El Complejo de ratón: El complejo de Rubén

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Ahora quisiera hablarles del Complejo de Rubén, que nos hace sentir realmente unos inútiles, un complejo que nos hace pensar en que no podemos hacer ciertas cosas, que no tenemos facilidad para esto o para lo otro y todo, ¿por qué? Por que nunca hemos tenido necesidad de hacerlas, siempre hay gente que hace estas tareas por nosotros con la mejor voluntad y es muy fácil que, si decidimos depender de otra persona para actividades comunes que nuestra vida, terminamos creyendo que nosotros no podemos hacer las cosas.

Esas personas que nos resuelven todos los problemas, lo que han hecho es acomplejarnos; queremos parecer inteligentes hacia fuera, delegando según nosotros; pero para adentro tenemos un complejo de que no podemos hacer nada por nosotros mismos y, aunque no sea cierto, terminamos por creérnoslo para entonces sentir cada vez más la necesidad de demostrar que somos inteligentes.

Esta época de la humanidad se caracteriza porque, como nunca antes el mundo está lleno de inútiles, pasan años y no se han dedicado a nada; pasa toda su vida y ¡no saben hacer nada!

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Los ciudadanos de los países más desarrollados, curiosamente dedican mucho tiempo de su vida a aprender por sí mismos a hacer cosas, carpintería, plomería, jardinería, albañilería, etc. Dedican parte de su tiempo a aprender a hacer las cosas, aunque tengan dinero de sobra para pagar a quien les ayude.

Esto seguramente tiene sus consecuencias en otros campos de su vida, pues para ellos será más fácil hacer labores por ellos mismos, que para aquellos que no mueven ni un dedo en su casa (iba a poner aquí que en su taller, pero en el subdesarrollo, realmente es difícil que alguien tenga un taller en casa).

Nuestros países han sido invadidos por profesionitis, son carreras universitarias para todo, con licenciados en las cosas más peculiares, estamos llenos de personas que se sienten iluminadas por la sabiduría pero que escasamente saben escribir una carta por ellos mismos.

Vemos que se ha cambiado la estructura educacional, para convertir a los muchachos en "intelectualoides especializados"; los oficios a la antigüita, donde el aprendiz entraba cuando adolescente, donde pasaba a ser oficial y después de mucho tiempo maestro, esos oficios, esa forma de aprender se perdió totalmente; tenía muchas desventajas, tendría sus errores, pero educaban en una forma en donde se antoja que ellos tenían algo que nosotros ahora no, saber hacer las cosas.

Por este complejo básico es muy fácil desvirtuar la idea de "trabajar en equipo", los acomplejados lo entienden como "cada quien hace lo mínimo de lo que le corresponde" o como "cada quien hace nada más lo que se supone que debe hacer" o peor aún, el clásico que levanta las cejas mientras dice "yo los coordino".

El trabajo en equipo no es para fracasados, es para triunfadores. Si juntamos a un montón de gente acomplejada, lo único que vamos a tener es una masa sin forma de gente que está junta perdiendo el tiempo, haciendo como que hace pero sin hacer nada.

La formación de un grupo triunfador es un milagro sociológico, un grupo donde la gente sabe hacer las cosas, se junta para lograr otras, negociando, recibiendo y cediendo, con su objetivo bien definido, rompiéndose el alma para lograrlo.

El conjunto de hombres así, es el que realmente forma un grupo; lo otros son una masa de gelatina con un dizque líder.

Una buena forma de identificar a un verdadero grupo es por la amistad que surge entre los elementos; si no surge admiración y respeto y en consecuencia, amistad entre los mismos miembros, ese, le repito, no es un grupo, es una masa de personas que no sirven para nada.

A lo mejor usted es de los que ni siquiera en su oficina sabe hacer las cosas, cuando no está su secretaria no sabe ni poner el café y no tiene ni idea de cómo se llena un formulario, no se diga hacer un pequeño programa en la computadora. Entérese de esos detalles aunque sólo sea por curiosidad, por cultura, por hobby si quiere, pero ¡Aprenda cosas útiles!.

