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El arte de volverse rico

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El Arte de Volverse Rico (1923)
de Federico Juárez Delgado

Federico Juarez Delgado




El Arte de

Volverse Rico



GUATEMALA, C. A.


IMPRESO EN LOS TALLERES SANCHEZ & DE GUISE
8ª AVENIDA SUR Nº 24.
1923



 
EL ARTE

DE VOLVERSE RICO
 



FEDERICO JUAREZ DELGADO




≡≡≡≡ EL ARTE ≡≡≡≡
DE VOLVERSE RICO
≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡










GUATEMALA, C. A.



IMPRESO EN LOS TALLERES SANCHEZ & DE GUISE
8ª AVENIDA SUR Nº 24.
1923

 
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
CONFORME A LA LEY.
 
 

La lucha con el mundo no te asombre,
No es hombre el que luchar no sabe...
Porque nació para luchar el hombre,
Como nació para volar el ave.

A. Plaza.
 
 

PRÓLOGO


La época en que la Humanidad hace la mayor parte de las cosas a tientas debe pasar....

Es preciso que el hombre se dé cuenta de su actuación y de lo que pasa en torno suyo.

Cuando se hace algo con incertidumbre, sin saber a donde se va, no debe extrañar el fracaso.

Necesario es que, especializándose el individuo, se ponga en vigor la ley de división del trabajo, en todos los ramos de la actividad, para evitar hasta donde sea posible el error.

El hombre tiene necesidad de comer para subsistir y que actuar para comer. El que no actúa inteligentemente, llenará mal las necesidades inherentes a la subsistencia buena.

La mala subsistencia degenera al animal.

El degenerado estará en el círculo vicioso de mala “Subsistencia-Actuación” y viceversa.

Con la buena actuación, en un arranque de energía, se debe salir de ese círculo. Así, se enderezarán las cosas....

Así se tendrá vigor suficiente para trepar hasta la cima del “Monte éxito.”

Desengañémonos, no hay más que dos deberes en la vida, imprescindibles, el primero... no lo digo... ¿El segundo? ENRIQUECERSE.


Federico Juárez Delgado.
 

PRIMERA PARTE



EL CARÁCTER

 

Los buenos caracteres.


La admiración y el aplauso del mundo son para el que sabe luchar y vencer. Y, somos ardientes partidarios de este imprescindible principio utilitarista.

No debía ser así, porque esta no es una ley de equidad, pero la humanidad así es.... cuantos y cuantos héroes mueren ignorados.... la humanidad así es, y el hombre práctico por excelencia debe tomar las cosas tal cual son, no cual debieran ser, pues se corre el riesgo de volverse un iluso empedernido.

Nadie debe intentar, pues, una empresa superior a sus energías, porque entonces todas las probabilidades están de parte del fracaso.

Si alguna vez parece que se puede llevar a cabo una empresa superior a las fuerzas aparentemente desarrolladas, es porque aún no podemos o no sabemos calcular la energía latente.

El carácter se puede considerar desde un doble punto de vista: el inconsciente o indefinido y el definido o consciente.

El primero es el de formación descuidada, sin entrenamiento previo.

El segundo es el resultante de una preparación especial, basado en la experiencia y la ciencia.

Y, sólo este último, es capaz de llevar a feliz término una empresa hasta donde es posible.

“Conócete a tí mismo, es decir, haz el arqueo de tu caja de caudales en general, mira con cuanto cuentas para “comprar” el resultado que ambicionas... si aún no te alcanza... reune más... más... y, cuando ya tengas el acopio que se necesita: Adelante. ¡No temas! El objeto será tuyo.

Puede haber tantos caracteres como individualidades, pero todo buen carácter es aquel que basta y es suficiente para cumplir la misión conveniente al poseedor.

El carácter ideal, aunque esto parezca una paradoja, es inmutable y al mismo tiempo se acomoda a todas las circunstancias, es decir se mantiene el mismo a pesar de todos los acontecimientos.


Hombría.


Es la cualidad, harto importante que nos hace llevar a cabo, de una manera varonil todos nuestros actos.

Saber decir con entereza: Nó.

Saber decir con entereza: Sí.

Jamás dejarse sugestionar por nada ni por nadie.....

Lo único que debe conmover el mármol augusto de nuestra voluntad, será la razón.

Ser razonable, es ser hombre.

El hombre es un ser racional.

El que no lo sea, será el juguete de los demás, triste y abandonado bajel sin brújula, a merced de las olas del turbión.

Pobre hoja que arrebata el huracán....

La hombría es la base de una orientación bien definida.

Es la sustentación del pasado, del presente y del futuro.

