El Tratado de la Pintura: 265

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


§ CCLX.[editar]

De los que saltan.

La naturaleza enseña por sí al que salta, sin que este reflexione en ello, que levante con ímpetu los brazos y los hombros al tiempo de saltar, cuyas partes por medio de este impulso se mueven á una vez con todo el cuerpo, y se elevan hasta que se acaba el ímpetu que llevan. Este ímpetu va acompañado de una instantánea extensión del cuerpo que se habia doblado por la espalda, por las ancas, por las rodillas y por los pies, la cual extension se hace oblicuamente: esto es, por delante y hácia arriba; y asi el movimiento que se hace para andar, lleva hácia delante el cuerpo que va á saltar, y el mismo movimiento hácia arriba levanta al cuerpo, y haciéndole describir en el aire un arco grande, aumenta el salto.


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