El Faetonte (Versión para imprimir)

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Personas
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El Faetonte


El Faetonte

Pedro Calderón de la Barca

 


FAETÓN.
EPAFO.
BATILLO .
TETIS.
AMALTEA.


DORIS.
SILVIA.
ADMETO.
ERIDANO.
APOLO.


CLIMENE.
[GALATEA.]
[IRIS.]
Ninfas.


Unos embozados.
Tres coros de música.
Soldados y
Acompañamiento.


>>>

Jornada I
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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


Salen FAETÓN y EPAFO, vestidos de villanos.
FAETÓN

¡Hermosas hijas del Sol,
bellas náyades, a quien
ninfas de fuentes y ríos
Neptuno ha dado el poder
en los minados cristales,
que de su centro se ven
anhelando por salir
y anhelando por volver!

EPAFO

¡Bellas hijas del Aurora,
dulces dríades, en quien
ninfas de flores y frutos
depositó el rosicler
de sus primeros albores
en la iluminada tez,
que dio la nieve al jazmín
y la púrpura al clavel!

CORO 1º

¿Quién nos busca?

CORO 2º

¿Quién nos llama?


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Quien pretende que le deis...

EPAFO

Quien que le deis solicita...

FAETÓN

...un felice parabién.

EPAFO

...una alegre norabuena.

CORO 1º y 2º

¿De qué, sepamos?

FAETÓN

De que
la divina Tetis, hija
de Neptuno, que el dosel
tal vez de nácar trocó
a la copa de un laurel.

EPAFO

De que Tetis, hija bella
de Anfitrite, que tal vez
trocó su nevado alcázar
a este divino vergel.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

A cuya deidad rendí.

EPAFO

A cuya beldad postré.

FAETÓN

Desde que la vi una aurora
estos campos florecer.

EPAFO

Desde que un alba la vi
estos cristales vencer.

FAETÓN

Ser, vida, alma y libertad.

EPAFO

Libertad, vida, alma y ser.

FAETÓN

Hoy, o miente aquel escollo
que su triunfal carro es,
costeando viene la orilla.

EPAFO

Hoy, si no es que miente aquel
peñasco que su marina
carroza otras veces fue,
viene arribando a la playa.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Y puesto que la debéis
vasallajes de cristal.

EPAFO

Y puesto que aumentar veis
la copia de vuestras manos
al contacto de sus pies.

FAETÓN

En muestras del alborozo.

EPAFO

En albricias del placer.

FAETÓN

Su belleza saludad.

EPAFO

Salva a su hermosura haced.

GALATEA

Sí haremos; pues cuando no
fuera, Eridano, por ser
deidad nuestra, por deidad
tuya lo hiciéramos, que
en las hijas del Sol tienes
(la oculta causa no sé)
tan ganados los afectos,
que hemos de favorecer
siempre tus hados.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


AMALTEA

Sí haremos,
por ella, Epafo, y porque
en las hijas del Aurora
afecto adquieras tan fiel,
que han de valerte.
[Aparte.]
Y más yo,
que de Eridano crüel,
contigo el amor de Tetis
tengo de desvanecer.

FAETÓN

Pues ya, divinas deidades,
que hacéis vuestro mi interés.

EPAFO

Pues ya, divinas deidades,
que tanto favor me hacéis.

FAETÓN

Lógrese, al ver que en el mar
allí descollar se ven.

CORO 1º

Cuatro o seis desnudos hombres
de dos escollos o tres.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


(Descúbrese el mar con el escollo cerrado.)
EPAFO

Lógrele, al ver que en la tierra
los riscos que acercar veis.

CORO 2º

Hurtan poco sitio al mar,
y mucho agradarle en él.

FAETÓN

¿Escucháis desotra parte...

EPAFO

¿Desotra parte atendéis...

FAETÓN

...otros coros?

EPAFO

...otras voces?

GALATEA

Dríades deben de ser,
que al concepto de sus hojas
la saludarán también.

AMALTEA

Al compás de sus cristales
náyades serán, que hacer
querrán silva a su hermosura.


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(Ábrese el escollo donde está TETIS sobre un pescado, y DORIS en tercero de ninfas.)
FAETÓN

Pues aunque en favor estén
de Epafo, mi opuesto hermano,
cantad vosotras; porque
celosas ya de su ausencia,
viendo el peñasco mover.

CORO 1º

Cuando lo sienten las ondas,
batido lo diga el pie.

EPAFO

Pues aunque Eridano sea
a quien sus favores den,
proseguid; porque la espuma
de envidia se vuelve al ver.

CORO 2º

Que por boca de las piedras,
la agua repetida es.

FAETÓN

Y pues ya mirar se deja,
volved al acento.


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EPAFO

Y pues
ya se permite mirar,
a la música volved.

CORO 1º

Cuatro o seis desnudos hombres
de dos escollos o tres.

CORO 2º

Hurtan poco sitio [al mar,
y mucho agradarle en él.]

FAETÓN

No ceséis porque ellas canten.

EPAFO

Porque canten, no ceséis.

CORO 1º y 2º

Cuánto lo sienten las ondas,
batido lo diga el pie,
que por boca de las piedras
la agua repetida es.


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TETIS

Ya que de fuentes y flores
las hermosas ninfas veis,
de Amaltea conducidas
y de Galatea romper
el aire en sonoro aplauso
de mi vista, responded
a sus canciones.

DORIS

Sí haremos,
y más al reconocer
que para ser norte tuyo,
de aquel monte en la altivez.

CORO 3º

Modestamente sublime,
ciñe la cumbre un laurel.
(Bajan al tablado y ciérrase el mar.)

TETIS

Pues a su falda salgamos,
obligadas de que esté.

CORO 3º

Coronando de esperanzas
al piloto que le ve.


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EPAFO

Ya que a mi ruego, divina
Tetis, viendo amanecer
hoy al sol del mar, y que hoy
en ti nace el día al revés;
ya que a mi ruego, divina
Tetis, te pido otra vez,
con sus ninfas Amaltea
ufana, llega a ofrecer
sus triunfos; por ella, y no
por mí, los admite, en fe
de que corridas las flores
apenas se atreven; pues,
como huyendo de tus labios.

CORO 2º

Al sagrado de tus pies,
confusas entre los labios
las rosas se dejan ver.

EPAFO

Bien que a tu vista pudieran
atreverse a parecer.

CORO 2º

Bosquejando lo admirable
de su hermosura cruel.


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FAETÓN

No, que al revés sale el día,
yo, bella Tetis, diré,
que donde amaneces tú,
es solo el amanecer;
mas diré que, al ruego mío,
agradecida también
Galatea, sus cristales
te rinde en tributo, bien
como alma de sus países,
en quien cada arroyo es.

MÚSICA

Sierpe de cristal, vestida
escamas de rosicler.

FAETÓN

O aquel lo diga, que huyendo
de la nieve de tu pie.

CORO 1º

Se escondía ya en las flores
de la imaginada tez.


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TETIS

Vuestras dos nobles lisonjas
igual admito; que aunque
en agradecer a dos
peligra el agradecer,
no en mí se entiende, que siendo
quien soy, no puede correr
riesgos de ser dividida
la reconocida fe.
¡Pluguiera a Amor!; pero esto
es mejor para después,
que si respondiendo a entrambos,
qué a tierra me trae, diré.

CORO 3º

Nubes rompiendo de espuma
alado lino bajel.

TETIS

Risco fácil, solo a dar
sin favor y sin desdén.

CORO 3º

Señas de serenidad,
si al arco de Amor se cree.

EPAFO

Quien sabe que no merece,
merece en no merecer.


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FAETÓN

Harto espera en esperar
quien no espera merecer.

EPAFO

Conque a mi humildad le basta.

FAETÓN

Conque le sobra a mi ser.

EPAFO

Que digan por mí las flores.

FAETÓN

Por mí las fuentes también.

CORO 1º

Confusas entre los lirios
las flores se dejan ver,
bosquejando lo admirable
de su hermosura cruel.

CORO 2º

Sierpe de cristal, vestida
escamas de rosicler,
se escondía ya en las flores
de la imaginada tez.


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TETIS

Hasta acompañaros , yo
os puedo favorecer;
y así, en obsequio de tanta
dulce salva, estimad que...

CORO 3º

Modestamente, sublime,
ciñe la cumbre un laurel,
coronando de esperanza
al piloto que le ve.

EPAFO

Con tal favor alentad.

FAETÓN

A tal dicha responded.

TETIS

Sea uniendo a sus dos coros
la armonía de los tres.


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(Todos los COROS cantan.)
COROS

Cuatro o seis desnudos hombres
de dos escollos o tres
hurtan poco sitio al mar,
y mucho agradable en él,
cuando rompiendo de espumas,
velero, sino batel.

VOCES

(Dentro.)
¡Al monte, al valle, a la selva!

TODAS

¿Qué ruido es este?
(Salen huyendo BATILLO, SILVIA y villanos.)

BATILLO

Corred,
pastores.

SILVIA

Corred, zagales.


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VOCES

(Dentro.)
¡Al risco, al valle!

FAETÓN

Detén,
Batillo, el paso.

EPAFO

Tú, Silvia,
detén la planta también.

SILVIA

Yo lo hiciera, a no llevar
otra gran cosa que her,
que importa más.

UNOS

¿Qué es?

SILVIA

Huir.

BATILLO

Yo lo hiciera, a no tener
otra gran cosa, que es más
mijor que esa.


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OTROS

¿Qué es?

BATILLO

Correr.

TODOS

No os habéis de ir sin decirlo.

SILVIA

Batillo, si ello ha de ser,
si ves que turbiada estó,
ayúdame tú.

BATILLO

Sí haré.

SILVIA

Ya sabéis que en este monte.

BATILLO

Monte en este ya sabéis.

SILVIA

Pudo verse, ha muchos días.

BATILLO

Muchos se pudo ha días ver.


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SILVIA

Una cruel fiera horrible.

BATILLO

Fiera horrible una cruel.

SILVIA

Que es dél el mortal asombro.

BATILLO

El mortal asombro que es dél.

SILVIA

Ques sabiendo su terror.

BATILLO

Su terror sabiendo, pues.

SILVIA

Admeto, rey de Tesalia.

BATILLO

Tesalia Admeto de rey.

SILVIA

De su valor persuadido.


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BATILLO

Su valor suadido per.

SILVIA

Por ver si hay más que matalla.

BATILLO

Matalla si hay más por ver.

SILVIA

Fue al amanecer a caza.

BATILLO

Fue a caza al amanecer.

SILVIA

A la primer, pues, batida.

BATILLO

Pues batida a la primer.

SILVIA

En la red cayó la fiera.


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BATILLO

Cayó en la fiera la red.

SILVIA

Romperla pudo feroz.

BATILLO

La pudo feroz romper.

SILVIA

Y correr, sin que ninguno.

BATILLO

Ninguno, y sin que correr.

SILVIA

La dé, ni dar pueda alcance.

BATILLO

Alcance, ni darla dé.

SILVIA

Y haciendo cien mil estragos.


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BATILLO

Tragos mil haciendo, y cien.

SILVIA

En cuantos a ver alcanza.

BATILLO

Alcanza en cuantos a ver.

SILVIA

Se entró al monte, con que ambos.

BATILLO

Ambos al monte, con que.

SILVIA

Mos los dejamos allá.

BATILLO

Por siempre jamás, amén.

VOCES

(Dentro.)
¡Al monte, a la cumbre, al llano!


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ADMETO

Talad, penetrad, romped
su centro, que he de seguirla.

EPAFO

Hasta morir o vencer,
ya que las blandas delicias
de tierra trocar se ven
en escándalos, pasando
a ser pesar el placer,
vuélvete, señora, al mar.

TETIS

Cuantas veces escuché
de aquesta fiera el horror,
tantas entre mí pensé
el ser quien libre a Tesalia
de sus asombros; y pues
me halla hoy en tierra el acaso
de haberla visto, no sé
si el no conseguirlo pueda
acabar con mi altivez.
Diana a Delfinio mató
en el mar, que de hombre y pez
era monstruoso aborto;
y si allá en las ondas fue
tridente el venablo, hoy tengo
en su oposición de ver
si el tridente también mío
venablo en sus selvas es.
Y pues por aquella parte
la va acosando el tropel,
al guarecerse por esta,
la he de salir al través.
La que pudiere me siga.
 (Vase.)


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TODAS

¿Quién ha de dejarte?

BATILLO

Quien
se estuviere queditito
como yo.

SILVIA

Y aun yo también.

EPAFO

Vivo escudo de su riesgo
delante della seré
a todo trance.

FAETÓN

Y yo y todo.

AMALTEA

No harás tal.


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FAETÓN

Suelta.

AMALTEA

Detén,
el paso aleve; que no has
de seguirla tú.

FAETÓN

Si ves
que es empeño y cariño,
¿cómo me he de detener
cuando otro hacia el riesgo va?

AMALTEA

¡Ha falso! ¡ha fiero! ¡ha crüel!
¡Que a no ser cariño antes,
no fuera empeño después!

FAETÓN

Mal haces en apurar
a quien se disculpa, que es
querer que pase a grosero,
no mantenerle cortés.

AMALTEA

¿Quién te ha dicho que no son
grosería de peor ley
cortesías afectadas?


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FAETÓN

Pues siendo así que a perder
yo nada voy, suelta, suelta.

AMALTEA

Sí haré, villano, sí haré;
que no es tuya, no, ¡ay de mí!,
la culpa, sino de aquel
que encontrándote sin más
padres que la desnudez
de hijo espurio de los hados,
piadosamente crüel
te crió con tantas alas,
como dicen la esquivez
con que desdeña deidad,
a quien Júpiter después
del imperio de las flores
dio la copia.

FAETÓN

Dices bien,
y pues de las flores fruto
somos los dos, yo al nacer
y tú al vivir, aprendamos
de ellas.


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AMALTEA

¿Qué hemos de aprender?

FAETÓN

Yo, que pueden ser mañana
pompas las que hoy sombras ves;
y tú, que hoy puedes ver sombras
las que eran pompas ayer.
(Vase.)

SILVIA

Aprended flores de mí,
nunca encajara más bien.

BATILLO

No todo se ha de glosar.

AMALTEA

¡Oh, plegue al cielo, cruel,
falso, fementido, aleve,
sin lustre, honor, fama y ser,
villano al fin, mal nacido,
que esa soberbia altivez
de tu presunción castigue
su mismo espíritu!, y que
della despeñado, digas...


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(Dentro ADMETO.)
ADMETO

¡Ay de mí, infeliz!

AMALTEA

Mas ¿quién
mis sentimientos prosigue?

ADMETO

Diana, yo te ofrezco hacer
sacrificio de la fiera,
como tú amparo me des.

SILVIA

Un hombre, a quien su caballo,
rompiendo al freno la ley,
de sí arroja.

BATILLO

En el estribo
mal engargantado el pie,
le arrastra.

SILVIA

Eridano, puesto
delante, le hace torcer.


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BATILLO

Con que embazado en las matas
el bruto, carga con él
en brazos.

AMALTEA

Tan noble acción
ver no quiero, por no ver
que de quien me trate mal
nada me parezca bien.
(Vase y sale FAETÓN con ADMETO en los brazos.)

FAETÓN

([Aparte.]
Perdone esta detención
Tetis, que primero es
el primer riesgo.) Ya estáis
en salvo; alentad, volved
en vós. Pero sin sentido
ha quedado. Socorred,
Bato, Silvia, aquesta vida
en tanto que yo a correr
en el alcance de Tetis
al monte vuelvo. Crüel
fortuna, no haya perdido,
por un rigor una vez
y otra por una piedad,
la ocasión de merecer
algo en su servicio.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

¡Buena
carga nos deja, pardiez!

SILVIA

¿Qué hemos de her con él, Batillo?

BATILLO

¿Pues qué hay, Silvia, más que her
con un muerto, que dejalle
en la tierra?

SILVIA

Dices bien,
y aun otra razón hay más.

BATILLO

¿Qué es?

SILVIA

Que nunca he visto que esté
de humor un difunto para
entretenerse con él.


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VOCES

(Dentro.)
Aquel ribazo atraviesa
la fiera.

SILVIA

¿Aquesto más?

BATILLO

Ven
conmigo.

SILVIA

Vamos.

LOS DOS

Seor muerto,
guarde Dios a su merced.
(Vanse y sale EPAFO.)

TODOS

¡Al monte, a la cumbre, al llano!

UNO

Todos sus cotos corred,
que se ha perdido de vista
entre la maleza el Rey.


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TODOS

¡Al llano, a la cumbre, al monte!

EPAFO

En la enmarañada red
de troncos, peñas y jaras
a Tetis perdí: no sé
qué senda en su alcance siga.

ADMETO

¡Ay de mí, infeliz!

EPAFO

Mas, ¿qué
triste mísero lamento
me suspende?

ADMETO

Socorred,
cielos, mi vida.

EPAFO

¿Qué miro?
La venerable vejez
de un anciano caballero
allí yace, al parecer
fallecida; ¿qué valor
no se mueve a socorrer
a un afligido?