Una mirada tranquila, franca y serena, denotan una alma plena de vigor, de energías acumuladas, presta siempre para el arranque, para tender las potentes alas, cuando de subir se trate....

¡Tal son las almas, los espíritus levantados, que siempre se mecerán en las alturas, su patrimonio exclusivo, porque sus medios de locomoción son hechos para los grandes vuelos!


Seriedad.


El hombre serio ve todas las cosas tras el prisma de la realidad.

La formalidad involucra todas sus acciones.

Aprecia de una manera fría y exacta los hombres, los hechos y las cosas.

Su palabra es la de un soberano, porque cuando una vez ha prometido, ya pensó en las probabilidades de la posibilidad.

Cuando veais un hombre serio acometer una empresa, ved en él un soldado que a la usanza de Napoleón I “acostumbra dormir en el campo conquistado”, coronado por los laureles del triunfo....

Ser serio no quiere decir no reír jamás. Hay momentos en que para levantar el espíritu conviene reír, sin dejar por eso de ser serio.

También a veces la seriedad broncínea, remarca la apostura amarga pero firme, del fuero interno.

Hacer sin divagaciones, exactamente lo que se ha convenido, de una manera sobria y práctica, tal cual debe ser... eso es la seriedad.


Constancia.


De los principales elementos es este para llegar a las cumbres empinadas del monte éxito.

Se debe meditar muy bien una cosa y, cuando se está ya decidido hay que perseverar hasta concluir...

Hay muchos que comienzan una empresa y, después la abandonan sin esperar el resultado, en esto está generalmente el fracaso.

Es necesario aconsejar el entrenamiento a este respecto, ejercitarse diariamente, acostumbrarse a ser tenaz.

La tenacidad, la voluntad tesonera, son un soporte que cual encina vigorosa, desafía los grandes vientos, los azotes de recio vendaval...

No ser perseverante es huír del campo de batalla antes de haber visto cual será el resultado del combate.

Solo cuando ya se ha caído muerto y ya ni un solo átomo de energía posee nuestro ser.... Entonces ¡Ah! entonces. ¡Qué remedio....!

Pero mientras la sangre corra exuberante y roja cual es por nuestros vasos, debemos ponerla al servicio de una causa grande y santa, digna de todo esfuerzo, la ansiada por todos los que luchamos... la victoria!

Hay quienes hacen mil propósitos y... al día siguiente o días siguientes los abandonan. “Desde hoy seré activo, trabajador, emprendedor, estudioso, serio, etc., y, después... ? nada, el horrible cero a la izquierda. La desesperante huida vergonzosa y triste... El abandono de las buenas costumbres comenzadas... La nave abandonada otra vez, sin anclas y a merced de las olas juguetonas.

No, amigo, tú eres hombre y si no quieres ser la deshonra de los de tu sexo, levanta la frente y agárrate con tesón, con frenesí heróico al cable de la constancia... esa será tu salvación ¡oh! náufrago irredento, víctima talvez de una herencia indolente, de un atavismo trágicamente flojo...

Aprieta... aprieta...! y siempre tu consigna sea: ¡Adelante! Adelante en lo que se ha emprendido, hasta vencer o morir!


Método.


Sin orden no es posible llevar una orientación bien definida de todos nuestros actos.

El método es el molde donde se figuran las cosas de una bondad a toda prueba.

El metódico tendrá siempre dominio absoluto sobre el campo de sus actividades y en cualquier momento sabrá controlar una circunstancia cualquiera, sin andar con rodeos de ninguna especie ni buscar a tientas y de una manera precipitada, lo que sería un motivo de cansancio, de falsedades, de desequilibrios y de inexactitudes.

El método, bien entendido no es la esclavitud asfixiante, tan temible, tan odiosa para el hombre cuya eterna tendencia es la santa libertad...

El hombre independiente es el hombre libre, cuyo método es el programa que en ejercicio de su voluntad única y soberana, se ha trazado para normalizar todas sus acciones, con el fin de que su vida sea una perpetua concatenación de triunfos, una cadena cuyos eslabones se mantienen bajo el “self control” de su yo imperativo y férreo.

Cuando por alguna circunstancia no se pueda llevar una vida metódica, entonces será necesario hacer cada mañana, el programa del día en un papelito.

Los programas de la vida diaria de un individuo inteligente, son una cosa sumamente seria y digna de estudio.

Y sin embargo es muy poca la importancia que les damos para pensar en ellos con detenimiento y atención.

Y, no obstante, son como el itinerario de los trenes y aún más, los carriles sobre los cuales mociona todo un convoy de energías trascendentales. Regímenes.


