El amor médico (Versión para imprimir)

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Personas
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El amor médico


El amor médico

Tirso de Molina


Los que hablan en ella son los siguientes:

 


DOÑA JERÓNIMA.
DON GASPAR.
DON GONZALO.
DOÑA ESTEFANÍA.


DON RODRIGO.
EL REY DON MANUEL.
DON ÍÑIGO.
DON MARTÍN.


TELLO, criado.
QUITERIA, criada.
DELGADO.


MACHADO.
UN PAJE.
Acompañamiento.


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Escena I
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El amor médico Acto I Tirso de Molina


[La escena es en Sevilla y en Coimbra.]
 
[Sala en casa de DON GONZALO, en Sevilla.]
 
(Salen DOÑA JERÓNIMA y QUITERIA.)

DOÑA JERÓNIMA

¿Hay huésped más descortés?
¡Un mes en casa al regalo
y mesa de don Gonzalo,
y sin saber en un mes
qué mujer en ella habita, 5
o si lo sabe, que es llano,
blasonar de cortesano
y no hacerme una visita!
    ¡Jesús, Quiteria! Grosero
es, aunque vuelvas por él. 10


QUITERIA

Yo en lo que he notado dél,
perfeto le considero:
    la persona, un pino de oro;
una alma en cualquiera acción;
de alegre conversación, 15
guardando en ella el decoro
    que debe a su calidad;
en lo curioso, un armiño;
mas no afectando el aliño
que afemina nuestra edad; 20
    mozo, lo que es suficiente
para prendar hermosuras;
mas no para travesuras
de edad, por poca, imprudente.
    Júzgole yo de treinta años. 25


DOÑA JERÓNIMA

Pinta en él la perfección,
que el conde de Castellón
en su cortesano.


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Escena I
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El amor médico Acto I Tirso de Molina


QUITERIA

Extraños
    humores en ti ha causado
ese enojo que condeno: 30
ya no tendrá nada bueno
porque no te ha visitado.
    Si ignora que en casa hay dama,
¿qué le culpas?


DOÑA JERÓNIMA

No lo creas;
que aunque abonarle deseas, 35
un mes de mesa y de cama
    en casa, viendo criadas,
escuderos, coche y silla
-si no es que se usa en Castilla
en las más autorizadas 40
    servirse los caballeros
de dueñas y de doncellas-,
sacado habrá ya por ellas
quién vive aquí.


QUITERIA

Forasteros
    más tratan de su negocio, 45
que de tantas menudencias.


DOÑA JERÓNIMA

¡Qué alegas de impertinencias!
La curiosidad es ocio
    de obligación en discretos;
que nunca están los cuidados 50
en ellos tan ocupados
que perjudiquen respetos
    hijos de la cortesía,
y más en casas extrañas.
Porque veas que te engañas, 55
anoche a la celosía
    del patio le vi bajar;
y para que no tuviese
disculpas, porque me oyese,
dije en voz alta: «Aguilar, 60
    ¿dónde dejáis a mi hermano?»
Y respondióme: «Señora,
iba a la Alameda agora.»
Entonces él, cortesano,
    quitó a la reja el sombrero, 65
sin extrañar el oírme.
¿Osarás ahora decirme
que no peca de grosero
    quien, sin hacer novedad
de escuchar que en casa había 70
hermana, la suponía?


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Escena I
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El amor médico Acto I Tirso de Molina


QUITERIA

Culpa la severidad
de tu hermano. Mas ¿pasó
sin hablarte?


DOÑA JERÓNIMA

Hizo un pequeño
comedimiento, y risueño 75
en la otra cuadra se entró.


QUITERIA

Es tan negro circunspeto
mi señor, que habrá mostrado
en que no te vea, cuidado,
y don Gaspar, tan discreto, 80
    que le adivinará el gusto.
¿Mas que nunca en él te habló
después que está en casa?


DOÑA JERÓNIMA

No;
que corno muestra disgusto
    porque no me determino 85
en admitir persuasiones
casamenteras, pasiones
de hermano a que no me inclino,
    le ocasionan a no hablarme
dos meses ha.


QUITERIA

No me espanto; 90
haste embebecido tanto
en latines, que a cansarme
    llego yo, sin que me importe,
cuanto y más quien se encargó
de ti desde que murió 95
tu padre.


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Escena I
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El amor médico Acto I Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

Yo sigo el norte
    de mi inclinación, ¿qué quieres?
Mi señor se recreaba
de oírme, cuando estudiaba.
¿Siempre han de estar las mujeres 100
    sin pasar la raya estrecha
de la aguja y la almohadilla?
Celebre alguna Sevilla,
que en las ciencias aprovecha.
    De ordinario los vasallos 105
suelen imitar su rey
en las costumbres y ley;
si da en armas y en caballos,
    soldados y caballeros
son el sabio y ignorante, 110
enamorados si amante,
si ambicioso, lisonjeros.
    Dicen que en Indias hay gente
que porque a un cacique vieron
sin un diente, todos dieron 115
luego en sacarse otro diente.
    La reina Doña Isabel,
que a tanta hazaña dió fin,
empieza a estudiar latín,
y es su preceptora en él 120
    otra que por peregrina
no hay ingenio que no asombre,
tanto que olvidan su nombre
y la llaman la Latina.
    Por esto quiero imitalla. 125


QUITERIA

Haces bien; mas dese modo,
procura imitarla en todo,
por mujer y por vasalla:
    cásate, pues se casó.


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Escena I
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El amor médico Acto I Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

Dame tú un rey Don Fernando 130
que, a Castilla gobernando,
me deje estudiar, que yo
    haré mis dichas iguales.
El matrimonio es Argel,
la mujer cautiva en él; 135
las artes son liberales
    porque hacen que libre viva
a quien en ellas se emplea:
¿Cómo querrás tú que sea
a un tiempo libre y cautiva? 140


QUITERIA

Yo no te sé responder,
porque no sé argumentar;
pero, ¿por qué ha de estudiar
medicina una mujer?


DOÑA JERÓNIMA

Porque estimo la salud, 145
que anda en poder de ignorantes.
¿Piensas tú que seda y guantes
de curar tienen virtud?
    Engáñaste si lo piensas;
desvelos y naturales 150
son las partes principales,
que con vigilias inmensas
    hacen al médico sabio.
Por ver si a mi patria puedo
aprovechar, contra el miedo 155
que a la salud hace agravio.
    ¿No es lástima que examinen
a un albéitar herrador,
un peraile, a un tundidor,
y que antes que determinen 160
    que pratique su ejercicio
aprueben su suficiencia;
y la medicina, ciencia
que no tiene por oficio
    menos que el dar o quitar 165
la vida, que tanto importa,
con una asistencia corta
de escuelas, un platicar
    dos años, a la gualdrapa
de un dotor en ella experto 170
porque más hombres ha muerto,
prolijo de barba y capa,
    en habiendo para mula,
luego quede graduado,
antes de ser licenciado, 175
de dotor? Quien no regula
    estos peligros, ¿no es necio?


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Escena I
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QUITERIA

Cuanto a esa parte, estoy bien
con lo que dices.


DOÑA JERÓNIMA

¡Que den
joya que no tiene precio, 180
    ni se puede restaurar,
a un bárbaro desa suerte!


QUITERIA

Y aun no dan de balde muerte;
que se la hemos de pagar.
    Diz que en Madrid enseñaba 185
cierto verdugo su oficio
no sé a qué aprendiz novicio,
y viendo que no acertaba,
    puesto sobre un espantajo
de paja, aquellas acciones 190
infames de sus liciones,
le echó la escalera abajo,
    diciéndole: «Andad, señor,
y pues estáis desahuciado
para oficio de hombre honrado, 195
estudiad para dotor.»


DOÑA JERÓNIMA

¡Cosa extraña, que en cualquiera
arte, por poco que valga,
haya aprendiz que no salga
con ella, echándole fuera, 200
    y que en ésta no ha de haber
médico que desechar,
Quiteria!


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Escena I
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QUITERIA

Para matar,
poca ciencia es menester.
    Tuvo un pobre una postema 205
(dicen que oculta en un lado),
y estaba desesperado
de ver la ignorante flema
    con que el dotor le decía:
«En no yéndoos a la mano 210
en beber, moríos, hermano,
porque ésa es hidropesía.»
    Ordenóle una receta,
y cuando le llegó a dar
la pluma para firmar, 215
la mula, que era algo inquieta,
    asentóle la herradura
(emplasto dijera yo)
en el lado, y reventó
la postema ya madura; 220
    con que, cesando el dolor,
dijo, mirándola abierta:
«En postemas, más acierta
la mula que su dotor.»


DOÑA JERÓNIMA

Pues por eso determino 225
irme tras el natural,
que aprenden todos tan mal,
ya que en su estudio me inclino.


QUITERIA

Volverás por el desprecio
de los médicos ansí. 230


DOÑA JERÓNIMA

Y por el que hizo de mí
nuestro forastero necio.


QUITERIA

¿Ahí tornamos?


DOÑA JERÓNIMA

Me ha enfadado
el poco caso que ha hecho
de mí. ¿Sabes qué sospecho? 235
Que le trae tan desvelado
    la dama que en Madrid deja,
que no le dan pensamientos
lugar para cumplimientos.


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Escena I
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El amor médico Acto I Tirso de Molina


QUITERIA

Eso agora ya es conseja. 240
    ¿Qué nos faltaba si hubiera
correspondencias constantes?
Ya obligaciones y guantes
se gastan de una manera.
    Amadises y Macías 245
alambicaban celebros.
Y habitando Beltenebros
libros de caballerías,
    tienen esa calidad;
que los de ahora, si lo notas, 250
en calzándose las botas,
descalzan la voluntad.


DOÑA JERÓNIMA

Pues hagamos la experiencia.


QUITERIA

¿Cómo la habemos de hacer?


DOÑA JERÓNIMA

Vile anoche revolver 255
papeles, sin advertencia
    de que acecharle podían.


QUITERIA

¿Por dónde?


DOÑA JERÓNIMA

Por el espacio
de la llave.


QUITERIA

¡Qué despacio
tus desvelos te tenían! 260


DOÑA JERÓNIMA

¿Qué quieres? La privación
es causa del apetito;
no haberme visto es delito
que ofende mi presunción.
    Y dije entre mí: «Sepamos 265
quién puede este Adonis ser,
que no se nos deja ver,
temeroso de que aojamos.»
    Estaba el tal en jubón,
con calzones de tabí 270
de naranjado y turqui,
y con tal satisfacción
    de sí, que de cuando en cuando,
Narciso de sus despojos,
se andaba todo en sus ojos, 275
por sí mismo paseando.


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Escena I
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QUITERIA

Ya eso fué mucho notar.


DOÑA JERÓNIMA

Si él fuera al paso discreto
que galán, yo te prometo
que llevara qué soñar, 280
    porque es su disposición
por gallarda, peregrina.


QUITERIA

Y eso ¿está en la medicina?


DOÑA JERÓNIMA

No; pero en mi inclinación.
    Advertí, pues, que leyendo 285
papeles, ya los doblaba,
ya otra vez los repasaba,
con los primeros riyendo,
    con los otros suspirando;
y aunque no los entendí 290
(que los leyó para sí),
dije: «¿Riendo y llorando?
    Aunque adivino en bosquejo,
afectos sentís de amante;
que siempre imita al semblante 295
de quien se mira, el espejo.»
    No los leyó una vez sola,
antes para segundar
los mismos, despabilar
quiso la vela y matóla; 300
    conque le forzó a acostarse,
y a mí, riendo, a volverme
a la cama. Entretenerme
pudiera, a no desmandarse
    en mí su imaginación, 305
que de principios pequeños,
apadrinándola sueños,
es ya mal de corazón.
    Yo tengo celos, Quiteria,
y he de ver, pues me maltratan, 310
de qué estos papeles tratan.


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Escena I
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El amor médico Acto I Tirso de Molina


QUITERIA

¡Qué bien medraste en la feria!
    ¿Dónde, pues, hemos de hallarlos?


DOÑA JERÓNIMA

Las navetas los tendrán
de aquel contador, que están 315
sin llaves para guardarlos.
    Salgamos dese cuidado.


QUITERIA

Vamos, porque le asegures,
y enferma, para que cures,
la ciencia que has estudiado, 320
    que uno y otro es frenesí.


DOÑA JERÓNIMA

En accidentes de amor,
no cura bien el dotor
que no cura para sí.


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Escena II
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[Una calle de Sevilla.]
(Salen DON GASPAR, DON GONZALO y MACHADO.)

DON GONZALO

Yo sé que no habéis de echar, 325
mientras estéis en Sevilla,
menos, señor Don Gaspar,
pasatiempos de Castilla,
que ésa es río y ésta es mar.
    Mucho de Toledo cuentan, 330
donde Isabel y Fernando
su corte dicen que asientan.
Su Tajo arenas criando,
que fama más que oro aumentan;
    sus pancayos cigarrales, 335
que viéndose en sus cristales,
les sirven de apretadores
listones de eternas flores,
que visten sus pedernales.
    Palacios de Galiana; 340
Huerta del Rey deleitosa,
que tanta opilación sana;
bienes de la vega hermosa,
hasta en permisiones llana;
    membrillares y amacenas; 345
sus riberas siempre llenas
entre frutas peregrinas,
de azabache sus endrinas...


MACHADO

No olvides sus berenjenas.


DON GONZALO

Sus aljibes siempre helados, 350
sus damas siempre discretas,
sus ingenios laureados,
ya de Apolo por poetas,
ya de Marte por soldados;
    alcázar y iglesia santa, 355
puentes, título imperial,
concilios, virtud que espanta,
tanta sangre principal,
tanta mitra y gente tanta;
    todo eso que es maravilla 360
con que blasona Castilla,
y se ilustra mi nación,
es la grandeza en borrón
de nuestra Menfis Sevilla.


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Escena II
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El amor médico Acto I Tirso de Molina


DON GASPAR

No lo habéis encarecido 365
mucho, corto habéis andado;
pues un mes que la he vivido,
en vuestra casa hospedado,
de su nobleza aplaudido,
    sí en alabarla me fundo, 370
zodíaco considero
que es del uno y otro mundo,
dividiéndose el primero
por el Betis del segundo.
    Árbitros límites da 375
a los dos orbes, y está
como raya su corriente
hacia esta parte de Oriente,
y del ocaso hacia allá.
    ¿Quién hay que alabarla pueda? 380
¡Pluguiera a Dios que el pesar
que sus deleites me veda,
supiera en ella gozar
río, alcázar y alameda!


DON GONZALO

Pues ¿qué hay de nuevo?


DON GASPAR

Este pliego 385
que acabo de recibir
para fin de mi sosiego.


DON GONZALO

Nunca os puedo persuadir,
por más que os conjuro y ruego,
    a que acabéis de contarme 390
la causa que por honrarme,
de Toledo os trujo aquí.
O no halláis caudal en mí
de amigo para fiarme
    secretos, o pagáis mal 395
la amistad que me debéis.


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Escena II
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El amor médico Acto I Tirso de Molina


DON GASPAR

Si como os sobra el caudal,
Don Gonzalo, y conocéis
que os le correspondo igual,
    me permitiera el respeto 400
hablar, yo os satisfaciera.
Pero escuchad; que en efeto,
no es bien cuando amor espera
morir, que guarde secreto.
    Serví en la imperial Toledo 405
por inclinación a un ángel,
primer móvil de los gustos,
Argel de las libertades,
de superior jerarquía
hasta el nombre que sus padres 410
la dieron, que fué Micaela,
blasón suyo, a ser constante.
Halló el favor en sus ojos
entrada para burlarme;
ventas las llamó un discreto, 415
donde el amor caminante
tomar un refresco suele,
y si anochece, apearse,
para proseguir después
hasta el alma su viaje. 420
Recibiéronme dos niñas
entre risueñas y graves;
pero de niñas y en venta
quien se fía, poco sabe.
Hechizáronme amorosas, 425
y cuando pasé adelante,
sin alma me hallé: ¿qué mucho
que ventas y ojos engañen?
¡Qué de favores alegres
a censo echaron pesares, 430
que entonces tomaba a usura,
y agora aprietan! No en balde
dicen que el gusto y dinero
en príncipes y en amantes
deleitan al recibirse 435
y congojan al pagarse.
Seis meses corrió mi dicha
la derrota favorable
de honestas correspondencias;
pero en amores y en mares 440
la mudanza es el piloto,
pues cuando desembarcarme
en la playa de Himeneo
pensaba, sopló un levante
de celos, que me volvieron 445
al golfo, donde sin lastre,
de sufrimiento me llevan
mis desdichas a anegarme.


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Escena II
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DON GASPAR

Fué el caso, pues, que quisieron
intereses de su madre 450
y un hermano, sin consulta
de mi dama, hacer alcaide
de su voluntad, ya ajena,
a un caballero que, en sangre,
hacienda, edad, discreción, 455
tengo, si no que envidiarle,
a lo menos que temerle:
permitidme que le alabe;
que el valor, aunque compita,
no desluce calidades. 460
Estaba en Valencia entonces,
y llamáronle ignorantes
de que sin su permisión
la voluntad profanase
derechos de la obediencia; 465
como si en fe de llamarse
dios amor, no se eximiese
de leyes universales.
Hasta entonces ignoraba
mi ingrata que apresurasen 470
cautiverios de por vida
diligencias tutelares;
y ansí creciendo favores,
fuera justo recelarme
de llamas, que están más cerca 475
de su fin, cuanto más arden.
Registradores baldíos
se ocuparon en contarles
los pasos a mis deseos;
y como el fuego no sabe 480
encubrirse, ni el amor,
sacaron por las señales
de mis afectos mis dichas,
¡Qué de daño envidias hacen!


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Escena II
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DON GASPAR

No sé cuál dellos, o todos, 485
escribieron a Don Jaime
-así se llama mi opuesto-
las razones semejantes:
«Por mucho que apresuréis,
llamado, pasos amantes; 490
si elecciones se anteponen,
a casaros vendréis tarde.
Don Gaspar de Benavides
llega a tener tanta parte
en la dama que os ofrecen, 495
que hay quien se atreve a llamarle
usufructuario vuestro.
Si con esto juzgáis fácil
el riesgo que la honra corre...
Discreto sois; Dios os guarde.» 500
Iba la carta sin firma;
y como en Valencia nace
tan delicado el honor,
imitó a sus naturales,
y acreditó sus renglones, 505
escribiéndole a su madre
repudios y menosprecios:
con celos no es cortés nadie.
Metió en el pliego el papel
recibido, y fué bastante 510
en su madre a concluir
con su vida sus pesares.
Estaba el hermano ausente,
y mi dama, que eclipsarse
sintió el sol de su opinión, 515
se persuadió (no os espante,
que fué la sospecha urgente)
a que yo, por estorbarle
ejecuciones violentas
tan a riesgo de matarme, 520
aquella carta había escrito;
y airada de que quedase
por mí su fama dudosa,
y su amor por inconstante,
favores trocó en desdenes, 525
desprecios vi por donaires,
rigor por correspondencias,
por premios severidades.