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


(Dentro TETIS.)
TETIS

De mí
mal te podrán defender,
ni por lo veloz la planta,
ni por lo feroz la piel.

EPAFO

Mas ¿no es de Tetis aquella
voz? Tras sus ecos iré.

ADMETO

¡Qué mal me aliento, ay de mí!

EPAFO

Pero llamado otra vez
de aquel gemido, mal puedo
dejar de acudir a él.

TETIS

Seguirte tengo, horroroso
monstro.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

Empeñada se ve,
tras ella iré.

ADMETO

¡Ay infelice!

EPAFO

Mas ¿cómo puedo no ser
piadoso con un anciano,
siendo así que no escuché
voz en mi vida que más
me haya podido mover?

TETIS

Dioses, aliento me dad.

ADMETO

Cielos, mi vida valed.

EPAFO

Sí harán, pues en dos balanzas
de amor y lástima, el fiel,
a pesar de amor, declina
a la lástima.


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ADMETO

Ya sé,
valiente joven, que os debo
la vida; que aunque al caer
perdí el sentido, no tanto
que no advertí, no noté
vuestro socorro.
(Dentro ERIDANO.)

ERIDANO

El caballo
despeñado está allí.

UNO

Y él
de un villano en brazos.
(Sale ERIDANO y otros.)

TODOS

Danos
a todos, señor, los pies.

ERIDANO

¿Qué ha sido esto?


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ADMETO

Haber debido
la vida a este joven; pues
me despeñara, si no
hubiera sido por él.

EPAFO

Mi valor no ha de jactarse
de acción que suya no fuese,
y así, señor, advertid
que a mí nada me debéis,
sino haberme detenido.
Y pues ya seguro os veis
con mejor favor que el mío,
perdonad; que voy a ver
dónde otro empeño me llama.

ADMETO

Oíd, que hasta en no querer
que le agradezca la acción,
generoso el joven es;
sabed quién es.


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ERIDANO

Hasta eso,
yo, señor, os lo diré.
Hijo es mío, y es verdad,
pues son Eridano y él
hijos míos desde el día
que con ellos consolé
la pérdida de Climene.
Pero, ¡ah memoria!, no es
esto para aquí.

ADMETO

Esperad
de mí, él y vós tal merced,
que iguale al servicio.

ERIDANO

Solo
la que os quisiera deber,
es, señor, que a repararos
en mi pobre albergue entréis,
si no por el más capaz,
por el más cercano.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


ADMETO

Quien
le debió a un hijo la vida,
que os debe a vós será bien
el hospedaje. Guiad,
ya que es forzoso hacer
del monte ausencia, hasta tanto
que pueda tornar a él
en demanda de esa fiera,
que no tengo de volver
sin ella a la corte.

ERIDANO

Creo
que ya de ese empeño estés
libre a estas horas.

ADMETO

¿Cómo?

ERIDANO

Como a un villano escuché,
que de los montes venía.

ADMETO

¿Qué?


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


ERIDANO

Que Tetis bella, al ver
que vós la seguíades, quiso
seguirla, señor, también,
y de su valor no dudo
la alcance y la mate.

ADMETO

Pues
si ella se empeñó por mí,
dejarla yo a ella no es bien.
¡Al monte otra vez, monteros!

TODOS

¡Al monte, al monte!
(Vanse, y sale TETIS, y CLIMENE de pieles con bastón.)

TETIS

Otra vez
vuelvo a decir que de mí
librarte no has de poder,
ni por lo fiero el semblante,
ni por lo ligero el pie.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

Pues ya que hacer has querido,
Tetis, empeño, hasta que
el desaliento me obliga
a lidiar y no correr,
llega a embestirme. ¿Qué esperas?
¿Qué aguardas?

TETIS

No sé, no sé;
que más que fiera asombrabas,
me has asombrado mujer,
y al ver el rostro y oír
humana voz, cuanto fue
valor, es pasmo.

CLIMENE

Ya es tarde
para pesarte de haber
tanto acosado mi vida.
Pues por lo mismo que ves
quién soy, me importa que no
puedas decirlo. Prevén
el tridente, y no me yerres,
que en el punto que a perder
su arpón llegue el tiro, esta
cuchilla verás romper
tu pecho, y el corazón
sacarte, porque después
de muerta, quedar no pueda
tan grande secreto en él.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


TETIS

Primero deste acerado
rayo el golpe... Pero ¿quién
del labio me hurta la voz
y de la mano el poder?
Del desaliento, del pasmo
o la novedad del ver
más terror del que creí,
me obligan a estremecer.
Vista, voz perdí y acción.

CLIMENE

Pues muere a mi mano.
(Sale FAETÓN.)

FAETÓN

Ten
el golpe, fiera.

TETIS

¡Ay de mí!

FAETÓN

Que primero que a ofender
a Tetis llegues, sabrá
morir Eridano.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

¿Quién?

FAETÓN

Eridano, y haber dicho
mi nombre estimo, porque,
sabido quién soy, no pueda
atrás el valor volver.

CLIMENE

¿Tú eres Eridano?

FAETÓN

Sí.

CLIMENE

¿Tú, a quien la anciana vejez
crió de Eridano, aquel río,
en cuya margen se ven
los ganados que guardó
Apolo, de Admeto rey
le dió el nombre que él te dio?

FAETÓN

Sí, yo soy, ¿qué admira?


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CLIMENE

Ver
a quien es todo mi mal
y a quien es todo mi bien.

FAETÓN

Escándalo destos montes,
si asombras a quien te ve,
¿qué harás a quien te ve y oye?
Y más llegando a crecer
tanto la admiración, cuanto
en humano parecer,
no solo la voz anima,
pero el enigma también.
¿Yo tu bien, y yo tu mal?

CLIMENE

Sí.

FAETÓN

Pues ¿quién eres?

CLIMENE

No sé.

FAETÓN

¿Cómo así...


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

Nada preguntes.

FAETÓN

...vives?

CLIMENE

No he de responder
sino solo que tú solo
hoy pudieras suspender
mi furor, pues solo en ti
no tiene mi ira poder.
Y pues por ti vivo y muero
en aquesta desnudez,
este pasmo, este terror,
este ceño, este desdén
del hado y de la fortuna,
cansancio, afán, hambre y sed,
no procures saber más;
que harto sabes en saber
que tú eres todo mi mal
y tú eres todo mi bien.
(Vase.)


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Oye, escucha, espera, aguarda,
que tan confusa preñez
de ideas y de ilusiones
imposibles de entender,
no es para no averiguado.
Y pues más el riesgo no es
de Tetis sin ti, tras ti
tengo de ir.
(Vase y sale EPAFO.)

EPAFO

Hacia aquí fue
donde de Tetis la voz
se oyó... Mas ¿qué llego a ver?
A manos sin duda, ¡ay cielos!,
del fiero asombro crüel,
muerta yace; ¡ay infeliz!
Tetis.

TETIS

¿Quién me nombra?


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

Quien
mil vidas diera en albricias
hoy de la tuya.

TETIS

Ya sé,
¡oh, joven! lo que te debo;
pues aunque ciega quedé
a tanto espanto, bien vi
en la breve luz de aquel
crepúsculo de mi vida
que pudiste interponer
entre su acero y mi pecho
tu valor y...

EPAFO

Advierte que
yo esta fineza no hice.

TETIS

Eso es volverla a hacer,
que duplica el obligar
quien corta el agradecer.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

Cuando llegue.

CLIMENE

Bien está.
Y aun estuviera más bien
si quien me hubiera amparado
fuera Eridano, y no él.
(Salen por dos partes mujeres y hombres, y ADMETO y {{Pt|FAETÓN|.)

NINFAS

(Dentro.)
Hacia allí Tetis está.

HOMBRES

(Dentro.)
Llegad todos.

ADMETO

Detened
el paso, porque primero
llegue yo.

FAETÓN

(Aparte.)
Pues ya observé
dónde se ocultó, volvamos
a donde a Tetis dejé.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


TODOS

Con bien te hallemos, señora.

TETIS

Y todas vengáis con bien.

FAETÓN

(Aparte.)
Mas toda la gente en busca
suya viene; hasta después
calle, pues por ahora basta
el que tan cobrada esté.

ADMETO

Sabiendo, hermosa y bella
deidad del mar, que tu divina huella
la tierra florecía;
mas ¿cuándo el mar no es arbitrio del día?,
en tu busca he venido,
a tanto altivo aliento agradecido,
como haber penetrado
lo oculto, lo horroroso, lo intrincado
desta caduca esfera,
en heroica demanda de esa fiera
que sus cotos espanta.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


TETIS

A tanta honra, señor, a merced tanta,
no respondo cual debo agradecida,
hasta saber a quién; que inadvertida,
no es bien que sin estilos de la tierra
yerre la voz lo que la acción no yerra.

ERIDANO

Admeto el rey es de Tesalia.

TETIS

Ahora
que mi atención no ignora
con quién habla, los brazos
me dé tu Majestad, de cuyos lazos
será el nudo tan fuerte,
que no le pueda desatar la muerte.

ADMETO

Infelice la mía,
si de un caballo, que me vi arrastrado,
muerto quedara, sin haber logrado
la suprema ventura
de llegar a adorar tanta hermosura.
Gracias a quien, valiente, de su ira
me pudo rescatar.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Hacia mí mira,
conociome al caer; ¿quién ganó fama
de que a su rey dio vida y a su dama?

ADMETO

Que fue aquel joven; que deber confieso
no menor deuda.

FAETÓN

Humilde tus pies beso
por la merced, señor, de haberte dado
por servido de mí, cuando del hado
fue la dicha, y no mía.

ADMETO

¿Quién os dijo ser vós quien yo decía?

FAETÓN

Pues ¿quién?, si... cuando... yo...

ADMETO

Quitad, villano.
Llegad vós a mis brazos.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

Si mi hermano
el dueño fue desta feliz fortuna,
a él, señor, le premiad; que a mí ninguna
razón me asiste para que él no sea
quien preferido en vuestro honor se vea,
pues él pensad que es quien os dio vida.

ADMETO

Hasta en esto mostráis cuánto lucida
la acción hacer queréis, partiendo ufano
la fama en vós, y el premio en vuestro hermano.
Yo le honraré también, mas no por eso
dueño le hagáis de tan feliz suceso.

EPAFO

Yo.

ADMETO

Bien está.

FAETÓN

¿Habrá hado más impío?


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


TETIS

Pues no menos feliz, señor, fue el mío,
que siguiendo ligera
las veloces estampas de la fiera,
no sé si por desdicha o por ventura,
con ella cuerpo a cuerpo en la espesura
me hallé, con el terror de ver con rostro
humano, humana voz, tan fiero monstro,
sobre mi desaliento,
turbó la vista y perturbó el acento,
tanto que fallecida,
estrago fuera de su horror mi vida,
si ese joven...

FAETÓN

Como esto no se pierda,
piérdase lo demás.

TETIS

Según concuerda
hallarle allí con lo que vi primero,
entre mis devaneos y su acero
no interpusiera osado
en mi defensa su valor.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Si el hado
movido de mi queja,
ya que aquel bien me quita, este me deja,
piadoso anda conmigo.

TETIS

Pues ¿quién os dijo que por vós lo digo?

FAETÓN

Quien sabe...

TETIS

En todo introduciros vano
queréis. ¿Por qué os vais vós?

EPAFO

Porque mi hermano,
sin que yo me atribuya
fineza que no es mía, sino suya,
logre también...

TETIS

Pues nadie ha ignorado
quién de una y otra es dueño, es escusado
tanta modestia en vós.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


ADMETO

Y mal fundada en vós tanta locura.

FAETÓN

¡Hay más pena!

ADMETO

Y volviendo a la ventura,
bella Tetis, de hallarte
en estos montes, he de suplicarte
que dejando el horror para otro día,
se convierta el de hoy en alegría.
Ven, pues, donde celebre mi grandeza
la huéspeda feliz de tu belleza.

TETIS

Tus honras recibiera,
si de volver al mar hora no fuera;
que ya declina el sol, y así te pido
licencia de ausentarme.

ADMETO

Habiendo sido
esa tu voluntad, no he de impedilla;
mas téngala de ir hasta la orilla
sirviéndote, Amaltea
divina, soberana Galatea,
logren vuestros primores
las músicas de fuentes y de flores.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


AMALTEA

Sí haré. En albricias yo de cuán dichoso,
Eridano has quedado y cuán airoso.

GALATEA

Sí haré. En albricias yo de cuán dichoso,
Eridano has quedado y cuán airoso.

ERIDANO

Que anduvieras tan necio no creyera:
dejaras la ventura a cuya era.

FAETÓN

Solo esto me faltaba.

TETIS

Vamos, que el Sol ya su carrera acaba.

ADMETO

Cantad, pues, venid, y tú a mi lado,
joven, no ya por ser quien me haya dado
vida a mí, sino a Tetis; pues por ella
crece la inclinación hoy de tu estrella,
tanto, que al verte, cada vez sospecho
que un nuevo corazón le das al pecho.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

Si la suerte porfía,
diciendo yo cúya es, ha de ser mía,
gócela; que traición no habiendo alguna,
no he de echar en la calle mi fortuna.

FAETÓN

Poca envidia me diera
aquel engaño, si este no temiera.

TETIS

Pues quedaos, que no quiero
oír aquel ni este, cuando considero
cuán poco honor arguye.
Y a poder detenerme, hubiera sido
solo a deciros lo que habéis perdido;
pero esto baste, Doris, con tu coro
acompaña a los dos.

DORIS

Que sea no ignoro
la letra que acompañe esos extremos.

TODAS

Empieza tú, que todas seguiremos.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


DORIS

(Cante.)
Los casos dificultosos.

TODAS

Los casos dificultosos.

DORIS

Con razón son envidiados.

TODAS

Con razón son envidiados.

DORIS

Inténtanlos los osados.

TODAS

Inténtanlos los osados.

DORIS

Y acábanlos los dichosos.

TODAS

Y acábanlos los dichosos.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


(Éntranse todos cantando, queda FAETÓN.)
FAETÓN

¿Los casos dificultosos
y con razón envidiados,
inténtanlos los osados
y acábanlos los dichosos?
(Salen BATILLO y SILVIA.)

SILVIA

Pues ves, Bato, cuánto Dios
mejoras las horas, puesto
que todo antes era espantos,
y ahora todo es contentos,
vamos hancia allá los dos,
para saber qué hay de nuevo
que obligue a trocar asombros
en músicos instrumentos,
ya de la fiera olvidados.

BATILLO

Ve tú, que para saberlo,
no he menester yo ir allá.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


SILVIA

¿Pues sábeslo tú?

BATILLO

Y que es cierto.

SILVIA

¿Y qué es causa?

BATILLO

¿No andaban
por aquesos vericuetos
todos tras la fiera?

SILVIA

Sí.

BATILLO

Pues dime, boba ¿quién, viendo
las hermosas, no se olvida
de las fieras?

SILVIA

Calla, necio,
y si no quieres venir,
quédate, que yo iré a verlo.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

Eridano, que aquí solo
quedó lo dirá: yo llego.

SILVIA

Galán Eridano, dinos,
por otra tal... Mas sospecho
no me oye.

BATILLO

En pie, como mula
de alquiler, se está durmiendo.
Mire lo que le decimos.

LOS DOS

¡Hola! ¡aho!
{{Pt|FAETÓN|
¡Valedme, cielos!
que a tanta pena no hay ya
ni valor ni sufrimiento. v

SILVIA

¡Ay, que me ha despachurrado!

BATILLO

¡Ay, que a mí no más me ha muerto!


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

¿Quién está aquí?

SILVIA

Quien quisiera
no estarlo.

BATILLO

Ni oírlo ni verlo.

FAETÓN

Silvia, Batillo, ¿qué hacíais
aquí?

BATILLO

Ponernos a tiro
de tus puñadas.

FAETÓN

¿No fuisteis
los dos, hoy muero, los que
visteis que yo fui el que dio
la vida a Admeto al caer
del caballo?

BATILLO

¡Y cómo!


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


SILVIA

Por aquestos ojos mesmos.

FAETÓN

Pues ¿cómo, villanos, cómo
no le dijisteis oyendo
que a Epafo se atribuía?

BATILLO

La disculpa que tenemos
de no haberlo dicho, es.

FAETÓN

¿Qué es la disculpa?

BATILLO

Que viendo
detrás los dos de unas ramas
escondidos y encubiertos,
que diste la vida a Tetis,
entra ella y la fiera puesto,
tampoco no lo dijimos,
y fuera gran desacierto
decir lo uno sin lo otro.

SILVIA

Y de que no lo diremos
esté seguro, por más
que nos lo pescuden.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Buenos
testigos me dio mi dicha.
¡Ha infames, viles!, ¿qué espero
que no os hago mil pedazos?

LOS DOS

El que acá queramos serlo.
(Sale EPAFO.)

EPAFO

Eridano.

FAETÓN

¿Qué me quieres?

EPAFO

Ansioso a buscarte vengo,
en tanto que Admeto y Tetis
con festivos cumplimientos
se despiden.

FAETÓN

¿Y a qué fin?


