El Complejo de ratón: Una buena conducta

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Una persona agradable es una obra de arte de la educación, y como cualquier actividad artística, no hay reglas fijas y bien definidas para toda ocasión, lo normal es que las reglas sean confusas, sobre todo para los que no conozcan bien la ambientación. Por ejemplo, un niño se desenvuelve en un ambiente social donde las reuniones y fiestas son frecuentes, tiene mayor conocimiento del ambiente que otro que no sale de su casa ni por equivocación. Este conocimiento del ambiente le da una extraordinaria ventaja sobre el otro, que, por seguir las indicaciones que le dice su mamá provoca que todos se pongan colorados de vergüenza con cada comentario. ¿Qué es lo que quiere el niño?, ¿Porqué actúa a veces en forma tan rara?, porque quiere parecer inteligente.

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Esto de no conocer la ambientación se puede entender mejor si nos imaginamos a alguien que nunca ha dejado estacionado su coche en algún centro comercial, cuando trata de encontrarlo, anda dando vueltas como loco, nunca se fijó que había números y letras de referencia, tampoco se fijó bien por qué tienda entró, sólo se acuerda de un carrito en donde vendían dulces, por supuesto había como veinte carritos iguales

Una vez que la persona ha ido en varias ocasiones a ese centro comercial, ya se da cuenta de que hay referencias, también se acuerda por qué tienda entró, y no tarda en localizar su coche, puesto que ya está ambientado.

Imaginemos a alguien que le dan instrucciones, "cuando llegues al estacionamiento, te metes a la derecha, buscas las escaleras eléctricas y ahí dejas el coche" . Por supuesto, todo irá bien si encuentra lugar, pero si por casualidad no lo encuentra, es posible que el muchacho ni siquiera estacione el coche, por miedo a desobedecer a su mamá. El seguir instrucciones sin conocer la ambientación, nos da muchas posibilidades de caer en errores graves. Lo malo no es seguir las instrucciones, lo malo es no conocer el ambiente.



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