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Escena II
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DON GASPAR

No admitió satisfacciones,
ni bastaron a abonarme 530
juramentos inocentes;
pero ¿quién habrá que amanse
enojos en la mujer,
que atropella por vengarse,
cuando aborrece de veras, 535
respetos y calidades?
Notificóme retiros,
a mis disculpas diamante,
a mis diligencias bronce,
a mis sentimientos áspid; 540
y dando cuenta de todo
a su hermano, provocarle
pudo a venganzas de honor:
¡ved de un yerro los que nacen!
Yo, que desvelado siempre, 545
registraba enemistades,
para averiguar por ellas
quién fué el autor de mi ultraje
y aquella carta sin firma,
una vez que por el margen 550
del Tajo, en estos discursos
consultaba sus cristales,
vi conversando junto a ellos
dos déstos que en las ciudades,
sanguijuelas de las honras, 555
sin espadas sacan sangre;
censura de las doncellas,
sátira de los linajes,
zoilos de los ausentes,
de los ingenios vejamen; 560
déstos, en fin, que mirones
en los templos y en las calles,
porque todo lo malician
dicen que todo lo saben.


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Escena II
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DON GASPAR

Despreciábanlos los cuerdos, 565
temíanlos los cobardes;
pero entre todos yo sólo
gusté singularizarme,
opuesto suyo, de suerte
que hallaron en mi semblante 570
con letras de menosprecio
escritas sus libertades.
A esta causa siempre tuve,
si no infalibles, probables
sospechas de que por ellos 575
renunció su amor Don Jaime.
Lleguélos a hablar entonces,
y para certificarme
de todo punto, troqué,
cauteloso conversable, 580
sospechas en certidumbres;
porque empezando a tratarse
varios géneros de cosas,
unas de risas, otras graves,
los enlacé en mi suceso, 585
deletreando en las señales
de su inquieta turbación
mis recelos sus verdades.
Entonces, ya la irascible
predominando en la sangre, 590
les dije: «No es bien nacido,
ni de hombre puede preciarse,
quien con la lengua o la pluma,
cuando escriba o cuando hable,
desmintiéndose en aquélla, 595
firmar en ésta no sabe.
Carta sin firma es libelo
que contra sí mismo hace
quien no osa poner su nombre,
por confesar que es infame. 600
El apellido es blasón
que califica linajes,
que diferencia sujetos,
que autoriza antigüedades,
quien le oculta es porque teme 605
que por él a luz no saque
sambenitos del honor
la bajeza de sus padres.


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Escena II
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DON GASPAR

Si es infamia el desdecirse,
¿no es desdecirse el quitarle 610
a una carta autor y firma'?
Dígalo el más ignorante.
Claro está que receloso
de que tienen que forzarle
a desmentirse a sí mismo, 615
y confesar falsedades,
lo mismo que escribe niega,
y que en su contrario añade
circunstancias de valor
en todos los tribunales. 620
Infarnes, pues, por escrito,
hombres sin nombres, cobardes
que os menospreciáis del ser
que tenéis, pues le ocultastes,
lo que no firmaron plumas, 625
firme el acero, y no manchen
espejos de honor honestos
cartas que sin firma salen.»
Dije, y sacando el estoque
con la razón de mi parte, 630
ella y yo, dos contra dos,
partimos el sol iguales.
Di muerte al uno, herí al otro,
y huyendo severidades
de Fernando -que castiga, 635
si premia- en los cigarrales,
guarnición de aquellas peñas,
uno hallé donde ampararme,
y dentro dél un amigo,
que para que me ausentase, 640
medió un caballo de monte,
un criado y liberales
socorros que en el camino
vencieron dificultades.


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Escena II
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DON GASPAR

Llegué a vuestra casa, en fin, 645
en cuyo noble hospedaje
pudiera templar desprecios
de quien gusta de olvidarme;
mas cartas despertadoras
quiere mi amor que dilaten 650
penas, que en ésta me dicen
que las dé por incurables.
Ya se ha casado, en efeto,
mi ingrata, porque Don Jaime,
averiguando mentiras, 655
y confirmando amistades,
llegó a lograr diligencias
de su hermano, que obligarle
pudieron, para mi muerte,
a ofenderme y a casarse. 660
Escríbenme que han pedido
requisitoria las partes
contrarias para prenderme,
y será fuerza pasarme
a Portugal, cuyo rey 665
gente alista que se embarque
al Oriente, en cuyo extremo
son sus quinas formidables.
Generoso es; cuando sepa
quién soy, y para abonarme 670
lleguen cartas de la corte
que me prometen sus grandes,
apacible a mis deseos,
no dudo que me despache
en esta armada a la India, 675
donde piélagos de mares.
en medio, aneguen memorias,
y militando restauren,
contra amorosas tragedias,
mi fama dichas de Marte.


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Escena II
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El amor médico Acto I Tirso de Molina


DON GONZALO

Agora que por extenso
sé la historia que a pedazos
me contábades, los brazos
os doy, pues echando a censo
    obligaciones de amigo, 685
por tal quedo confirmado,
habiéndoos de mí fiado:
que yo, Don Gaspar, me Obligo
    de quien en la adversidad
se llega a favorecer 690
de mi casa, por tener
certeza de mi amistad.
    No os aconsejo el viaje
que al Oriente disponéis;
Indias más cerca tenéis, 695
y en más seguro paraje.
    Díó patrimonio Colón
de un Nuevo Mundo a Castilla,
nueva grandeza a Sevilla,
nueva fama a su nación. 700
    El gobierno de la Habana
espero con brevedad:
ya que os embarquéis, gozad
entre gente castellana
preñeces de plata pura; 705
pues sabéis que Portugal
siempre se ha llevado mal
con Castilla.


DON GASPAR

Ya asegura
Don Manuel, que reina en él,
paces que eternizar pueda, 710
pues nuestros reinos hereda.


DON GONZALO

Princesa es Doña Isabel,
    su esposa, desta corona,
muerto el príncipe Don Juan,
y ya jurados están; 715
mas lo que el tiempo ocasiona,
    no asegura la mudanza.
Considerad lo que os digo,
y si os embarcáis conmigo,
prometed a la esperanza 720
    de mi parte todo aquello
en que os pudiere servir.


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Escena III
Pág. 022 de 128
El amor médico Acto I Tirso de Molina


[Sale TELLO. DON GASPAR, DON GONZALO y MACHADO.]

TELLO

Ríndase a Guadalquivir
Tajo y revés.


DON GASPAR

Paso, Tello.


TELLO

Déjame, ¡pléguete a Dios!, 725
celebrar damas y talles.
¡Cuántas topo por las calles,
hermosas! De tres las dos,
    de cuatro las tres, de siete
las cuatro y media, ¡más bellas 730
que tras el pastel las pellas,
que el vino tras el luquete!
    ¡Válgate Dios por lugar,
la mitad de cuanto veo
hermoso!


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Escena IV
Pág. 023 de 128
El amor médico Acto I Tirso de Molina


[Salen DOÑA JERÓNIMA y QUITERIA,
con sombreretes y mantos de anascote a lo sevillano.
Dichos.]


DOÑA JERÓNIMA

[Aparte a QUITERIA.]
 
Tápate.
 
(Échanse el manto las dos.)

TELLO

Creo 735
que nos busca el dicho par.
    Aguárdolas a pie quedo
una a una. ¿Mandan algo?


QUITERIA

[Hablando a DON GASPAR al oído.]
 
Hacia el Alcázar, hidalgo,
sabréis cosas de Toledo. 740


DON GONZALO

A vos dijo.


DON GASPAR

¿Quién será?


TELLO

¡Tapadas! ¿Si es desafío?


DON GONZALO

No tiene esotra mal brío.


DON GASPAR

¡De Toledo!


TELLO

¿Si es de allá?


DON GASPAR

¿Hasta aquí llega la fama 745
de mi amor?


DOÑA JERÓNIMA

[A DON GASPAR al oído.]
 
Si os atrevéis,
al Alcázar, y sabréis
mil cosas de vuestra dama.


DON GASPAR

¿Y no aquí?


DOÑA JERÓNIMA

No, que recela
mi honor que me puedan ver. 750


DON GASPAR

¿Traéis cartas?


DOÑA JERÓNIMA

Puede ser.


DON GASPAR

¿Cúyas?


DOÑA JERÓNIMA

De Doña Micaela.


DON GASPAR

¡Ay, cielos!


TELLO

Deja disputas
Vamos: ¿qué andas por las ramas?


DOÑA JERÓNIMA

Al estanque de las Damas. 755


DON GASPAR

Ya os sigo.


DOÑA JERÓNIMA

Entre las dos grutas.
 
(Vase.)


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Escena V
Pág. 024 de 128
El amor médico Acto I Tirso de Molina


DON GASPAR, DON GONZALO, TELLO, MACHADO.


DON GONZALO

¿Qué os dijo?


DON GASPAR

Que esperaría
a las grutas del jardín
de las Damas.


DON GONZALO

¿Con qué fin?


DON GASPAR

Cartas de la ingrata mía 760
    me ofrece.


DON GONZALO

¿Y os la nombró?


DON GASPAR

Sí, amigo. Confuso quedo.


DON GONZALO

Dama será de Toledo.


DON GASPAR

Su despejo lo mostró.


DON GONZALO

Hay notables aventuras 765
en el Alcázar; sus salas
saben, disfrazando galas,
acomodar coyunturas.
    Cúrsanlas la primavera
como en escuelas de amor, 770
unas huyendo el calor,
otras haciendo tercera
    su acomodada frescura;
que como tienen enfrente
la lonja con tanta gente, 775
donde el interés procura
   enriquecer mercaderes,
son, aunque con varios nombres,
lonja aquélla de los hombres,
y esotra de las mujeres. 780
    Andad, Don Gaspar, a ver
lo que escribe vuestra dama:
podrá ser mienta la fama,
que os ha obligado a creer
    bodas que os causan pesar, 785
antes que estén concluídas:
cartas se escriben fingidas,
que es peor que por firmar.
    Quiera Dios que verdadero
salga yo, porque excuséis 790
destierros que disponéis.


DON GASPAR

Adiós.


DON GONZALO

En casa os espero.

(Vanse DON GONZALO y MACHADO.)


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Escena VI
Pág. 025 de 128
El amor médico Acto I Tirso de Molina


DON GASPAR, TELLO.

DON GASPAR

Tello, ¿no me dices nada
desto?


TELLO

¿Qué quieres que diga?
Cada cual su rumbo siga, 795
tu amor tú, yo a la tapada;
    que el diablo del sombrerete,
que parece tajador
de aldea, para mi humor
tiene no sé qué sainete 800
    que alienta mis disparates.
¡Oh anascote, oh caifascote,
oh basquiña de picote,
oh ensaladas de tomates
    de coloradas mejillas, 805
dulces a un tiempo y picantes,
oh chapines, no brillantes,
mas negros y con virillas,
    oh medio ojo que me aojó,
oh atisbar de basilisco, 810
oh tapada a lo morisco,
oh fiesta, y no de la O!-
    Sigamos a quien nos llama:
¿Qué aguardas?


DON GASPAR

«¡Si os atrevéis,
al Alcázar, y sabréis 815
mil cosas de vuestra dama!»
    ¡Cuando el rigor me desvela
de sus bodas!


TELLO

¿No es mujer?


DON GASPAR

«¿Traéis cartas?-Puede ser.-
¿Cúyas?-De doña Micaela.» 820
    Quien tanta noticia tiene
de mis cosas, no hay que hablar,
de Toledo a consolar
mis ansias sin duda viene.
    Penas de amor absolutas, 825
no desesperéis mis llamas.
Ven.


TELLO

Al jardín de las Damas.
Ten cuenta, entre las dos grutas.
 
(Vanse.)


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Escena VII
Pág. 026 de 128
El amor médico Acto I Tirso de Molina


[Jardín.]
(Salen DOÑA JERÓNIMA y QUITERIA.)

DOÑA JERÓNIMA

Este hombre se me ha entrado
en el alma por las puertas 830
más nuevas y peregrinas
que ha visto el amor, Quiteria.
Comenzó por menosprecios
el mío: ¡ay Dios! ¿Quién creyera
que hicieran descortesías 835
en mí lo que no finezas?
Sentí que huésped en casa,
al fin de un mes de asistencia,
no preguntase curioso
qué mujer moraba en ella. 840
En nosotras, ya tú sabes
que imperando la soberbia,
se rinde por sus contrarios:
hombre que nos menosprecia,
téngase por bien querido; 845
fínjase quien nos desea
desdeñoso, descuidado,
no nos mire, no dé quejas;
causarálas en su dama;
porque en balanzas opuestas, 850
aunque amor es simetría,
cuando se abrasan, nos hielan,
y helándose nos abrasan.
Si ellos esta estratagema
supieran, ¡qué a poca costa 855
atropellaran firmezas!
Causó en mi este sentimiento
una curiosa impaciencia
y deseo de inquirir
si viven hombres de piedra; 860
y para que no alegase
ignorancias, a una reja
del patio fingí preguntas
que le avisasen quién era.


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Escena VII
Pág. 027 de 128
El amor médico Acto I Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

No hizo novedad de oírme, 865
aunque pudo sacar dellas
ser mi hermano don Gonzalo.
Juntáronse a las primeras
quejas y culpas, segundas,
que engendraron causas nuevas 870
de acusar descortesías,
si primero inadvertencias.
Parecióme que elevado
en lo que en Toledo deja,
se olvidó allá los sentidos 875
y vino acá sin potencias.
Esto ya yo imaginaba
que a, b, c de celos era,
que si a la postre presumen,
al principio deletrean. 880
Pero, celos o no, en fin,
una noche aceché inquieta
por la llave lo que hacía.
su mal busca quien acecha.
Demostraciones amantes 885
vi entre papeles envueltas,
con gusto en los apacibles,
en los severos con pena.
Él leyendo y yo acechando,
el sol nos amaneciera 890
si con los dos compasiva
no se acabara una vela.
Desvelos volví a la cama,
que a mi sueño hicieron guerra
y el plato a imaginaciones, 895
si inquietudes la sustentan.
Salió el alba, y don Gaspar
de casa, y dándonos cuenta
de amorosas novedades,
se la pedí a una naveta 900
del contador secretario,
y hallé papeles en ella,
serranos en lo tratable,
de Toledo en la agudeza.


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Escena VII
Pág. 028 de 128
El amor médico Acto I Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

Otros vi que se humanaban 905
algo libres, y a la cuenta
se escribieron cuando el gusto
lograba correspondencias.
Uno dellos le decía,
si no las mismas, casi estas 910
razones bien rigurosas,
mas para mis celos tiernas:
«Don Gaspar, en todo amor
que se prosigue de veras,
la honra de lo que se ama 915
no se eclipsa, antes se aumenta.
Cartas bastardas sin firma,
ya vos veis cuánta vileza
arguyen en quien pretende
hacer la infamia estafeta. 920
Más os valiera faros
en mi voluntad que en ellas;
que ella os despenara firme,
y ellas viles os despeñan.
Por vos mi opinión perdida 925
desprecio en don Jaime engendra,
castigo justo en mi hermano.
llanto en mi madre y molestias.
Vos su muerte ocasionastes,
y yo, si os amara, fuera, 930
como ingrata a sus cenizas,
verdugo a mi fama honesta.
Aborreciéndoos, verá
el mundo, porque os desmienta,
la falsedad de una carta 935
que la infamia afirma vuestra.
No habla el cuerdo amor, ni escribe;
que es niño en cuanto la lengua,
y las plumas de sus alas
volaran mal, si escribieron.


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Escena VII
Pág. 029 de 128
El amor médico Acto I Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

Cara voluntad os tuve,
y tan cara, que me cuesta
menoscabos de mi honor,
y una madre por vos muerta.
Si os buscare la venganza, 945
no os espante que pretenda
borrar con sangre la tinta
de tan afrentosas letras.»
Esto, Quiteria, leí,
sospecho que en la postrera 950
de todas, con que animé
esperanzas y quimeras.
Estudié por las demás
todo el suceso y materia
destos trágicos amores: 955
¡fin más dichoso en mí tengan!
El nombre de la ofendida
supe que es doña Micaela,
Ayala en el apellido.
¡Triste amor que en ay comienza! 960
En efeto, mis pasiones,
sin saber dónde me llevan,
me traen aquí, a ¿qué sé yo?,
ni ¿qué espero, aunque lo sepa?


QUITERIA

¡En verdad que en el estudio 965
de la medicina medras
lucidamente! Dotora
que en vez de curar enferma,
el diablo que la dé el pulso.


DOÑA JERÓNIMA

Decirme podrá el problema: 970
«Dotor, cúrate a ti mismo.»


QUITERIA

Éstos son.


DOÑA JERÓNIMA

Pues hazles señas.

(Tápanse.)


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Escena VIII
Pág. 030 de 128
El amor médico Acto I Tirso de Molina


[Salen DON GASPAR y TELLO.
-DOÑA JERÓNIMA, QUITERIA.]

TELLO

Hay tanta mujer tapada,
los sombrerillos de tema,
tantas con los medios ojos 975
anascotados, que es fuerza,
si no nos llaman, perdernos.


DON GASPAR

Las dos grutas son aquéllas.


TELLO

Y las otras las dos damas.


DON GASPAR

Señas nos hacen.


TELLO

Pues llega. 980


DON GASPAR

¿Son vuestras mercedes?


DOÑA JERÓNIMA

Somos.


DON GASPAR

Y yo quien a la obediencia
cortés de vuestros mandatos
llego humilde.


DOÑA JERÓNIMA

Cosa nueva
será en vos la cortesía. 985


TELLO

(Aparte.)
 
¿Ya empezamos por afrentas?
No es malo; que entrar perdiendo,
la ganancia tiene cierta.


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Escena VIII
Pág. 031 de 128
El amor médico Acto I Tirso de Molina


DON GASPAR

Rigurosa comenzáis.
No sé yo que en esta tierra, 990
ni en otra, me dé ese grado
la fama que en mí profesa
diferentes atributos.


DOÑA JERÓNIMA

No lo dice la experiencia
de quien, de vos ofendida, 995
os culpa en tales materias.


DON GASPAR

Es mi ventura tan corta,
que aquello en que más se esmera
mi cuidado, le saldrá
al contrario. ¿No supiera 1000
yo quién es esa ofendida?


DOÑA JERÓNIMA

Una dama que se queja
de vos con justas razones,
muy mi amiga, aunque no vuestra.


DON GASPAR

Si se admiten conjeturas, 1005
y corresponsal con ella,
me prometéis alentar
esperanzas con sus nuevas;
en Toledo está esa dama,
porque yo no sé que pueda 1010
otra ninguna intimarme
tan descorteses ofensas.