Pág. 064 de 233
El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

De que sepas que no puedo
consolarme de tener
prestados merecimientos,
que hizo míos el acaso,
que mal pudiera el intento;
pues no fue ni fuera mío,
cuando sé que es argumento
de que no los tiene propios
quien usa de los ajenos.
No tener uno una dicha
no es culpa del valor; pero
tenerla mal adquirida,
es fiar poco de su esfuerzo.
Y así, dejando a una parte
el que compitamos necios
un amor tan desigual,
que lo alto deste empleo
no pasa de adoración,
en cuyo común obsequio,
viendo de balde, aun no
paga la esperanza el viento.
Vamos a que hermanos somos,
y desairar no podemos
uno a otro; y si el acaso,
como antes dije, lo ha hecho
sin la intención, mira cómo...


Pág. 065 de 233
El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

No prosigas, que no quiero
de ti ninguna hidalguía;
y antes que goces me huelgo
estos desperdicios míos.
Y adelante, te aconsejo
que no me pierdas de vista,
para que, como yo haciendo
vaya heroicos hechos, tú
te vayas honrando dellos.

EPAFO

No merece esa respuesta
esta atención.

FAETÓN

Ya yo veo
que si hubiera de tener
la que merece el grosero,
falso trato tuyo, fuera...

EPAFO

¿Qué fuera?

FAETÓN

Rómpete el pecho
tan en átomos, que fueras
vil desprecio del viento.


Pág. 066 de 233
El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

Si hasta aquí con mi modestia
cumplido he con lo que debo,
no sufriré desde aquí
de tu siempre altivo, fiero
espíritu otro desaire.

FAETÓN

Pues ha de ser el postrero,
sea haciéndote pedazos.

LOS DOS

Que se matan.
(Sale ERIDANO.)

ERIDANO

¿Qué es aquesto?

LOS DOS

Que se matan.

FAETÓN

¿Qué ha de ser?
Acabar mis sentimientos
de una vez con todo.

ERIDANO

Tente,
tente tú.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

Ya yo obedezco.

FAETÓN

Yo no, y aqueste puñal...
(Saca FAETÓN a ERIDANO el puñal que trae en la cinta.)

LOS DOS

Que se matan.

ERIDANO

Tente, fiero.

FAETÓN

Será quien me dé venganza.

LOS DOS

Que se matan.

ERIDANO

El acero
suelta.

FAETÓN

No haré.

EPAFO

Sí harás tal.


Pág. 068 de 233
El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


LOS DOS

Que se matan.

ADMETO

(Dentro.)
¿Qué es aquello?

ERIDANO

Ved que el Rey, dejando a Tetis
ya en el mar, viene a los ecos
de esos bárbaros villanos.

FAETÓN

Antes que llegue.

TODOS

¿Qué es esto?

LOS DOS

Que Eridano con su padre
y hermano riñe.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


(Salen ADMETO, AMALTEA, GALATEA y gente.)
ADMETO

Teneos.

GALATEA

Quiera el amor que resulte
contra Eridano el estruendo.

AMALTEA

Que resulte contra él
la culpa, quieran los cielos.

ADMETO

Villano, atrevido, loco.
¡Vós, con tanto atrevimiento,
puñal contra vuestro padre!

ERIDANO

No, señor, que antes es cierto
que el puñal es mío.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


ADMETO

Soltad
todos, que en mi mano quiero
que quede depositado,
como previsto instrumento
de mi justicia, cuando él
sea quien divida el cuello
de quien se atrevió a su padre;
y así en mi poder, ¡qué veo!
ha de quedarse, ¡qué miro!
guardado. Sí, él es, es cierto,
que no me engañara a mí
la anagrama de Peleo.
¿Cúyo es aqueste puñal?

ERIDANO

Mío, señor.

ADMETO

¡Válgame el cielo!
¿Quién os le dio?

ERIDANO

Una mujer.

ADMETO

¿Dónde está?


Pág. 071 de 233
El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


ERIDANO

Días ha que ha muerto.

ADMETO

¿Dónde os le dio?

ERIDANO

En la plaza.

ADMETO

¿En qué ocasión?

ERIDANO

En un riesgo.

ADMETO

¿Quién era?

ERIDANO

No sé quién era.

ADMETO

¿Qué os dijo al darle?

ERIDANO

Secreto
se quedó lo que me dijo.


Pág. 072 de 233
El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


ADMETO

¿Cómo?

ERIDANO

Como a un mismo tiempo
fue darme aquese puñal
y dar el último aliento.

ADMETO

¿Quién la trujo aquí?

ERIDANO

Un barquillo.

ADMETO

¿De dónde venía?

ERIDANO

No puedo
decirlo.

ADMETO

Pues ¿cómo fue
verla y hablarla?


Pág. 073 de 233
El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


ERIDANO

Oye atento.
A esa procelosa orilla
del Eridano soberbio,
vasallo del mar, que baja
a darle en Tesalia el feudo;
a esa procelosa orilla,
otra vez a decir vuelvo,
del Eridano, de quien,
por los frutos que a ella tengo,
o porque de Diana en ella
soy ministro de su templo,
tomé el nombre, que también
en Eridano conservo;
corriendo llegó fortuna,
cascado, roto y deshecho
un destrozado barquillo,
que sin vela, jarcia o remo,
encallado en las arenas,
tomó, como pudo , el puerto.
Yo, que había aquella aurora,
si ahora la verdad confieso,
salido a buscar a Apolo,
por ser en el mismo tiempo
que del cielo desterrado
Júpiter le tenía, a efecto
de castigar la osadía
de haber sus cíclopes muerto.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


ERIDANO

Y yo solamente era
dueño de tanto secreto,
como que pastor guardase
tus ganados, por quien luego,
perdonado, se llamó
sagrado pastor de Admeto.
En fin, saliendo una aurora
que ahora no importa esto,
puse en el barco los ojos,
como bajel extranjero
destas playas, pues no era
pescador alguno nuestro.
Y cuando más discursivo
le estaba desconociendo,
oí que tímidos se oían
mortales gemidos dentro.
Curiosidad o piedad
o inspiración de los cielos,
que a nosotros no nos toca
averiguar sus intentos,
me hicieron que en otro barco
a bordo llegase; y viendo
que una mujer sola era,
con un bello infante tierno
en los brazos, la afligida
alma de todo aquel cuerpo,
entré en él, diciendo: «Triste
susto del hado, ¿qué es esto?


Pág. 075 de 233
El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


ERIDANO

Ser infeliz, respondió:
y pues en vós, noble viejo,
los dioses la apelación
otorgan de mis lamentos,
este puñal y este niño
tomad; que quizá habrá tiempo
que no os pese, con uno
y otro vais...»; y a decir esto,
espiró, con que no supe
a quién, cómo, cuándo, siendo
jeroglífico la barca
del nacer y el morir, puesto
que constaba de un cadáver,
un infante y un acero.
En esta pues confusión,
lo que hice fue dar atento
al cadáver sepultura,
al infante crianza, y dueño
al acero, que fui yo;
pues desde aquel punto mesmo
no le quité de mi lado,
como esperando que el cielo,
si hay misterio en estas cifras,
que yo ni alcanzo ni entiendo,
en su grabazón talladas,
diga cuál es el misterio.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


ADMETO

Sí dirá, si hay para qué
decilo; que si no, menos
importa que esté callado:
y así, decid lo primero
si ese infante vive.

ERIDANO

Sí,
señor, y aun lo está oyendo
sin saber que lo es.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


ADMETO

Pues antes
que yo lo sepa, oíd atentos.
En las guerras que Tesalia
tuvo con la isla de Lemnos,
en un trance de fortuna
quedé, ¡ay de mí!, prisionero
yo de Anfión su rey, en cuya
tiranía más consuelo
no tuve que los favores
(¡con cuánto dolor me acuerdo!)
de Erífile, bella hija
suya, a quien di de secreto,
porque Anfión nunca quiso
con el aborrecimiento
de nuestro heredado odio
dar plática al casamiento,
fe y mano de esposo. En este
estado supo que fiero
darme la muerte intentaba
su padre con un veneno,
para invadir más seguro
sin mí de Tesalia el reino,
y restaurando el peligro,
en el nocturno silencio
puesta una escala en la torre,
y en el mar un barco puesto,
me dijo: «Salva la vida,
señor, que en mi desconsuelo
me basta que en mis entrañas
me quede un retrato vuestro.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


ADMETO

Si el cielo le diera la luz,
y amparado del secreto
escapare de otras iras,
a vós irá, por acuerdo
de la deuda en que vós vais,
y el peligro en que yo quedo».
Dejemos aquí ternezas,
ansias, penas, sentimientos,
que a la vista de las canas,
como perdidos, es cierto
que se avergüenzan los años
de haber pasado tan presto;
y vamos a que no tuve,
pobre allí, afligido y preso,
otra prenda más a mano,
ni de más valor ni precio
que ese puñal, para seña
(que por ser de extraño maestro,
no fácil de contrahacer,
aseguraba otros riesgos)
de que quien con él viniese,
traía escrita en sus aceros
la carta de más creencia
para mi conocimiento.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


ADMETO

Ausenteme, y confidentes
después, ¡ay de mí!, escribieron
que el hurto de amor sabido
de su padre, en el primero
horóscopo de la vida
del mísero infante tierno,
con lo agravante de ser
yo de su esclavitud dueño,
y ella de mi libertad,
creció el aborrecimiento
tanto, que a su vista entrambos,
dando a un barquillo un barreno,
mandó echar al mar, en cuyo
(no culpéis que me enternezco)
conflito no se olvidó
de mí; dígalo el efeto
de haber sacado el puñal
por penate de su incendio.
Y pues el cielo ha querido
que a mis manos haya vuelto
por tan no esperado acaso,
¿quién duda que quiere el cielo
que no pague el inocente
yerros del culpado, atento
quizá que los del amor
son los más dorados yerros?
¿Dónde pues esta ese joven?


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


ERIDANO

Antes que lo diga, al cielo
hago testigos, y a cuantos
dioses contienen su imperio,
astros, sol, luna y estrellas,
aire, agua, tierra y fuego,
de que diré la verdad,
o fáltenme todos ellos.
Y así, Eridano...

ADMETO

[Aparte.]
¿Quién duda
que era yo?

ERIDANO

Aunque en mis afectos
fue el preferido, perdone;
que de ese puñal el dueño
Epafo es.

ADMETO

Ya lo había dicho
el corazón acá dentro,
desde el punto que me dio
la vida su noble esfuerzo.
Llégate, Epafo a mis brazos.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

Aun tus plantas no merezco.

FAETÓN

[Aparte.]
¡Esto más, fortuna mía!

ADMETO

¡Cuánto de que él sea me huelgo!

GALATEA

[Aparte.]
¡Y cuánto me pesa a mí
de que él no sea!

ADMETO

Y supuesto
que con más solemnidad
que el teatro de un desierto,
te han de admitir mis vasallos
por mi hijo y mi heredero,
conmigo a la corte ven,
donde te aclame mi reino
príncipe suyo, trocando
de Epafo el nombre en Peleo,
que es el que en este puñal
la grabazón tiene impreso,
como nombre de mi padre,
que fue su primero dueño.
Ven, pues, y todos decid:
¡viva el príncipe Peleo!


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


SILVIA

¿A ser príncipe le llevan?

BATILLO

Pues ¿de qué es el sentimiento?

SILVIA

¿Qué sé yo si es bueno o malo?

BATILLO

Tan bueno es y tan rebueno,
que un príncipe basta a ser
alborozo de su reino.

SILVIA

Si es así, digamos todos:
¡viva el príncipe Peleo!

EPAFO

Conmigo, Eridano, ven,
que aunque ya otro padre tengo
siempre hijo de tu amor
he de ser.

ERIDANO

Así lo creo
de tu valor.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

Ven tú, hermano,
conmigo.

FAETÓN

No quiero.
Goza tus dichas sin mí.

AMALTEA

Bien haces en no ir a objeto
ser de la envidia.

FAETÓN

Pues ¿quién
te ha dicho que yo la tengo?
Cuando pienso que soy más,
me valgo yo mí mesmo.

AMALTEA

Pensamiento de amor propio
no pasa de pensamiento.

FAETÓN

Sí pasa, cuando se funda
en altos merecimientos.

AMALTEA

¿Dónde están?


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


GALATEA

En él, y cuando
no estén, ¿es estilo cuerdo
afligir al afligido?

AMALTEA

Pues ¿quién te mete a ti en eso?

GALATEA

Natural amor no más,
que hijas del Sol, le tenemos
las náyades; que no nace
este generoso afecto
de otra causa, como nace
ese odio de otros premios.

AMALTEA

Mísera deidad de vidro,
sujeta a prisión de yelo.

GALATEA

Caduca deidad de flores,
sujeta a embates del cierzo.

AMALTEA

¿Tú competencias conmigo?


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


GALATEA

Dices bien que no puedo
competirte, que no es
competencia el vencimiento.

AMALTEA

Pues llega a mis brazos.

GALATEA

Llega
a los míos.

FAETÓN

Deteneos.

AMALTEA

Este acero.

GALATEA

Este puñal.

LAS DOS

Dirá.

FAETÓN

Mal podrá, que en medio
he de ser blanco de entrambas.


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


AMALTEA

Ya lo eres de mis desprecios.

GALATEA

Ya lo eres de mis favores.

FAETÓN

Veo.

LAS DOS

Aparta.

FAETÓN

¿No habrá, ¡cielos!,
quien entre opuestas deidades
a quien odio y amor debo,
el duelo divida?

MÚSICA

Sí,
hasta que se llegue el tiempo
de saber si es tu fortuna
amor o aborrecimiento.

GALATEA

¿Quién me arrebata? Mas ¿cuándo
no fue vapor mi elemento?


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El Faetonte Jornada I Pedro Calderón de la Barca


AMALTEA

¿Quién me lleva? Pero yo
¿cuándo al aire no obedezco?

FAETÓN

Sin saber quién las divide,
faltan: ¿hasta cuándo, ¡cielos!,
mi vida ha de ser prodigios?
Mas, que me respondió el eco
que a ellas aparta, pues dijo...

ÉL y CORO 3º

Hasta que se llegue el tiempo.

MÚSICA

De saber si es mi fortuna
amor o aborrecimiento.


Jornada II
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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


Salen TETIS, DORIS y las ninfas.
DORIS

Desde el día que de Admeto,
señora, en esta ribera
te despediste, tan triste
que no has tenido en su ausencia
hora de alivio, juzgara
que no volvieras a ella
jamás.

TETIS

Bien juzgarás, Doris,
y más si con mi tristeza
consultaras la razón
que tengo de aborrecerla,
pero no siempre se sale
el valor con lo que intenta.

DORIS

Eso y lo que yo imagino,
casi es una cosa misma.

TETIS

¿Qué imaginas?


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


DORIS

Que no puedes
acabar con la suprema
altivez de tu constancia
el no volver a estas selvas,
corrida de no haber dado
muerte a la sañuda fiera,
ya que con ella te viste
cuerpo a cuerpo en la desierta
campaña del monte, a cuya
causa, sin otra grandeza
que el silencio con que hoy
llegar a su falda intentas,
dejas el mar, como dando
a entender que no se sepa
tu venida, porque nadie
te acompañe, ni se deba
a otro que a ti tu trofeo.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


TETIS

¡Ay, Doris mía! Aunque fuera
esa mi mayor razón,
mi mayor razón no es esa.
A esta playa vuelvo solo
a divertir mis tristezas,
por ver si donde ganarlas
pude, pudiese perderlas.
No de la fiera el empeño
me trae, que no fácil fuera
sin más batida encontrarla;
y puesto que sola es esta
la causa, cogiendo vamos
de las doradas arenas,
nácares y caracoles,
corales, conchas y perlas.

UNA

¿Quieres, pues solo es, señora,
la diversión de tus penas
asunto de tu venida,
que algún tono te divierta?


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


TETIS

Sí, cantad, y por aquí
vamos tomando la vuelta,
iré yo al compás, ¡ay triste!,
de las blandas voces vuestras,
glosando con mis suspiros
las cláusulas. ¿Quién creyera
que a mí me diera cuidado?
¿Cuidado? Errolo la lengua,
pesar... Pero ¿qué es pesar?
Enfado, ahora lo acierta.
Y ya que di con el nombre,
¿quién creyera que me diera
enfado que a socorrerme
no fuera Eridano, y fuera
Epafo? Y enfado tal,
que a pesar de mi soberbia,
mi presumpción, mi arrogancia,
me obliga que a buscar venga
ocasión (por eso dije
que canten; porque se sepa
que estoy aquí) de decirle,
ya que entonces en presencia
de tantos no pude, ¿cuánto
me dio en rostro la bajeza
de querer hurtar la dicha,
o por lo menos ponerla
en duda de deslucirla,
sin la ventura de hacerla?
Pero si esto solo es
un enfado, acción es necia
pensar tanto en él. Cantad,
y tras mí venid.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


DORIS

¿Qué letra
quiere que cante, señora?

TETIS

Vuelve a repetir aquella
de osados y de dichosos,
que no hay otra que convenga
más a mi intento, pues vi
que uno ose y otro merezca.
(Vase.)