Ese tiempo que dedica a platicas inútiles, mejor dedíquelo a luchar contra sus complejos, ¡no sea soberbio!, no le de pena decir que no sabe hacer las cosas, nadie lo va a tomar a mal, al contrario, se ganará el respeto de los demás; deje a un lado sus complejos otra vez, no le dé miedo que se enteren de que usted no sabe hacer esas cosas (de todas formas ya se habían dado cuenta).

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Sea un triunfador, aprenda a hacer las cosas, haga las cosas, deje la televisión, arregle su jardín, lleve el saldo se su chequera, enfrente la realidad; si usted tiembla cuando llega el estado de cuenta de su tarjeta de crédito, ni si quiera la abre o "la deja para después", se está dejando vencer; mejor vaya con los del banco y dígales claramente cuál es su posición, venza su miedo de dejar de tener tarjeta de crédito, aguántese la vergüenza de presentarse con el gerente y decirle que usted es un pobre diablo que no puede pagar su tarjeta, se siente feo, pero más feo es estar con el miedo y la zozobra de un ratón sin querer salir de su agujero, enfrente su situación y verá que vivirá más contento.

¡Venza ese complejos básico!, cada día propóngase actuar valientemente en algo correcto. Vea al amigo que le debe dinero, entregue algo a cuenta, invítelo a comer, pero nunca se esconda, pues en realidad el único de quien se esconde es usted mismo. Presente ese reporte a quien tenga que presentárselo y no solo el reporte, explíquele en frío toda la situación, no deje nada en el tintero ¡Se sorprenderá de los efectos! Ni lo van a correr, ni lo van a poner en ridículo, ni va a pasar nada, lo único que va a pasar, es que va a salir de ahí con un gran peso menos en su cabeza.

Tampoco caiga en el error de echarse la culpa de todo y de usar expresiones en donde usted mismo se califique de inepto, "no se meta autogoles", usted puede decir las cosas malas de otras personas y ni quién le haga caso, pero si habla mal de usted mismo, se lo creerán como dogma de fe. Si usted espera inconscientemente que lo corrijan, pierde el tiempo, lo que les dará en todo caso es lástima.

¡Fuera complejos! Normalmente nadie es superior a usted, ni tampoco inferior; con respeto, pero trátelos como iguales, ni para abajo ni para arriba. No vaya a ser usted de los que menciona Cervantes, "soberbio con los humildes y humilde con los soberbios".

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De la narración de Robinson Crusoe, se pueden desprender muchas cosas realmente importantes, entre ellas que Robinson era más bien un tipo común y corriente, que le da la idea que hubiera sido un don nadie si no hubiera naufragado ¿pero qué pasó?, se quedó solo frente a sus necesidades sin nadie que lo ayudara, Viernes llegaría después, el personaje por si mismo lo construyó e hizo cosas asombrosas, ¿por qué? Por que no había de otra, o las hacía o se moría, no haga tonterías con su vida acuérdese "Dios premia al bueno, pero la naturaleza castiga al tonto".

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¿Y saben qué es lo que pasa en este mundo de ahora?, que si hay de otra, "que nos ayuden los especialistas" gritan por ahí -ya nos dieron en la torre- gritan por acá. De veras, en cualquier organización que se oiga que van a llegar unos especialistas en lo que quieran, no importa, quiere decir varias cosas:

1.- Que lo que ellos van a arreglar va a estar mucho peor dentro de poco. 2.- Que va a costar un dineral. 3.- Que para introducir las novedades todos van a tener que trabajar el doble

También puede pasar otra cosa, si realmente son buenos los expertos, van a dejar las cosas exactamente como estaban, pero con un director distinto al que los contrató y eso sí, un montón de manuales con instrucciones precisas de todo aquello que sería bueno que hicieran.

¿Qué quiero decir con esto? ¿qué no deje que lo ayuden? ¡Pues sí! Eso quiero decir, en el sentido en que no deje que otra persona haga lo que usted debe hacer, usted descubrirá que puede hacer las cosas y no solo hacerlas, sino hacerlas muy bien. No deje que lo traten como a un niño chiquito; si no entiende algo, pregunte, si de vuelta no le entiende, pregunte otra vez, lea revistas especializadas, consulte manuales ¡haga las cosas usted!, ¡Entiéndalas usted!, ¡Arme su mundo usted! No deje que otros le construyan un mundo que no va a querer habitar.