DOÑA JERÓNIMA

Bien puede ser.


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Escena VIII
Pág. 032 de 128
El amor médico Acto I Tirso de Molina


DON GASPAR

Eso mismo
me dijisteis allí fuera
no ha mucho, pidiéndoos cartas. 1015


DOÑA JERÓNIMA

Decís la verdad.


DON GASPAR

¿Traéislas?


DOÑA JERÓNIMA

Yo vengo por carta viva.


DON GASPAR

¿De Toledo?


DOÑA JERÓNIMA

De allí cerca.


DON GASPAR

¿Y no sabré yo quién sois?


DOÑA JERÓNIMA

Si eso algún cuidado os diera, 1020
no estuviera yo quejosa.


DON GASPAR

¿Vos? ¿Por qué?


DOÑA JERÓNIMA

Porque asistencias
de un mes de huésped, ni obligan.
ni cortesías despiertan.


DON GASPAR

No os entiendo.


DOÑA JERÓNIMA

Es mal antiguo 1025
en vos no entender.


DON GASPAR

Discreta
misteriosa, declaraos,
ya que me habláis encubierta.
¡Vuestro huésped un mes yol


DOÑA JERÓNIMA

Si tan presto negáis deudas, 1030
no haréis pleito de acreedores.


DON GASPAR

¿Donde? ¿Cómo? ¿Cuándo?


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Escena VIII
Pág. 033 de 128
El amor médico Acto I Tirso de Molina


TELLO

(A QUITERIA.)
 
Pueda
alcanzar yo algún favor
dese retablo en cuaresma,
ya que no corren cortinas 1035
aquí por Pascuas, ni fiestas.
¿Eres dama motilona
de la hermana compañera?
¿Fregatriz o de labor?
No quiero decir doncella; 1040
que ésa es moneda de plata,
y como el vellón la premia,
apenas sale del cuño,
cuando afirman que se trueca.
Dame un adarme no más 1045
de carantoña.
 
(Va a destaparla, y pégale ella.)

QUITERIA

Jo, bestia.


TELLO

Bestia soy, pues que te sufro,
y Jo soy en la paciencia.


DON GASPAR

En fin, ¿ni queréis decir
quién sois, ni queréis que os vea, 1050
ni en qué parte me hospedaste,
ni cuándo os di causa a quejas?


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Escena VIII
Pág. 034 de 128
El amor médico Acto I Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

Estáis muy despacio vos,
y traigo yo mucha priesa:
vamos, don Gaspar, al caso. 1055
Sabed que la dama vuestra,
pesarosa en desdeñaros,
y triste con vuestra ausencia,
ha despedido a don Jaime
y ansiosa veros desea. 1060


DON GASPAR

¡Oh iris de mi ventura,
que disfrazada en tinieblas
reflejos de sol retocan
colores con que me alegras!
Dame a besar esas manos. 1065


TELLO

(A QUITERIA.)
 
Y dame tú, aunque las tengas
con callos del almirez,
las tuyas, pues todos besan.

 
(Ven llegar a DON GONZALO y apártanse los dos.)}}


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Escena IX
Pág. 035 de 128
El amor médico Acto I Tirso de Molina


[Sale DON GONZALO.-Dichos.]

DON GONZALO

Don Gaspar, dejad ahora
averiguaciones tiernas 1070
de vuestra dama, y poned
cobro en vos; que diligencias
enemigas están ya
en Sevilla, y tan molestas,
que mi casa han registrado 1075
requisitorias que os prendan.
El gobierno de La Habana
que me prometieron, truecan
por el de Pamplona, siendo
castellano de su fuerza. 1080
Mándanme partir al punto,
porque las armas francesas,
instantes en su conquista,
por Navarra dicen que entran.
Si dejando a Portugal 1085
queréis dar ilustres muestras
de la sangre que heredastes,
honraréis una bandera.
Determinaos esta noche,
y dad en la santa iglesia 1090
a la libertad sagrado
que oprimir tantos desean.
Cama os llevarán allá
y regalos de una mesa,
si no poderosa, amiga: 1095
retiraos, pues está cerca;
que yo voy a disponer
mi partida, porque pueda
salir de Sevilla al alba.
Hablaréos cuando anochezca. 1100
 
(Vase.)


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Escena IX
Pág. 036 de 128
El amor médico Acto I Tirso de Molina


DON GASPAR

Señora, desdichas mías
presurosas desordenan
principios que aseguraban
mi sosiego en vuestras nuevas.
Ya veis el riesgo que corro, 1105
y también estaréis cierta
(pues venís tan informada
de mis cosas) lo que aprietan
diligencias enemigas
de la parte que desea 1110
vengar una muerte honrosa
que satisfizo mi ofensa.
Pues no he podido hasta aquí
conoceros, y la priesa
que mis peligros me dan 1115
el breve tiempo me niegan
en que presumí obligaros
a este favor, por vos sepa
vuestra amiga, y mi señora,
que en la corte portuguesa, 1120
a su amor agradecido
y deudor de su firmeza,
podrá divertir con cartas
soledades de su ausencia.
Embarcaréme esta noche: 1125
si hay en que serviros pueda
allá, ejecutad mandando
los réditos desta deuda.
 
(Vase.)


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Escena IX
Pág. 037 de 128
El amor médico Acto I Tirso de Molina


TELLO

Yo soy maza desta mona:
ya ves que tras sí me lleva. 1130
No pongas porte en las cartas,
si quieres que no se pierdan,
y pide cuanto mandares,
porque, en fin, cuando no venga,
cumples con tu obligación 1135
que te atisbo pedigüeña.
Y adiós, hasta la otra vida.
 
(Vase.)

DOÑA JERÓNIMA

¿Qué tropel de olas, Quiteria,
quieren hoy desbaratar
mi amor? ¿qué desdicha es ésta? 1140


QUITERIA

¿Qué sé yo? Vamos a casa,
porque no nos eche en ella
menos tu hermano; y arroja
en Guadalquivir tus penas.


DOÑA JERÓNIMA

¡A Lisboa se me parte, 1145
donde amor en sus bellezas,
extranjero con las damas,
perpetúe su asistencia!
¿Qué intentáis, locuras mías?


QUITERIA

De los libros te aprovecha 1150
en que estudias.


DOÑA JERÓNIMA

¡Plegue a Dios
que por ellos no me pierda!

(Vanse.)


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Escena I
Pág. 038 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


[Sala en casa de DON ÍÑIGO, en Coimbra.]
[(Salen DON RODRIGO, de camino; DON GASPAR, DELGADO.)]

DON GASPAR

Dadme otra vez los brazos.


DON RODRIGO

Acortó, don Gaspar, la ausencia plazos.
Pues aquí veros puedo,
no echo menos amigos de Toledo.
Juzgábaos yo embarcado. 5


DON GASPAR

Mejor que imaginaba he negociado.
El cargo de un navío
me daba el rey; mas como vi a mi tío
que a Portugal venía,
del rey Fernando embajador, el día 10
que supe que llegaba,
la embarcación dejé.


DON RODRIGO

Mal os estaba.
Surquen hijos segundos
golfos de sales, midan sus profundos,
y gocen herederos 15
mayorazgos en paz, pues son primeros.
En fin, ¿os tiene en casa
don Íñigo de Cárdenas?


DON GASPAR

Y pasa
su favor adelante
de deudo y huésped: permisión de amante 20
tengo también en ella.
Dueño me intenta hacer de su hija bella,
y es doña Estefanía
competencia del sol que luz le envía.
Dice que pues heredo 25
a su hermano y mi padre, y en Toledo
mi mayorazgo tiene
su antigüedad y casa, no conviene,
pudiendo eslabonarla
con nuevo parentesco, desmembrarla; 30
que mientras se mitiga
el rey contra mí airado, a que se obliga,
a cargo suyo toma
nuestra dispensación, que ya está en Roma;
ved si es razón que pierda 35
la buena suerte de elección tan cuerda.


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Escena I
Pág. 039 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DON RODRIGO

Quedárades culpado,
si no de ingrato, de desalumbrado,
principalmente agora
que desposada vuestra dama, adora 40
a don Jaime Centellas.


DON GASPAR

Las de mis celos aumentara en ellas,
si no las apagara
la prenda hermosa que mi amor repara.
Ya el suyo en mí es olvido; 45
logre doña Micaela el que ha tenido
de mí, creyendo engaños,
y gócense los dos felices años;
que yo desde Sevilla,
informado de nuevas de Castilla, 50
aunque no verdaderas,
conservaba en el alma, ya quimeras,
si hasta agora esperanzas:
agradecido estoy a sus mudanzas.

(Aparte.)
 
(¿Quién la dama sería 55
que me habló en el Alcázar aquel día?
No hay que hacer caso desto;
pues mis dichas los cielos han dispuesto
por tan nuevos caminos,
trocaré por aciertos desatinos.) 60
Pues, señor don Rodrigo,
¿a qué venís acá?


DON RODRIGO

La corte sigo
del rey Manuel, fiado
en que como Castilla le ha jurado
por príncipe heredero, 65
y la casa que pone, a lo que infiero,
será a lo castellano,
respeto de favores, tenga mano
con su Alteza, y en ella
algún título honroso.


DON GASPAR

Buena estrella 70
os dé vuestra ventura;
que en los palacios todo es coyuntura.


DON RODRIGO

El creer que la hallara
en Lisboa, y en ella negociara,
fué causa de un rodeo 75
bien cansado; mas ya que aquí le veo
sin muestras de mudanza,
asentará mis cosas la esperanza.


DON GASPAR

Pica la peste tanto
en Lisboa, que a todos pone espanto; 80
y en riesgo tan terrible,
es ciudad saludable y apacible
Coimbra, celebrada
por la fama presente y la pasada;
benévolo su clima, 85
fértil su territorio, en cuya estima
cristales del Mondego
compiten con el Tajo, y el sosiego
convidando a las Musas
(que donde hay multitud viven confusas), 90
aquí hallan puerta franca,
sin envidiar Coimbra a Salamanca;
que es este lugar solo
habitación de Amor, Marte y Apolo.


DON RODRIGO

Ilustre le hizo al mundo 95
la asistencia del rey Don Juan segundo,
que lo más de su vida
en él tuvo su corte entretenida.


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Escena II
Pág. 040 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


[Sale TELLO.-Dichos.]

TELLO

¿Oyes, señor? Te llama
la embajatriz doncella nuestra dama, 100
y su padre con ella,
que desea aliviarla de doncella.


DON GASPAR

¿Queréisla ver, Rodrigo?


DON RODRIGO

Y a don Íñigo hablar, que es muy mi amigo,
y podrá, a vuestra instancia, 105
su favor con el rey ser de importancia.


DON GASPAR

Ése, yo os lo prometo.
Venid, y admiraréis en un sujeto
discreción y hermosura,
llaneza, gravedad, valor, cordura, 110
donaire y cortesía:
veréis, en fin, a doña Estefanía.
 
(Vanse los dos caballeros.)


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Escena III
Pág. 041 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


TELLO, DELGADO.

DELGADO

¡Tello!


TELLO

¡Oh Delgado! y no hilo.
¿Acá también?


DELGADO

¿Qué hay de nuevo?


TELLO

En Portugal todo es sebo 115
hasta quedarse en pabilo,
todo bota, todo lua,
todo fidalgo valente,
paon mimoso, faba quente,
sardinha e manteiga crua. 120
    No hay poderlos entender:
la olla llaman panela,
y a la ventana janela.
Para darme de comer,
    dai-ca, me dijo una vieja, 125
tigelas; yo, que entendí
tijeras, unas le di;
y ella los guisados deja,
    diciendo que de Castilla
un hombre la iba a matar, 130
hasta que vine a sacar
que tigela es escudilla.
    Un viernes la pregunté:
«¿Qué tengo de cenar yo?-
Cagados, me respondió.- 135
Cómalos vuesamercé,
    la dije, y pullas a un lado,
que tiene muchas arrugas»;
y supe que eran tortugas
los cagados.


DELGADO

¡Buen guisado!


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Escena III
Pág. 042 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


TELLO

La embajatriz mi señora,
que es digna de todo amor.
y me hace mucho favor,
por no decir me enamora,
da en hablar a lo seboso; 145
porque en nuestra tierra es fama
que en esta lengua una dama
tiene aire garabatoso;
    y entre cosas peregrinas
que suele mandarme hacer, 150
tracei-me, me dijo ayer,
do jardim umas boninas;
    olhai, e un ramo de cravos.
«¿Para qué diablos querrá,
dije, si loca no está, 155
olla, boñigas y clavos?
    El tiempo anda enfermo, y éste
altera nuestra salud;
deben de tener virtud,
sin duda, contra la peste.» 160
    Compré una olla vidriada,
al campo salí, llenéla
de clavos, emboñiguéla,
y llevándola tapada
    con la capa, la hallé hablando 165
con su padre y mi señor
(no era muy fino el olor
con que me iba perfumando.)
    Llegué y díjela al oído:
«Aquí aquel recado está»; 170
y respondióme: «Dai-ca.»
«¿Estás fuera de sentido,
    señora, que a esto me obligas?
-repliqué- ¡Gentil humor!
¡Sacarle a un embajador 175
un puchero de boñigas!»
    Mandó que lo descubriese,
y vino a causar su prisa
a unos asco y a otros risa,
y a que mi amo se corriese, 180
    y tuviésemos mohinas.
¡Averigüe Garibay
que es aquí «mirad» olhai,
que las flores son boninas
   y cravos claveles son! 185
En fin, yo, que su humor sigo,
porque se huelgue conmigo,
paso plaza de bufón.


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Escena IV
Pág. 043 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


[Salen DOÑA ESTEFANÍA, DON ÍÑIGO,
DON GASPAR y DON RODRIGO.-Dichos.]
 

DON ÍÑIGO

(A DON RODRIGO.)
 
Huélgome infinito yo
de veros por esta tierra; 190
que el que en la suya se encierra
y nunca se divirtió
    en las demás, no merece
de discreto estimación.
Historias los reinos son, 195
y el que verlos apetece,
   estudiando en la experiencia
que a tantos renombre ha dado,
vuelve a casa consumado,
y es para todo. No hay ciencia 200
    en libros como en los ojos,
porque en la práctica estriba
la más especulativa:
la ociosidad causa enojos;
    mozo sois, y en Portugal, 205
que es una común escala
de cuanto el orbe señala,
yo sé que no os halléis mal.


DON RODRIGO

Ni ya menos echaré
a Castilla ni a Toledo, 210
si con Vuexcelencia quedo
acreditado.


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Escena IV
Pág. 044 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DON ÍÑIGO

Hablaré
    hoy al Rey, que se dispone,
según la voz común pasa,
a poner segunda casa 215
castellana; y si la pone,
    sabiendo vuestro valor,
no tiene dificultad
que os honre su Majestad.


DON RODRIGO

Siendo vos mi protector, 220
    señor, ya la dicha mía
asegura mi cuidado.
 
(A DOÑA ESTEFANÍA.)
 
Añadirá otro criado
en casa Vueseñoría,
    y seré yo venturoso 225
en acertarla a servir.


DOÑA ESTEFANÍA

Yo os quisiera ver lucir,
señor, algún cargo honroso,
    con que en Portugal quedaran
satisfechos de Castilla. 230


DON ÍÑIGO

Al que en Portugal se humilla,
por forastero le amparan
    fidalgos y caballeros;
porque siempre llevó mal
presunciones Portugal 235
de arrogantes forasteros;
    mas vos, señor Don Rodrigo,
que sois tan enerdo y cortés,
en cualquiera portugués
tendréis hermano y amigo, 240
    y en mí un nuevo servidor.


DON RODRIGO

Por mi señor os elijo;
que, en fin, en todo sois hijo
de quien siendo embajador
    de nuestros reyes aquí, 245
tiene la opinión en pie
castellana.


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Escena IV
Pág. 045 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DON ÍÑIGO

Hoy hablaré
al Rey, que audiencia pedí.
    Paréceme, Estefanía,
que estás triste.


DOÑA ESTEFANÍA

Causarálo, 250
señor, el tiempo, que es malo,
y engendra melancolía.
    Dicen que la peste asombra
todo este reino.


DON ÍÑIGO

Si das
en eso, no vivirás 255
segura; que a quien la nombra,
    maltrata su contagión,
y en todo temor mortal
no hace tanto daño el mal
como su imaginación. 260
    Coimbra tiene frescuras,
su río alegres riberas;
cuando divertirte quieras,
si frecuentarlas procuras,
    podrás divertir cuidados 265
que aumenta la ociosidad.


DOÑA ESTEFANÍA

Antes con su soledad
suelen dar pena, doblados.
    Yo procuraré, señor,
ocupar mis pensamientos 270
donde no puedan violentos
acrecentar su rigor;
    cuando no por otra cosa,
por no darte pena a ti.


DON GASPAR

El alma, prima, que os dí, 275
viéndoos triste, está quejosa,
    porque como por vos vive,
juzga, y no sin propiedad,
que no tiene voluntad
quien triste al huésped recibe. 280
    Siquiera por forastera
tratarla bien será justo.


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Escena IV
Pág. 046 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DOÑA ESTEFANÍA

Quien vive donde no hay gusto,
¿qué es, Don Gaspar, lo que espera?
    La tristeza me entretiene: 285
no sé yo que haya posada,
que al huésped esté obligada
a darle lo que no tiene.
    Mudarla será mejor,
si no se halla bien en ella. 290


DON GASPAR

No fuérades vos tan bella,
a mostrar menos rigor.
    No lo dije yo por tanto,
ni ya podré hacer mudanza:
el amor, que es semejanza, 295
llorará, con vuestro llanto,
    y alegrándoos, estará
alegre; que el mar y amor
no tienen otro color
que el que su objeto les da. 300


DOÑA ESTEFANÍA

Hoy me habéis de perdonar,
si dejo de responderos.


DON GASPAR

Serviros y no ofenderos,
pretendo yo.
Don Gaspar,
    dejémosla; que es costumbre, 305
que de su madre heredó,
la tristeza: dila yo
muchas veces pesadumbre,
    aunque tanto me quería,
si a consolarla llegaba, 310
cuando desta suerte estaba.


DON RODRIGO

(Aparte.)
 
¡Qué hermosa es la Estefanía!


DON ÍÑIGO

Haz que te pongan el coche,
sal a pasearte al río.


DON GASPAR

(Aparte.)
 
¡Qué presto, recelo mío, 315
os muestra mi sol su noche!
    ¡Apenas salió el aurora
del favor, cuando ya veo
nublados en mi deseo!


DON ÍÑIGO

Venid, que debe ser hora 320
    de ir a palacio, y querría,
Don Rodrigo, hablar por vos
hoy al Rey.


DON RODRIGO

(Aparte.)
 
¡Válgame Diosl
¡Qué bella es la Estefanía!