UNA

No la dejemos, en tanto
que Doris la lira templa.

DORIS

Ya yo os sigo.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


(Sale FAETÓN y BATILLO, de soldados.)
FAETÓN

Ya, Batillo,
que por mí la patria dejas,
y en hábito de soldado
seguir mi fortuna intentas,
desas pajizas cabañas,
miserables cunas nuestras,
desde aquí nos despidamos
a nunca volver a verlas,
no volviendo sino llenos
de triunfos, trofeos y empresas
por nuestro valor ganados.

BATILLO

Linda cosa será esta
de no volver sin rellanos
de tufos, tresfeos y prensas,
ganado por nueso olor.

FAETÓN

Ingrata patria primera,
a quien apenas debí
el nacer, pues nací apenas.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

Ingrata pata segunda
de Silvia, a quien más de treinta
mil patadas te debí.

FAETÓN

A mi última voz atenta.

BATILLO

Atenta a mi última coz.

FAETÓN

Oye de mí esta protesta.

BATILLO

De mí esta por esta oye.

FAETÓN

Palabra doy a tus selvas.

MÚSICA

(Dentro.)
Los casos dificultosos.

FAETÓN

Pero ¿qué música es está?

MÚSICA

Y con razón envidiados.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

Hancia aquella parte suena.

MÚSICA

Inténtanlos los osados.

FAETÓN

La voz conozco y la letra.

MÚSICA

Y acábanlos los dichosos.

FAETÓN

Pero qué mucho ser ella,
si es un torcedor del alma,
que repetida me acuerda
adonde otra vez caí,
para que otra vez la sienta.

BATILLO

Y porque nos da las voces
la que a muchos oídos llega,
mas también a muchos ojos
las que les chillan.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Con ellas
Tetis viene, a cuya vista,
por una parte me alienta
mi verdad, por otra parte
me acobarda la vergüenza
de lo que creyó de mí.
¡Oh quién a un tiempo pudiera
hablarla, ay Dios, sin hablarla,
y verla, ay de mí, sin verla!

BATILLO

Pues uno y otro es bien záfil.

FAETÓN

¿Cómo?

BATILLO

Hablándola por señas,
sin hablarla la hablarás,
y viéndola por vidriera
que no sea cristalina,
también la verás sin verla.

FAETÓN

Calla, loco.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


(Vuelven TETIS y las Músicas.)
TETIS

Repetid
la canción; pero suspensa
(no me ha sucedido mal)
la dejad, hasta que vea
quién tan atrevido al paso
está.

FAETÓN

Quien no es la primera
vez que el acaso le trueque
las venturas en ofensas.

TETIS

¿Vós sois? Desconocí el traje,
por eso os extrañé. Vuelva
el tono, que no es quien puede
merecer ni aun la advertencia
de si estaba aquí o no estaba.

FAETÓN

Vuelva el tono norabuena,
que ninguno dirá más
por mí lo que yo dijera,
que él mismo.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


TETIS

¿Que él mismo?

FAETÓN

Sí,
señora.

TETIS

¿De qué manera

FAETÓN

De la pena.

TETIS

Cantad, no
presuma que yo le atienda.

MÚSICA

Los casos dificultosos.

FAETÓN

De la pena y la alegría,
de la vida y de la muerte
medir las líneas un día
quiso el hado; y en la suerte
se logró de Epafo y mía,
viendo cuánto rigurosos
para mí, para él piadosos,
en deslucir y premiar
se saben facilitar.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


MÚSICA y TODOS

Los casos dificultosos.

UNA VOZ

Y con razón envidiados.

FAETÓN

Al rayo del sol se mira
ser la vista ceguedad,
pues ¿quién en el hombre admira
que peligre una verdad,
si aún hay en el sol mentira?
Ya a otra luz nuestros hados
se miraron confundidos,
siendo méritos trocados
de mí sin razón tenidos.

TODOS

Y con razón envidiados.

UNA SOLA

Inténtanlos los osados.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Tenidos, pues dueño fui
suyo; envidiados, pues vi
pasar a otro con que infiero
que soy el hombre primero
que tuvo envidia de sí.
Y si méritos buscados
no son premios de una fe,
y merecen más hallados
que adquiridos, ¿para qué...

TODOS

Inténtalos los osados.

UNA SOLA

Y acábanlos los dichosos.

FAETÓN

No es la razón que me aflige
porque vós lo agradezcáis,
sino porque yo lo dije.
Y pues a la mira estáis
de lo que un error colige,
dadme albricias, perezosos
de amor: favores divinos
hoy tan felizmente ociosos,
que los empiezan los finos.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


TETIS

Y acábanlo los dichosos.

FAETÓN

Y pues mi intento no es más,
señora, de que se crea
que puedo ser desdichado
y no ruin, dadme licencia
de que (pues con vós no hablaba,
sino con mi patria) pueda
proseguir lo que decía
cuando llegasteis.

TETIS

Pues esa
¿vós no la tenéis sin mí?

FAETÓN

Sí, mas hay gran diferencia,
que tenerla concedida
es algo más que tenerla.

TETIS

¿Qué falta la mía os hará,
si os bastaba antes la vuestra?


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

La de cierta circunstancia,
que quizá pasará a esencia.
Ingrata patria, decía,
que fuiste cuna primera
de quien apenas nació
de ti, cuando nació apenas.

BATILLO

Yo también, ingrata pata ,
decía.

FAETÓN

Apartarte, y espera
allí.

BATILLO

Como entré en la danza,
pensé que entraba en la cuenta.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Si espurio aborto del hado
me arrojaron a las puertas
de quien piadoso me dio
de hijo el nombre, sin que sepa
de mí más de que nací,
en cuya fortuna mesma
naciendo Epafo, la dicha
la halló en un puñal envuelta,
y tan grande, que admirada
lo oyó Tetis en su esfera,
que ya, príncipe Peleo,
la da el reino la obediencia;
¿qué mucho que yo, mirando
mi suerte a la suya opuesta,
ya que no la tengo hallada,
buscada intente tenerla,
porque a los ojos de Tetis?

TETIS

Detén, villano, la lengua.

FAETÓN

¿De qué te ofendes, señora?

TETIS

¿De qué quieres que me ofenda
sino de que hablarme a mí
tan libremente te atrevas?


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

¿Yo a ti? con mi patria hablando
me hallas, has dicho tú mesma
que para hablar con mi patria
yo me tengo la licencia.

TETIS

Pues si es a ella y no a mí,
proseguid, hablad con ella.

FAETÓN

Y pues hijos de fortuna
fuimos próspera y adversa,
ya que no la espero hallada,
buscada he de pretenderla,
porque a los ojos de Tetis
tan airoso algún día vuelva,
que se decida en los dos
la argüida competencia
que hay del hacerse la dicha
uno, al hallársela hecha.
Y así la palabra os doy,
fuentes, ríos, mares, selvas,
montes, prados, cumbres, valles,
plantas, flores, riscos, peñas,
de no volver a tus ojos
hasta que por mí merezca
que Tetis se desengañe
de que quien por sí se alienta
a adquirir eterna fama
no se achacará la ajena.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


TETIS

¿Eso es hablar con la patria?

FAETÓN

Claro está.

TETIS

Pues si por ella
soy yo quien la escucha, dadme
licencia a mí de que sea
la que por ella responda.

FAETÓN

¿Vós no os la tenéis?

TETIS

Quisiera
que el tenerla concedida
fuera algo más que tenerla.

FAETÓN

¿Qué falta os hace la mía,
si vós os tenéis la vuestra?

TETIS

Ignorado hijo del viento,
que solo a tanta soberbia
él pudiera dar las alas,
no me amenace tu ausencia;
que si vas a ganar fama,
¿por qué de Tetis esperas
el más descuidado aprecio?
Es en vano, y...


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Ten la lengua,
no desahucies la esperanza
de un infeliz que no lleva
otro caudal ni otro alivio.

TETIS

¿Quién te ha dicho que yo sea
quien la desahucié, puesto
que es voz de mi patria esta,
y no mía?

FAETÓN

Pues si es suya,
no tengo por qué temerla:
prosigue.

TETIS

Pues cuando más
el hado te favorezca,
poco mérito te añade;
que las deidades supremas
de una misma suerte miran
al valle que la eminencia.
Tan lejos del sol está
el que en la cumbre se asienta,
como el que en la falda yace,
porque la distancia mesma
es átomo el monte, que
ni la alarga ni la abrevia.
Y cuando de la fortuna
huelles la cerviz suprema,
del sol no estarás por eso
ni más lejos ni más cerca.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

¿Mi patria dice eso?

TETIS

Sí.

FAETÓN

Nunca la vi lisonjera
si no es hoy.

TETIS

Pues ¿qué lisonja
halláis en esta respuesta?

FAETÓN

Que aunque me imposibilita,
por lo menos me aconseja
que no me ausente, que es como
decirme que hay quien lo sienta.

TETIS

Mirad que habláis conmigo,
no con la patria, y aun esa
razón no la dije yo
como yo, porque si hubiera
yo como yo de decirla,
fuera...


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

¿Qué?

TETIS

No sé qué fuera.

FAETÓN

Mirad vós también que habláis
ahora como vós mesma,
y me dejáis en la duda
de que...

MÚSICA

Venga norabuena,
norabuena venga.

TETIS

¿Qué ruido es aquel?

BATILLO

Del monte
viene de música y fiesta
una tropa.

GALATEA

Por no oírlo,
huyendo iré.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


TETIS

Galatea,
¿qué es esto?

GALATEA

Que al monte a caza
en demanda de esa fiera
que a tantos atemoriza
y que tan pocos encuentran,
viene el príncipe Peleo,
que ayer destos montes era
Epafo, pastor; y tanto
todos de verle se huelgan
en tan grande majestad,
fausto, pompa, honra y grandeza,
que coronados de flores,
rosas, lirios y azucenas,
bien como auxiliado alumno
de las ninfas de Amaltea,
vienen hacia aquesta parte,
diciendo en voces diversas.

MÚSICA

(Dentro.)
Venga norabuena,
[norabuena venga.]


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

De tu concepto, señora,
se ha reducido a experiencia
el sentido, pues estoy
en el centro de la tierra,
cuando él puesto está en la cumbre
de la fortuna, se muestra
sol en no olvidar el valle,
porque alumbráis la eminencia.
Y adiós, que yo no me atrevo
a verlo ni que él me vea,
si ya no es seguir del sol
la metáfora, en que sean
esos aplausos el día
de la noche de mi ausencia.
Adiós, quedad.

TETIS

Id con Dios.

FAETÓN

Retírate entre estas peñas.

BATILLO

Pues ¿no he de bailar si bailan?


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

¿No ves que no es bien te vean
en el traje de soldado,
y que vas conmigo sepan?

BATILLO

Pues ¿no bailan los soldados?

FAETÓN

Retírate, que ya llegan.
Y tú, porque veas sin verme,
hazme espaldas, Galatea.

GALATEA

Sí haré, ya que por haber
oculta deidad suprema
que nuestros duelos impida,
pues arrastradas por fuerza
habemos de divertirnos,
no te sirvió en que Amaltea
me pague el rencor de estar
siempre a tu fortuna opuesta.

AMALTEA

Pues ya que a vista llegamos
de Tetis, para que sea
más de Peleo el aplauso,
la música y baile vuelva.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


MÚSICA

El Príncipe nuestro
es con su presencia
lustre de los montes,
honor de las selvas.
Venga norabuena.

SILVIA

Norabuena venga,
que hoy me tengo de hacer rajas,
alegre, ufana y contenta,
tanto por aqueso como
porque Bato no parezca.
Gracias a Dios, que me veo
sin él.

BATILLO

¡Ha pícara! Espera.

FAETÓN

¿Dónde vas?

BATILLO

Solo a pegarla
dos bofetás siquiera,
y vuelvo.

FAETÓN

¿Eso habías de hacer?


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

Pues los soldados ¿no pegan
a las Silvias?

FAETÓN

No.

BATILLO

¿Ni bailan?

FAETÓN

Menos.

BATILLO

Pues ¿cuándo se huelgan?

MÚSICA

      Todos estos montes
      le den la obediencia,
      y ciña de rosas
      su frente Amaltea.
      Venga norabuena.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

Hasta que de tu hermosura,
bello imán de mi deseo,
fue mi ventura trofeo,
no conocí mi ventura;
ahora sí que segura
por tal la conozco, pues
el más glorioso interés,
el honor más soberano
no fue adorno de mi mano
hasta serlo de tus pies.
Bien que al verle en ellos, toco
nuevas dudas con que lucho,
pues para mi mano es mucho
y para tus pies es poco.
Cuerdo el rendimiento y loco
el alborozo también,
porque al crisol del desdén,
de tanto sol celestial,
lo que el uno diga mal,
el otro asegure bien.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


TETIS

Cuanto a la suma alegría
que gocéis de aplausos llena,
recibid la norabuena,
que en vuestra suerte la mía,
toca a la cortesanía;
pero en cuanto a que ella os dé
presumpción de que se ve
a mi sol acrisolar,
licencia me habéis de dar
de suplicaros se esté
en menor predicamento
que aun del que ella se tenía;
que si en la galantería
desde el no merecimiento
a quien da cierta licencia,
puesta en salvo la eminencia
de soberana deidad,
ya desde la autoridad
corre riesgo la decencia.
Y así puesto que al crisol
del sol probar mi desdén,
sabed que ahora, no sé a quien
diciendo estaba que al sol
no se mide el arrebol,
y que tanto de su cumbre
dista la alta pesadumbre
como el valle. Y siendo así,
que desde el valle os oí,
no os iré desde la cumbre,
que si en la desigualdad
corrió libre la licencia,
ya paró en la reverencia
que debo a la majestad.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

Advertid.

TETIS

Aquí os quedad,
no habéis de pasar de aquí.

EPAFO

Si porque dichoso fui
a ser vengo desdichado,
no piadoso, cruel el hado
habrá sido para mí.

TODOS

Hasta que al valle lleguemos,
la música y baile vuelva.

SILVIA

Y hasta que parezca Bato,
que hasta entonces todo es fiesta.

BATILLO

¡Vive Dios!


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Detente, loco.

BATILLO

¿Ni dar, ni bailar? Paciencia.

MÚSICA

      El Príncipe nuestro
      es con su presencia.

EPAFO

Callad, villanos, callad,
cesen las músicas vuestras;
pues que toda su alegría
ha parado en mi tristeza.
Idos de aquí todos, idos,
ni oiga, ni escuche, ni vea
acento que no sea llanto,
festejo que no sea obsequia.

SILVIA

Pues si esta letra le cansa,
¿hay más de mudar la letra?
Venga noramala, noramala venga.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

Idos, villanos, de aquí.

AMALTEA

Pues ¿de qué te desesperas?

EPAFO

De que el permitido agrado
que mereció en la belleza
de Tetis, tosco el sayal,
la púrpura desmerezca;
mas ¿cuándo amor y fortuna
se dieron las manos?

AMALTEA

Deja
la de tu dicha en las mías,
que mi industria y tu asistencia
han de vencer imposibles.
(Sale ERIDANO.)

ERIDANO

Ya señor está dispuesta
por el monte la batida,
y es la hora, que a las siestas
la fiera a una fuente baja.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

No me habléis de esa manera,
mientras que no esté delante
mi padre. Alzá de la tierra,
que el respeto y el cariño
de haberlo sido no cesa
en mí; ¿cómo no me ve
Eridano?

ERIDANO

La extrañeza
de su condición.

EPAFO

Mal hace
con su príncipe en tenerla.
Ve, y haz que la gente esté
prevenida, mas no puesta;
que no sé si iré al monte.
(Vase ERIDANO.)


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


AMALTEA

En dilatarlo aciertas,
pues con eso tomas plazo
para que con la deshecha
de la caza haya ocasión
de lograr tu amor.

EPAFO

Tú alientas
solamente mi esperanza.

AMALTEA

Vame más de lo que piensas.
(Vanse.)

GALATEA

¿Haslo oído? Despreciada
una mujer, ¿qué no intenta?
Pero también de mí fía
la mejora de tus penas,
que no he de ser del Sol hija,
o he de verte en las estrellas.
(Vase.)

FAETÓN

Ya que hemos quedado solos,
ven por esta inculta senda,
y ayúdame a discurrir.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

Eso muy en hora buena,
y nadie mejor, porque
discurro como una bestia.

FAETÓN

¿Qué será que habiendo yo
nacido en tanta miseria,
espíritu tan altivo
tenga, que adorar me atreva
tan alta deidad?

BATILLO

Será
tener...

FAETÓN

Di.

BATILLO

Poca vergüenza,
que es lo que tienen los que
como nacen no se acuerdan.

FAETÓN

¿Qué será que habiendo visto
príncipe a Epafo en tan nueva
dignidad, no me persuada
a que mejor que él no sea?


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

Será, pues cochillos y horcas
exprican las perminencias,
querer que si a él fue el cochillo
que a ti la horca te venga.

FAETÓN

Amaltea, ¿qué será,
ninfa de las flores bellas,
que lo que un tiempo fue agravio
haya trocado en ofensas?