No sólo en el orden moral e intelectual tiene que ver el régimen, sino hasta en la alimentación. Porque esta última es el combustible diario que se echa a la máquina de nuestro organismo para que camine mejor y de la calidad de estas depende de una manera directa la buena o mala calidad de los productos.

El vegetariano es más temperante que el carnívoro y el parco más diligente que el glotón.

El que es temperante no está expuesto a ser a todas horas el juguete de las pasiones.

Los vicios estorban el libre ejercicio de las facultades o cuando menos, las embotan.

Ser vicioso es ser esclavo. Procúrese siempre ser libre, para ser feliz.

Procúrese ser siempre sobrio en todas las costumbres y en todos los climas; de ahí que la higiene tenga tanta importancia para un hombre; ella es el centinela más importante del éxito en sus empresas y por ende de su felicidad.

Es raro encontrar un hombre que, siendo vicioso no tenga alguna tara, y el que es enfermo de ninguna manera podría llenar bien sus deberes.

El hombre es un ser superior y jamás debe permitir que las cadenas aten sus facultades sublimes, cuando éstas están en el perfecto equilibrio y en toda su lucidez.


Audacia.


Dijo Ernesto Renán: “Sólo hay recompensa para los que se atrevan.”

Y, haciendo converger todas las energías intelectuales, físicas y morales, hacia el fin preconcebido, se logra vencer a pesar de innúmeros obstáculos.

Se concibe un objetivo; se reflexiona profunda y maduramente sobre él; se toman todas las medidas indispensables que nunca serán demasiadas, y cuando llega el momento de actuar, debe lanzarse con denuedo, con calma, con sangre fría, no perdiendo la cabeza sino dándose cuenta de todo: El mundo es de los audaces conscientes....

No atreverse es el símbolo más triste de la cobardía...

No intentar siquiera, es ser nulo.

Ser nulo significa ser el más infeliz de los seres de la creación.

¿Para qué te sirve entonces haber nacido?

¡Triste papel el que representan los timoratos en este mundo!

Ellos serán los escalones por donde suban los audaces.

Ellos serán también la carne de cañón... los esclavos que nunca se atreven.

¡Levántate! ¡Sal del montón!

Que el sol de los intrépidos brille para tí y que terminen ya las largas, las penosas horas del esclavo, que triste y desconsolado se sienta a mitad del camino, mientras los otros siguen su marcha triunfal por el sendero de la vida....


Calma.


La incoordinación de las ideas y actos la mayor parte de las veces procede de la precipitación.

Cuando se va en la vida por un terreno tan lleno de obstáculos, rivalidades y abismos sin cuento es preciso marchar con tiento hasta cerciorarse de que se va por el buen camino.

Muchas veces se debe hacer como el que atraviesa un arroyo, sobre las piedras de éste, no se quita el pie de la piedra anterior, sin haber tanteado si el otro está firme sobre la siguiente.

La serenidad sólo se conquista a fuerza de dominio sobre sí mismo, y, la experiencia que engendra la confianza en lo que se está ejecutando.

La desconfianza en sí mismo implica falta de entrenamiento.

Un soldado veterano sabe comportarse mejor que un recluta en el campo de batalla.

Y, la calma es de mucho más importancia para los grandes hombres, que son los guías, los conductores de los pueblos...

Los directores de las multitudes deben fijarse perfectamente bien, por donde conducen a los demás porque muy grande es su responsabilidad en este sentido.

La obtención de un éxito no está en razón directa de la precipitación nerviosa, sino en la técnica seguida para su consecución.

La calma fría, la serenidad del mármol, el cálculo matemático en los momentos de agitación, son los únicos que pueden dar la solución conveniente, para conjurar los acontecimientos trascendentalmente fatales.


Actividad.


Toda cosa o acción tiene un tiempo prefijado y por eso es preciso que la meditación de algo que quiera llevarse a cabo, se le dé el tiempo necesario.

Una empresa seria necesita largas y concienzudas meditaciones y muchas veces, ensayos previos.

Si hemos meditado lo suficiente un negocio, llevaremos no solamente más confianza en él, sino también más seguridad para actuar.

Algunos creen que actuar deprisa y hacer cierto número de cosas en corto tiempo es lo que significa la actividad, pero la verdad es que el que tal hace, nunca lleva a cabo algo perfecto y se cansa demasiado.

Lleva a tal grado su actividad nerviosa que pronto llega la fatiga y el fracaso. Las improvisaciones, las órdenes de los momentos supremos, no son sino la chispa que brota de las grandes energías acumuladas. Muchas veces esto se puede comparar al movimiento casi instintivo que un conductor de larga experiencia hace para contener un motor, un vehículo, en el momento de peligro.