(Vanse todos menos la dama.)


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Escena V
Pág. 047 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DOÑA ESTEFANÍA.

DOÑA ESTEFANÍA

Imaginación tirana, 325
pues con vos sola me dejan,
decidme: ¿qué os aconsejan
penas que os hacen liviana?
¿De cuándo acá sois tan vana,
que dais audiencia a locuras? 330
¿Cómo acertaréis a escuras
donde yerran claridades?
¿Por qué amáis desigualdades,
ni posibles ni seguras?
    ¿Este fin será razón 335
que tengan mis altiveces?
Libertad, que tantas veces
triunfó vuestra presunción,
ya que imitáis a Faetón
cayendo, no os despeñéis 340
sin que en todo le imitéis;
pues, aunque de seso falto,
Faetón se perdió por alto,
y vos por baja os perdéis.
    ¿A un médico amáis? Callad; 345
que el publicarlo es locura.
¿Para qué se llama cura,
si es la misma enfermedad?
Destruye la voluntad,
¡y a curar cuerpos se allana! 350
¿Qué medicina inhumana,
qué médico, amor, es éste,
que cura pestes, y es peste
que enferma al mismo que sana?
    ¡Nunca en casa le admitiera 355
mi padre! ¡Nunca llevara
salarios con que matara
a la visita primera!
¡Nunca yo el pulso le diera!
Pues, para mi perdición, 360
en fe de ser contagión
de tanta efímera loca,
apenas la arteria toca,
cuando abrasa el corazón.


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Escena VI
Pág. 048 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


[Salen DON ÍÑIGO, DON GASPAR,
DON RODRIGO, DON MARTÍN y TELLO.
-DOÑA ESTEFANÍA.]


DON ÍÑIGO

Está indispuesto su Alteza, 365
y no despacha este día:
quiero mucho a Estefanía,
Don Gaspar, y su tristeza
    obliga a volverme a casa.


DON GASPAR

¿A quién no dará cuidado 370
el ver el sol eclipsado,
señor, que entre nieve abrasa?


DON RODRIGO

Todos participaremos
de su mal si no mejora.


DON GASPAR

Y más quien cual yo la adora. 375


TELLO

¡Gentil hespital tendremos!


DON ÍÑIGO

Hija, mientras sola estés,
tu tristeza aumentarás.
¿Por qué al campo no saldrás,
si en él la eficacia ves 380
    con que divierten sus flores,
y alegran sus aires puros?


DOÑA ESTEFANÍA

No son remedios seguros
los que acrecientan rigores.
    El campo al triste entristece, 385
como la música.


DON ÍÑIGO

¿En qué
fundas la tuya?


DOÑA ESTEFANÍA

No sé;
nada mi gusto apetece.


DON ÍÑIGO

Quebrada estás de color.


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Escena VI
Pág. 049 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


TELLO

(Aparte.)
 
Pues poco valen o nada 390
vasija y virgen quebrada.


DOÑA ESTEFANÍA

Mala me siento, señor;
    por sólo no darte pena,
disimulo mis pasiones:
si duermo, imaginaciones 395
me despiertan; estoy llena
    de disgustos, como mal,
aprietos del corazón
me angustian...


TELLO

¿Palpitación?
Ramo es de gota-coral. 400


DON ÍÑIGO

Tello, tú alegrar solías
sus tristezas con frialdades:
di algunas.


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Escena VI
Pág. 050 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


TELLO

Las navidades
entretienen y son frías:
    pónganla encima del bazo 405
diez o doce, y sanará;
aunque navidades ya
son en viejas embarazo,
    porque aborrecen verdades
y oyen de terrible gana 410
que digan: «Doña Fulana
tiene muchas navidades.»
    El mas eficaz remedio
de toda doneella ha sido
cuatro arrobas de marido, 415
sin suegra que se entre en medio.
   Récipe que de esto coma;
que son muchas dilaciones
esperar dispensaciones
por el prototo de Roma. 420


DOÑA ESTEFANÍA

Échenme de aquí este necio.


TELLO

¿Escocióla?


DOÑA ESTEFANÍA

Idos de aquí,
o iréme.


TELLO

En el punto dí.
No tiene mi ciencia precio;
   mas si no sanan fatigas 425
las recetas que la doy,
tengan, que a buscarla voy
olla, clavos y boñigas.
 
(Vase.)


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Escena VII
Pág. 051 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


[Sale un PAJE.
-DOÑA ESTEFANÍA, DON ÍÑIGO, DON GASPAR,
DON RODRIGO, DON MARTÍN.]
 

PAJE

El médico está, señor,
a la puerta.


DOÑA ESTEFANÍA

Entre, y advierta 430
que al dotor nunca la puerta
se le cierra.


DON ÍÑIGO

Entre el dotor.

(Vase el PAJE.)


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Escena VIII
Pág. 052 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


[Sale DOÑA JERÓNIMA, de médico,
con cuello abierto pequeño sotanilla larga,
capa de gorgorán con capilla, y guantes.

-DOÑA ESTEFANÍA, DON ÍÑIGO, DON GASPAR,
DON RODRIGO, DON MARTÍN.]
  

DOÑA JERÓNIMA

 Dios sea en aquesta casa.


DON ÍÑIGO

Vengáis, dotor, en buen hora.
No está buena Estefanía. 435


DOÑA JERÓNIMA

¿Qué mucho, si es tan hermosa?


DON GASPAR

Pues ¿repugna la salud
a la hermosura?


DOÑA JERÓNIMA

¿Eso ignora
vuesamerced? Claro está
que cuando se proporcionan 440
de las cuatro calidades
los cuatro humores, dan forma
a la belleza apacible,
buen talle y gentil persona.
Esto es lo que llama ad pondus 445
nuestro Galeno, y dél consta
la igualdad y simetría
saludable y deleitosa.
De aquí nace la belleza,
y esta tal consiste toda 450
en la sangre delicada,
y tiene su esfera propia
en el hígado, y de allí,
blanca entrando, sale roja
a nutrir todos los miembros 455
con los cuales se conforma,
siendo carne con la carne,
hueso con el hueso, y toma
de la sustancia que nutre,
color, calidad y forma, 460
porque cada miembro busca
su semejanza amorosa:
de modo que cuanto más
fuere elegante una cosa,
tanto más tendrá la sangre 465
delicada, y si se nota,
por esta causa estará
más expuesta y peligrosa
a cualquiera alteración
que la destemple y corrompa. 470
Por esto niños y damas
tan fácilmente se aojan,
porque la fascinación
halla resistencia poca
en la sangre que penetra, 475
y ansí al punto que la toca,
le pega su calidad,
lo que no hiciera en la tosca.
¿Ve, señor, vuesamerced
cómo toda dama hermosa 480
está sujeta a accidentes
que llama el griego symptomas?


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Escena VIII
Pág. 053 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DON GASPAR

Ello está muy bien probado.


DOÑA JERÓNIMA

Esta calidad morbosa,
que de malas influencias 485
aires y gente inficiona,
produce melancolías,
y aunque no enferme, congoja
cualquiera disposición,
si bien unas más que otras; 490
porque aumenta el atra-bilis
térrea, fría, y que provoca
a retiros intratables.
Si vueseñoría, señora,
no procura divertirse, 495
y imagina, estando sola,
tristezas, enfermará;
que imaginatio es axioma
general, que facit casum;
y ansí será bien que ponga, 500
con medios preservativos,
atajos a esta ponzoña.


DOÑA ESTEFANÍA

No gastéis, señor dotor,
de aforismos tanta copia;
que es almacén ordinario 505
de todo médico broma.
Ved si tengo calentura.

(Da el pulso.)


DOÑA JERÓNIMA

No es confirmada hasta agora;
pero dispónese a serlo.
Pesado pulso.


DOÑA ESTEFANÍA

(Aparte.)
 
Amorosa 510
sangre, decilde mi mal:
sirva la arteria de boca,
pues viene del corazón.


DOÑA JERÓNIMA

Vena obtusa. Dadme esotra.


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Escena VIII
Pág. 054 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


(Da el otro pulso DOÑA ESTEFANÍA.)

DON GASPAR

(Aparte.)

¿Que tenga un dotor licencia 515
tan amplia, que lo que goza
el tacto, a mí se me niegue?
¡Oh, facultad venturosa!


DON RODRIGO

(Aparte.)
 
Por Dios, que debe de ser
su enfermedad contagiosa, 520
porque se me va pegando.
¿Qué es esto, inclinación loca?


DOÑA JERÓNIMA

¿Duéleos algo?


DOÑA ESTEFANÍA

El corazón.


DOÑA JERÓNIMA

¿Agora?


DOÑA ESTEFANÍA

No, estando sola...

(Aparte.)
 
(Iba a decirle: «sin veros».) 525


DOÑA JERÓNIMA

¿Y qué sentís más?


DOÑA ESTEFANÍA

Me ahoga...
 
(Aparte.)
 
(Mi secreto iba a decirle.)
no sé yo qué, que me estorba


DOÑA JERÓNIMA

¿El escupir?


DOÑA ESTEFANÍA

No, el hablar.


DOÑA JERÓNIMA

Mucílago es pituitosa.


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Escena VIII
Pág. 055 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DOÑA ESTEFANÍA

Abrásanseme las palmas
de las manos: cuanto tocan,
encienden; tentad, tentad.
 
(Dale las dos manos.)


DOÑA JERÓNIMA

¡Brava intemperies!


DOÑA ESTEFANÍA

Soy Troya.


DOÑA JERÓNIMA

Tenéis toda la región 535
del hígado por la cólera
lesa, que con la pituita
quemándola se incorpora.
Ahora bien, señora mía,
vuesiría se disponga 540
a preservar accidentes
que la experiencia diagnóstica
nos indica: lo primero,
con dieta flemagoga
y algo colagoga, enfrene 545
cualidades licenciosas.


DOÑA ESTEFANÍA

Dotor, habladme en romance.


DOÑA JERÓNIMA

Digo que vusía coma
manjar entre húmedo y seco:
pan con anís, y éste en roscas; 550
carnes no del todo asadas,
verbigracia: pavos, pollas,
perdices, lechones, liebres,
ternera; mas no palomas.
Si apeteciese cocido, 555
mandará echar en las ollas
culantro verde, mastuerzo,
verdolagas, o buglosa,
borrajas y yerbabuena,
que mezcladas unas y otras, 560
templarán lo seco y frío;
mas no han de llevar cebolla.
Los peces secos y asados,
de corrientes pedregosas,
no de estanques ni lagunas, 565
y las salsas olorosas,
sin pimienta ni canela.
Cene a la noche escarolas
cocidas, peras asadas,
huevos frescos y dos gotas 570
de clarete bien linfato.
Guardarse de estar ociosa,
hacer mediano ejercicio,
y echar aparte congojas:
con esto, y unos jarabes 575
que alteren, cuezan, dispongan
esos humores rebeldes,
y cinco píldoras solas,
espero en Dios de dejarla
sana en distancia tan corta, 580
que restituya alegrías,
y a sus mejillas sus rosas.


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Escena VIII
Pág. 056 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DOÑA ESTEFANÍA

Haced vos eso, dotor,
si mi salud os importa
-que si gustáis, bien podéis-, 585
y de cuanto soy señora
dispondréis a vuestro arbitrio.
 
(Aparte.)
 
¡Ay! ¡Si me entendiese!


DOÑA JERÓNIMA

Sobran
voluntad y medicinas;
pero falta que se pongan 590
en ejercicio.


DOÑA ESTEFANÍA

Por mí
recetad; que desde agora
estoy puesta en vuestras manos.


DON ÍÑIGO

¿Cómo te sientes?


DOÑA ESTEFANÍA

Mejoran
los enfermos de mi humor 595
sólo con ver de hora en hora
al médico junto a sí.


DON GASPAR

Aunque breve de persona,
sin autoridad de barba,
y la edad no muy dotora, 600
suple lo limpio y pulido
las letras, que serán pocas,
de quien en lugar de textos,
gasta el estipendio en ropa.


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Escena VIII
Pág. 057 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

No dan las ciencias los años, 605
ni es tanta la que le sobra,
señor, a vuesamerced
que por mí no le responda
el filósofo monarca
en sus problemas curiosas. 610
Pregunta: «Por qué el ingenio
es mayor en la edad moza?»
Y respóndele el poeta
Ausonio: «No porque goza
mil años de vida el fénix, 615
será razón que se oponga
a los cien ojos con que Argos
alcanza todas las cosas;
que éste en vela, siempre estudia,
y aquél vive muerte ociosa.» 620
Cedimus ingenium quantum
praecedimus aevo. Ausonia
sentencia, en fin; que Minerva
niña se pinta y hermosa.
Nerva y Celso, de quince años, 625
la jurisprudencia en Roma
honraron; de diez y nueve
Augusto triunfó vitorias;
de treinta y dos alcanzó
Galeno el lauro y corona 630
de Apolo. Felix ingenium
non gaudet aetate longa.
Díjolo Filón judío.
Ni de mi estatura corta
menor alabanza espero, 635
cuando el sabio las abona,
Platón. Toda corpulencia
hace al ingenio enfadosa:
de aquí el adagio, Amens longus;
de aquí el filósofo axioma: 640
Fortior est virtus unita
se ipsa dispersa; y oiga
la causa en que esto se funda,
porque o se enmiende o se corra.
La humedad dilata miembros, 645
cuya obediencia es más propia
para el calor natural,
que con su aumento la honra.
Por esto el muy corpulento
es muy húmedo, y no hay cosa 650
de las cuatro cualidades
que así destruya las obras
de la ánima racional
como la humedad, que borra
las imágenes y especies 655
del discurso y la memoria.
Esto no hay en los pequeños,
cuya sequedad corpórea
no permite que la carne
se dilate correosa, 660
y no pudiendo extenderse,
queda en su estrechez angosta
el ánima más unida;
porque es cualidad heroica
que sutiliza el ingenio 665
la sequedad, de tal forma,
que dijo Heráclito della
esta sentencia famosa:
Est animus sapientissimus
splendor siccus; de forma 670
que la falta de mi cuerpo
en el espíritu sobra.
La curiosidad del traje,
ni afectada ni pomposa,
sino limpia y aliñada, 675
en el médico ocasiona
autoridad y respeto,
y más cuando se acomoda
con ella cara apacible;
que praestantissima forma 680
digna est imperio; y así
entre seis o siete cosas
que el médico ha de tener,
con que Hipócrates le adorna
en sus Epidemias, pide 685
que el vestido corresponda
al buen rostro: quod est pulchrum,
anticum est; y es forzosa
circunstancia en la belleza
la curiosidad sin costa, 690
el despejo, buena gracia,
buen olor y buena prosa.


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Escena VIII
Pág. 058 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DOÑA ESTEFANÍA

Decidme esas condiciones
que al médico perficionan,
que me entretiene el oíros. 695


DOÑA JERÓNIMA

Agrado, lenguaje, forma,
vestido, limpieza, olor,
disminuyen las congojas
del enfermo, si las tiene
el médico, mi señora. 700
De grosero y desabrido
Galeno a Caliantes nota,
porque entraba desahuciando,
y así fué su medra poca.
Primero se han de curar 705
los afectos que apasionan
el alma, que los del cuerpo,
sol aquélla, estotro sombra.
Pues si entra a ver al paciente
un dotor, presencia tosca, 710
mal vestido, peor hablado,
¿cómo es posible que ponga
buen ánimo en sus enfermos?


DOÑA ESTEFANÍA

Es esa verdad tan propia,
que de haberos sólo oído, 715
aliviada, me siento otra.
Tornad a verme estos pulsos.
 
(Dáselos.)


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Escena VIII
Pág. 059 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

¡Jesús! ¡Su mundanza asombra!


DOÑA ESTEFANÍA

¿Qué os parece?


DOÑA JERÓNIMA

Que estáis buena.


DOÑA ESTEFANÍA

¿La color?


DOÑA JERÓNIMA

Jazmín y rosa. 720


DOÑA ESTEFANÍA

¿Las palmas?


DOÑA JERÓNIMA

Refrigeradas


DOÑA ESTEFANÍA

¿El aliento?


DOÑA JERÓNIMA

Azar en pomas.


DOÑA ESTEFANÍA

¿La disposición?


DOÑA JERÓNIMA

Divina.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Y la igualdad?


DOÑA JERÓNIMA

Milagrosa.


DOÑA ESTEFANÍA

Tomad estos dos diamantes.


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Escena VIII
Pág. 060 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DON GASPAR

(Aparte.)

Por Dios, que soy si se nombra
medicina, y no amor esto,
en uno y en otro idiota.


DOÑA JERÓNIMA

Volveré a la noche a veros.


DOÑA ESTEFANÍA

Pues, ¿adónde vais agora? 730


DOÑA JERÓNIMA

A recebir una hermana,
que por no estar en Lisboa.
donde muere tanta gente,
quiere ser habitadora
de Coimbra.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Hermana vuestra? 735


DOÑA JERÓNIMA

Mía, y vuestra servidora.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Y ha de llegar hoy?


DOÑA JERÓNIMA

Sospecho
que estará ya en casa.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Moza?


DOÑA JERÓNIMA

Y de cara razonable.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Doncella?


DOÑA JERÓNIMA

Y escrupulosa. 740


DOÑA ESTEFANÍA

Pues, yo, ¿no tengo de verla?


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Escena VIII
Pág. 061 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

Si esa merced se le otorga,
en descansando unos días,
vendrá a serviros.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Se nombra?


DOÑA JERÓNIMA

Doña Marta de Barcelos. 745


DOÑA ESTEFANÍA

Y vos el dotor Barbosa.


DOÑA JERÓNIMA

Como el Moreno Juan Blanco,
ellas saldrán por la posta.
 
(A DON ÍÑIGO.)
 
Vueselencia ha de ampararme
en una ocasión forzosa, 750
donde me va por lo menos
opinión, interés y honra.


DON ÍÑIGO

Y ¿es la ocasión?


DOÑA JERÓNIMA

Heme opuesto,
por los que se me apasionan,
a la cátedra de vísperas 755
de medicina.


DON ÍÑIGO

¡Animosa
resolución!


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Escena IX
Pág. 062 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

Siguemé
la juventud que me abona,
y algunos graves del claustro,
que son los que solos votan. 760
De oposición leo mañana:
apadríneme aquella hora
vueselencia y sus amigos;
será cierta mi vitoria.


DOÑA ESTEFANÍA

Pues, ¿qué hará mi padre en eso? 765


DON ÍÑIGO

Iré yo, mi casa toda
y cuantos títulos tiene
esta corte; y si os importa
hablar votos...