BATILLO

Será que como los pobres
todos son flores, sospecha
que le has de gastar las suyas.

FAETÓN

¿Qué será que Galatea,
de las fuentes ninfa hermosa,
tan solo me favorezca?

BATILLO

Será, como tus achaques
son vagidos de cabeza,
haberte ordenado fuentes,
y que son las suyas piensa.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

¿Qué será, por mí empeñadas,
que ambas se desparezcan?

BATILLO

Que algún tramoyero dios
se andaba haciendo apariencias,
pero entre estas y entre estrotas,
que es como entre estrotras y estas,
¿dónde vamos penetrando
las más intrincadas breñas?

FAETÓN

A dar principio a una vida
que toda ha de ser tragedias.
A buscar la fiera voy.

BATILLO

¿La fi... qué, señor?

FAETÓN

La fiera.

BATILLO

Pues aquí el rocín soldado
tuerce al tornillo la vuelta,
adiós.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

¿Dónde vas?

BATILLO

A casa,
que fiera, señor, por fiera,
allá me tengo yo a Silvia.

FAETÓN

Ya el volver será bajeza.

BATILLO

Agrandarla y será altura.

FAETÓN

Si mi espíritu se empeña
en buscar riesgos, ¿será
bien a patrias extranjeras
pase, sin que de la mía
primero el asombro venza?
Fuera desto, ¿será bien
que Epafo o Peleo se venga
al monte donde yo habito
a hacer suya la fineza
para con Tetis? El cielo
vive, que yo he de ponerla
primero a sus pies.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

Yo no.
Y pues tú has de ir por ella,
tú has de buscarla y hallarla,
tú has de lidiar y vencerla,
y llevarla y presentarla;
¿qué he de hacer yo?

FAETÓN

Más que piensas.
Mira: un día la seguí
deste centro en la aspereza
más inculta, y por dejar
ni bien viva ni bien muerta
a Tetis, no registré
las entrañas de una cueva,
adonde me pareció
se había entrado. Las señas
volví observando, y ahora
la voy buscando por ellas,
con intento de que a ti
puesto a la boca te vea,
y cuando a despedazarte
salga...


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

¡Linda diligencia!

FAETÓN

Yo, que estaré entre unas matas,
que recatado me tengan,
de través saldré a rendirla
o matarla.

BATILLO

Esa es la cuenta
de los que desde un tablado
socorren al que torea,
que cuando llega el socorro
le ha dado el toro cien vueltas.
No, señor, vamos por otra
traza, que aquesa no es buena.

FAETÓN

¡Ay, si supieras, Batillo,
lo que me importa vencella!

BATILLO

¡Ay, si el que no sea conmigo,
lo que me importa supieras!

FAETÓN

Porque sabrás que me dijo,
huyendo de mí, que era
yo su bien y su mal.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

Luego
¿la bestia habla?

FAETÓN

Sí, no temas
tanto, que habla y es humana.

BATILLO

Pues ahora hay más que tema,
que humanas bestias que hablan,
son, señor, las peores bestias.

FAETÓN

No hagas en las ramas ruido,
porque ya llegamos cerca
de las señas de la gruta.

BATILLO

Malditas sean las señas,
y el alma que no dijere.

[VOCES]

(Dentro.)
¡Al monte, al valle, a la selva!

FAETÓN

A mal tiempo la batida
a correr el monte empieza,
que al ruido no saldrá.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

¿Y ese es mal tiempo?

UNO

A la ribera.

OTRO

A la fuente.

OTRO

Hacia su margen.

EPAFO

Corre antes que en la aspereza
se pueda ocultar, seguidla,
ya que os adelanta el verla.

TETIS

Ya que a las voces volví,
antes que enfrascarse pueda
en la aspereza, atajadla.

TODOS

¡Al monte, al valle!


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

¡Clemencia,
Cielos! Doleos de una vida
de tantas desdichas llena.

FAETÓN

De aquel risco a este ribazo
acosada se despeña.

BATILLO

Hace muy mal.

CLIMENE

¿Hasta cuándo,
¡oh Apolo!, contra tus fuerzas,
ha de haber ira en Dïana,
y no en Júpiter clemencia?
¿Hasta cuándo contra mí
de ambos la ojeriza opuesta
han de apurar a los astros
el resto de las violencias,
tanto, que un poco de agua
que da de balde la tierra
a todos, a mí no menos
que vida y alma me cuesta?


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

¿Quién creyera que el asombro
en lástima se convierta?
Llega a socorrerla, Bato.

BATILLO

¿Qué llama usted socorrerla?

FAETÓN

Del hado enigma primera,
pues entre el ser y no ser,
para fiera, eres mujer,
para mujer, eres fiera.
Cobra aliento, persuadida
aquí, que en tan triste suerte,
viviendo, te diera muerte,
muriendo, te diera vida.
Alienta, pues.

CLIMENE

¡Ay de mí!

FAETÓN

Llega, Bato, ya volvió
en sí.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

Y aun por eso yo
vuelvo en no, porque ella en sí.

CLIMENE

¿Quién eres, oh tú, el primero
que en toda mi vida vi
tener lástima de mí?

FAETÓN

Tu bien y tu mal, si infiero
de lo que antes me dijiste,
cifradas las dudas hoy.

CLIMENE

¿Eridano?

FAETÓN

Sí, yo soy.
Que a saber en qué consiste
vengo tan alto secreto,
no como otros, como fiera
a matarte.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

¡Oh, quién pudiera
revelarle, solo a efecto
de mejorar tu fortuna!
Pero ¡ay!, que aventurara
no ver del sol la luz clara,
que opuesta a la de la luna,
con el eclipse mayor
amenaza al mundo el día
que de tu suerte y la mía
se sepa: y pues el temor
me obliga a vivir cual ves,
y ves cuánto inconveniente
es que me alcance esa gente,
te suplico que me des
paso a esa entreabrierta roca,
de quien, como entre en su centro,
un risco, que por de dentro
es mordaza de su boca,
de que me hallen me asegura.
Y pues por lo menos, ya
sabes que en mi voz está
tu desdicha o tu ventura,
bien a ampararme te mueves;
y más si en ansias como estas,
aún es más lo que me cuestas,
si es mucho lo que me debes.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Aunque a una dama he ofrecido
que te tengo de llevar
por su víctima al altar
de las aras de Cupido,
el deseo de saber
ese enigma, o el deseo
de no sé qué que en ti veo
que me obliga a defender
tu vida, el paso te da.
Vete, pues, que ruido siento.

CLIMENE

Deme sus alas el viento.
(Sale TETIS.)

TETIS

Ya contra mí no podrá,
pues desatada del yelo
que antes me pudo embargar,
llego a ocasión de acabar
nuestro comenzado duelo.
Llega a embestirme.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

¡Ay de mí!
Caí por correr más ligera.

TETIS

Pues muere a mi mano.

FAETÓN

Espera,
no la mates.

TETIS

¿Contra mí
la defiendes?

FAETÓN

No lo creas.

TETIS

¿Cómo no cuando lo advierto?

FAETÓN

Como eres deidad, y es cierto
que igual en tus obras seas.
Y pues no creíste que fui
quien a ti te libró della
tampoco creerás que a ella
la libro ahora de ti.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


TETIS

Cuando eso fuese verdad,
ya ¿qué crédito he de darte
es ocasión de vengarte?

FAETÓN

No es venganza la piedad.

TETIS

Aparta.

FAETÓN

No has de matalla.

TETIS

No haré, pero he de prendella.

FAETÓN

Aun deso he de defendella.

TETIS

¿Contra mí?

FAETÓN

Empeñada se halla
mi fe y has de perdonarme
use sus sañas esquivas.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


TETIS

¿Es esta la fama que ibas
a ganar para obligarme?

FAETÓN

Es ser infeliz. De aquí huye.

TETIS

¿A una fiera tú me igualas?

CLIMENE

El viento me dé sus alas.
(Sale EPAFO.)

EPAFO

Ya no podrá contra mí,
y pues en mi mano has dado.

FAETÓN

Ser quien de ti triunfe intente;
no has de matarla, detente.

EPAFO

¿Tú contra mí tan osado
en defensa de una fiera?


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


TETIS

¿Qué te admira, qué te ofende,
si aun contra mí la defiende?

EPAFO

Pues a nuestras manos muera.

FAETÓN

No a eso os arrojéis.

CLIMENE

¡Ay Dios!

FAETÓN

Que quien la amparó hasta aquí
de cada uno de por sí
la amparará de los dos.

TETIS

¿Conmigo tanta osadía?

EPAFO

¿Conmigo tanto descuello,
que aun viéndolo, dudo creello?

FAETÓN

¿Qué no hará la suerte mía?


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


TETIS

Librarte de mí no hará.

EPAFO

Ni de mí, ya una vez puesto,
en...
(Sale ADMETO y soldados.)

ADMETO

Llegad todos, ¿qué es esto?

EPAFO

Señor, ¿tú aquí?

ADMETO

Cuando está
tu persona tan despacio,
que es su centro este horizonte,
y vuelto al amor del monte,
¿no te acuerdas de palacio?
¿Qué mucho que haya venido,
cuidadoso de que fuera
algún riesgo de la fiera
quien te hubiera detenido
tanto?


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

No; solo, señor,
causa aquesta fiera es,
cuando postrada a tus pies
las miras por el valor
de Eridano, que este día
seguirla pudo y postrar.
(Aparte.)
Esto es, villano, pagar
la deuda que te debía,
cuando entre los dos se arguya
que a deberte no quedé
una acción que mía no fue,
con otra que no fue tuya.

FAETÓN

¿Villano a mí, Epafo? Cielos,
¿a que más llegar pudiera
mi desdicha?

ADMETO

Humana fiera,
que con tantos desconsuelos
toda esta patria has tenido;
¿quién eres?


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

No sé quién soy.

ADMETO

¿Cómo este monte hasta hoy
bárbaramente has vivido?

CLIMENE

No sé.

ADMETO

¿Cuál la causa fue
que a esto te pudo obligar?

CLIMENE

No sé.

ADMETO

¿Qué te forzó a dar
tanto escándalo?

CLIMENE

No sé.


Pág. 141 de 233
El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


ADMETO

Pues si nada sabes, yo
sé que a Diana ofrecí,
cuando por seguirte a ti,
el caballo me arrastró,
sacrificarte en su templo,
como a diosa de las fieras,
no presumiendo que fueras
humana, y aunque contemplo
que fue error el ofrecer
sin saber lo que ofrecía,
ya fue voto, y este día
víctima suya has de ser.
Retiradla.

CLIMENE

En fin, concluyo
con vida tan inhumana,
vuelta al templo de Dïana,
a ser sacrificio suyo.
(Llévanla.)


Pág. 142 de 233
El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


ADMETO

Tú ahora, puesto que has sido
quien el bruto trofeo
de ese horrible monstro feo
la mayor parte has tenido,
ve, Eridano, a prevenir
a tu padre, pues que fue
su sacerdote, que esté
a las puertas para abrir
el templo, y que prevenida
tenga el ara, acero y fuego.

FAETÓN

Cielo, si os obliga el ruego
de la más infeliz vida,
doleos de mí, que he perdido
hoy de Tetis la esperanza,
de Peleo la venganza,
y del enigma el sentido.
(Vase.)

TETIS

Aunque de Diana fui
en otra ocasión opuesta,
no tengo de serlo en esta,
que habiéndome hallado aquí,
será justo acompañarte
hasta hacer el sacrificio.


Pág. 143 de 233
El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


ADMETO

Es de tu piedad indicio.
Y cuantos en esta parte
libres de su horror os veis,
instrumentos prevenid,
y a vuestra usanza venid
donde sus himnos cantéis
a la diosa sobre el ara.
(Vase.)

TETIS

¿Quién de Eridano creyera,
que en defensa de una fiera
contra mí se declarara?
(Vase.)

EPAFO

¿Quién creyera que podía
de Eridano el ciego error
ser tercero de mi amor?
(Vase.)


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

¿Quién creyera que yo había
de callar tan grande rato?
Mas cualquiera lo creyera,
si por de dentro supiera
el miedo que gasta un Bato.
Desde que a la fiera vi,
tan pasmado me quedé
que el aliento no cobré
hasta que a ella la perdí.
Ahora bien, vamos a ver
del sacrificio la fiesta.
(Sale SILVIA.)

SILVIA

Seor soldado...

BATILLO

[Aparte.]
Silvia es esta.
Que no me vea he de hacer,
siempre de medio perfil.

SILVIA

Ya sabe que en la mujer
el deseo de saber.


Pág. 145 de 233
El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

Es una alhaja civil.

SILVIA

Dícenme que aquí han pasado
grandes cosas, y quisiera
que vuested me las dijera.

BATILLO

Sí diré, a fe de soldado.
La fiera encontraron dos,
que estaba en cierto pradillo
merendándose un Batillo.

SILVIA

Buenas nuevas te dé Dios.

BATILLO

Cuando ya despedazado
le tenía, de través
llegaron ambos.

SILVIA

¿Y eso es
verdad?

BATILLO

A fe de soldado.
Acudió gente a sus voces,
y hallándole hecho pedazos...


Pág. 146 de 233
El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


SILVIA

De albricias doy mil abrazos.

BATILLO

Y yo de hallazgo mil coces.

SILVIA

¿Que seas tan gran menguado,
que el no conocerte yo
pensaste?

BATILLO

Por sí o por no.

SILVIA

¿Aún das?

BATILLO

Sí, a fe de soldado.

SILVIA

Mira que te conocí,
aunque en este traje estabas.

BATILLO

¿Y cuando sin mí bailabas,
porque bailabas sin mí?,
¿conocíasme?

SILVIA

El enfado
basta Bato, ya.


Pág. 147 de 233
El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

No basta
hasta que te muela.

SILVIA

¿Hasta
molerme?

BATILLO

A fe de soldado.

SILVIA

¿No hay quién me ampare? ¡Ay de mí!

BATILLO

Agradece a los acentos
de esos dulces instrumentos
el que no vaya tras ti;
porque a ver voy en qué para
la que nuestro asombro fue,
ya que desde aquí se ve
templo, sacerdote y ara.
(Vase.)


Pág. 148 de 233
El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


(Salen ADMETO, EPAFO, TETIS, GALATEA, AMALTEA, música y otros.)
EPAFO

Al templo inmortal de la sacra Diana.

MÚSICA

Al templo inmortal [de la sacra Diana].

EPAFO

Hermosa y gentil.

MÚSICA

Hermosa y gentil.

EPAFO

Moradores de aquestas riberas.

MÚSICA

Moradores [de aquestas riberas].

EPAFO

Venid, venid.

MÚSICA

Venid, venid.

AMALTEA

Como a diosa divina, Amaltea.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


CORO 2º

Como a diosa [divina, Amaltea].

AMALTEA

De selvas y bosques.

CORO 2º

De selvas y bosques.

AMALTEA

A sus sienes ofrezca guirnaldas.

CORO 2º

A sus sienes [ofrezca guirnaldas].

AMALTEA

De rosas y flores.

CORO 2º

De rosas y flores.

GALATEA

Como a diosa de ríos y fuentes.

CORO 1º

Como a diosa [de ríos y fuentes].

GALATEA

También Galatea.

CORO 1º

También Galatea.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


GALATEA

En despojos ofrezca a sus plantas.

CORO 1º

En despojos [ofrezca a sus plantas].

GALATEA

Cristales y perlas.

CORO 1º

Cristales y perlas.

TETIS

Hasta las ninfas de el mar este día.

CORO 3º

Hasta las [ninfas de el mar este día].

TETIS

Pisando su playa.

CORO 3º

Pisando [su playa].

TETIS

El coturno lo argente de nieve.

CORO 3º

El coturno [lo argente de nieve].

TETIS

Aljófar y nácar.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


CORO 3º

Aljófar y nácar.

ADMETO

El sacro voto de Admeto.

MÚSICA

El sacro voto de Admeto.

ADMETO

Las tres concurrís.

MÚSICA

Las tres concurrís.

ADMETO

Ante la estatua os postrad de la diosa.

MÚSICA

Ante la [estatua os postrad de la diosa].

ADMETO

Y todos decid.

MÚSICA

Y todos [decid].

TODOS

      Al templo inmortal de la sacra Diana
      hermosa y gentil,
      moradores de aquestas riberas
      venid, venid.


Pág. 152 de 233
El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Para todos es aplauso
lo que es penas para mí.
Pero es forzoso a pesar
de mis ansias, asistir.

ADMETO

Sacerdote de Dïana,
yo en un peligro ofrecí
sacrificar esta fiera
en sus altares, y allí
para que cumplas el voto,
te la entrego.

CLIMENE

¡Ay infeliz!

ERIDANO

Yo en nombre suyo la aceto,
mas no puedo recibir
víctima, sin ver primero
lo que recibo; y así,
antes que la llegue al ara,
la tengo de descubrir.
¡Válgame el cielo!, ¿qué veo?
¿Es dilirio, es frenesí,
fantasía o ilusión?
Racional fiera, en quien vi
de unas difuntas memorias
las cenizas revivir,
¿quién eres?