Es un movimiento casi reflejo resultante de las muchas veces que lo hemos hecho o visto hacer.

Conclusiones: Es preciso para que un negocio sea bueno y de éxito seguro, que la cabeza directora esté suficientemente entrenada. El hombre activo es aquel que sabe distribuir sus acciones y su tiempo de conformidad con el medio ambiente y las necesidades de energía que haya que desplegar. Ni más porque habría desperdicio, ni menos, porque no serían suficientes.


 

SEGUNDA PARTE



EL CAPITAL

 

La semilla de la riqueza.


Cuando un hombre nace no puede saberse si va a ser sumamente rico; solamente se sabe que lleva en sí, la semilla de la riqueza.

Un niño tiene ante sí una vida, es decir, un número de tiempo, durante el cual puede llevar a cabo muchas cosas de gran valor.

¿Quién hubiera previsto que Juan D. Rockefeller, Morgan, Carnegie, Vanderbilt, etc., hubieran traído al nacer, un capital tan vasto?

La vida de ellos y de su actuación puede ser un término de comparación, para aquilatar lo que un hombre esforzado como los anteriormente citados, puede llevar a cabo.

La vida es un conjunto de riquezas, una caja de caudales, donde se está siempre acumulando algo, mucho, durante los primeros años: conocimientos; después, experiencia. Y, esto es de tanto valor como el oro? Sí, y muchas veces más.


El tiempo.


Los que ven las cosas de una manera superficial se admirarán de que anteponga el tiempo al dinero y es que aún no somos suficientemente prácticos en ese sentido para comprender que el tiempo es más precioso que el oro.

Pero me dirán: Si el tiempo es dinero, podríamos pagar a nuestros acreedores con tiempo.

Claro que sí.

Detengamos por un momento nuestras consideraciones sobre esto y veremos.

A debe a X cantidades de dinero.

El tiempo es la resultante de la vida.

El tiempo no pasa, somos nosotros.

Si el tiempo es la esencia de la vida misma, con qué preferiría Ud. pagar, con su dinero o con su vida?

Y, debemos ser tan cuidadosos con el tiempo, por supuesto, como con el dinero.

La vida entera de un hombre no alcanzaría para subvenir a sus múltiples necesidades, tanto más que actualmente cada comodidad que se nos presenta es una necesidad más que se añade a las muchas de que adolecemos.

Por eso es que el uno frecuentemente compre el tiempo del otro, es decir, lo pone a su servicio.

Es la división del trabajo una de sus resultantes en la especialización de los oficios y profesiones.

Un mismo indivíduo no es capaz de hacer comida, zapatos, vestidos, sombreros, automóviles, buques, armas y otras mil cosas... Y, si las hiciera, o no le alcanzaría el tiempo o, las haría mal hechas.

¿Cuándo se compra un par de zapatos? Analizando esto. ¿Qué se compra?

El tiempo de criar al animal, el tiempo del tráfico vacuno.

El tiempo del destace;

El tiempo del curtido;

El tiempo del aprendizaje del ganadero;

El tiempo de experiencia del curtidor;

El tiempo de aprendizaje del zapatero;

El tiempo de fabricación.... y en total: el tiempo.

Cuando pagamos una criada para hacer la comida, los oficios de la casa, es tiempo que ahorramos y que nosotros empleamos en hacer otras cosas de mayor importancia.

Cuando paga el médico al abogado o éste último al médico no es otra cosa que el tiempo que estos profesionales han empleado en almacenar conocimientos y experiencia.

La servidumbre no es más que tiempo que se da en cambio de otro tiempo.

El tiempo es la vida.

La vida es la manifestación de la energía: en consecuencia el único valor es el tiempo.

¿Qué valor tiene para un muerto lo que existe en el universo?

Aún el mismo cadáver no puede existir sin el tiempo.

El tiempo es pues, la existencia de las cosas.

Si algo útil proporcionamos a otro y con lo cual puede facilitarse algo en la existencia, le hemos dado justamente el tiempo que necesita.

De ahí se desprende el valor de la máquina o el hombre que hace el mayor número de cosas mejores en el menor espacio de tiempo.


Distribución del tiempo.


De la aplicación a la práctica de los principios anteriores se desprende que:

Debemos invertir el tiempo de la manera más ventajosa que nos sea posible, ya sea para nuestros trabajos, descanso o placeres.

Quien sabe distribuir bien el tiempo o el dinero, goza él y hace gozar a los demás.

Hay indivíduos que no tienen tiempo mientras que a otros les sobra, y, cosa rara al parecer, se ve que los que más trabajan tienen más tiempo que los holgazanes.