DOÑA JERÓNIMA

Eso no;
mi justicia, señor, sola 770
es de quien he de valerme;
que los sabios no sobornan.
Guarde Dios a vueselencia
en vida de mi señora,
y del señor Don Martín. 775
  (Aparte a DON ÍÑIGO.)
Una palabra aquí a solas.
Vueselencia no la trate
en este tiempo de bodas;
que aunque a Don Gaspar se inclina,
cualquiera acción imperiosa, 780
en tiempo que es tan enfermo
y en complexión melancólica,
cansa la imaginativa,
y es fuerza que descomponga
la sangre y dañe al cerebro. 785
Alma quieta y vida ociosa
piden tiempos apestados.


DON ÍÑIGO

Pondráse todo por obra.
Volved a la noche a verla.


DOÑA JERÓNIMA

Lo que he dicho cene y coma, 790
y adiós.
 
(Vase.)

DOÑA ESTEFANÍA

Traed vuestra hermana
a verme, dotor Barbosa.
 
(Vanse DOÑA ESTEFANÍA y DON MARTÍN.)


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Escena IX
Pág. 063 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DON GASPAR, DON ÍÑIGO, DON RODRIGO.

DON ÍÑIGO

Es notable habilidad.


DON RODRIGO

¡Lucidos años por cierto
en tal juventud!


DON ÍÑIGO

Su acierto 795
es tanto en esta ciudad,
    que a él solo se le atribuye
la común salud que goza.


DON GASPAR

Con todo eso, edad tan moza
en medicina no arguye 800
    seguridad al temor,
si es adagio verdadero
que ha de ser mozo el barbero
y con canas el dotor.


DON ÍÑIGO

Dícenlo por experiencia 805
que adquieren maduros años;
pero excusan desos daños
el estudio y la asistencia;
    todo el ingenio lo pasa.
Él tiene grande opinión 810
aquí, y yo satisfacción
de que visite mi casa.
    Ved en doña Estefanía
comprobada esta verdad.


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Escena IX
Pág. 064 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DON RODRIGO

Mucho hace la voluntad 815
del enfermo, cuando fía
    del médico su salud,
si tiene fe en él.


DON GASPAR

Pues yo
no le diera el pulso.


DON ÍÑIGO

¿No?
¿Por qué?


DON GASPAR

Es mucha juventud 820
    para el estudio y desvelos
que pide su ciencia.


DON ÍÑIGO

Mal
le queréis.


DON GASPAR

(Aparte.)
 
Será señal
de que me abrasa de celos.


DON ÍÑIGO

¿Qué os ha hecho?


DON GASPAR

¿Qué? Pues, ¿puede 825
hacerme a mí mal, señor,
una pizca de dotor?


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Escena IX
Pág. 065 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DON ÍÑIGO

¡Y cómo!


DON GASPAR

¿A mí?


DON ÍÑIGO

Cuando os vede
    la cosa que más amáis,
conoceréis que es cruel. 830


DON GASPAR

Si no me curo con él,
¿qué ha de vedarme?


DON ÍÑIGO

No estáis
en el caso, y es forzoso
el notificaros yo
lo que aparte me ordenó. 835
El tiempo anda peligroso,
    y todo ánimo ocupado
la salud llega a ofender;
ya sabéis que la mujer
no tiene mayor cuidado 840
    que el casamentero...


DON GASPAR

Sí.


DON ÍÑIGO

En llegando a tratar desto,
hasta el sueño le es molesto.
Dice, pues, que como os di
    palabra de yerno, en ella, 845
puesto que os tiene afición,
aquesta imaginación
con su sosiego atropella;
    y que la sangre que cría
-como es sutil y ligera 850
y el tiempo enfermo- se altera
y para en melancolía:
    que mientras la peste pasa,
desta pena la excusemos,
en divertirla tratemos, 855
y que vos la habléis con tasa;
    que ociosa y entretenida
podrá conservar mejor
para otro tiempo su amor.
Ya veis, si estimáis su vida, 860
    que esta receta es forzosa:
así lo podéis hacer,
porque yo he de obedecer
en todo al dotor Barbosa.
 
(Vase.)


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Escena X
Pág. 066 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DON GASPAR, DON RODRIGO.

DON RODRIGO

(Aparte.)

    Y yo por esa receta 865
mil gracias a darle voy;
con celos amando estoy,
pasión, si loca, discreta.
    Pues hablarla le limita,
yo le debo este favor; 870
visitemos al dotor,
celos, que a mi bien visita.
 
(A DON GASPAR.)
 
Todo lo que se dilata
en amor de prometido,
trae, don Gaspar, añadido 875
de gusto: curarse trata
    triste vuestra prenda hermosa;
si su dueño habéis de ser,
paciencia, y obedecer
en todo al dotor Barbosa. 880
 
(Vase.)


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Escena XI
Pág. 067 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DON GASPAR.
 

DON GASPAR

Para confirmar temores
desta sospecha homicida,
basta y sobra el ver que impida
el médico mis amores.
Mi dama es toda rigores, 885
puesto que afable y piadosa,
premiaba mi fe amorosa.
¿Qué mucho? Es al fin mujer.
Celos, ya empieza a temer
mi amor al dotor Barbosa. 890
    Cuando no le ve, está triste,
y, en viéndole, toda es gozo;
él es despejado y mozo;
cúrala, a su pulso asiste;
poco la sangre resiste, 895
si la ocasión la provoca;
si llega y arterias toca,
comunicarále penas;
¿quién vió que amor por las venas
hablase, y no por la boca? 900
    Que la vaya a ver me quita,
porque de mí se divierta,
patente para él la puerta
que para mí se limita.
¡Él una y otra visita, 905
y a mí tanta privación!
Médica jurisdicción,
malicioso estoy: ¿qué quieres
de ocasiones y mujeres,
ella mujer, tú ocasión? 910
    ¡Oh médicos, que inhumanos
con los cuerpos sois, dejad
las almas con libertad,
que ya perseguís tiranos!
Dos veces le dió las manos, 915
y a tocarlas le importuna;
envidie amor su fortuna,
y llorad, desdicha, vos.
¡Él manos de dos en dos!
¡Yo con celos, y ni aun una! 920
    Forzaránme mis desvelos
a hablarle, y no dispensando
retiros que estoy dudando,
vengaránse mis recelos.
No hay médicos para celos, 925
que es incurable y furiosa
la pena que los acosa;
parta visitas conmigo,
o llámeme su enemigo
desde hoy el dotor Barbosa. 930
 
(Vase.)


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Escena XII
Pág. 068 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


[Una calle de Coimbra.]
 
(DOÑA JERÓNIMA, de mujer,
y QUITERIA, ambas con mantos.)


DOÑA JERÓNIMA

Quiteria mía, esto pasa;
sólo descanso contigo:
nuevamente mi enemigo
por dama nueva se abrasa.
   Nuevamente está por mí 935
loca doña Estefanía;
y, nueva la pena mía,
es viejo mi frenesí.
    Todo se imposibilita:
don Gaspar, ciego, apetece 940
voluntad que le aborrece;
su dama en esto le imita,
    pues amándome ya ves
cuán incurable es su mal;
amo yo con pena igual, 945
y engañámonos los tres.
    ¿Cómo hallaré la salida
de tan encantada Creta?


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Escena XII
Pág. 069 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


QUITERIA

Si no la da algún poeta,
no la esperes en tu vida. 950
    ¡Buen fin a nuestro viaje
ha dado tu ciego amor,
buena disculpa a tu honor,
buen fin a nuestro viaje!
    Don Gonzalo está en Pamplona 955
peleando, y cuanto gana,
echando a perder su hermana;
yo no sé de qué blasona
    la ciencia en que te señalas,
si a tal locura te obliga; 960
pero diré que a la hormiga
por su mal te nacen alas.
    Tú en Coimbra en opinión
de otro Galeno, no hay hombre
que en viéndote no te nombre 965
«el Hipócrates capón».
    Visitas a bulto, y ganas
dineros restituibles;
haces curas imposibles;
matas veinte, cuatro sanas. 970
    Ya sabes andar a mula;
ya tiras, que es lo mejor,
gajes de un embajador;
ya en paredes te rotula;
aunque en esto decir puedes 975
que a la vergüenza te saca
tu fama, y de puro flaca,
la pegan a las paredes.
    Das en querer catedrar
de vísperas o maitines, 980
con que médicos ruines
no te acaban de envidiar,
    sin que haya en ellos quien hable
en favor de tus recetas;
que en médicos y en poetas 985
la envidia es sarna incurable.
    Y para aliñarlo agora,
finjes que una hermana tienes,
y que a recibirla vienes;
quiere verla tu señora, 990
    y aunque a todos satisfaces,
nunca acabas de mirar
que en alguno te has de errar,
si tantos papeles haces.


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Escena XII
Pág. 070 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

¿Ves todo eso? Pues de todo 995
habemos de salir bien.


QUITERIA

Ruego al cielo que no den
con nosotras en el lodo.
    ¿Dónde vamos de mujeres?


DOÑA JERÓNIMA

A ver a la Estefanía, 1000
causa di la pena mía.


QUITERIA

Pues, ¿qué es lo que enredar quieres


DOÑA JERÓNIMA

Ello dirá.


QUITERIA

Don Gaspar
es aquél, y su criado.


DOÑA JERÓNIMA

Tápate.


QUITERIA

Ya me he tapado. 1005
 
(Tápanse.)


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Escena XIII
Pág. 071 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


Salen DON GASPAR, TELLO.
-DOÑA JERÓNIMA. QUITERIA.

TELLO

(Hablando aparte con su amo al salir.)
 
Sospecho que ha de posar
    allí, de donde salieron
las sebosas embozadas.


DON GASPAR

¿También hay acá tapadas?


TELLO

De Castilla lo aprendieron. 1010


QUITERIA

Nuevas tramoyas comienzan.


TELLO

Ya aguardan; hablarlas puedes.


DON GASPAR

Dios guarde a vuesas mercedes.


DOÑA JERÓNIMA

Fidalgo, os anjos vos bençam.


TELLO

¡Los ajos han de vencer! 1015
Pues aquí, ¿somos villanos?


DON GASPAR

Calla.


TELLO

Somos castellanos,
y allá no se usa comer
    sino entre rústicos bajos,
ese cavador manjar. 1020


DON GASPAR

En fin, ¿no quieres callar?


TELLO

¿Por qué han de vencer los ajos?


DON GASPAR

Los ángeles, majadero,
nos bendigan, dice.


TELLO

Ansí...
¿Los ángeles? Eso sí.


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Escena XIII
Pág. 072 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


(Saca una mano sin guante DOÑA JERÓNIMA.)

DON GASPAR

¡Ay! ¡qué mano!


TELLO

(Aparte a su amo.)
 
De mortero.
    Ensébanlas las hermosas
que en nuestra Castilla están;
considera tú qué harán, 1030
siendo aquí todas sebosas.


DOÑA JERÓNIMA

Deixai-nos passar diante;
que temos presa.


DON GASPAR

Esperad,
y primero me avisad
si es la cara semejante 1035
    a esa mano; que ha mil días
que no la he visto tan bella.


DOÑA JERÓNIMA

Ainda melhor.


DON GASPAR

¿Mejor que ella?


DOÑA JERÓNIMA

Naon me enjeitam zombarias.
    Ficai, fidalgo, com Deos; 1040
que naon falo castelhanos.


DON GASPAR

Ni yo busco sino manos
que ansí hechizan los deseos.
    Si es igual vuestra hermosura,
deme esa mano un favor. 1045


TELLO

Come manos mi señor,
que es amante de grosura.


DON GASPAR

Calla, necio.
 
(A DOÑA JERÓNIMA.)
 
Demos traza
de que yo dos dedos vea
de cara; que me recrea 1050
vuestro aire.


DOÑA JERÓNIMA

¡Tamanha graça!
    ¿Vindes doudo?


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Escena XIII
Pág. 073 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DON GASPAR

Loco vengo,
y de pérdida, por Dios.
¿Queréis despicarme vos?
Amor a una dama tengo 1055
con muchos inconvenientes.


DOÑA JERÓNIMA

Se fore desengraçada,
enfadadiza, escoimada,
vos lhe arreganhai os dentes,
    e agachar-se-vos ha logo, 1060
porque con mimos ninguem
de nosoutras quere bem.
Assentai com ella e jogo
    desde hoje assi, e naon cureis
de mais çà, nem de mais là. 1065


DON GASPAR

Quien tales consejos da,
diestra está en amar. ¿Queréis
    autorizar con la cara
tan sazonado consejo?


DOÑA JERÓNIMA

¡Oh! ¡que enfadonho e sobejo! 1070


TELLO

(A QUITERIA.)
 
Quítenos esa antiparra
    también acá, y muestre a ratos
ríbetes vuestra hermosura.
Destápate, ninfa escura.


QUITERIA

Tirai-vos là, esfola-gatos. 1075


TELLO

Afrentóme. Hola, señor,
en lenguaje portugués,
esfolagatos, ¿qué es?


DOÑA JERÓNIMA

Deixai-nos ir.


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Escena XIII
Pág. 074 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DON GASPAR

A un dotor
    buscaba, que vive aquí; 1080
mas después que os llegué a ver,
pienso que no es menester.
De cuantas bellezas vi
    en esta corte, ninguna
cuidado de amor me da, 1085
y no sé qué me hace acá
vuestro donaire; sólo una
    hablé en Sevilla, tapada,
que se os parece no poco
en el talle; mi amor loco 1090
de medios ojos se agrada.
    ¡Ay si fuésedes tan bella
como voy conjeturando!
Si por vos fuese olvidando
el desdén que me atropella, 1095
    si mi amor que a ciegas anda
se quedase en Portugal,
si fuésedes principal,
si cariñosa, si blanda,
    ¡qué bien mi suerte se aliña! 1100
¡qué bien mi amor se mejora!
Descubrid el sol, señora;
acabad.


DOÑA JERÓNIMA

¡Ai mana minha!


DON GASPAR

Perdonad mi desvarío.


DOÑA JERÓNIMA

¡Naon me deis enfadamento! 1105


DON GASPAR

Lastimaos de mi tormento.


DOÑA JERÓNIMA

Pois eu, fidalgo, parío?


DON GASPAR

No me paristes; mas sé
que habéis de ser contrayerba
de una voluntad proterva, 1110
que desconoce mi fe.
    Su despego me desmaya;
en desdén favores trueca,
y aunque es hermosa, es muy seca.


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Escena XIII
Pág. 075 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

¿É seca? Pois vos regaia. 1115


DON GASPAR

Haced lo que os tengo dicho;
que si deste golfo salgo
por vos, a fe de fidalgo
y caballero...


DOÑA JERÓNIMA

¡Bom bicho!


DON GASPAR

Que si al talle y al olor 1120
la calidad y belleza
corresponde, si nobleza
tenéis, que mude de amor,
    y de un mayorazgo os haga
dueño, que en Castilla heredo. 1125


DOÑA JERÓNIMA

¿Morgado tendes?


DON GASPAR

Toledo
de sus propios me lo paga.


DOÑA JERÓNIMA

De maneira esconjurando
falais, que por derradeiro,
a facer o que naon queiro 1130
forgais; vindi-vos chegando.

(Apártanse los dos.)

TELLO

(Aparte.)
 
-¡Miren allí qué meollo!
Tantas quiere cuantas veces

(A QUITERIA.)
 
Yo contigo, ¿no podré
tantico?


DOÑA JERÓNIMA

Catai-me este olho. 1135


TELLO

(A su amo.)
 
¿Ojos catas? ¿es melón?


DON GASPAR

¡Qué hermoso, negro, rasgado!
¡qué risueño! ¡qué alentado!
No tiene comparación
    el sol con él.


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Escena XIII
Pág. 076 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

Pois catai 1140
estoutro.


DON GASPAR

Entre dos hermanos
tan bellos, y en tales manos,
me pierda yo.


DOÑA JERÓNIMA

Pois olhai...
    mas naon, que é meu irmaon aquelle.
Martinha, entremos em casa. 1145


DON GASPAR

¿Vuestro hermano?


DOÑA JERÓNIMA

Olhai; lá passa.


DON GASPAR

¿El dotor?


DOÑA JERÓNIMA

Meu irmaon é elle.


DON GASPAR

¡Hay tal cosa!


DOÑA JERÓNIMA

Cavalleiro,
se naon cuidais d'outra boda,
mostro-vos a cara toda. 1150
Olhai, que muito vos queiro.
 
(Descúbrese toda la cara y vase.)

DON GASPAR

Cara con tal circunstancia,
de mi amor es piedra imán.


TELLO

(A QUITERIA.)
 
¿Vaste?


QUITERIA

A ruar.
 
(Vase.)

TELLO

¿A Ruan?
Ésos son pueblos en Francia. 1155


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Escena XIV
Pág. 077 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DON GASPAR, TELLO.


DON GASPAR

Tello, esta mujer me ha muerto.
Desde el punto que la vi
tapada, el alma la di,
y ya que se ha descubierto,
    mil almas tener quisiera 1160
que ofrecerle cada día.


TELLO

Pues de nuestra Estefanía,
¿qué has de hacer?


DON GASPAR

Echarla fuera.


TELLO

¿Y de doña Micaela?


DON GASPAR

Desterrarla por tirana. 1165


TELLO

¿Y de nuestra sevillana?


DON GASPAR

Ni la vi, ni me desvela.


TELLO

¿Y estotra?


DON GASPAR

Triunfa imperiosa.
Es serafín, no es mujer.


TELLO

Luego, ¿habremos menester 1170
desde hoy al dotor Barbosa?


DON GASPAR

A darle quejas venía;
mas ya gracias le daré
por la hermana en quien mudé
memorias de Estefanía. 1175
    ¿Hay tal mano, rostro tal,
tal lengua, tanto donaire?
Todo lo demás es aire
con damas de Portugal.


TELLO

Del de tus cascos me avisas, 1180
según a todas acudes.
¡Bueno es que en un año mudes
tres mujeres! ¿Son camisas?


DON GASPAR

Ellas ocasión me han dado.


TELLO

Y ¿haste de casar con ésta? 1185


DON GASPAR

¿Qué sé yo? Si es tan honesta
como hermosa...


TELLO

Estás picado;
    duerme primero sobre ello,
y advierta tu ciego amor
que es hermana de un dotor. 1190


DON GASPAR

Mejor dirás ángel, Tello.


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Escena XV
Pág. 078 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


Salen DOÑA JERÓNIMA, de doctor,
y DON RODRIGO.
-DON GASPAR, TELLO.

  

DOÑA JERÓNIMA

(A DON RODRIGO.)
 
También es enfermedad
el amor, y aunque es afeto
del alma, cuyo sujeto
es, señor, la voluntad, 1195
    como obra por instrumentos
corporales, y es pasión
que asiste en el corazón,
suelen los medicamentos
    hallar cura en la experiencia; 1200
que el alma espiritüal,
presa en el campo mortal,
obra siempre a su presencia.
  (Tómale el pulso.)
El pulso tenéis amante;
si Erasistrato viviera, 1205
fácilmente os conociera;
mas si el mal fuese adelante,
    medios refrigerativos
habrá que este daño aplaquen,
sangrías que el fuego saquen, 1210
y antídotos curativos.