Pág. 153 de 233
El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

¿Quién piensas soy ?

ERIDANO

Mira que pienso, ¡ay de mí!,
imposibles.

CLIMENE

No lo son.

ERIDANO

¿Luego eres?

CLIMENE

Digo que sí,
que no menos imposibles
facilita el hado en mí.

ERIDANO

¡Ay hija del alma mía!
mejor diré, ¡ay infeliz!,
será una vez para todos,
y dos veces para mí.

FAETÓN

¿Hija dijo?

HOMBRE

¡Qué portento!


Pág. 154 de 233
El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


MUJER

¡Qué admiración!

ADMETO

¿Cómo, di,
ya que tan no imaginado
caso a todos turba, así
debiste si eras su hija?

TETIS

¿Cómo, al verte perseguir,
no declarabas quién eras?

GALATEA

¿Cómo escándalo vivir
del orbe te tolerabas?

AMALTEA

¿Cómo destinada a vil
asombro te reducías?

EPAFO

¿Cómo callabas, en fin,
dejándote dar la muerte?

BATILLO

¿Cómo a merendarme a mí
te atrevías?

TODOS

¿Cómo ahora
aún no respondes?


Pág. 155 de 233
El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

Oíd:
de Eridano, sacerdote
de Diana, hija nací,
en sus claustros me crié
y en sus altares crecí
una de sus ninfas, cuando
por la escandalosa lid
de los cíclopes, a quien
dio muerte, sin advertir
que a Júpiter le forjaban
para vibrar y blandir,
la munición de los rayos,
del celeste azul zafir
desterrado estaba Apolo,
bien lo pudieran decir
esos ganados de Admeto,
en cuya guarda asistir
le vio de enero la escarcha,
le vio el verdor el abril.
Viome un día en este templo,
no digo que yo a él le vi,
débaos el que lo entendáis
el color... Mas ¡ay de mí!,
¡en qué poco se embaraza
la vergüenza, siendo así
que para mayor empeño
la he menester prevenir!


Pág. 156 de 233
El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

Y pues es fuerza que diga
que al ver se siguió el sentir,
al sentir el suspirar
y al suspirar el gemir,
al gemir el esperar
y al esperar inquirir
medios; ¿a quién le faltaron
tercero, noche y jardín?
Bien pensareis que acallada
la licencia que pedí
a la vergüenza , estará
con lo que he dicho hasta aquí,
pues aun más la he menester.
¡Oh, tuviera algún sutil
ingenio inventado frase
para decir sin decir!
Excusárame de que,
volviéndose él a asistir
el imperio de las luces,
hubo noche en que me vi
obligada a que en los mimbres
de un canastillo sutil,
bien como áspid del amor,
entre uno y otro matiz,
fïase del jardinero
de quien antes me valí,
no sé qué reciente flor,
por lo pálido alhelí,
por lo enamorado lirio
y por lo tierno jazmín.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

Súpolo Diana, y saliendo
a ese intrincado país
a lidiar fieras, me dio
la investidura, ¡ay de mí!,
de su imperio, destinada
no solo a ser desde allí
fiera más fiera de fieras,
pues me dijo en su confín,
echando voz de que a manos
de una dellas perecí,
a la merced de su honor,
sin que ni escapar ni huir
pudiese, siendo de un duro
tronco a que atada me vi
a un lazo, esposa la rama,
y a otro, grillo la raíz.
Apolo, que tenía a un tiempo
indignados contra sí
a Júpiter y a Dïana,
o no me pudo asistir
o no quiso, que sería
lo más cierto, si advertís
cuánto vive el olvidar
vecino del conseguir.


Pág. 158 de 233
El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

Solo el mágico Fitón,
que ya sabéis que era allí
su estancia, llegó a mis voces
y albergándome en la vil
bóveda suya, queriendo
della otra aurora salir
a investigar mi fortuna,
me dijo: ¡Triste de ti
el día que dese centro
salgas, Climene, a vivir
en oprobio de Diana,
pues este se irá tras ti
cruel el hado, que a su templo
te ha de llevar a morir!
Y no es tu daño esto solo,
sino el haber de decir
por qué mueres: con que el hijo
se sabrá; que aunque es así
que le halló envuelto en las flores
del castillo y del pensil
en que le echó el jardinero,
quien...


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

 ([Aparte.]
El nombre iba a decir,
pero noto, si reparo,
aunque él me lo dijo a mí.)
Quien como su hijo le cría;
el día que él sepa de sí
y quién es, será del mundo
la ruina, el estrago, el fin,
tanto que Faetón por nombre
tendrá, que es como decir
fuego o lumbre, o llama o rayo.
Consideradme ahora a mí
entre estos dos vaticinios:
el de Diana, a quien temí,
y el del hijo a quien guardé,
obligándome a vivir
racional humana fiera.
Mas ¡ay! que aunque pretendí
heredera de Fitón,
de su cueva no salir,
la hambre y la sed me obligaba:
con que el verme discurrir
con estas pieles (de quien
me fue forzoso vestir)
el monte, dio a los pastores
que temer y que sentir
tanto que hasta Admeto y Tetis
se movieron contra mí.


Pág. 160 de 233
El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

¡Oh vulgo, qué no sabrás
encarecer y mentir!
Y supuesto que ya el cielo
cumplió el que cuando a salir
del monte, al templo me traigan
a dar a mi vida el fin,
¿qué espera el acero? ¿Qué
la llama? Tiña el rubí
a esa pira, de mi cuello
el desatado carmín.
Conseguirá dos efectos:
uno, que venganza di
a Dïana; y otro, que
el horror que concebí,
muriendo en mí mi secreto,
no pueda saber de sí.

FAETÓN

Ni uno ni otro efecto ya
has de poder conseguir:
el de morir, porque yo
te libraré del morir;
y el de no decir quién es
de Apolo hijo, pues te oí,
que soy tu bien y tu mal,
y que padeces por mí
tanta deshecha fortuna;
a que se añade el decir
Amaltea por baldón
que de unas flores nací,
en que Eridano me halló:
y de uno y otro inferir
debo, y todos lo debéis,
que yo el hijo del Sol fui.


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


ADMETO

Este es loco, cuanto hay
se quiere a sí atribuir.

FAETÓN

Ya sabido, habla más claro.

CLIMENE

¿Quién pudiera prevenir
que lo que allá dicho, hubiese
de ser consecuencia aquí?
Pero yo lo enmendaré.
Lo que yo te dije...

FAETÓN

Di.

CLIMENE

Fue engañarte, por el miedo
de verme libre de ti.

AMALTEA

Y lo que yo dije fue
un acaso.

FAETÓN

Ambas mentís.


Pág. 162 de 233
El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


ADMETO

¿No digo yo bien que es loco?
Arrojadle, echadle de ahí.

TODOS

Vaya el loco, vaya el loco.

FAETÓN

Loco o no, he de presumir
desde hoy de hijo del Sol.
(Vase.)

GALATEA

El afecto que hay en mí
ayuda a su presunción.
(Vase.)

ADMETO

Eridano, ya cumplí
el voto: ahí le dejo, o viva
o no, no me toca a mí.
(Vase.)

TETIS

Ni a mí más que llevar, ¡cielos!,
que pensar y discurrir.
(Vase.)


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El Faetonte Jornada II Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

Ni a mí más que a todas luces
el sol que adoro seguir.
(Vase.)

ADMETO

Ni a mí más que el ilustrar
a uno y a otro deslucir.
(Vase.)

ERIDANO

A mí consultar la diosa
lo que debo hacer de ti.
(Vase.)

CLIMENE

A mí llorar hasta que
se duela el cielo de mí.
(Vase.)

SILVIA

¿Y a ti qué te toca, Bato?

BATILLO

Pegar, ver, callar y oír.


Jornada III
Pág. 164 de 233
El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


Dentro voces de hombres a una parte y de mujeres a otra, y salen como arrojados, cayendo por una parte FAETÓN y por otra CLIMENE.
HOMBRES

(Dentro.)
Vaya el loco y no nos pare
en todo el valle, vaya.

MUJERES

(Dentro.)
Vaya fuera, en nuestro templo
no quede.

LAS DOS

¡El cielo me valga!

FAETÓN

¡Climene!

CLIMENE

¡Eridano!

FAETÓN

¿Qué
ha sido eso?

CLIMENE

Que aún no acaban
conmigo mis penas; y eso,
¿qué es?


Pág. 165 de 233
El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Que ahora empiezan mis ansias.

CLIMENE

En el templo me quedé
esperando a ver qué manda
de mí hacer la diosa, cuando
en tanto que consultaba
el oráculo mi padre,
sus ninfas, contra mí airadas,
desdeñándose de mí,
hasta este monte me arrastran.

FAETÓN

Persuadida a que yo estoy
loco con tema tan alta
como ser hijo del Sol,
también toda esa villana
plebe, del valle y de sí
me arroja; mas no me espanta
tanto su error como el tuyo,
pues das a un tiempo, tirana,
causa a mí de que lo crea,
y a ellos de no creerlo causa.


Pág. 166 de 233
El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

¡Yo!

FAETÓN

Sí, pues a mí me dices
cifras que quién soy declaran,
y las descifras a ellos
con que de miedo me engañas.

CLIMENE

¡Ay, Eridano, si hubiera
quién entre los dos juzgara
tu razón y mi razón!

FAETÓN

Sí habrá. Las náyades llama
de esas fuentes, que por hijas
del Sol son interesadas,
puesto que para no ser
o para ser mis hermanas,
harán más atento el juicio.

CLIMENE

Dices bien: ¡ha de la clara
música de los cristales
que el aire sulca!


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


CORO 1º

¿Quién llama?

CLIMENE

Quien de vosotras desea
la sentencia de una instancia.

CORO 1º

Para árbitros no somos
buenas, adelante pasa,
que nunca a gusto responden
cristales que desengañan.

FAETÓN

Antes sí, pues quien os busca,
es para que en todos haya
un desengaño.
(Sale GALATEA y su CORO.)

GALATEA

A esa voz
responded.

CORO 1º

¿Qué es lo que mandas?


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


GALATEA

Habiéndote conocido,
de la cristalina estancia
que en urnas de vidro alberga
mi deidad, fuerza es que salga:
¿qué quieres?

FAETÓN

Climene a mí
me dijo en esa montaña
enigmas (ya lo escuchaste
en el templo, mas no hagas
molestia el que lo repita),
que evidentemente claras,
hijo del Sol me coronan;
y cuando empeñado me halla
en entenderlas, las niega.

CLIMENE

O fueron ciertas o falsas
las que dije sin pensar
que nunca a examen llegaran.
Si falsas, ¿no será error
ahora que te amenaza
otro segundo? Si ciertas,
¿no será rigor que ingrata
le facilite el influjo
del astro que le amenaza,
en que el día que se sepa
ha de ser por su desgracia?


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Para mí ya yo lo sé,
y si saberlo yo basta,
al astro, ¿no será injuria
vivir sujeto a sus sañas
sin sus honores? ¿Quién dijo
que porque al riesgo no vaya,
venga a mí el riesgo?

CLIMENE

No esté
solo en ti la circunstancia,
sino en los demás.

FAETÓN

¿Y no hay
razón que los astros manda?

CLIMENE

Cuando deje a la razón
el furor de la amenaza,
¿dejará de ser ya, en cuantos
me vieron ayer negarla
sospechosa hoy la verdad?,
pues ¿qué enmienda el que deshaga
hoy lo que hice ayer?


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

En fin,
en estas dudas nos hallas,
con que en ti comprometidas,
queremos que tú nos valgas
en callarlas o en decirlas.

GALATEA

Habiendo atendido a entrambas
no me atrevo a si es mejor
el decirlas que el callarlas:
y así, a mayor tribunal
pasad. La hora en que descansa
de las tareas del día
el Sol, dejando fïada
la rienda a Flegón y Etonte,
se acerca ya, y de su alcázar,
que a nadie le toca más
el decidir una causa.

FAETÓN

Sí, mas para que a él subamos,
¿quién nos ha de dar las alas?


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


GALATEA

La ninfa del aire, Iris,
debe sus visos al agua,
pues reverberando en ella
el sol entre sombras pardas,
en bosquejos que la fingen
al aire en colores varias,
y a mi ruego no dudéis
que volante nube traiga
que a sus palacios os lleve.

CLIMENE

Pues ¿qué esperas?

FAETÓN

Pues ¿qué aguardas?

GALATEA

Si a eso os atrevéis vosotros
acompañadme a llamarla:
¡ha de la esfera del aire!

CORO 1º

¡Ha de la esfera del aire!

GALATEA

Bella república vaga.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


CORO 1º

Bella república vaga.

GALATEA

De cuyo imperio es la Iris.

CORO 1º

De cuyo imperio [es la Iris].

GALATEA

La embajatriz soberana.

CORO 1º

La embajatriz soberana.

GALATEA

Decidla que Galatea.

CORO 1º

Decidla que Galatea.

GALATEA

La ruega que a su voz salga.

CORO 1º

La ruega [que a su voz salga].


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


(Viene bajando una nube cerrada.)
GALATEA

Que necesita de que.

CORO 1º

Que necesita [de que].

GALATEA

Hoy sus favores la valgan.

CORO 1º

Hoy sus favores la valgan.
(Ábrese la nube, y vese dentro IRIS sentada, y canta.)

IRIS

Ya a tu acento y de tu coro
a las dulces voces blandas,
deudora que a tus cristales
el arco de paz le esmaltan,
cuando a los reflejos suyos,
desvaneciendo borrascas,
alistado se ilumina
de verde, pajizo y nácar.
El aire ilustra, rompiendo
de su vagarosa estancia
la raridad que le ofusca
entre mudas sombras pardas,
y desplegando las hojas
de la nube que la guarda,
el tiempo que no se esparce
el rubí, oro, esmeralda.
A tu invocación atenta,
amanece sin el alba,
pues a media tarde viene
a saber lo que la encargas.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


GALATEA

De Eridano y de Climene
las tristes fortunas varias
en obligación me han puesto
de que pretenda ampararlas.
Al sacro solio de Apolo,
con no menos noble causa
que la ambición de hijo suyo,
Iris, me importan que vayan.

IRIS

(Canta.)
Pues haz que de los vapores
que tus cristales levantan,
y meteoros al aire
en tupidas nubes cuajan,
uno a la media región,
donde yo llego los traiga,
hasta que de aquesta nube
los puedan valer las alas;
que yo de Apolo me ofrezco
a ponerlos en la sala,
donde, hasta el afán del día,
la noche el sueño le guarda.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


(Suben los dos hasta la nube de IRIS, y luego suben todos tres.)
GALATEA

Ya, hasta igualarse contigo,
en pirámides de plata,
a que el congelado humor
les va sirviendo de basa,
suben los dos.

CLIMENE

No sin suma
admiración.

FAETÓN

No sin rara
suspensión.

CLIMENE

De tocar tanto
pasmo.

FAETÓN

Maravilla tanta.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


IRIS

(Canta.)
Ya que de la esfera tuya
a pisar mi esfera pasan,
y te ves obedecida,
en paz te queda.
(Desaparecen.)

GALATEA

      En paz vayas,
      y repitan unidas
      vientos y aguas.

TODA LA MÚSICA

      Y repitan unidas
      vientos y aguas.

GALATEA

      Al compás que forman
      cristales y auras.

MÚSICA

      Al compás [que forman
      cristales y auras].

GALATEA

      De unos y otros acentos
      las consonancias.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


MÚSICA

De unos y otros acentos
[las consonancias].

GALATEA

      Para hacer al palacio
      del Sol la salva.

MÚSICA

      Para hacer al palacio
      [del Sol la salva].

TODOS

       Y repitan unidos
      [vientos y aguas].
(Desaparecen, vase GALATEA oyendo la música, TETIS y DORIS.)

TETIS

¿De unos y otros acentos
las consonancias,
para hacer al palacio
del Sol la salva?
Quédense todas, tú sola,
bella Doris, me acompaña,
que de esas sonoras voces,
de esa dulce consonancia,
no sé qué infieren mis dudas
y solicito apurarlas,
por ver si es verdad un eco
que suena dentro del alma.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


DORIS

De tus tristezas, señora,
y del salir a esta playa
más continuo que solías,
crecen las desconfïanzas,
de lo poco que mi amor
ha merecido en tu gracia.
¿Qué tienes, dime, qué es esto?

TETIS

Aunque no lo preguntaras
tú, Doris, te lo dijera
yo, porque al tropel de tantas
confusiones, por vencido
se da el silencio, y no basta
que a él le sobre la razón
si a mí la razón me falta.
Eridano, ese pastor
que a mi deidad soberana
en permitidos festejos
atrevió las esperanzas,
mereció que consiguiesen
no sé qué atención sus ansias,
que sin holgarme de oírlas,
no me pesó de escucharlas.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


TETIS

Dejo si él me socorrió
o no, dejo que empeñada
con la que juzgamos fiera,
osó contra mí ampararla;
dejo también las noticias
de sus fortunas extrañas
que el sacrificio impidieron,
que es lo que todos alcanzan.
Y voy a lo que yo sola
dudé, que es la circunstancia
con que, ¡ay infeliz!, se dio
por entendido que hablaban
con él las señas de ser
hijo del Sol, cuya causa
confieso que es la que hoy
de mí y mi esfera me saca.
Pues siendo así que quedaron
pendientes cosas tan varias,
esta sola es el deseo
de saber en lo que para.
Con que, habiendo oído esas voces
que al palacio del Sol hablan,
curiosa vengo a saber
de que novedad se causan.
¿A quién lo preguntaremos
que nos responda?