Deje que la gente que está a su mando se equivoque, del que nunca se equivoca, de ese ni se preocupe, ese déjelo en un puesto mediocre, ahí estará feliz toda su vida, se puede olvidar de él quince años y lo va a ver en el mismo lugar. Fíjese en el que se equivoca, ese puede llegar más lejos, es posible que si se equivoca es porque está tratando de hacer las cosas de una forma distinta a la convencional, es más hágale sentir a su gente que tiene permiso de equivocarse.

Trate de reflejar su actitud de respeto a los demás, si tiene hijos, no los haga niños con mente de ratón; no les haga sus tareas, usted revíselas, pero no se las haga si no saca puros dieces no importa, no es sólo el hecho de que él aprenda, ese no es el peor daño que le hace al niño, lo peor es crearle un complejo; ese niño, al crecer va a necesitar de alguien que le ayude a hacer cualquier cosa, porque va a ser un adulto que perdió la autoestima, perdió la capacidad de ser exitoso, va a ser de los entusiastas, pero no de los que terminan los proyectos, va a ser de los que necesitan que alguien triunfe por ellos.

Aunque su tarea esté mal, no lo regañe, es su tarea, es un trabajo que él hizo, aliéntelo. Si está de plano muy mal, dígaselo, pero de una forma indirecta, sin decirle que es un idiota y de preferencia, un día después, no importa que en esa ocasión lo reprueben. Si usted es de los que se enoja cada vez que su hijo hace mal algo, piense: ¿No será que lo que en verdad le aterra es la posibilidad de que su hijo sea un menso?.

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No extrapole los problemas, si su hijo no es bueno para las tablas de multiplicar, no quiere decir que de grande cualquier banquero lo vaya a hacer menso, si no sabe leer bien, no quiere decir que no va a pasar el examen de admisión en la universidad. Si no tiene facilidad de palabra, no quiere decir que se va a parecer al babotas de la oficina cuando sea grande. No haga los problemas más grandes, el hecho de que no se sepa las tablas, lo único que quiere decir es que no se sabe las tablas.

En el mismo tema de las escuelas, parece que todos están empeñados en sacar niños con buenas calificaciones a cualquier costo, al costo de su infancia y al costo de su autoestima.


¿Qué pasa en las escasas familias numerosas de hoy?, Que todo el mundo se las arregla como puede y, para sorpresa de todos, se las arreglan muy bien. Los están educando en el dificilísimo, competidísimo y cruelísimo mundo de los hermanos, por que, usted lo sabe, una cosa es quererse como hermanos y otra muy distinta es tratarse como hermanos. Después de haber estado guerreando durante toda la infancia y la adolescencia, la llegada de este joven a la realidad le va a parecer miel sobre hojuelas, en cambio pregúntenle al niño protegidito de papi cómo le fue cuando llegó a adulto y se dio cuenta de que no podía hacer nada por sí mismo.

Profesores, no humillen a los niños, dicen muchas tonterías, pero también dicen cosas sensatas; si no dejamos que saquen ese torrente de tonterías, tampoco dejaremos que salgan las genialidades.

Con cada humillación que les hacen, les impiden un poco que vuelvan a opinar, no les den las respuestas hechas; si responden que Napoleón fue el precursor de la Independencia en México, en vez de gritarle, pregúntenle a ese niño su teoría, y nunca, nunca lo ridiculicen. La mayoría de las genialidades han flotado entre tonterías, no cierren las puertas ni a unas ni a otras.


EN LA OFICINA

Permítale que se equivoque, no lo ponga como lazo de cochino cada vez que comete un error; déjelo que él mismo conquiste su isla, que haga frente a sus necesidades, sólo proporciónele las herramientas, sin hacerle su trabajo.

Un error frecuente en la gente sin experiencia, es querer hacer manuales de todo lo que se hace o se deja de hacer en la compañía, hasta el más mínimo detalle, su ilusión es llegar a dominar todo el comportamiento humano de sus empleados y plasmar sus acciones a seguir en dieciocho libros con un título de "No piense, consulte el manual", esas personas seguramente creen que todos en la organización son un gigantesco programa de computadora mal hecho; que cada quién necesita hacer su trabajo perfectamente, para que todo salga bien. El buen líder es aquél que hace que todo salga bien aunque no todos hagan su trabajo a la perfección.

