALDE Que eche la bendición el señor licenciado.
ESTUDIANTE Allá voy, y no seré largo, que huele el bacalao a gloria. In nomine Patri et Filii et Spiritu Sancto.
TODOS Amén. (Se van acomodando alrededor de la mesa, todos menos Trabuco.)
MESONERA Tal vez el tomate no estará bastante cocido, y el arroz estará algo duro... Pero con tanta Babilonia no se puede...
ARRIERO Está diciendo comedme, comedme.
ESTUDIANTE (Comiendo con ansia.) Está exquisito... especial; parece ambrosía...
MESONERA Alto allá, señor bachiller; la tía Ambrosia no me gana a mí a guisar, ni sirve para descalzarme el zapato, no señor.
ARRIERO La tía Ambrosia es más puerca que una telaraña.
MESONERO La tía Ambrosia es un guiñapo, es un paño de aporrear moscas; se revuelven las tripas de entrar en su mesón, y compararla con mi Colasa no es regular.
ESTUDIANTE Ya sé yo que la señora Colasa es pulcra, y no lo dije por tanto.
ALCALDE En toda la comarca de Hornachuelos no hay una persona más limpia que la señora Colasa, ni un mesón como el del señor Monipodio.
MESONERA Como que cuantas comidas de boda se hacen en la villa pasan por estas manos que ha de comer la tierra. Y de las bodas de señores, no le parezca a usted, señor bachiller... Cuando se casó el escribano con la hija del regidor...
ESTUDIANTE Con que se le puede decir a la señora Colasa, tu das mihi epulis accumbere divum
MESONERA Yo no sé latín, pero sé guisar... Señor alcalde, moje siquiera una sopa.
ALCALDE Tomaré, por no despreciar, una cucharadita de gazpacho, si es que lo hay.
MESONERO ¿Cómo que si lo hay?
MESONERA ¿Pues había de faltar donde yo estoy?... Pepa (A la moza.), anda a traerlo. Está sobre el brocal del pozo, desde media tarde, tomando el fresco. (Vase la moza.)
ESTUDIANTE (Al arriero que está acostado.) Tío Trabuco, hola, tío Trabuco; ¿no viene usted a hacer la razón?
TÍO TRABUCO No ceno.
ESTUDIANTE ¿Ayuna usted?
TÍO TRABUCO Sí, señor, que es viernes.
MESONERO Pero un traguito...
TÍO TRABUCO Venga. (Le alarga el mesonero la bota, y bebe un trago el tío Trabuco.)

¡Jú! Esto es zupia. Alárgueme usted, tío Monipodio, el frasco del aguardiente para enjuagarme la boca.
(Bebe y se curruca.) (Entra la moza con una fuente de gazpacho.)