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


SILVIA

(Dentro.)
¡Mal haya
ambición, diré mil veces,
que a más que lo que es se ensalza!

TETIS

¿Qué voz es esta que suena
a oráculo?

DORIS

Una villana
riñendo con un soldado
del monte a esta parte pasan,
no del acaso hagas caso.

TETIS

¿Cómo quieres no le haga,
si al preguntar qué habrá nuevo,
a responder se adelanta?

BATILLO

(Dentro.)
Quien no sabe lo que pide,
¿qué mucho, Silvia, que caiga
o tarde o nunca en la cuenta?


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


TETIS

Otra vez parece que habla
con nosotras.

DORIS

Para que
de aquese escrúpulo salgas,
llamarlos tengo. ¡Ah soldados!
(Salen SILVIA, BATILLO, y retírase TETIS.)

BATILLO

Ese soy yo, por la gracia
de Marte.

DORIS

¡Ah villana!

SILVIA

Yo esa,
de Martes por la desgracia.

LOS DOS

¿Qué mos queréis?

DORIS

¿Qué pendencia
es esa?


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

Yo he de contarla.

SILVIA

No sino yo.

BATILLO

Como digo
de mi cuento.

SILVIA

Bato, calla.
Sabrá Dios y norabuena,
que esta bestia...

BATILLO

Ella es mi albarda.

SILVIA

Palabra me dio de esposo,
y por seguir temas raras
de Eridano, otro villano
que da en que hijo del Sol nazca,
se va y me deja, con que
a voces dije: «¡Mal haya
ambición que a un majadero
a más de lo que es le ensalza!»


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

Si la palabra la di,
y la dejo la palabra,
¿qué la debo? Con que yo
dije al tenerla y cobrarla:
«quien no sabe lo que pide
que nunca en la cuenta caiga».

DORIS

¿Ves cómo todo, señora,
acaso ha sido?

TETIS

¿Qué tardas
en preguntar qué hay de nuevo?

DORIS

Y ese pastor, ¿en qué para?

SILVIA

En que por loco le tengan,
y en que arrojado le hayan
del valle como a furioso.

DORIS

¿Y Climene?


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

En Doñana,
como allá probó la fuerza,
volver al monte la mandan.

DORIS

¿Y qué voces eran estas
que ahora hacia aquí sonaban?

SILVIA

Ese es nuevo pescudar.

BATILLO

Algunas ninfas que cantan,
porque cantan solamente.
(Sale EPAFO.)

EPAFO

Pastores destas montañas,
decidme si a sus orillas
ha salido hoy... Pero nada
quiero ya que me digáis,
pues todo cuanto esperaba
saber, me han dicho estas flores,
reverdeciendo a sus plantas.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


TETIS

¿Qué hubo de verme?

EPAFO

Divina
Tetis.

BATILLO

Miren lo que traza
el diablo. ¿Acá estaba Tetis?

SILVIA

Con justa razón te espantas,
pues nadie tuvo hasta ahora
las tetas a las espaldas.

EPAFO

No, porque ya de la fiera
cesó la engañosa caza
que tras ella nos traía,
cese el venir yo a buscarla;
mas con una diferencia
tan opuesta y tan contraria,
como que antes fue el anhelo
tan solo una fiera humana
y hoy una divina era
que tan ventajosa mata,
cuanto hay de ser homicida
del cuerpo a serlo del alma.
En hora dichosa vine
a esta florida campaña,
pues viene a ocasión de que
de tu huella a las estampas,
estas arenas de oro,
la nieve las trueque a plata,
igualándoles los precios
con el precio de pisarlas.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


SILVIA

Más que príncipe Poleo,
parece en la que derrama,
príncipe juncia.

BATILLO

¿Tú has vido
lo que el principar ensalza?

TETIS

Señor príncipe Peleo,
afectos que desengañan,
aunque les falte la dicha,
la estimación no les falta.
Yo hago de vós la que debo,
pero con la circunstancia
de la que me debo a mí;
y así os suplico se añada
a finezas del amor
las de la desconfïanza.
A poder favoreceros,
yo lo hiciera interesada
en méritos tan ilustres
con unas prendas tan altas.
Mas esto de los influjos,
jurisdición reservada
es a los astros tan suya,
que aun deidades no la mandan.
Desengaños tan corteses
admitid, porque obligada
no esté a usar de los groseros,
si los corteses no bastan.
(Vase.)


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

Oye, espera.

SILVIA

En vano es
el seguirla, que no alcanza
planta que por tierra corre,
deidad que vuela por agua.

EPAFO

¡Infeliz de quien la adora...

BATILLO

Pues ¿hay más de no adorarla?

EPAFO

...tan sin esperanza!

BATILLO

¿Hay más
de comprar una esperanza?


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

Si hubiera feria de ellas,
bien, villano, aconsejabas
a mi desesperación.

BATILLO

Luego ¿no la hay? Tome y vaya
al terrero de palacio,
verá cuán de lance la halla,
que allí a cualquiera le sobra,
porque ninguno la gasta.

EPAFO

Calla, rústico atrevido,
villano.

BATILLO

Calla, villana;
rústica atrevida.

SILVIA

¿Date
esotro, y de mí te enfadas?

BATILLO

Cada uno da donde puede
en descargo de su alma.
Y pues ves que vienen dando,
¿qué esperas? Da de puñadas
tú a ese tronco que te sigue.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


SILVIA

Más vale a ti.

BATILLO

Si me alcanzas.
(Vanse.)

EPAFO

Hermosas lucientes flores,
que deste monte en la falda
la senda por donde huyó
me estáis ostentando ufanas,
más por lo que la florece
que no por lo que la aja.
Decid a la deidad vuestra
que Peleo es quien la llama,
que a la voz de mis suspiros
del florido albergue salga,
donde a las tardes reposa
en la mullida fragrancia
de los ocios que guarnecen
catres de oro y lechos de ámbar.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


(Sale AMALTEA.)
AMALTEA

Aunque es verdad que esta tarde
la mansión en que descansa
la vanidad de las flores
adormecida hasta el alba,
no cuando iras la despiertan
del cierzo que la abrasa,
bien como el de tus suspiros,
tras cuyos embustes anda
desvanecida su pompa,
al ver cuán poco tus ansias
favorece. ¿Qué me quieres?

EPAFO

Ver si pudiese templarlas
con decirlas, que así un mal
que no se vence se aplaca.
Sabrás...


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


AMALTEA

Ya lo sé: que Tetis
cortesanamente ufana,
que es lo mismo que dorarte
el puñal con que te mata,
te despide; que a la mira,
desde que supe que estabas
en el monte, te he seguido.
Y pues del ruego se cansa,
entre a alcanzar la violencia
lo que el mérito no alcanza.
Todas aquestas auroras,
yo no sé lo que la traiga,
mas sin saberlo lo temo,
tan sola sale a esta playa,
que Doris, valida suya,
no más es quien la acompaña.
Ven con gente, que encubierta
detrás de unas verdes ramas,
que yo haré crecer la noche
y florecer la mañana,
en esas quiebras que hace
en los riscos la resaca
del mar, el paso la impida,
cuando huyendo de ti vaya
a guarecerse en las ondas:
con que en la florida estancia
de una gruta que acabó
mi artificio en las entrañas
del monte, sin que lo sepa
nadie, podrás ocultarla.
Hurta esta deidad al mar,
Plutón de su centro, y...


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

Basta,
no prosigas: y supuesto
que acciones tan temerarias
es lo de menos decirlas,
pues fue lo de más pensarlas;
hacer la deshecha quiero,
al ver que la noche baja,
de que me vuelvo a la corte,
y de secreto mañana
vendré a este puesto con gente,
de quien con más confïanza
pueda fïar del secreto.

AMALTEA

Dices bien, vete, ¿qué aguardas?

EPAFO

Solo arrojarme a tus pies.

AMALTEA

No hay que agradecerme nada;
y es verdad, vete.

EPAFO

Ninguno
esta acción acuse, hasta
que sea tan desdichado,
que adore sin esperanzas.
(Vase.)


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


AMALTEA

Y es verdad, digo otra vez,
que no hay que agradecer nada
a quien por sí lo obra todo.
Y más hoy con mayor causa,
pues una música, ¡qué ira!
que antes escuche, ¡qué rabia!
a las flores, ¡qué veneno!
saludando al Sol, ¡qué ansia!
de parte, ¡qué confusión!
de la tarde, ¡qué ignorancia!
me ha puesto en duda de que
le dejan que hacer al alba.
Y más cuando este tirano,
que con vanidades tantas
desperdició mis favores,
aunque por loco le tratan
todos, para mí no sé
qué razón tiene en que haya
su madre (si es que lo es)
con equívocas palabras
díchole antes en enigmas
cosas, que él une y engaza
con hallarle entre las flores.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


AMALTEA

Y así, antes que a luz salga
el embrión destas sombras,
por si contrario se halla
de hijo de Apolo, no pueda
adelantar la esperanza
para con Tetis, importa
que procure adelantarla
hoy yo para con Peleo,
tanto es lo que me acobarda ,
lo que me aflige, me angustia,
me asusta y sobresalta
aquel canto. Mas ¿qué mucho
aun ahora parece que anda
sonándome en los oídos
como susurro que aguarda
por algún rato el rumor?
O díganlo esas lejanas
cláusulas que van diciendo
en voces dos veces altas.

ELLA y MÚSICA

      Y repitan unidos
      vientos y aguas,
      al compás que forman
      cristales y auras,
      de unos y otros acentos
      las consonancias,
      para hacer del palacio
      del Sol la salva.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


(Descúbrese el teatro de las estrellas, y en el aire CLIMENE y FAETÓN. Dentro arriba IRIS.)
IRIS

Ya a las puertas os dejo
del palacio del Sol.

FAETÓN

Bien el reflejo
sin tu voz lo dijera,
que en estrellas la noche reverbera.

CLIMENE

Mejor la humana planta
que grave estremeció fábrica tanta.

FAETÓN

Ya en nítidos fulgores ,
declarándose van los resplandores.
¡Qué común alegría!


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

Son del primer crepúsculo del día,
y de sus luces bellas
se van obscureciendo las estrellas,
en cuya muchedumbre
una lumbre se apaga de otra lumbre,
ya con llama más pura
del alcázar se ve la arquitectura,
y en su todo y su parte
poder y estudio obrar tan sin miseria,
que la materia sobresale al arte,
y al arte sobresale la materia.

FAETÓN

Bien la fatiga seria
ya del buril, ya del cincel lo diga;
pues hallo la fatiga
en su menor esconce
salido al vidro y familiar al bronce.

CLIMENE

Ya habiendo de la luz rasgos primeros,
desvanecido estrellas y luceros,
entre líneas descubre las perfectas
imágenes de signos y planetas.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Y ya rasgando los cerúleos velos,
coluros ilustrando y paralelos
en regio solio en que a dormir declina,
el sol hacia el zodíaco camina,
en cuya faja bella
la senda de la eclíptica es su huella.

CLIMENE

¡Qué joven se mantiene!
Pero ¿qué mucho si en su mano tiene
del día la continua monarquía,
siendo para él toda la edad un día?

FAETÓN

Antes que del bizarro
trono trascienda al pórtico del carro,
como extrañando el peso que padece
su gran mansión, que quiere hablar parece.

CLIMENE

Será sin duda en métrica alegría,
que aquí cuanto se escucha es armonía.

MÚSICA

Aves, pues llora el Aurora,
decidle al Sol que madrugue;
porque con solo cendales de oro,
es justo que llanto de perlas se enjugue.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


APOLO

¡Oh vosotros, a quien Iris
en alas de viento sube
sobre piras de vapores
en pedestales de nubes!
¿Cómo os habéis atrevido,
sin que ni el aire os asuste,
sin que ni el fuego os asombre
ni el esplendor os deslumbre,
a pisar, estremeciendo
almenas y balaustres,
destos dorados retretes
los pavimientos azules?
¿Cómo os habéis atrevido,
segunda vez lo pronuncie,
deste reservado solio,
que yo solo es bien que ocupe,
la línea tocar sin ver
que su inmensa pesadumbre
es el taller destos rayos
y oficina destas luces?
Pero ya al reconoceros
cese el enojo, y rehúse
al sentimiento el amor.
¿Qué queréis?


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


LOS DOS

Que nos escuches.

CLIMENE

Sagrado dios de Delo.

FAETÓN

Alma de el mundo.

CLIMENE

Corazón de el cielo.

FAETÓN

Vida de las humanas monarquías.

CLIMENE

Árbitro de las noches y los días.

FAETÓN

Espíritu admirable.

CLIMENE

De racional, sensible y vegetable.

FAETÓN

Esplendor de esplendores.

CLIMENE

Aliento de los frutos y las flores.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Anhélito suave.

CLIMENE

Del bruto, de la fiera, el pez y el ave.

FAETÓN

Padre común del hombre,
padre dije, ¡qué bien me sonó el nombre!

CLIMENE

Hoy a tus plantas derrotada viene
la fortuna de Eridano y Climene.

APOLO

Antes que me digas más,
no Eridano le pronuncies,
Faetón es su nombre, en muestra
que el fuego al fuego produce.
Y si es vuestra pretensión
que por hijo le divulgue,
ya lo está, pues lleva el nombre
que es carácter de mi lumbre.
Y no haberlo dilatado
hasta aquí, Climene, acuses,
que a Júpiter y a Diana
airados hasta ayer tuve,
sin poderlo declarar,
porque uno ni otro no juzgue
que blasonando el delito
segunda vez los injurie.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


APOLO

Pero ayer, viendo cuán fiero
el hado su influjo cumple,
a revocarte mis ansias
tan rendidamente acuden,
que la apelación de entrambos
me admitieron, con que hoy pude,
con su desenojo, hacer
que hijo mío le intitules.
Con que batiendo otra vez
Iris las alas que pulen
rosa y jazmín, con los dos
los golfos del aire sulque,
que me dan prisa las aves,
diciéndome que madrugue.

MÚSICA

Porque con solo cendales de oro,
es justo que llanto de perlas se enjugue.

FAETÓN

Aunque llevo en tus honores
cuanto pretendido truje,
Climene ha dado ocasión
a que ser verdad se dude.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

Dice bien, y si no lleva
una seña que le ilustre,
tan por loco como antes
has de ver que le presumen.

APOLO

¿Qué seña quieres?

FAETÓN

Si una
a que mi altivez me induce,
a que mi aliento me llama
y mi soberbia me infunde
me otorgaras, ella fuera
su desengaño y mi lustre.

APOLO

Nada habrá que tú me pidas
que otorgarte no procure,
en desagravio del tiempo
que hizo el temor que te oculte.

FAETÓN

¿Que lo cumplieras?, premite
que te pida que lo jures.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


APOLO

¿Qué importa jurarlo quien
aun lo que no jura cumple?
Mas porque no te acobardes
en pedir, ni de mí dudes,
por la gran laguna Estigia,
juramento indisoluble
de los dioses, cumplir yo
juro cuanto tú pronuncies.

FAETÓN

Pues déjame que tu carro
hoy rija, para que triunfe
tan de todos de una vez
que todos de mí se alumbren.
Galatea, Amaltea y Tetis,
vean, puesto que traslucen
las deidades de tu alcázar,
las más lejanas vislumbres,
que hijo tuyo me acredita
tu mismo esplendor, y suple
tu persona la mía, puesto
que como las tres lo anuncien,
duda a los demás no queda
para que desde hoy me encumbre
en las aras que por hijo
tuyo merecidas tuve.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


APOLO

Mucho me pides, Faetón,
que el regir mi carro incluye
más dificultoso examen
que tus pocos años sufren.
Tan precisa es mi carrera
por la línea que la incluye,
que desmandada verás
que más abrasa que luce.
Si se elevara, encendiera
esta celeste techumbre,
y si declinara, toda
la tierra hiciera que ahúme.
Si a diestra o siniestra se hacen,
sin que a la rienda se ajusten
los dos, Etonte y Flegón,
caballos que le conducen,
los signos desbarataran
en no usadas inquietudes,
todo el orden de la tierra
viviera contra costumbre,
y al descender presumieras
que todo el cielo se hunde.
Y así de mi juramento
el voto absuelve, no impugne
que tú pidas lo que ignoras
y yo ignore lo que jure.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

A mi espíritu valiente
no hay recelo que le turbe,
ya yo pedí y tú juraste.

CLIMENE

Y yo su intención ayude.
Si es justo que en tu memoria
aquella obligación dure,
con que por tu amor a riesgo
vida, alma y ser, honor puse,
rija tu carro Faetón.

FAETÓN

Y sepa el mundo que hube...

CLIMENE

Yo en tus ojos gracia.