Dele usted a cualquier acomplejado la gerencia de un almacén, póngale una computadora a un lado y va a ver lo que pasa, en menos de una semana al genio ya se le ocurrió un sistema para que el empleado del almacén ya no tenga que pensar, es un sistema fabuloso donde todo se resurte automáticamente, el sistema de facturación actualiza su cuenta de almacén, su cuenta de clientes, costea, le saca los pedidos en orden para que el muchacho del almacén no ande de aquí para allá, en fin una maravilla de sistema.

Volvemos tres meses después y ¿Qué pasó?, todo sigue marchando igual, pero a nuestro genio ya lo botaron, ¿Cómo se llamó el cuento?, "Los de abajo también piensan".

Resulta que a nuestro genio, lógico, pensó en subdividir el almacén en filas, las cuadriculó como si fuera hoja de cálculo, por columnas, por renglones, cada espacio en casilleros, etc., hasta ahí todo parece muy bien pero en el paso siguiente es donde se ve quién es quién; en la bodega el almacenista va de aquí para allá, por que al genio se le ocurrió reorganizarla y no sólo eso, les cambió todas las claves a los artículos por unas nuevas "más lógicas" que en su misma clave llevaran toda la información para que cualquiera que la oyera supiera dónde está, a quien se le compra, para qué se usa, cuanto pesa y para qué la tienen en existencia.

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Nuestro almacenista se nos vuelve casi loco, pues ahora se tiene que entender "a señas" con los pedidos, o sea, por la pura descripción del artículo "balero del m.", pero no es el único afectado, nuestro capturista estrella está en shock por las nuevas claves de 36 dígitos de nuestro cuate; el más tranquilo hasta ahora es el contador, pero pronto llega el fin de mes con el nuevo sistema y no puede cerrar ni la puerta, pues nada cuadra. - ¡Falta coordinación! - declara sabiamente el genio, como si nadie lo hubiera notado, como el director de la compañía no se ha dado cuenta, pues el costeo se manejó por porcentajes, los estados financieros estuvieron a tiempo y el mundo siguió funcionando, todo parecería el triunfo de Kafka en la empresa, hasta que de repente el director se enteró de que se había hecho un pedido por un millón de dólares de piezas obsoletas. La historia es que una rutina del programa ordenaba rematar a un tercio del costo todo el material obsoleto, y otro reporte de faltantes ordenaba comprar más de estas piezas, por que se movían cada mes y como el inventario mínimo era de dos meses, entonces doblaba la cantidad.

Otra vez la moraleja "los de abajo también piensan"; lo primero que asume nuestra especie de genios acomplejados es que la gente de abajo, por algo está abajo ¿por qué?, por que no piensan, no se les ocurre que pueden ayudar a resolver el problema, si es que lo hay. Que distinto hubiera sido preguntarle: ¿qué necesitas para mejorar esto? Le hubiera salida mucho más barato, el genio seguiría en el puesto y el almacén marcharía de maravilla, tal vez un paso atrás de todo el avance tecnológico, pero muy lejos del desastre.

Usted estará pensando "yo soy el gerente de una planta, tengo ingenieros especializados. Enseñarme a hacer lo que ellos hacen me llevaría años y años, y aparte mi función no es esa. ¿Que me quiere decir este tipo?".

Primero. Lo que usted debe tener es conocimiento de lo que necesitan esos ingenieros para funcionar bien y ayudarles a ellos a que siempre tengan las herramientas necesarias, segundo, ¡aprenda! No caiga en el mismo juego que a veces parece muy lógico; "Él es el experto" , "Él tiene que resolver el problema".

Esta apreciación tan sensata puede tener varios visos de complejo. Aquí hay varias cosas: muchos de los problemas que se presentan son repetitivos, de tal forma que usted, sin ser ningún experto, pude saber cuál es la acción correctiva, no por deducción, sino por repetición. Otro es el aspecto teórico; si usted piensa durar mucho tiempo en la empresa empiece a estudiar cómo funcionan las cosas y los sistemas que hay, tiene una cosa a su favor, que no tiene que estudiar una carrera para entenderlo, (de hecho, por más que alguien haya estudiado, aplica un porcentaje muy bajo de todo lo aprendido).