DON RODRIGO

En la pasión que me abrasa
guardad silencio, dotor.


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Escena XV
Pág. 079 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

El médico y confesor
son mudos.-¡Junto a mi casa 1215
    tal bien, señor don Gaspar!
 
(Llegándose a él.)
 
Téngase por venturosa.
¿Qué mandáis?


DON GASPAR

Dotor Barbosa...


TELLO

(Aparte.)
 
Barbosa, mas sin barbar.


DON GASPAR

De vos sólo mi esperanza, 1220
mi vida y mi amor se fía.


DOÑA JERÓNIMA

Eso a doña Estefanía.


DON GASPAR

(Hablando aparte con TELLO.)
 
No he visto tal semejanza.


TELLO

Si son hermanos, ¿qué mucho?


DOÑA JERÓNIMA

Mataréisla si este mes 1225
la habláis; tiempo habrá después.


DON GASPAR

Tengo que hablaros.


DOÑA JERÓNIMA

Ya escucho.


DON GASPAR

Pero imposibles intento;
que os tengo por enemigo.
¿Tiene también don Rodrigo 1230
qué le curéis?


DON RODRIGO

No me siento
    bien dispuesto de hoy acá.


DON GASPAR

La peste pone temor.


DON RODRIGO

(Aparte.)
 
-¿Qué peste como el amor?-


DON GASPAR

¿Vais a casa?


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Escena XV
Pág. 080 de 128
El amor médico Acto II Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

Voy allá. 1235


DON GASPAR

¡Qué dello os he menester!


DOÑA JERÓNIMA

La Estefanía os apura.


DON GASPAR

No, dotor, mi muerte y cura
tenéis en casa.


DOÑA JERÓNIMA

A entender
    os dad.


DON GASPAR

Son ansias secretas. 1240


TELLO

Deben de ser almorranas.


DOÑA JERÓNIMA

Drogas enfermas y sanas
tiene mi ciencia en recetas.
Mirad que me habéis de honrar
los dos en mi oposición, 1245
porque me va la opinión.


DON RODRIGO

Pues, ¿eso habéis de dudar?


DOÑA JERÓNIMA

Venid.


DON GASPAR

(Aparte.)
 
¡Notables sucesos!


TELLO

Sepa, señor dotor tilde,
que en la parte más humilde 1250
me matan nueve diviesos.


DOÑA JERÓNIMA

Pues luego al punto se sangre.


TELLO

Son postemas.


DOÑA JERÓNIMA

Sospechosas.
Echaos luego cien ventosas,
sacaos veinte onzas de sangre. 1255


TELLO

Ésas, ¿son onzas, o tigres?
¡Veinte! ¡y cien ventosas!


DOÑA JERÓNIMA

Sí.


TELLO

¿Soy yo buey?


DON GASPAR

Tello, hazlo ansí,
si quieres que no peligres.


TELLO

¡Cuerpo de Dios! ¡veinte y ciento! 1260
No habrá, recetas barbosas,
viento para cien ventosas
en cien molinos de viento.


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Escena I
Pág. 081 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


[Salón del real Alcázar de Coimbra.]

 
(EL REY DON MANUEL,
DOÑA JERÓNIMA, a su izquierda,
con capa, gorra y muceta amarilla,
y sobre la gorra borla del mismo color;
DON GASPAR, DON ÍÑIGO, DON MARTÍN,
DON RODRIGO, TELLO
y Acompañamiento del rey.)
 
(Suenan dentro vítores y música.)


DOÑA JERÓNIMA

Mezcla vuestra majestad
lo grave con lo apacible,
causando amor y respeto
al soberbio y al humilde,
y en mí eterna obligación 5
de que estudios le dedique,
con que, honrándome, celebre
merced tan nueva y insigne.


EL REY

Dotor, vuestras muchas letras
en años tan juveniles 10
merecen que yo las honre,
porque los demás se animen.
La cátedra que llevastes,
y soluciones sutiles
que soltaron argumentos, 15
es justo que se confirme
con que en mi cámara entréis,
y desde hoy el pulso os fíe
la reina, en cuya salud
la de Portugal consiste. 20
Dotor de cámara sois.


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Escena I
Pág. 082 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


TELLO

(Aparte con su amo.)
 
Si a mí me hicieran de orines...


DON GASPAR

¡Ah, necio!


TELLO

Pues ¿qué tenemos?
Veráslo si me hace el brindis.


DOÑA JERÓNIMA

Deme esos invictos pies 25
vuestra alteza, y los felices
siglos de la antigüedad
en vos nuestra España admire.
Más precio vuestra alabanza,
que las que historias escriben 30
dió a Galeno Marco Aurelio:
aunque Atenas sacrifique
a Hipócrates por su dios,
mientras estatuas le erige,
que en oro honren su areópago, 35
aunque Justiniano estime
a Oribasio por su Apolo,
y con Octaviano prive
su médico Antonio Musa,
con Alejandro Felipe, 40
no igualan a las mercedes,
gran señor, que se me siguen
de vuestra real alabanza;
mas como Séneca dice:
aquél qui laudandum laudat, 45
se ipsum laudat.


TELLO

(Aparte.)
 
Con latines
nos dan la muerte afeitada
aquestos engaña-simples.
REY Id a visitar la reina,
dotor, desde hoy; que está triste, 50
y tengo en vos mucha fe.
 
(Vase EL REY con su acompañamiento.)

DOÑA JERÓNIMA

Nuevos orbes se os humillen.


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Escena II
Pág. 083 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA, DON GASPAR,
DON ÍÑIGO, DON RODRIGO,
MARTÍN, TELLO.
  

DON ÍÑIGO

Gocéis la plaza, dotor,
muchos años, que autoricen
la cátedra vitoriosa, 55
que hoy justamente os recibe.


DOÑA JERÓNIMA

No esperaba menos suerte
quien a vuescelencia sirve,
pues siendo yo su criado,
era forzoso seguirse 60
tal dicha tras tal favor.


DON ÍÑIGO

Ni será razón se olvide
por los cargos de palacio
la salud que en vos consiste
de Estefanía.


DOÑA JERÓNIMA

¡Jesús, 65
señor! ¿Eso ha de advertirme
vuescelencia, cuando sabe
lo que medro yo en servirle?
Al momento parto a verla.


DON ÍÑIGO

No quiere que la visite 70
otro médico; pagalda
la fe que os tiene.


DOÑA JERÓNIMA

Ni impiden
estorbos obligaciones.
Yo espero restituirle
a vuestra excelencia el gusto 75
que su salud le apercibe.
 
(Vase DON ÍÑIGO.)

DON MARTÍN

La de prima gocéis presto,
señor dotor.


DOÑA JERÓNIMA

Porque estimen
más a quien es vuestro esclavo.
 
(Vase DON MARTÍN.)


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Escena III
Pág. 084 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA, DON GASPAR,
DON RODRIGO, TELLO.
 

DON GASPAR

Y porque yo participe 80
de vuestras dichas también
como espero, aunque no os dije
cosas que en orden a esto
será razón que os obliguen,
deseo yo vuestras medras. 85


DOÑA JERÓNIMA

Ya entiendo. Si lo permite
el tiempo, que ya mejora,
aunque desde ayer no vistes
vuestra dama, yo os prometo
que la ausencia que os aflige, 90
dure poco. No os dé pena
que por hoy os la limite.


DON GASPAR

¡Qué mal tomáis a mi amor
el pulso, pues que no os dice
cuán diversos accidentes 95
son ocasión que se entibien
memorias desa persona!


DOÑA JERÓNIMA

Aunque el dotor pronostique,
cuando es sabio, no sé yo
que haya alguno que adivine. 100
Si me habláis escuridades...


DON GASPAR

Es mi voluntad esfinge:
ella se declarará,
si a solas queréis oírme.


DOÑA JERÓNIMA

Por hoy tengo ocupaciones 105
catedráticas; decidme
mañana lo que gustéis,
porque dese mal os libre.


DON GASPAR

¡Largo plazo!, pero, vaya.
 
(Vase.)


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Escena IV
Pág. 085 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA, DON RODRIGO, TELLO.

TELLO

Dotor para con chapines, 110
que con la amarilla borla
puede llamarse Amarilis,
en mí los tales diviesos
son de linaje de chismes,
que unos van naciendo de otros, 115
y me abrasan los cojines.
No hay en todo Portugal
vidriero que se obligue
a labrar tanta ventosa,
como mandáis embestirme. 120
Pues si de sangre me sacan
veinte onzas, o veinte tigres,
la cuba de Sahagún
se despulsará: aforisme
vuesamerced cien cerotes 125
que el orbe me circulicen,
así esa cara barbeche,
y salga tenor de tiple.


DOÑA JERÓNIMA

Que me place, señor Tello,
la parte lesa se bizme 130
con unos polvos que atajen
el dolor.


TELLO

Pues polverice.
¿Cuántos, y de qué?


DOÑA JERÓNIMA

Seis onzas
de pimientos.


TELLO

¡Puto!


DOÑA JERÓNIMA

Piquen
medianamente, de modo 135
que en breve los cautericen,
porque son ramo de peste;
y juntamente se aplique
de alumbre con albayalde
un adarme, y de salitre 140
seis escrúpulos.


TELLO

Por Dios,
dotor, que no escrupulices,
si tienes buena conciencia,
remedios que me acribillen.


DOÑA JERÓNIMA

Pues morirá de otro modo. 145


TELLO

¡Pimientos! ¿Soy yo caribe?
¡Yo albayalde! ¿Tengo usagre?
¿Quién vió salitrar cuadriles?


DOÑA JERÓNIMA

Haga lo que yo le ordeno,
y a mi cuenta.


TELLO

Cicatrice 150
rezagos de Tamorlán.
¿Quién tales emplastos pide?
¡Salitre! ¿Soy yo arcabuz?
¡Pimientos! ¿Soy yo cacique?
¡A-lumbre yo, y no de pajas! 155
¡Fuego en médicos meñiques!
 
(Vase.)


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Escena V
Pág. 086 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA, DON RODRIGO.

DON RODRIGO

Entre tantos parabienes,
si no es que se desestimen
los míos por ser postreros,
bien merecen preferirse 160
a los demás, pues sabéis
que no hay quien se regocije
como yo con vuestras honras
desde que a esta corte vine.
En fe pues destos deseos, 165
y albricias de que os sublime
el cielo a pulsos de altezas,
que rijáis años felices,
bien será, dotor Barbosa,
que de la pasión que os dije, 170
y por instantes me abrasa,
vuestra experiencia me alivie.
Vine, vi y amé celoso.


DOÑA JERÓNIMA

Eso es, porque simbolice
con lo que a Roma escribió 175
César: veni, vidi, vici.


DON RODRIGO

Amé, en fin, tan brevemente,
que juzgo por imposible
que sea amor el que me quema;
porque si el amor consiste 180
en reiterar asistencias,
comunicar apacibles
simpatías, y primero
es forzoso que se incline
una alma, y que poco a poco 185
venga el fuego a introducirse
por previas disposiciones
que las contrarias resisten,
¿cómo podré yo, dotor,
en un instante rendirme 190
a unos ojos, que tan presto
me hicieron su combustible?


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Escena V
Pág. 087 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

Filósofo habláis. Sabed
que amor, que en la vista asiste,
es tal vez fascinación, 195
y ésta, tarde o nunca admite,
si halla el sujeto dispuesto,
dilaciones; porque el lince
en un instante penetra
impedimentos visibles. 200
Llegan, mediante la luz,
especies, que se dirigen
por los rayos visuales
al objeto, y dél reciben
la calidad contagiosa 205
que al retroceder admiten
los ojos con los retratos
que traen para que los mire.
Luego, el sentido común
manda que se depositen, 210
digámoslo así, en su sala,
donde materiales viven.
Toda esta acción es corpórea:
llega luego el alma y pide
al entendimiento agente 215
que las inmaterialice,
y vuelva espirituales;
que como no se las guise
a su modo y proporcione,
ni las digiere, ni admite. 220
Formada la intelección,
la voluntad, que es quien rige
todo el hombre, como reina,
o la reprueba o elige.
Destas dos operaciones, 225
la primera se divide
desotra, por ser corpórea:
la que en los ojos asiste,
en un instante retrata
lo que la mandan que mire, 230
volviendo con las especies
que de lo que vió se siguen.
Si el objeto que miró
era hermoso, apetecible.
y conformidad de estrellas 235
causan a que se le incline
el natural apetito
que está en la concupiscible,
al momento lo desea,
si estorbos no se lo impiden. 240
La voluntad, que del alma
es potencia noble y libre,
viendo espiritualizada
la imagen con que la sirven,
produce luego el amor, 245
sin que los astros la obliguen,
con la apariencia del bien,
que es el objeto que sigue;
y a este tal, cuando a ella llega,
haciendo que la apadrine 250
el apetito animal
con cartas de favor, rinde
privilegios voluntarios,
si no es que constante y firme
el albedrío se oponga; 255
que el sabio siempre resiste.
Como el alma y sus potencias
tienen acciones sutiles
por ser espirituales,
sin que tiempo necesiten, 260
obran instantáneamente;
y así el amor que las sigue,
puede, según más o menos
es su objeto apetecible,
amar aprisa o despacio; 265
y quien esto contradice,
ni sabe filosofar,
ni por sabio ha de admitirse.
De modo, que si al instante
que vos vuestra dama vistes, 270
la amastes, es porque en ella
vinieron a un tiempo a unirse
influencias de los cielos,
simpatías apacibles,
fascinación amorosa, 275
y proporciones felices.
No han hecho menor efeto
en ella, si he de regirme
por sus pulsos, que pregonan
las prendas que en vos compiten 280
con las del que se os opone;
pues, desde que os vió, anda triste,
con Don Gaspar intratable,
y con vos menos terrible.
Dejadme a mí el cargo desto: 285
que aunque yo no vaticine,
no en balde impedí el hablarla
Don Gaspar. Apercebidme
para guantes cuando estéis
en altura tan sublime, 290
que con título de esposo
mis curas os maravillen.
Y adiós, que hay muchos enfermos.
 
(Vase.)


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Escena VI
Pág. 088 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DON RODRIGO.

DON RODRIGO

Hazlo tú como lo dices,
¡oh médico prodigioso! 295
y cuanto quisieres, pide.
¡Vive Dios, que ha dicho bien,
pues desde el punto que vine,
desdeñando a Don Gaspar,
con los ojos le despide! 300
¿Mas si a su instancia el dotor
ha ordenado que le priven
de hablarla? Bien puede ser,
pues no sin misterio dice
que ocasiono su tristeza. 305
¿No es mujer? ¿No me apercibe
a amarla un dotor tercero?
Pues él vencerá imposibles;
que hay médicos in utroque,
criminales y civiles, 310
con billetes por recetas,
que a amor y a Galeno sirven.
 
(Vase.)


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Escena VII
Pág. 089 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


[Calle.]
 
(Salen DON GASPAR y TELLO.)

DON GASPAR

En achaque del dotor
vengo a verla.


TELLO

Luego, ¿aun dura
el tema de tu locura? 315


DON GASPAR

Estoy perdido de amor.


TELLO

Tendrá su achaque de bruja,
y atizará aquesa llama
hasta topar otra dama
que la saque de la puja, 320
    que con ésta ya es la cuarta
que hemos mudado.


DON GASPAR

¿Qué quieres?
Entre todas las mujeres...


TELLO

¿Rezas?


DON GASPAR

Sola es Doña Marta
    digna de ser adorada. 325


TELLO

Yo que rezabas creía
por ella el Ave-María.


DON GASPAR

Tello, ¿no es cosa cansada
    verte siempre de un humor?


TELLO

Entre todas las mujeres, 330
dicen, bendita tú eres
los que rezan. Si tu amor
    da en hereje, ¿qué te espantas?


DON GASPAR

No mezcle tu desatino
lo humano con lo divino. 335


TELLO

Ni mudes tú damas tantas.
    Estamos en tierra ajena;
el recato portugués
con las mujeres, ya ves
que libertades enfrena. 340
    El uso desto te avisa:
toda doncella de casa
no sale hasta que se casa,
ni aun los domingos, a misa.


DON GASPAR

Eso será en las aldeas: 345
Tello, no son dese porte
privilegios de la corte,
ni tú mi agorero seas.
    En su cátedra ocupado
su hermano, me da lugar 350
de poderla visitar:
ya sabes con el agrado
    que corriendo a su hermosura
velos, dijo: cavalleiro,
olhai, que muito vos queiro. 355
Gocemos la coyuntura
    de hablarla, y ver si en su casa
es tan agradable y bella
como juzgué al salir della.


TELLO

Por mí vaya, mientras pasa 360
    otra, que en todo distinta,
te pique por despicarte
de estotra, y nos desenmarte:
vendrá a ser la dama quinta.


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Escena VIII
Pág. 090 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


Sale DOÑA JERÓNIMA, de médico.
-DON GASPAR, TELLO.
 

DOÑA JERÓNIMA

¿Segunda vez, Don Gaspar, 365
en mi barrio, y a estas puertas?
Si en Castilla están abiertas,
dando ocasiones lugar
    que logren sus intereses,
acá las cierra el honor, 370
porque del modo que amor,
son los celos portugueses.
    ¿Qué pretendéis vos aquí?


DON GASPAR

No tenéis por qué alteraros,
si advertís que vengo a hablaros. 375


DOÑA JERÓNIMA

Andáis huyendo de mí,
    y rondándome la calle;
sabéis que tengo una hermana;
no quitáis de la ventana
los ojos... ¡Muy gentil talle 380
    para venirme a buscar,
dejarme con Don Rodrigo
agora, y hacer testigo
al que os viere registrar
    mis puertas, de liviandades 385
que culpen vuestra nobleza!
La castellana llaneza
permite allá ociosidades,
    que por acá lleva mal
la gente menos sencilla. 390
Mientras no estéis en Castilla,
vivid como en Portugal,
    y hayámonos bien los dos;
que entre libros y recetas,
guarda también escopetas 395
mi estudio.


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Escena VIII
Pág. 091 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


TELLO

(Aparte.)
 
¡Zape! Por Dios
    que es el dotor desbarbado
hombre de sangre en el ojo.


DON GASPAR

Desembarace ese enojo
la pena que os he causado, 400
    y escuchadme como amigo.


DOÑA JERÓNIMA

¿Qué me podéis vos decir?


DON GASPAR

Si no me queréis oír,
mal lo sabréis.


DOÑA JERÓNIMA

Decid.