FAETÓN

Yo
en tu gracia, honor y lustre.

CLIMENE

No receles.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

No recates.

CLIMENE

No resistas.

FAETÓN

No rehúses.

CLIMENE

Cuando aclamando tu luz.

FAETÓN

Le dan priesa a que madrugue.

ELLOS y MÚSICA

Porque con solo cendales de oro
es justo que llanto de perlas se enjugue.

APOLO

Ya lo juré, y pues no puedo
revocarlo, al eje sube,
en que deste trono al carro
pasa, para que dél uses.

FAETÓN

A él y a tus puertas me eleva
más la ambición que la nube.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


CLIMENE

Y yo a la tierra desciendo,
donde sus dichas promulgue.

APOLO

Con temor voy de que tanto
esplendor no perturbe.

FAETÓN

Con ansia voy de que vea
todo el orbe que dél triunfe.

CLIMENE

Con deseo voy de que
por hijo del Sol le juzguen.

LOS TRES

Cuando vean que por él,
y no por el Sol se escuche.

ELLOS y MÚSICA

Aves, pues llora el Aurora,
decidle al Sol que madrugue,
porque con solo cendales de oro
es justo que llanto de perlas se enjugue.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


(Desaparecen los tres y cúbrese la Luna, y salen BATILLO y SILVIA.)
SILVIA

En fin, ¿porfías en que
has de irte a ser soldado?

BATILLO

Si no basta lo rezado,
cantando te lo diré.
(Canta.)
      ¡Ay que me vo, que me vo, que me vo,
      si te diere el aire en la cara
      sospiros son que los envío yo!
Mira si es bien claro o no;
y adiós, que ir a buscar quiero
a mi campitán.

SILVIA

Primero
también he de cantar yo.
      ¡Ay que me quedo, me quedo, me quedo,
      si te diere un garrote en la espalda
      palabras son que van dando y pidiendo!


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


BATILLO

(Canta.)
      De palabras no hagas
      aprecio, boba,
      que es de mercadantes
      cumplir parola.

SILVIA

Llévame contigo,
que más me agrada
moza ser de soldado
que de soldada.

BATILLO

Baste en mi partida
que llores, Silvia.

SILVIA

Y que diga yo sobra,
gentil partida.

BATILLO

Y pues no hay remedio,
los brazos, y adiós.
¡Ay que me vo, que me vo, que me vo!


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


SILVIA

Toma, y yo prosiga,
pues no hay remedio.
¡Ay que me quedo, me quedo, me quedo!

BATILLO

      Si te diere el aire en la cara.

SILVIA

      Si te diere un garrote en la espalda.

BATILLO

      No dudes, no,
      suspiros son que los envío yo.

SILVIA

      Ten tú por cierto,
      palabras son que van dando y pidiendo.
(Salen AMALTEA, EPAFO y unos enmascarados.)

AMALTEA

Aquellas recientes ramas
que entre la ola y el escollo
parece que a luz nacieron
y no fueron sino aborto,
es la celada en que habéis
de estar ocultos vosotros.
Tú en la quiebra de ese risco
también lo has de estar a estotro
lado, mientras la deshecha
hago yo de que lo ignoro,
con mi coro al Sol cantando.
Y cuidado con el tono,
porque él te ha de dar aviso
si Tetis saliere.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


UNO

En todo
verás que te obedecemos.

EPAFO

Y yo, que soy cauteloso
áspid hoy de amor verás,
pues en las flores me escondo.
(Pasan los embozados por delante, y EPAFO se esconde.)

AMALTEA

Y yo veré si impedir
de Eridano el amor logro,
y una vez perdida Tetis,
mas que sea hijo de Apolo.
(Vase.)

SILVIA

¿Qué embozos son estos, Bato?

BATILLO

Yo no entiendo bien de embozos;
pero si un tonto me era,
me he quedado hecho dos tontos.
Retirémonos aquí,
y no peguen con nosotros.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


(Al entrarse sale CLIMENE y GALATEA.)
SILVIA

¿Aún no acabamos con fieras
y ya empezamos con monstruos?

BATILLO

No muy acabado, Silvia,
pues al decirlo me topo
ella por ella con ella.

SILVIA

No temas, pues es notorio
que es mujer.

BATILLO

Peor que peor,
que mujer fiera es lo propio
que si se pusiera uno
basilisco sobre otro.
(Vanse.)

GALATEA

¿Qué me dices?

CLIMENE

Lo que pasa,
hoy jurado hijo de Apolo,
le verás regir el día.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


GALATEA

No fue en vano el amoroso
afecto que le tuvimos
las náyades, en fin, como
hermanas suyas. ¡Oh si
ya amaneciese a mis ojos!

TETIS

(Dentro.)
Pues ya las cumbres del monte
rayándose van, a bordo
el risco llegad, que hoy quiero
dejar por la playa el golfo.

CLIMENE

No menos para mí es,
Galatea, el alborozo
de que antes que él salga, Tetis,
en el peñasco vistoso
que ya otras veces la vimos,
venga a estos verdes contornos,
para que si fue testigo
de mis pasados enojos,
de mis venturas lo sea.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


(Descúbrese el mar con TETIS y ninfas.)
GALATEA

Veo y verás que convoco
mis ninfas, y para que hoy
hagan salva con más gozo
que nunca al Sol.
(Vanse las dos y bajan ellas al tablado.)

TETIS

Por no hacer,
Doris mía, sospechoso
el salir las dos a tierra
solas, tantas veces, tomo
por partido el volver hoy
con todo el primer adorno,
si bienes de mi cuidado
siempre el intento aquel propio
de saber en qué paró
el suceso prodigioso
del templo, y qué se habrá hecho
Eridano, que por loco
echaron dél.

DORIS

Quiera el cielo
que Peleo, riguroso
como otras veces, no sean
de nuestra venid estorbo.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


TETIS

Por eso, Doris, salir
antes hoy que el Sol dispongo,
pues no es hora de que él
aquí esté.
(Sale AMALTEA con su CORO.)

AMALTEA

Pues ya noto
que está Tetis en la playa,
ya es hora que nuestro coro
dé aviso a Peleo, y más cuando
el Sol parece que, prompto
para salir, esperaba
a que ella saliese solo.

CORO 2º

Bellos triunfos de Amaltea,
a quien inspira el Favonio,
avisad a quien le aguarda,
que ya está el Sol con vosotros.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


(Sale EPAFO.)
EPAFO

Bellos triunfos de Amaltea,
a quien inspira el Favonio,
avisad a quien le aguarda,
que ya está el Sol con vosotros.
Conmigo esta letra habla,
y es verdad, si reconozco
allí a Tetis; pues ¿qué espero?
(Sale a otro lado GALATEA y su CORO.)

GALATEA

Pues que sus hermanas somos,
cantad, que a nadie más toca
saludar sus rayos rojos.

CORO 1º

No al ver hoy al Sol corráis
cristales tan presurosos,
parad, tened y veréis
que parece uno y es otro.

EPAFO

No al ver al Sol corráis
cristales tan presurosos,
parad, tened y veréis
que parece uno y es otro.
¿Qué me detenga me avisan?
Pues dijo que con el coro
me hablaría. Otro sin duda
está al paso, atrás me torno.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


TETIS

Pues que flores y cristales
hacen salva con sonoros
acentos al Sol, hagamos
nosotras también lo propio.

CORO 3º

Marinas ninfas de Tetis,
saludad al Sol hermoso,
pues no menos luz le deben
que las campañas, los golfos.

AMALTEA

No me ha entendido o mis ecos
ha confundido con otros.
Volved a llamar, que allí
Galatea importa poco.

CORO 2º

Bellos triunfos de Amaltea,
a quien inspira el Favonio,
avisad a quien le aguarda
que ya está el Sol con vosotros.

EPAFO

Que ya está el Sol con vosotros,
ya vuelve a decir que llegue.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


GALATEA

No esté vuestro canto ocioso.

CORO 1º

No al ver hoy al Sol corráis
cristales tan presurosos,
parad, tened, y veréis
que parece uno y es otro.

EPAFO

Pero otra vez que no salga,
dice.

TETIS

Repetid el tono.

CORO 3º

Hermosas ninfas de Tetis,
saludad al Sol hermoso,
pues no menos luz le deben
que las montañas, los golfos.
(Descúbrese el carro con FAETÓN.)

EPAFO

No sé lo que me resuelva,
mas que a suspenderme absorto.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

Más en la gran majestad
de tanto esplendor heroico
el solio me desvanece,
que no la altura del solio.
La seguridad lo diga
con que etéreos campos corro,
siendo en piélagos de plata
luciente bajel de oro.
Cuando a los dos movimientos
discurro el celeste globo,
con el natural a giros
y con el rápido a tornos;
¡oh cuánto mundo descubro!,
más ostentándose hermoso
con el desaliño a partes,
que a partes con el adorno.
Las poblaciones lo digan
de los montes en contorno,
en quien campea no menos
lo pulido que lo bronco.
¡Qué bien parecen los mares,
de toda la tierra fosos,
redutos siendo los ríos
y surtidas los arroyos!
¡Qué bien la visten las plantas,
en cuyo vulgo frondoso
son las flores la nobleza
y los villanos los troncos!


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

La variedad de los brutos,
¡qué bien la adorna, si noto
cuán distintos unos vuelan,
otros corren, nadan otros!
Tras de tanto inmenso objeto
(perdóneme esta vez todo)
de Tesalia el horizonte,
que ya descubierto doro,
de mis vanidades es
el más luciente alborozo;
que al fin no es dichoso quien
no es en su patria dichoso;
y más cuando en Tetis veo
un sol que desde otro adoro,
a Galatea diviso
y a Amaltea reconozco.
¿Cómo hiciera yo que en mí
repararan, pues sus ojos
bien como deidades, pueden
vencer luces?, que no logro
en mis vanidades, sino
me ven.

GALATEA

Ya en el regio trono
se deja ver.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


TETIS

Pues ya sale
el Sol.

AMALTEA

Aunque escuche sordo,
volved a cantar.

GALATEA

No cese
la voz.

TETIS

La vuestra tampoco.

CORO 1º

Bellos triunfos [de Amaltea,
a quien inspira el Favonio,
avisad a quien le aguarda,
que ya está el Sol con vosotros].

CORO 2º

No al ver hoy [al Sol corráis
cristales tan presurosos,
parad, tened y veréis
que parece uno y es otro].


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


CORO 3º

Marinas ninfas [de Tetis,
saludad al Sol hermoso,
pues no menos luz le deben
que las campañas, los golfos].

EPAFO

Babel de música es
el valle, a salir no oso,
ni estarme oculto, que a un tiempo
mucho escucho y nada oigo.
(Sale CLIMENE.)

CLIMENE

Bello prodigio del mar,
de las flores bello asombro,
del cristal portento bello,
y bellos lustres de todo.
Volved los ojos al día,
que saluda tan sonoro
vuestro canto, de los tres
confundidos vuestros coros,
y veréis, pues podéis verlo,
que ese plaustro luminoso
del Sol conducido viene
del que tuvisteis por loco.
Faetón, no Eridano ya,
le trae, como hijo de Apolo,
sed testigos de su honor,
pues lo fuisteis de su oprobio.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

O escuchen o no; ¡ha del mundo!,
repara en mí, y mira cómo
dueño de la luz del día,
la sombra a la noche rompo.

LAS TRES y TETIS

¡Qué maravilla!

LAS TRES y AMALTEA

¡Qué asombro!

LAS TRES y GALATEA

¡Qué admiración!

EPAFO

¿Qué es lo que oigo?
Faetón, Eridano ¡cielos!,
pues perdóneme el decoro,
que si atendí enamorado
no puedo atender celoso.
¿Qué admiras, Tetis?


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


TETIS

A un tiempo
de Faetón el triunfo heroico
y el atrevimiento tuyo,
pues no menos ambicioso,
si él se atreve al Sol, tú a mí.
Y pues ya no es él el loco,
sino quien el desengaño
quiere escuchar como enojo,
¿qué me quieres?

EPAFO

Que me escuches.

TETIS

Es en vano, pues que solo
conseguirás que de ti
huyendo me vuelva al golfo.
(Al irse al mar salen los embozados.)

UNO

Mal podrás, porque sabremos
tu paso impedir nosotros.

TETIS

¿Qué traición es esta?


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


EPAFO

Es
un desesperado arrojo
que empezó el amor y acaban
los celos.

TETIS

¡Cielos piadosos!
¡Traición!

TODAS

¡Qué horror!

EPAFO

Ven conmigo.
Vea Faetón que me nombro,
si él el Sol, yo su Proteo,
pues su mejor luz le robo.
(Vanse con ella.)

FAETÓN

¿Qué es lo que miro? ¡Ay de mí!
Traidor Epafo, alevoso,
robada a Tetis se lleva.

TODOS

Acudid, acudid todos.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


(Sale ADMETO por una parte y ERIDANO por otra.)
ADMETO

Cada vez que al monte vuelvo
en busca de Peleo, topo
una confusión.

ERIDANO

¿Aún no
hemos, hado riguroso,
acabado con mis penas?

LOS DOS

¿Qué será aqueste alboroto?

SILVIA

Sepamos qué es esto, Bato.

BATILLO

Sepamos.

TETIS

¡Cielos, socorro!

LOS DOS

¿Qué es esto?


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


TODOS

Peleo robada
lleva a Tetis.

ADMETO

Presurosos
le sigamos, no cometa
tan grande delito.

AMALTEA

Poco
importa, si una vez yo
en mis albergues le escondo.

SILVIA

¿No vamos tras ellos, Bato?

BATILLO

Sí, mas vamos poco a poco.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

¡Valedme, cielos!, que es
de vuestros claustros desdoro
que a ellos los celos se atrevan,
o perdonadme si rompo
de la carrera la línea,
alterando el orden todo
del día, que he de seguirle
o morir en su socorro.
Mas, ¿qué es esto? Los caballos
desbocados y furiosos,
viéndose abatir al suelo,
soberbios extrañan otro
nuevo camino... Y no, ¡ay triste!,
en esto resulta solo
el desmán, sino en que ya
la cercanía del solio,
(Del teatro del fuego aparece.)
del ardiente luz de tantos
desmandados rayos rojos
montes y mares abrasa.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


TODOS

¡Clemencia, cielos piadosos!

UNOS

¡Piedad, Júpiter divino!

EMBOZADO

¿Dónde vamos con el robo,
si más nos importa huir
de incendio tan riguroso?

TETIS

De cuantas veces el agua
vengó del fuego el destrozo,
el del agua hoy venga el fuego.

EPAFO

Si es castigo, en tu socorro,
de mi atrevimiento, aplaca
la ira, que a tus pies me postro,
y no ya para tu agravio,
para tu amparo en mis hombros.

TETIS

¡Ay de estado tan terrible!


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


FAETÓN

¿Quién creerá que en tanto asombro
yo abrase al mundo y a mí?
Mas ¿qué mucho, si a mis ojos
a Tetis, ¡ay infeliz!,
llego a ver en brazos de otro?
Y así perdido lo más,
ni tienda que airado arrojo,
ni el curso que ciego pierdo,
podrán hacer que sea estorbo
de no despeñarme al mar,
y pues yo ardo, arda todo.

SILVIA

¿Qué es esto, Bato?

BATILLO

No es nada,
que el cielo sobre nosotros
se cae y no más.

LOS DOS

Los ejes
del cielo caducan todos.

AMALTEA

¡Júpiter, piedad!, que hoy
de plantas, flores y troncos
el verde ornato perece.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


GALATEA

¡Piedad, Júpiter!, que undoso
el cristal perece, secos
los ríos, fuentes y arroyos.

CLIMENE

Que sería su desdicha
cumplió el hado riguroso,
el saber Faetón quién era.

TODOS

¡Clemencia, cielos piadosos!

ERIDANO

Ya Júpiter aceptó
vuestros lamentos piadosos,
pues cortando con un rayo
el brío de su ambicioso
espíritu, que abrasando
iba el mundo, en el undoso
Eridano, que la cuna
le dio, y el mauseolo.

EPAFO

Si lo que te ofendí amante
puedo restaurar esposo,
sea el temor de sus iras
de Júpiter desenojo.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


TETIS

Ya en tu poder y en tus brazos
me vi, débame el decoro
que con esto el desagravio
del pasado agravio compro.

ADMETO

Felice él y feliz yo.

AMALTEA

Y yo, pues venganzas logro.

CLIMENE

Solo para mí no hay
consuelo en mal tan penoso.

GALATEA

Ni para nosotras, puesto
que apenas hermanas somos
de Faetón, cuando obligadas
a lágrimas y sollozos
quedamos.

TETIS

Climene, todas
las náyades al asombro
inmóviles han quedado.


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El Faetonte Jornada III Pedro Calderón de la Barca


ADMETO

Y aun convertidas en troncos.

AMALTEA

De álamos negros serán
desde hoy sus suspiros roncos,
que las lágrimas distilen
de el ámbar.

BATILLO

Con que los bobos
lo creerán, y los discretos
sacarán cuán peligroso
es desvanecerse, dando
fin Faetón, hijo de Apolo.

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