Al principio va a tener un enfrentamiento con el ingeniero, pues él también tiene su complejo; lo normal es que lo mire medio raro, le siga la corriente y al día siguiente le presente tres libros en inglés y uno en alemán, al mismo tiempo que le dice: - después que los haya leído todos, búsqueme para prestarle otros más especializados-. Eso es para desanimar a cualquiera, pero no le haga caso, de esos ladrillos el experto no leyó mas que tres capítulos, es más, un libro de esos era de un compañero de cuarto en sus tiempos de estudiante, y por supuesto, jamás lo abrió.

Si a usted no le gusta la contabilidad, es seguramente por que no la entiende, dese cuenta que, para una cosa o para otra, hay que manejar dinero y si usted está acomplejado y dice: - yo soy ingeniero, no contador - pues entonces, resígnese a depender siempre de alguien que sepa de contabilidad, dese cuenta de que no se pueden interpretar estados financieros si no se sabe como se cocinan, no podrá analizar un flujo de efectivo si no conoce el catálogo de cuentas de la empresa. En otras palabras, tiene que saber de contabilidad para que no lo hagan maje. En el momento en el que el contador se dé cuenta de que usted nunca hará más preguntas de las debidas, créamelo, en ese mismo momento, usted empezará a estar fuera de la jugada.

A muchas personas le da por desperdiciar las labores menores y curiosamente es esa gente acomplejada la que desperdicia tiempo aplastado viendo televisión, por el contrario, es sorprendente ver a grandes capitanes de la industria con una gran habilidad para la mecanografía, con una gran prudencia en el hablar y por supuesto, con conocimiento de contabilidad y otras cualidades curiosas, que si nos fijamos, son más propias de una excelente secretaria que de un director corporativo, estoy convencido de que nadie puede llegar lejos si no tiene la capacidad de ser un buen secretario o secretaria, en su caso.

Viendo esto en el sentido positivo, si usted es director, gerente o dueño, usted no está para que todos lo ayuden, pues aparte de ser muy ineficiente, sería muy incómodo. Usted está para ayudar a sus subordinados a hacer las cosas. Invierta el organigrama, el de arriba es el más capaz de ayudar a todos, si no lo es, entonces no merece ser el de arriba. Si no sabe qué es lo que hace cada uno ¿cómo los va ayudar?.

El jefe debe tener la habilidad de ayudar, es más, debe ser el mejor para ayudar a los demás. Debe al mismo tiempo dejar que se desarrollen por sí mismos, que cada quien sea un Robinson Crusoe en su trabajo y no alguien acomplejado con miedo a cometer errores y con miedo a salirse de los límites.

Usted tiene derecho a desenvolverse por sí mismo, aprenda a hacer las cosas; ¡hágalas! No deje que lo acomplejen, no tenga miedo a cometer errores. Tenga usted sus propias teorías, defiéndalas, no por que sean de usted van a ser malas, ¡estudie!, ¡abra los libros!, ¡lea!, ¡viva!... no se la pase viendo televisión, apáguela voltee alrededor, sea usted el que resuelve los problemas, desde los más chiquitos hasta los más grandes, no le saque la vuelta; si se equivoca, nadie es perfecto; si nunca se equivoca, entonces necesita un psiquiatra, ¡equivóquese!, tómelo con humor, inténtelo otra vez, cambie de opinión,, inténtelo otra vez, aunque sea lo contrario ¿qué importa?.

No sea un acomplejado, no se sienta el ratón de la casa, de la oficina, deje de tratar de darle gusto a todos, de veras, le aseguro que no va a poder. Deje de colgarse esferas a usted mismo; cuélguese mejor herramientas para trabajar, para cubrir sus necesidades básicas, para vivir dignamente no se necesita un super coche, tampoco un reloj de lo mejor, sea digno, viva bien, pero sin payasadas. Le repito, a la gente le importa un bledo si usted es inteligente o si es un asno, olvídese de ellos, póngase a vivir en serio ¡Usted puede!.


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