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Escena VIII
Pág. 092 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DON GASPAR

Digo.
    Yo, puesto que no estudié, 405
si amor es filosofía,
sé que Doña Estefanía
todas las veces que os ve,
    del mal que la desatina
se aligera, y que los dos 410
entendiéndoos, halla en vos
su médico y medicina.
    De aquí proceden impulsos
de amor más que de tristeza;
de aquí el gastar su belleza 415
tanto tiempo en daros pulsos,
    que son índices del alma;
el pediros que templéis
fiebres, que vos encendéis;
daros una y otra palma; 420
    que como consiste en tactos
vuestra facultad, dotor,
el médico y el amor
todo es físicos contactos;
    de aquí, en fin, el limitarme 425
que la diga mis desvelos,
ya porque vos tenéis celos,
ya porque ella en desdeñarme
    por vuestra causa se emplea.


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Escena VIII
Pág. 093 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

Baste, señor Don Gaspar, 430
que no es noble el maliciar,
sino villano en su aldea.
    Yo soy hombre de opinión,
y hasta agora nadie ha habido
que haya, cual vos, deslucido 435
la médica profesión,
    ni la justa confianza
que todo el mundo hace della.


DON GASPAR

No sé si yerra en hacella
quien sus peligros alcanza. 440
    Lo que acabo de deciros
no ha sido para ofenderos,
sino sólo para haceros
mi amigo; y para serviros,
    pretendo certificaros 445
de cuán poca competencia
os ha de hacer mi asistencia,
si gustáis aseguraros
    con que quedemos los dos
deudos por afinidad. 450


DOÑA JERÓNIMA

No os entiendo.


DON GASPAR

La beldad
que, retratándoos a vos,
    puso el cielo en vuestra hermana,
tiene en mí tanto poder...


DOÑA JERÓNIMA

Pues ¿vístesla vos?


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Escena VIII
Pág. 094 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DON GASPAR

Ayer, 455
honrando aquella ventana.
    Que por no obligar desdenes
de quien enferma por vos,
quisiera que entre los dos
partiésemos nuestros bienes: 460
    yo cediéndoos el derecho
que tengo en Estefanía;
y vos... ¿Cómo os dejaría
desta verdad satisfecho?
    Y vos, en fin, no rehusando 465
que con medios permitidos,
mientras hacemos partidos
que amoroso voy trazando,
    supiese la calidad
que el cielo a los dos os dió; 470
que si, como pienso yo,
hallo en aquesta ciudad
    quien vuestra limpieza apruebe,
sin que en el dote repare,
cuando esposa la llamare, 475
hará mi amor lo que debe,
    habilitándoos a vos;
pues siendo, en fin, mi cuñado,
quedáis más autorizado
para que podáis los dos 480
   lograr vuestros pensamientos,
y más quedando a mi cargo
defenderos.


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Escena VIII
Pág. 095 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

Cuento largo,
y arena los fundamentos.
Don Gaspar, yo os doy mi fe 485
que si en la sangre estribara
lo que vuestro amor repara,
aunque médico, no sé
    quién a quién hace ventaja;
que en la hacienda cierto estoy 490
que si tan rico no soy,
no es mi fortuna tan baja,
    que a faltar -mil años viva-
un mi hermano, no adquiriera
mayorazgo que os pudiera 495
admirar; pero no estriba
    aquí la dificultad;
que siendo médico yo
de cámara, ya adquirió
principios mi calidad 500
    con que atesore intereses;
que aunque entran necesitados,
siempre mueren hacendados
médicos y ginoveses.
    Yo estudié la medicina 505
por inclinación no más,
sin que intentase jamás
que facultad tan divina
fuese de pane lucrando.
En cuanto a esto, es cosa llana 510
que os estaba bien mi hermana.


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Escena VIII
Pág. 096 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DON GASPAR

Pues ¿en qué estáis reparando?


DOÑA JERÓNIMA

¿He de decirlo, en efeto?


DON GASPAR

No me suspendáis ansí.


DOÑA JERÓNIMA

Curo a cierta dama aquí 515
-por hoy perdone el secreto
    que os tuvo en Castilla un mes
hospedado.


DON GASPAR

¿A mí en Castilla?


DOÑA JERÓNIMA

Y de medio ojo en Sevilla
sé yo que os habló después, 520
    no sé yo en qué gruta o fuente.


DON GASPAR

¿Esa mujer está aquí?


TELLO

Bruja es que viene tras ti.


DON GASPAR

¡Válgame el cielo!


DOÑA JERÓNIMA

¡Excelente!
    hombre sois para engañar! 525


DON GASPAR

¡Yo! ¿Cuándo, cómo, o en qué,
si no la vi, la engañé?


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Escena VIII
Pág. 097 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

¿No la vistes, Don Gaspar?
    Pues si palabra la distes,
por lo menos, de marido; 530
si los dos Encas y Dido
en amor y engaños fuistes;
    si huyendo requisitorias
la dejastes agraviada;
si os siguió, y apasionada 535
de que olvidéis sus memorias,
    por vos a la muerte ha estado,
¿es nobleza, es cortesía
dar a Doña Estefanía
la pena que le habéis dado? 540
    Vos causastes su tristeza:
por eso severa os mira,
os desdeña y se retira,
y no porque su belleza
    agravie en tales empleos 545
como los que maliciáis
en mí: ¡ved cuán bien lográis
esperanzas y deseos!
    Según esta información,
¿fiaros mi hermana puedo? 550
¡Muerto por vos en Toledo
un hombre, sin opinión
    por vos Doña Micaela,
con cartas que sin firmar,
la intentaron desdorar! 555
¡Civil y baja cautela!
    ¡Una dama sevillana
que vuestros engaños llora,
y una embajatriz agora,
que despreciáis por mi hermana! 560
    Dejáos de burlar bellezas,
y cumplid como cristiano,
caballero y castellano
palabras, contra bajezas
    indignas de sangre tal, 565
antes que noticia den
a quien, cuando no por bien,
os haga casar por mal.
 
(Vase.)


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Escena IX
Pág. 098 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DON GASPAR, TELLO.

DON GASPAR

¿Qué es esto, Tello? ¿Qué es esto?


TELLO

¿Qué sabe Tello? ¿Qué sabe? 570
Si tú tiraste ese cabe,
cumple el juego y paga el resto.
    ¡Bueno es que en Castilla goces
dama, sin saberlo yo,
que en el Alcázar te habló, 575
que vino aquí, y me des voces!


DON GASPAR

¡Yo en Castillal ¡Yo gozar!
¡Yo hospedado della un mes!


TELLO

Gallo en damas, y después
gallo en el no te acordar. 580
    No es mucho lo que te importo.
¡Sin mí, y en tal ocasión!
Cinco ya las damas son;
no darás cinco de corto.


DON GASPAR

¿Vióse testimonio igual? 585


TELLO

Cumple palabras, no den
cuenta a quien, si no por bien,
nos haga casar por mal.


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Escena X
Pág. 099 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


Sale QUITERIA.
-DON GASPAR, TELLO.

QUITERIA

(A DON GASPAR.)
 
    Fidalgo, minha senhora
da janela vos escuita, 590
e vos tem vontade muita:
tomai e ficai embora.
 
(Dale un papel y vase.)

TELLO

¿Qué es frisar en borra aquí?


DON GASPAR

Dióme la moza un papel.


TELLO

Frisa y borra vendrá en él. 595


DON GASPAR

O yo estoy fuera de mí,
    o algún embeleco es éste.
¿Yo palabra? ¿Yo hospedado...?


TELLO

Debe de andar encantado
el mundo en tiempo de peste. 600
¿No lees?


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Escena X
Pág. 100 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DON GASPAR

El cielo socorra
mi seso.


TELLO

Si da con él.


DON GASPAR

¿Yo palabra?


TELLO

Abre el papel,
y busca la frisa y borra.


DON GASPAR

(Lee.)
 
Tudo quanto vos fallou 605
meu irmaon, vos hei ouvido
pelo furaco escondido
da chave; se vos bradou,
naon temais, que vossa sou:
homem é o doutor mofinho; 610
zombai do seu escarninho,
pois sois fidalgo galante,
e vinde -cá d'hoje avante
se vos prace serdes minho.
    ¡Qué dulce y tierno papel! 615


TELLO

Derrítese el sebo luego.


DON GASPAR

¿Entiéndesle?


TELLO

Como a un griego.


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Escena X
Pág. 101 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DON GASPAR

Un almíbar es todo él.


TELLO

Deja, probaré a entenderle.
 
(Lee.)
 
Turrón cante...


DON GASPAR

¡Qué ignorante! 620


TELLO

Esto es turrón de Alicante.


DON GASPAR

Anda, necio: oye leerle.
 
(Vuelve a leer DON GASPAR.)
 
    Tudo quanto vos fallou
meu irmaon, vos hei ouvido...


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Escena X
Pág. 102 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


TELLO

¿Qué dice?


DON GASPAR

Que a lo escondido 625
nos ha escuchado.


TELLO

Fallou
    ¿es esconderse? Ya saco
poco a poco su sentido.


DON GASPAR

(Lee.)
 
Pelo furaco escondido.


TELLO

¡Malo! ¿Escondido y urraco? 630
    Ésa es pulla, vive Dios.


DON GASPAR

¿Qué puIlas, desatinado?


TELLO

Lo mismo es que vil honrado.
Entendéos allá los dos,
    porque yo, no hay darle alcance. 635
¡Furaco escondido! ¡Fuego!
¿Mas que te han de quemar luego?


DON GASPAR

Oye: leeréle en romance.
 
(Lee.)
 
«Cuanto mi hermano os habló
agora, todo lo he oído 640
por el espacio escondido
de la llave: si os riñó,
no importa; vuestra soy yo:
es mal acondicionado;
burláos dél, aunque enojado, 645
pues sois vos, en fin, mi amante,
y vedme de hoy adelante,
si mi amor os da cuidado.»


TELLO

Aun así no es tan bellaco,
puesto que algo libre viene; 650
mas eso ¿qué diablos tiene
que ver con blandón y urraco?


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Escena XI
Pág. 103 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


Salen DOÑA JERÓNIMA y QUITERIA,
de mujeres a lo castellano, cubiertas.
-DON GASPAR, TELLO.
  

DOÑA JERÓNIMA

(Aparte con su criada.)
 
    Cúbrete bien, no te vea
la cara.


QUITERIA

Sáquenos Dios
destas cosas.


DON GASPAR

Estas dos 655
¿no son las que ver desea
mi amor?


TELLO

Ésta es la criada,
que es lo que me toca a mí.


DON GASPAR

¿No es Dofia Marta?


TELLO

No, y sí:
no, porque es carta cerrada; 660
    y sí porque el sobrescrito
muestra que es suya la letra.


DON GASPAR

Todo mi amor lo penetra.
¡Mi Doña Marta!


DOÑA JERÓNIMA

Quedito,
    hidalgo, y con cortesía. 665


TELLO

¡Castellano habla, por Dios!


DON GASPAR

¿No sois Doña Marta vos?


TELLO

¿Y tú la Martiña miña?
    Como vemos la basquiña,
el frontispicio veamos, 670
y mi amo y yo conozcamos
a la Marta y la Martiña;
que si enseñas los ojetes
antes que de aquí me parta,
tú Martiña, y tu ama Marta, 675
y nosotros martinetes,
de ver medios ojos hartos,
vendrá nuestro San Martín,
Martina, en martes; y en fin,
seremos peña de Martos.


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Escena XI
Pág. 104 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


(La va a descubrir, y ella le da un bofetón.)

  

QUITERIA

Arre allá.


TELLO

Carrillos barre.
¡Ay! Quebróme una mejilla.
Con un jo topé en Sevilla,
y aquí me sacude un arre.
    Jo debe de ser la herencia 685
que mi padre me dejó,
jo la mano que aojó,
jo toda mi descendencia,
jo yo en el talle y aliño,
jo el planeta que me apoya; 690
dime, pues eres mi joya:
a jo, a jo, y seré tu niño.


DOÑA JERÓNIMA

(A DON GASPAR.)
 
No soy la que imagináis,
aunque de su casa salgo.
Yo nací en Toledo, hidalgo: 695
en ella, si os acordáis
-que no haréis-, os tuve un mes
por mi huésped regalado,
en Sevilla descuidado
y en Portugal descortés. 700
    Cumplid como hombre promesas
a inocencias toledanas,
o, pues burláis castellanas,
no deshonréis portuguesas,
    y corresponded leal, 705
antes que noticia den
a quien, cuando no por bien,
os haga casar por mal.
 
(Vase con QUITERIA.)


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Escena XII
Pág. 105 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DON GASPAR, TELLO.
  

TELLO

Por Dios, que prosigue estotra
el tema de su sermón. 710


DON GASPAR

¡Jesús! ¿Qué es esto?


TELLO

Visión.
No aguardemos que salga otra
    y haya tercera papilla.


DON GASPAR

No lo acabo de entender.


TELLO

En el aire, la mujer 715
es la propia de Sevilla.


DON GASPAR

Y en el mismo es semejanza
de la hermana del dotor.


TELLO

Ella le contó su amor.
No es lo que te dijo chanza. 720


DON GASPAR

¿Mas que tienen que dar trazas,
Tello, que de aquí salgamos?


TELLO

¿Adónde, si las llevamos
tras nosotros como mazas?
 
(Vanse.)


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Escena XIII
Pág. 106 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


[Sala en casa de DON ÍÑIGO.]

(Salen DOÑA JERÓNIMA, de mujer, con manto,
DOÑA ESTEFANÍA, de casa.)

  

DOÑA ESTEFANÍA

Quitaos el manto.


DOÑA JERÓNIMA

Naon posso; 725
que além de que a veros venho,
oculações muitas tenho.


DOÑA ESTEFANÍA

Quiéroos yo con más reposo.


DOÑA JERÓNIMA

Virei vagante outro día.


DOÑA ESTEFANÍA

¡Qué dello que os parecéis 730
a vuestro hermano! Tenéis
su misma fisonomía;
    ninguna diferencia hay
en los dos; quedo admirada.


DOÑA JERÓNIMA

Parió-nos d'uma ventrada 735
ambos os dous nossa mai,
    bem que elle nasceu primeiro.


DOÑA ESTEFANÍA

Es muy galán y curioso.



DOÑA JERÓNIMA

¿Quem? ¿elle? É muito mimoso,
com as damas feiticeiro, 740
    gabaon-lhe os homens de savio,
querem-lhe as mulheres bem,
e pica alegrete, além
d'outras graças.


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Escena XIII
Pág. 107 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA ESTEFANÍA

Hace agravio
    a su salud quien no llama 745
dotor que entretiene y cura.
¿Es amante por ventura?
¿Tiene en esta corte dama?
    Decidme, ¿por quién se abrasa?


DOÑA JERÓNIMA

Eu vó-lo direi por certo. 750
Seus mimos tem aquí perto.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Aquí cerca?


DOÑA JERÓNIMA

Em vossa casa.


DOÑA ESTEFANÍA

Doña Marta de Barcelos,
en casa, ¿quién puede ser?


DOÑA JERÓNIMA

Anda por uma mulher 755
pendurado dos cabelos.


DOÑA ESTEFANÍA

¿En casa?


DOÑA JERÓNIMA

Sim; mas pergunto...


DOÑA ESTEFANÍA

Mujeres somos las dos:
hablad claro.


DOÑA JERÓNIMA

A serdes vos...


DOÑA ESTEFANÍA

¡Yo! ¿Estáis loca?


DOÑA JERÓNIMA

Tende punto; 760
    naon vos acanheis taon cedo.


DOÑA ESTEFANÍA

Yo por dotor le conozco,
no más.


DOÑA JERÓNIMA

Desbajo comvosco.
Ouvi-me agora un segredo:
    a serdes vos sua terceira, 765
eu vos prometo boa fé.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Yo su tercera?


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Escena XIII
Pág. 108 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

Naon é
isto ser alcobeteira.


DOÑA ESTEFANÍA

Decid.


DOÑA JERÓNIMA

Dareis-lhe um bom dia
porque lhe magoam cuidados 770
de dous olhos orbalhados
de feitiços e alegría.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Conózcola yo?


DOÑA JERÓNIMA

¿Pois naon?


DOÑA ESTEFANÍA

¿Y está en casa?


DOÑA JERÓNIMA

¡Cómo rima!


DOÑA ESTEFANÍA

¿Es doña Leonor, mi prima? 775


DOÑA JERÓNIMA

Por ella morre meu irmaon.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Por doña Leonor?

(Aparte.)
 
-¡Ay cielos!-
¿y le ama doña Leonor?


DOÑA JERÓNIMA

É cavalleiro o doutor
dos Barbosas e Barcelos: 780
    bem pode...


DOÑA ESTEFANÍA

Malogrará
su intento.


DOÑA JERÓNIMA

Tende cuidado,
porque se ja se ham casado,
Deos vos garde de feito é.


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Escena XIV
Pág. 109 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


Salen QUITERIA y un PAJE.
-Dichas.
  

QUITERIA

Senhora, ¿tendes de vir? 785


PAJE


A vueseñoría llama
su padre.


DOÑA ESTEFANÍA

¡En casa, y su dama
mi prima!


DOÑA JERÓNIMA

Por vos servir,
    falaremos outro día
de vagar, porque o doutor 790
ou tem de ser de Leonor,
ou de vossa senhoría.
 
(Vanse DOÑA JERÓNIMA, QUITERIA y el PAJE.)


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Escena XV
Pág. 110 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA ESTEFANÍA.

  

DOÑA ESTEFANÍA

¿De Leonor tiene de ser,
o mío? Amor, esto sí.
Honra, lastimaos de mí. 795
Pues que nos dan a escoger,
más difícil es perder
la vida que no el amor.
Matóme doña Leonor:
¿qué mucho, cielos, será 800
que quien los pulsos le da
le dé la mano al dotor?
    Si es, cual dicen, caballero,
¿qué pierdo? Mas ¿qué no gano?
Poco hay del pulso a la mano; 805
enferma estoy; sanar quiero.
Perdonará mi severo
padre, pues trujo a su casa
la peste que el alma abrasa,
en lugar de echarla fuera; 810
que si es fuego, donde quiera
que toca el amor, abrasa.


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Escena XVI
Pág. 111 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


Sale DON RODRIGO. -DOÑA ESTEFANÍA.

  

DON RODRIGO

Enviábaos a llamar
el embajador, señora,
y entró una visita agora, 815
con que os ha de dilatar
    no sé si diga pesares
o contentos; ya ha venido
la dispensación que ha sido
de mis encuentros azares; 820
    si bien mi esperanza piensa
que, desconformes los dos,
mientras no dispenséis vos,
en balde el Papa dispensa.


DOÑA ESTEFANÍA

Pues de que dispense o no 825
el Papa, ¿qué azar o encuentro
interesáis vos?


DON RODRIGO

Soy centro
desa pena o gusto yo.
    Quien vuestra salud gobierna,
por los pulsos conjetura 830
vuestro amor y mi ventura;
miráisme amorosa y tierna
    desde el día en que entré a hablaros;
rigores notificáis,
cuando a don Gaspar miráis, 835
sin permisión para hablaros;
    y como el amor no es cosa
oculta, juzga el dotor
que me habéis cobrado amor.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Quién juzga?