MOZA Aquí está la gracia de Dios.
TODOS Venga, venga.
ESTUDIANTE Parece, señor alcalde, que esta noche hay mucha gente forastera en Hornachuelos.
ARRIERO Las tres posadas están llenas.
ALCALDE Como es el jubileo de la Porciúncula, y el convento de San Francisco de los Ángeles, que está aquí en el desierto, a media legua corta, es tan famoso... Viene mucha gente a confesarse con el Padre Guardián, que es un siervo de Dios.
MESONERA Es un santo.
MESONERO (Toma la bota y se pone de pie.) Jesús; por la buena compañía y que Dios nos dé salud y pesetas en esta vida, y la gloria en la eterna. (Bebe.)
TODOS Amén. (Pasa la bota de mano en mano.)
ESTUDIANTE (Después de beber.) Tío Trabuco, tío Trabuco, ¿está usted con los angelitos?
TÍO TRABUCO Con las malditas pulgas y con sus voces de usted, ¿quién puede estar sino con los demonios?
ESTUDIANTE Queríamos saber, tío Trabuco, si esa personilla de alfeñique, que ha venido con usted, y que se ha escondido de nosotros, viene a ganar el jubileo.
TÍO TRABUCO Yo no sé nunca a lo que van ni vienen los que viajan conmigo.
ESTUDIANTE ¿Pero... es gallo, o gallina?
TÍO TRABUCO Yo de los viajeros no miro más que la moneda, que ni es hembra ni es macho.
ESTUDIANTE Sí es género epiceno, como si dijéramos hermafrodita... Pero veo que es usted muy taciturno, tío Trabuco.
TÍO TRABUCO Nunca gasto saliva en lo que no me importa; y buenas noches, que se me va quedando la lengua dormida, y quiero guardarle el sueño; sonsoniche.
ESTUDIANTE Pues señor, con el tío Trabuco no hay emboque. Dígame usted, nostrama (A la mesonera.), ¿por qué no ha venido a cenar el tal caballerito?
MESONERA Yo no sé.
ESTUDIANTE Pero, vamos, ¿es hembra o varón?
MESONERA Que sea lo que sea; lo cierto es que le vi el rostro, por más que se lo recataba, cuando se apeó del mulo, y que lo tiene como un sol; y eso que traía los ojos de llorar y de polvo, que daba compasión.
ESTUDIANTE ¡Oiga!
MESONERA Sí señor; y en cuanto se metió en ese cuarto, volviéndome siempre la espalda, me preguntó cuánto había de aquí al convento de los Ángeles, y yo se lo enseñé desde la ventana, que como está tan cerca se ve clarito, y...
ESTUDIANTE ¡Hola, con que es pecador que viene al jubileo!
MESONERA Yo no sé. Luego se acostó; digo, se echó en la cama, vestido, y bebió antes un vaso de agua con unas gotas de vinagre.
ESTUDIANTE Ya, para refrescar el cuerpo.
MESONERA Y me dijo que no quería luz, ni cena, ni nada, y se quedó como rezando el rosario entre dientes. A mí me parece que es persona muy...
MESONERO Charla, charla... ¿Quién diablos te mete en hablar de los huéspedes?... Maldita sea tu lengua.
MESONERA Como el señor licenciado quería saber...
ESTUDIANTE Sí, señora Colasa; dígame usted...
MESONERO (A su mujer.) ¡Chitón!
ESTUDIANTE Pues señor, volvamos al tío Trabuco. Tío Trabuco, tío Trabuco. (Se acerca a él y le despierta.)
TÍO TRABUCO ¡Malo!... ¿Me quiere usted dejar en paz?
ESTUDIANTE Vamos, dígame usted, ¿esa persona cómo viene en el mulo, a mujeriegas o a horcajadas?
TÍO TRABUCO ¡Ay qué sangre!... De cabeza.
ESTUDIANTE Y dígame usted, ¿de dónde salió usted esta mañana, de Posadas o de Palma?
TÍO TRABUCO Yo no sé sino que tarde o temprano voy al cielo.
ESTUDIANTE ¿Por qué?
TÍO TRABUCO Porque ya me tiene usted en el purgatorio.
ESTUDIANTE (Se ríe.) ¡Ah, ah, ah!... ¿Y va usted a Extremadura?
TÍO TRABUCO (Se levanta, recoge sus jalmas y se va con ellas muy enfadado.) No señor; a la caballeriza, huyendo de usted, y a dormir con mis mulos, que no saben latín, ni son bachilleres.
ESTUDIANTE (Se ríe.) ¡Ah, ah, ah, ah! Se atufó... Hola, Pepa, salerosa, ¿y no has visto tú al escondido?
MOZA Por la espalda.
ESTUDIANTE ¿Y en qué cuarto está?
MOZA (Señala la primera puerta de la derecha.) En ese...
ESTUDIANTE Pues ya que es lampiño, vamos a pintarle unos bigotes con tizne... Y cuando se despierte por la mañana reiremos un poco. (Se tizna los dedos y va hacia el cuarto.)
ALGUNOS Sí... sí.
MESONERO No, no.
ALCALDE (Con gravedad.) Señor estudiante, no lo permitiré yo, pues debo proteger a los forasteros que llegan a esta villa, y administrarles justicia como a los naturales de ella.
ESTUDIANTE No lo dije por tanto, señor alcalde...
ALCALDE Yo sí. Yo no fuera malo saber quién es el señor licenciado, de dónde viene y adónde va, pues parece algo alegre de cascos.
ESTUDIANTE Si la justicia me lo pregunta de burlas o de veras, no hay inconveniente en decirlo, que aquí se juega limpio. Soy el bachiller Pereda, graduado por Salamanca, in utroque, y hace ocho años que curso sus escuelas, aunque pobre, con honra, y no sin fama. Salí de allí hace más de un año, acompañando a mi amigo y protector el señor licenciado Vargas, y fuimos a Sevilla, a vengar la muerte de su padre el marqués de Calatrava, y a indagar el paradero de su hermana, que se escapó con el matador. Pasamos allí algunos meses, donde también estuvo su hermano mayor, el actual marqués, que es oficial de Guardias. Y como no lograron su propósito, se separaron jurando venganza. Y el licenciado y yo nos vinimos a Córdoba, donde dijeron que estaba la hermana. Pero no la hallamos tampoco, y allí supimos que había muerto en la refriega que armaron los criados del marqués, la noche de su muerte, con los del robador y asesino, y que éste se había vuelto a América. Con lo que marchamos a Cádiz, donde mi protector, el licenciado Vargas, se ha embarcado para buscar allá al enemigo de su familia. Y yo me vuelvo a mi universidad a desquitar el tiempo perdido, y a continuar mis estudios; con los que, y la ayuda de Dios, puede ser que me vea algún día gobernador del Consejo o arzobispo de Sevilla.
ALCALDE Humos tiene el señor bachiller, y ya basta; pues se ve en su porte y buena explicación que es hombre de bien, y que dice verdad.
MESONERA Dígame usted, señor estudiante, ¿y qué, mataron a ese marqués?
ESTUDIANTE Sí.
MESONERA ¿Y lo mató el amante de su hija y luego la robó?... ¡Ay! Cuéntenos su merced esa historia, que será muy divertida: cuéntela su merced...
MESONERO ¿Quién te mete a ti en saber vidas ajenas? ¡Maldita sea tu curiosidad! Pues que ya hemos cenado, demos gracias a Dios, y a recogerse. (Se ponen todos en pie, y se quitan el sombrero como que rezan.) Eh, buenas noches; cada mochuelo a su olivo.
ALCALDE Buenas noches, y que haya juicio y silencio.
ESTUDIANTE Pues me voy a mi cuarto. (Se va a meter en el del viajero incógnito.)
MESONERO Hola, no es ése, el de más allá.
ESTUDIANTE Me equivoqué.

(Vanse EL ALCALDE y LOS LUGAREÑOS; entra EL ESTUDIANTE en su cuarto; LA MOZA, EL ARRIERO y LA MESONERA retiran la mesa y bancos, dejando la escena desembarazada. EL MESONERO se acerca al hogar, y queda todo en silencio y solos EL MESONERO y LA MESONERA.)


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Don Álvaro o La fuerza del sino del Duque de Rivas

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