Y es que la distribución del tiempo si es que este se quiere aprovechar, para vivir más ventajosamente, es indispensable.

El hombre adulto debe distribuir su tiempo de la manera siguiente:

 Trabajo........................................................................................................................................................................................................
10 horas
 Arreglo personal........................................................................................................................................................................................................
1 horas"
 Lectura, recreos, etc.........................................................................................................................................................................................................
4 horas"
 Comidas........................................................................................................................................................................................................
3 horas"
 Dormir........................................................................................................................................................................................................
6 horas"

 Total........................................................................................................................................................................................................
24 horas.


A toda cosa o acción se le debe dar el tiempo necesario; no más de lo indispensable por que se le tendría que quitar a otras lo que por importancia o derecho les correspondería.

Todo anciano que ha malgastado su tiempo se le puede comparar a un pródigo, que hoy ve de cuanto hubiera valido, sacar mejor partido de un tesoro, de un capital tan importante y tan precioso.

La tendencia moderna es simplificarlo todo. ¿Por qué?

Porque la vida es breve y la simplificación de los actos está en razón inversa del “tiempo-vida” que en ellos se gaste.

Debemos pues, vivir deprisa, es decir aprovechar, multiplicar el tiempo lo más que se pueda.


La verdadera economía.


Cuando de dinero se trata la verdadera economía consiste en que las entradas sean mayores que las salidas.

He allí la base fundamental del ahorro.

Como en la vida está en relación con la oportunidad, unas veces cierta cantidad de dinero tendrá más valor que otras.

Cuando se necesita con suprema urgencia una cosa, por ningún precio por elevado que este sea, será cara.

Por ejemplo: X. tiene hoy urgencia suma de una medicina y todo su capital consiste en cincuenta monedas; no importa que por ella dé todo su haber monetario, porque la medicina le salvará la vida, y si este personaje es el más rico del mundo por los millones que diera, dicha droga sería barata para él.

Pero si el mismo X. compra una cosa que en lugar de serle útil, le será dañina, lejos de haber ahorrado, habrá malgastado lastimosamente su dinero y lo que ha comprado, por ningún precio, por más barato que se le suponga, será barata para él.


El que tiene dinero necesita mucha fuerza de voluntad.


Muchas personas salen a paseo y la obsesión de las vitrinas las atraen y, si entran al almacén, por pura curiosidad.... ¡cuántas sugestiones de parte del buen comerciante!

Si éstas personas no tienen dominio sobre sí mismas, se dejarán sugestionar y comprarán y... después se arrepentirán de haber comprado cosas que no tenían un uso inmediato y necesario.

Si después necesitan dinero, como estas cosas no son apetecidas en todo tiempo, por la premura se tendrán que malvender para subsanar la necesidad.

De esa manera se malgastará de la manera más triste, la fortuna más estupenda y ya podemos imaginarnos qué sucederá con los pequeños capitales.

Otras personas tienen por costumbre comprar cuanto de ganga les ofrecen y cuanto se les antoja; estas personas, sin ningún género de duda, en poco tiempo llegarán al hastío o a la indigencia.

Para hacer un gasto, debe todo sensato meditarlo bastante bien, porque el dinero es una cosa muy difícil de conservar... por cuanto no hay en el mundo quien no lo apetezca.

Y, el dinero mal empleado es como el agua que se riega por el suelo, ya no se puede recoger la misma cantidad que se regó.


Experiencia.


Cuando se sabe que alguien tiene dinero, un movimiento de todos los puntos cardinales se inicia hacia él y entonces: ¡CUIDADO....!

Una verdadera guerra muchas veces más terrible que la de los ejércitos armados se libra contra aquel “pobre” capitalista.

Y los enemigos no abandonarán al adinerado, sino hasta haberlo despojado del último centavo.

Por eso conviene ser sumamente cautos con todo el mundo y no andarse con contemplaciones y boberías, porque todo un enjambre de hombres de negocios lo rodearán, lo acecharán y la lucha será hasta vencer o morir... Una gran batalla de aguerridos ejércitos, ese es el mundo de los negocios.... Tal es la lucha por la existencia.

Cuando no se tenga experiencia lo mejor es guardar la más grande reserva con respecto al monto del capital numerario que se tenga hasta que se adquiera la mayor experiencia posible.

No sabiendo donde está el dinero, ni aún si existe, los demás no llegarán por él.

Así, pasará el rico desapercibido, hasta que la observación atenta de las cosas de la vida, le den la suficiente experiencia.

Ocultar por de pronto la riqueza es usar del mismo artificio de que la naturaleza se vale para evitar que los insectos sean devorados por los otros animales, los tiñe del color de la maleza o de la vegetación. De esa manera se confunden con las hojas verdes o secas y pasan desapercibidos.