DON RODRIGO

El dotor Barbosa. 840


DOÑA ESTEFANÍA

¿Que yo amor os he cobrado?


DON RODRIGO

Me lo jura y certifica.


DOÑA ESTEFANÍA

Si ansí en todo pronostica,
ni es dotor, ni es acertado,
    ni fe en él tener espero. 845
Nunca deis crédito a indicios
de quien es, mudando oficios,
dotor y casamentero;
    que en eso la cura erró.


DON RODRIGO

Señora, aunque os cause enojos, 850
tal vez la lengua, y los ojos
mienten; mas los pulsos no.
    Él viene, y sabrá mejor,
aunque negando fingís,
la dicha que me encubrís. 855
Al médico y confesor
    se ha de decir la verdad;
con él podéis descubriros,
que aquí está para serviros
mi vida.
 
(Vase.)


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Escena XVII
Pág. 112 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA ESTEFANÍA.

  

DOÑA ESTEFANÍA

¿Hay tal libertad? 860
Infaliblemente adora
el dotorcillo a mi prima,
y en fe que me desestima,
por terceros me enamora.
    ¡Ay sospechas indiscretas! 865
¿Vióse locura mayor?
¡Que me busque a mí un dotor
casamientos por recetas!


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Escena XVI
Pág. 113 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


Sale DOÑA JERÓNIMA, de médico.
-DOÑA ESTEFANÍA.

  

DOÑA JERÓNIMA

Ocupaciones forzosas,
señora, me han impedido 870
el tiempo hoy de visitaros;
mas no el gusto de serviros.
Esta cátedra, de un rey
autorizada, el oficio
que ya en su cámara gozo, 875
los parabienes de amigos,
disculpen mi dilación,
si no basta haber suplido
doña Marta mi tardanza,
por ser mi retrato mismo. 880
¿Cómo, mi señora, estáis?
¿Qué hay de tristezas? Alivio
prometen esas colores;
venga el pulso.


DOÑA ESTEFANÍA

No le fío
de médicos licenciados 885
-licenciosos, dotor, digo-,
que su facultad profanan,
y donde son admitidos,
las doncellas enamoran.


DOÑA JERÓNIMA

¿Qué decís?


DOÑA ESTEFANÍA

¡Gentil aliño 890
de curar, descomponiendo
pulsos, del alma registros!


DOÑA JERÓNIMA

Pues ¿yo...?


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Escena XVIII
Pág. 114 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA ESTEFANÍA

Pues ¿vos? Sois un santo.
¿Escribió en sus aforismos
remedios casamenteros 895
vuestro Galeno?


DOÑA JERÓNIMA

¿Os han dicho
de mí que soy buscabodas?


DOÑA ESTEFANÍA

No sé; pero don Rodrigo
dice que a vuestras enfermas
dais récipes de maridos. 900
Doña Leonor, a lo menos,
por ahorrarse del partido
que a los médicos se paga,
y previniendo peligros,
tendrá desde hoy adelante, 905
si yo su elección no impido,
que sí haré, dotor y esposo
en una pieza.


DOÑA JERÓNIMA

Háos mentido
el malicioso villano...


DOÑA ESTEFANÍA

Paso, dotor.


DOÑA JERÓNIMA

Mal nacido... 910


DOÑA ESTEFANÍA

Sí será: paso, dotor.
no os deshonréis a vos mismo.


DOÑA JERÓNIMA

Envidias de la opinión
con que estudios autorizo,
llevo cátedra a ignorantes, 915
y pulsos reales obligo,
con vos me descompondrán.


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Escena XVIII
Pág. 115 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA ESTEFANÍA

¿Descomponeros conmigo?
Antes de puro compuesto
se queja el recelo mío. 920
Allá con doña Leonor,
más alentado y festivo,
descompondréis pensamientos
y lograréis desatinos.
Pues, dotor casamentero, 925
desde agora os notifico
que no entréis en esta casa
ni aun a curar sus vecinos;
sabrá mi padre quién sois,
y os dirá si es permitido 930
que a mujeres de importancia
solicitéis con fingidos
y hipócritas pensamientos.
¡Bueno es, habiendo salido
de vísperas catedrático, 935
que por mi prima perdido,
la de prima pretendáis!


DOÑA JERÓNIMA

Mirad, oíd...


DOÑA ESTEFANÍA

Dotor, idos.


DOÑA JERÓNIMA

Señora, volved en vos.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Que no os vais? ¿He de dar gritos? 940
Desengañará mi padre
al rey, porque esté advertido
de quién entra en su palacio,
y a quién su médico hizo,
el riesgo en que están sus damas, 945
la ciencia que en otros libros
estudiáis, no de Galeno,
sino de Marcial y Ovidio.
¿Qué aguardáis?


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Escena XVIII
Pág. 116 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

Que no deis voces.
¿Luego a todo lo que os dijo 950
mi hermana de mí, dais fe?


DOÑA ESTEFANÍA

¿Pues no he de darla? ¿es testigo
vuestra hermana apasionado?
¿Paréceos que habrá fingido
engaños en daño vuestro, 955
si participa los mismos?
No os han de valer traiciones.
Salid.


DOÑA JERÓNIMA

Pasito, pasito.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Qué es pasito?
 (A voces.)
¡Don Gaspar,
gente, pajes!


DOÑA JERÓNIMA

Paso, digo; 960
que soy doña Marta yo.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Quién?


DOÑA JERÓNIMA

La dotora.


DOÑA ESTEFANÍA

¡Oh qué lindo!
¡A mí mentiras de ciegos!


DOÑA JERÓNIMA

Miradine, y veréis si os finjo.


DOÑA ESTEFANÍA

Pues ¿cómo habláis castellano? 965


DOÑA JERÓNIMA

De mi hermano lo he aprendido.


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Escena XVIII
Pág. 117 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA ESTEFANÍA

¿Y quién me asegurará
desta duda?


DOÑA JERÓNIMA

El artificio
con que -para daros celos,
y el amor sacar en limpio 970
que mí hermano recelaba,
viéndole en vos escondido-
no ha un instante que mentí
Leonores que nunca ha visto,
bellezas que no apetece 975
y penas que no ha sentido.
Mal pudiera yo tan presto
darle por extenso aviso
de lo que nos ha pasado
a las dos, si aun no he tenido 980
tiempo de llegar a casa.


DOÑA ESTEFANÍA

Decís bien. Mas ¿qué artificio,
con qué traza, o en qué parte
pudo en hombre convertiros
tan brevemente?


DOÑA JERÓNIMA

El tener 985
una amiga y un vestido
de mi hermano en esta calle;
que así industrias apercibo.


DOÑA ESTEFANÍA

Dúdolo, dotor, o Marta;
dadme más ciertos indicios. 990


DOÑA JERÓNIMA

¿No os dije yo que o doutor
tinha aqui perto seus mimos?
Terceira dos seus amores
vos roguei serdes, porque isto
naon é ser alcobeteira; 995
o por derradeiro sino,
naon vos disse que á meu irmaon
tinha de chamar marido
Vossenhoría ou Leonor?


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Escena XVIII
Pág. 118 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA ESTEFANÍA

Basta; es verdad, yo me rindo; 1000
en fin, ¿no está enamorado
de mi prima?


DOÑA JERÓNIMA

Fué, este arbitrio
sacasecretos, señora,
porque estaba, os certifico,
despulsándose por vos, 1005
Y con celos infinitos
de no sé qué don Gaspar,
vuestro amante y su enemigo.


DOÑA ESTEFANÍA

Aseguralde vos dél;
que ya que es fuerza el deciros 1010
verdades del corazón,
sólo a vuestro hermano estimo.


DOÑA JERÓNIMA

Beijo-vos as maons por elle.


DOÑA ESTEFANÍA

Pero, ¿por qué a don Rodrigo
le dijo que yo le amaba? 1015


DOÑA JERÓNIMA

Eso ignórolo.


DOÑA ESTEFANÍA

Aquí vino
necio de puro confiado,
ensartando desvaríos,
aparenciados muy bien,
pero muy mal recibidos. 1020


DOÑA JERÓNIMA

Él vendrá a satisfaceros;
pero, según he entreoído,
no sé qué dispensación
agora de Roma vino
en favor de un don Gaspar, 1025
que en fe de ser vuestro primo,
dicen que, vuestro consorte,
juntáis mayorazgos ricos.


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Escena XVIII
Pág. 119 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA ESTEFANÍA

No juntando voluntades
el cielo, cuyo dominio 1030
es superior a preceptos,
¿qué importa?


DOÑA JERÓNIMA

Pierde el juicio
mi hermano por esta causa.


DOÑA ESTEFANÍA

Luego ¿lo sabe?


DOÑA JERÓNIMA

Halo visto
en los ojos del dichoso, 1035
todos gozo y regocijo.


DOÑA ESTEFANÍA

Pues decilde de mi parte
que si, cual pienso, averiguo
la calidad que promete,
por él dejará al rey mismo. 1040
Decilde que soy diamante.


DOÑA JERÓNIMA

¿No vale, más que decirlo,
asegurarle primero?


DOÑA ESTEFANÍA

¿Cómo?


DOÑA JERÓNIMA

Atajando peligros,
y dándoos los dos las manos. 1045


DOÑA ESTEFANÍA

¿Luego?


DOÑA JERÓNIMA

Luego.


DOÑA ESTEFANÍA

Necesito
saber primero si es noble.


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Escena XVIII
Pág. 120 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

Eso yo os lo certifico.


DOÑA ESTEFANÍA

Vos sois parte apasionada.


DOÑA JERÓNIMA

Pues mientras buscáis testigos, 1050
ganaráos la bendición
doña Leonor.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Cómo?


DOÑA JERÓNIMA

Quiso
desposarse ayer con él;
y agora, a lo que colijo,
los dos juntos tratan dello, 1055
por prevenir descaminos.


DOÑA ESTEFANÍA

¡Ay, cielos! Pues, engañosa
Circe, ¿vos no me habéis dicho
que ni a Leonor apetece,
ni la visita, ni ha visto? 1060


DOÑA JERÓNIMA

Eso fué por aplacaros,
y a la postre, preveniros
con lo uno y con lo otro;
que el dilatarlo es martirio.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Hay semejante embeleco? 1065
¿Mujer con tantos hechizos?
¿Hombre con tantos engaños?
¡Con Leonor! ¡Ay, celos míos!
No estéis más en mi presencia.
Iré, cuando no a impedirlos 1070
su loco amor, a ofenderlos,
afrentarlos, perseguirlos.


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Escena XVIII
Pág. 121 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

Quedo, señora.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Qué es quedo?
¿No os vais? Haré desatinos.


DOÑA JERÓNIMA

Quedo, que soy el dotor: 1075
¡cuerpo de tal! no deis gritos.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Quién sois?


DOÑA JERÓNIMA

El dotor Barbosa.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Ya empieza otro laberinto?


DOÑA JERÓNIMA

¡Bravos sustos os he dado!


DOÑA ESTEFANÍA

Hombre en mujer embebido. 1080
acabemos de saber
uno u otro.


DOÑA JERÓNIMA

Yo eso pido.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Quién eres?


DOÑA JERÓNIMA

Vuestro dotor,
que dos veces os visito,
una en nombre de mi hermana, 1085
y otra agora en nombre mío;
como mujer la primera,
y ésta en traje masculino.


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Escena XVIII
Pág. 122 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA ESTEFANÍA

Luego ¿no fué doña Marta
la que estuvo antes conmigo? 1090


DOÑA JERÓNIMA

No, mi señora, su traje
solo en mí sostituído,
mi poca barba y edad,
el fuego en que me derrito,
la dispensación severa, 1095
los celos siempre atrevidos,
en mujer me transformaron.
Naon vos acanheis sol minho,
meus olhos, meu coraçaon,
minha gloria, meu feitiço, 1100
mana minha, cravo d'ouro;
eu sou vosso rapazinho.
Satis sit, crucior pro te
usque ad animi deliquium.
A requiebros castellanos, 1105
portugueses y latinos,
¿qué desdén será bastante
a enojarse y resistirlos?
Venga esa mano, y quedemos
 (Tómala.)
en paz, casados y unidos, 1110
como os pombo rulhadores
acostumam, em seus ninhos.
¿Dáismela?


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Escena XVIII
Pág. 123 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA ESTEFANÍA

Vos la tomáis.


DOÑA JERÓNIMA

¿Como esposo?


DOÑA ESTEFANÍA

No sé.


DOÑA JERÓNIMA

Insisto
en esto, o enojaréme. 1115
¿Como esposo? Decid.


DOÑA ESTEFANÍA

Digo
que sí.


DOÑA JERÓNIMA

¿Que sí? Eu a beijo.
 
(Bésasela.)
 
Embuçando meus focinhos,
(e sentindo mais amor
do que amantes tem sentido), 1120
desde Píram até Paris,
desde Adonis té Narciso.


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Escena XIX
Pág. 124 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


Salen DON GASPAR y DON RODRIGO.
-Dichas.

  

DON GASPAR

(Aparte a DON RODRIGO al salir.)
 
No reñiremos por eso,
si el dotor verdad ha dicho;
mas dúdolo, que es su amante. 1125


DOÑA JERÓNIMA

Pues, don Gaspar, don Rodrigo,
¿qué es esto?


DON RODRIGO

Una competencia.

Texto



DON GASPAR



DOÑA ESTEFANÍA

Es verdad;
que casamientos con primos,
o se logran siempre poco,
o no se alegran con hijos.


DON GASPAR

Yo pretendo a doña Marta. 1135


DOÑA JERÓNIMA

Yo por su esposo os admito;
mas ha de ser hoy la boda.


DON GASPAR

Eso es lo que yo os suplico.
Llamalda.


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Escena XIX
Pág. 125 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA JERÓNIMA

Escuchad aparte.

(Apártale.)
 
¿Queréis casaros conmigo? 1140


DON GASPAR

¡Jesús, dotor! ¿Estáis loco?


DOÑA JERÓNIMA

No juzguéis por los vestidos
la persora. Doña Marta
soy.


DON GASPAR

¿Qué decís?


DOÑA JERÓNIMA

He querido
con esta transformación 1145
asegurar el partido
del dotor mi hermano.


DON GASPAR

¿Cómo?


DOÑA JERÓNIMA

Tiene muchos requisitos;
dejaldos para después.
Ya sabéis, como os lo he escrito. 1150
lo que os quiero, y la palabra
que me habéis dado.


DON GASPAR

Imagino
que de mí os estáis burlando.


DOÑA JERÓNIMA

¿Es porque mudo de estilo,
y no os hablo en portugués? 1155
Pois catai os olhos -minhos,
que ontem vistes um a um,
a boca, os dentes, e o riso.


DON GASPAR

Basta, entregadme esa mano.


DOÑA JERÓNIMA

(Dásela.)
 
Esta foi a que perdido 1160
vos teve a volta primeira.


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Escena XIX
Pág. 126 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina



DON GASPAR

Es la verdad.


DOÑA JERÓNIMA

Dom Rodrigo,
chegai a ser testemunha
de que é Dam Gaspar marido
de Dona Marta.


DON RODRIGO

Serélo. 1165


DOÑA ESTEFANÍA

Yo y todo, y si os apadrino,
me tendré por venturosa.
Gocéisos alegres siglos.


DOÑA JERÓNIMA

(A DON RODRIGO.)
 
Isto é feito. Agora vos,
cavalleiro, agradecido; 1170
dai a maon a vossa dama.


DOÑA ESTEFANÍA

¿A mí?


DOÑA JERÓNIMA

(Aparte a ella.)
 
Facei o que pido;
zombaremos delle um pouco.


DOÑA ESTEFANÍA

Ya vos ¿no sois dueño mío?
¿No sois mi esposo?


DOÑA JERÓNIMA

Por eso; 1175
que pues no corre peligro
nuestra boda, quiero yo
que la alegren regocijos.


DOÑA ESTEFANÍA

(Dando la mano a DON RODRIGO.)
 
Por el dotor os la entrego.


DON RODRIGO

Conjeturo por indicios 1180
verdades: débole mucho:
¡qué venturoso que he sido!


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Escena XX
Pág. 127 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


Salen DON ÍÑIGO, QUITERIA, DON MARTÍN, TELLO.
- Dichos.

  

QUITERIA

Donde el honor se atraviesa,
es traición el encubrirlo.
Vuexcelencia lo remedie. 1185


DON ÍÑIGO

Dotor, mirad si ha perdido
el juicio esta mujer,
y curalda.


QUITERIA

Lo que afirmo
es la verdad pura y clara.


TELLO

¡Qué buena era para vino! 1190


DOÑA JERÓNIMA

¡Martinha!


QUITERIA

Ya se acabaron
las Martinas y Martinos.
Tu hermano murió en Pamplona
deshojando francos lirios,
y su mayorazgo heredas; 1195
tus deudos y sus amigos
en Sevilla te echan menos,
y últimamente han sabido
que asistes en esta corte.
En busca tuya tu tío 1200
viene, extrañando disfraces,
y está ya en casa.


DOÑA JERÓNIMA

Prodigios
de amor disculpen finezas.
Don Gonzalo, hermano mío,
murió por su Rey y patria: 1205
a Don Gaspar he querido
desde que fué huésped nuestro;
él solo médico me hizo,
y él, en fin, es hoy mi esposo.


DON ÍÑIGO

Luego ¿sois mujer?


DOÑA JERÓNIMA

He sido 1210
quien a la naturaleza
con mi industria he contradicho.


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Escena XX
Pág. 128 de 128
El amor médico Acto III Tirso de Molina


DOÑA ESTEFANÍA

Luego ¿no tenéis hermana?


DOÑA JERÓNIMA

El amor la ha convertido
a ella y el dotor Barbosa 1215
en un cuerpo.


DOÑA ESTEFANÍA

¿Hay desatino
semejante?


DOÑA JERÓNIMA

Don Gaspar
es mi esposo, merecido
a precio de estudios tantos,
tanto disfraz y suspiro. 1220


DON GASPAR

Yo me tengo por dichoso.


DON RODRIGO

Merezca, pues, Don Rodrigo
suceder en esta plaza
a Don Gaspar.


DON ÍÑIGO

Deudo mío
sois también: si viene en ello 1225
mi hija...


DOÑA ESTEFANÍA

Tu gusto sigo,
siquiera porque el Barbosa,
de dotor, fuá su padrino.


TELLO

Pues, Martiña...


QUITERIA

Dí Quiteria.


TELLO

Quiteria, para el domingo, 1230
porque hoy todos no se casen,
delante el cura te cito.


DON ÍÑIGO

¡Jesús!; admirado voy.


DOÑA JERÓNIMA

Amor médico me hizo,
y el Amor médico es éste: 1235
si os agrada, decid ¡vítor!

Fin01.jpg


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