Te despojarán ¡oh rico necio! si no tienes experiencia y haces ostentación de tus riquezas... si no estás entrenado como un soldado aguerrido y como un veterano te aprestas a defenderlas.

Por esto, todo padre sensato que comprenda que al morir va a dejar a su hijo un capital numerario, debe adiestrarlo convenientemente, para que cuando el primero muera, no dejen al segundo—a su heredero,—en la calle.


Por qué y como huye el dinero.


Existe la creencia que un pobre al llegar a ser rico será un rico modelo.

Pero esto no es exacto.

Para ser un acaudalado y saber conservar los bienes es necesario pasar por muy duras experiencias y además el que nunca haya tenido dinero, encontrará muchas dificultades para manejarlo si antes no recibe un entrenamiento adecuado.

Es preciso convencerse de que el que por primera vez se encuentra dueño de una cantidad de dinero, lo primero que piensa es en gastarlo.

Y, generalmente... ¡Qué mal lo emplea! sólo después de muchos chascos es cuando aquel pobre rico viene a darse cuenta de su triste situación.

Sólo cuando no se tiene dinero y se necesita con urgencia, es cuando se tiene noción exacta de lo mucho que cuesta conseguirlo y de lo mucho que vale.

Cuando se tiene una caja repleta de monedas, nada más fácil que gastarla a diestra y siniestra.... Pero a lo mejor, todo ha concluido!

Y, que situación tan triste.... de allí vienen muchos suicidios morales y materiales.

Muchos de los que hoy llenan las cárceles han sido ricos tontos—es decir,—pródigos.

Y la situación del malgastador se vuelve aún más triste, cuando llega a comprender que aquellos que disfrutaron de su dinero, se burlan de él y lo desprecian.

Es pasmoso ver como huye de las manos del poseedor descuidado el dinero.

Por eso es conveniente que antes de abrir el bolsillo, se hagan planes con toda la cordura posible.


Las tentaciones.


Las tentaciones del mundo son muchas y por eso la mejor manera de defender el dinero es no llegar jamás hasta el borde de la pendiente peligrosa.

Porque de una concesión que uno se haga a sí mismo, surgen las demás, es decir se resbala fatalmente al abismo de la miseria.

Y, es necesario comprender que en un principio está todo.

Al salir de la oficina, X se encuentra con amigos que lo invitan a pasear. Durante el paseo se detienen en una taberna, cuando se está ya algo ebrio se embotan las facultades de la fuerza de voluntad y se pierde por consiguiente, en gran parte, el dominio sobre sí mismo.

Entonces lo invitan a jugar y de allí se desprenden las consecuencias siguientes:

Puede perder o ganar.

Si pierde, qué sabemos si puede pasarle lo que a los viajeros en las arenas movedizas, cada esfuerzo que hagan los hunden cada vez más, y más....!

Si gana....¡Qué hermoso!

Con cuánto deseo se espera la hora de volver a jugar!

He ahí, el principio de una ruina, moral, material y física.

Esto sin comprender otros resultados funestos también.

Al día siguiente, por su estado comatoso no amanece con deseos de trabajar. Esto trastorna sus negocios, porque lo que pudiera y debiera hacer hoy no lo hace muchas veces para no hacerlo jamás, porque ya se ha perdido la oportunidad.

Además, un desorden una vez entrado en los negocios, es muy difícil y a veces imposible arreglarlo, para volver a la vida seria, formal y metódica: el alma y nervio de todo buen negocio y, por ende, de la felicidad.


Costumbre de suma importancia.


Existe entre las familias cultas, de un cierto país, la costumbre que cuando un niño llega a los catorce años de edad, se busca una persona de completa confianza o de la familia, para que instruya al pequeño hombre de mundo o mujer de sociedad y le diga cuáles son las cosas buenas y malas para hacerlas o nó.

De esta manera cuando se entra en la vida mundana de lleno, no tiene que conocer las cosas de la vida, que a menudo son tan irreparables y amargas, porque la propia experiencia se las enseñe.

De esta manera podrá saber qué clase de terreno es en el que actúa, y conociendo de antemano los peligros del camino, sabrá evitarlos.

Y defenderse cuando llegue el momento.

Sucede lo mismo con la mujer: ella debe ser casta por convicción, no por ignorancia. Generalmente los jóvenes sienten una atracción por lo misterioso y eso sin tomar en cuenta que el ser humano es inclinado al mal.

Es una costumbre muy errónea lanzar un joven al mundo con los ojos vendados, porque sus padres o tutores todo se lo ocultaron.

Esto es sencillamente criminal.

Cuántos fracasos se evitarían descubriendo ante los ojos de la juventud lo que es el mundo.

¡Cuántas ruinas para siempre!

¡Cuántas decepciones, desengaños y amarguras! Y, sobre todo, cuántas enfermedades del alma y del cuerpo..

Por eso, cuando se observa que el niño ha llegado a la edad de las tentaciones peligrosas, si entre la familia hay un facultativo que instruya al incipiente, que le diga sin esbozo lo que es el mundo, y en caso que tropiece el joven con obstáculos, sabrá como evitarlos.

Y si no los salva, la responsabilidad de los padres está ya descartada.

Pero, volviendo al punto monetario, existen en muchos ciudades del mundo, explotadores de jóvenes ricos o muchos que trafican con la inocencia o ceguera del bello sexo.

Y son los seres cuyos padres arrojaron en medio del mundo sin abrirles los ojos, las víctimas despojadas del cuerpo y del alma. Por eso, con mucho esmero hay que señalar al futuro peregrino, los peligros del camino.


 

TERCERA PARTE



EL DINERO

 

Maneras de conseguir dinero.


Son tan múltiples los puntos de la actividad humana con el objeto de conseguir dinero, que sólo en principios generales se puede tratar de una cuestión tan extensa, pero el lector sabrá aplicar al medio ambiente en que gravita, cada regla general aquí estipulada.

Hay recursos materiales, intelectuales y mixtos.

En tesis general puede decirse que no se encuentra ninguno de ellos aislado, siempre están en combinación, o uno es la consecuencia del otro.

Aún se podría decir que uno sin el otro no podrían subsistir.

Los recursos más intelectuales que materiales son las carreras literarias o aquellas en que se ejercite más la energía de la inteligencia que la del músculo.

Casi todos los estudiantes se forman mil castillos en el aire cuando piensan en la terminación de su carrera y por estas ilusiones exageradas, cuando salen de las facultades sino alcanzan todo el éxito que esperaban, en el acto se decepcionan, detestan de su profesión y con esto, fracasan.

Y, es que no basta acumular conocimientos, es necesario saber sacar de ellos el mayor partido de sí mismo y de los demás.

Para esto es preciso que el joven facultativo sea un gran observador y, sobre todo, que a la par de sus estudios profesionales, estudie la gran ciencia del mutuo intercambio con sus semejantes, que es la más difícil de todas las ciencias, porque en ella se encierran todas las demás.

El que quiera triunfar debe saber presentarse ante los demás, ser discreto, aseado, elegante hasta donde lo permitan sus circunstancias.

Como lo primero que hiere la imaginación es el aspecto y, sabido es que el ser humano no está excento de los prejuicios de lo que salta a la vista (los ojos son la puerta de entrada principal de las cosas del mundo externo al interno.)

Un abogado, un médico que no se presente con el vestido sucio, todo haraposo al cliente, es decir, al dollar que le llega.

Aquí es preciso decir que muchas veces las apariencias engañan, pero es ya una prueba de discreción y sabiduría el esforzarse por impresionar agradablemente.

La presencia es pues, si una buena, una gran recomendación.

La oficina es la segunda parte; un amueblado escaso, sucio y miserable, nos llena de desconfianza.

Por esto, todo debe ser lo mejor que se pueda.


Maneras de conseguir dinero.

(Continuación)


Si el joven principiante no tiene aún el dinero suficiente para poseer un ajuar decente, entonces que se asocie a un colega que lo tenga, y cuando ya haya adquirido lo suficiente es mejor que trabaje solo.

El trato con el cliente debe estar lleno de suavidad, discreción, buenas maneras, atención, cortesía, sustentada por una seguridad plena de lo que se diga y haga. Esto sugestionará favorablemente al cliente y dará el resultado apetecido porque una clientela ganada de esta manera será constante y duradera.

Jamás debe un profesional dar lugar a que un profano le haga observaciones, porque entonces todo está perdido. Todo lo que hace y dice el competente profesional, debe ser la última palabra en la materia, con respecto a los profanos.

Hay dos cosas que aseguran el triunfo del uno sobre el otro: la sugestión que es hija de la confianza en sí mismo y de la elocuencia consiguiente.

Adviértase que no es lo mismo elocuencia que charlatanería. El triunfo de los charlatanes es efímero.

Una palabra dicha oportunamente, con seguridad, con firmeza, que diga al cerebro del otro la idea que se trata de inculcar, le sugestionará.

El hombre de reconocida experiencia, es el hombre sugestivo por excelencia.

Y, dicho sea de paso, no es necesario que una persona haya tenido que ver o que hacer las cosas de una manera personal para tener experiencia en ellas.

Un hombre que lee es aquel que se aprovecha de la experiencia más segura, la estampada en las páginas de un libro serio. Por eso el hombre instruido es tan sugestivo.

El timbre de la voz, los modales francos sin ninguna exageración, y una mirada inteligente resultado de la confianza en sí mismo, fascinan, encantan, seducen.

No es necesario mirar de una manera insistente y terrible—no,—la mirada suave, reposada y tranquila, hace más que la exagerada.

Se debe hablar con tal tino, de tal manera, que jamás se hiera en ningún caso, el tímpano del interlocutor, pero también es necesario que el otro distinga claramente lo que se le está diciendo porque nada hay tan molesto como la persona llena de afectación que habla entre los dientes.

Cuando no se conozcan de una manera completa los antecedentes de una persona y todos los pormenores, lo mejor es abstenerse de hablar con ligereza, anticipar juicios y jamás criticar a otros porque no sería raro que los traídos a colación, fueran amigos o lo que es peor, familiares.


Maneras de conseguir dinero.

(Continuación)


Es innumerable el modo por el cual el dinero puede llegar a ser nuestro:

Dando algo en cambio.

Recibiéndolo gratuitamente.

Prestándolo.

En las operaciones de la vida, todo es tendencia a prosperar, subsistir y mejorar.

Todo lo que se hace, se da o recibe, es con estos fines.

Cuando se trate de hacer una operación es necesario tener el conocimiento más perfecto posible de lo que se va a dar y de lo que se va a recibir en cambio, sinó, se expone a un mal negocio a no ser que el azar lo disponga de otra manera.

Nunca debe el hombre hacer un negocio con el cual no esté al corriente.

La herencia, las donaciones y, de una manera casual el hallazgo, son las maneras de adquirir el dinero, sin dar algo en cambio.

Con respecto a la herencia es preciso decir algo de lo que se refiere a los hijos y a los padres.

Un padre nunca debe entregar a los hijos el capital que les corresponde sino hasta la muerte de dicho padre.

Si éste es rico debe enseñar de una manera completa al hijo, la administración del capital, la adminisción de los bienes que le tenga que dejar, porque de lo contrario se expone a que el hijo “mate” el capital, cuando se encuentre huérfano y dueño absoluto de todas sus acciones.

Los padres deben enseñar al hijo a ganarse la vida bajo su dirección, y aún, si es preciso, hacerle pasar algunas necesidades, para que aprenda de una manera práctica lo importante que es el dinero.


Maneras de conseguir dinero.

(Continuación)


Una de las cosas más delicadas en el mundo de los negocios es dar o recibir dinero prestado.

Cuando se da prestado es preciso atender a dos circunstancias principales:

1) La clase de garantía.

2) La persona a quien se va a dar.

Pero lo más importante es la persona porque si después se va a recurrir a un juez, el deudor pícaro se valdrá de todas las artimañas para no pagar.

La garantía debe valer, si son alhajas, por lo menos diez veces más de lo que se va a prestar sobre ellas. Por supuesto que en todo caso, entre más valga la garantía, será mejor.

Ahora, en objetos de otra naturaleza, lo mejor es poner a una persona experta, de toda nuestra confianza, y si es posible bien garantizada por un fiador rico y de buena fe, para que dicha persona administre el negocio.

Y cuando no se tenga un capital suficientemente fuerte, lo mejor es dar cortas cantidades y a corto plazo. De esta manera se podrá obtener mejor tanto por ciento de interés.

Cuando se tenga que hacer una carta de contrato es menester ir con un notario de muy buena fe reconocida y hacer el contrato poco más o menos en los términos siguientes:

Género de transacciones que se va a verificar.

Clase de moneda por entregar o devolver.

Lugar y fecha en que se debe hacer cada operación.

Descripción detallada del contrato.

Descripción muy detallada de la garantía.

Declaración de precio de cada una de las cosas que constituyen la garantía y de común acuerdo entre el deudor y el acreedor.

(Esto último, dentro de los límites de la posibilidad se debe hacer ante un perito valuador muy entendido en la materia.)

Renuncia de toda ley o acción que pudiera favorecer al deudor en caso de falta.

(Muchas veces es mejor hacer un contrato de venta con pacto de retroventa dentro de un plazo prefijado por los contratantes.)

Siempre es conveniente avisar a un tribunal competente y esperar la sanción de ley, antes de hacer uso de cualesquiera de las prendas.

Cuando se recibe algo en garantía así como cuando se compra algo, si no se conoce bien al vendedor o empeñante, es preciso saber perfectamente bien de donde proceden, el origen de las cosas que se van a recibir. Porque de lo contrario se ve el negociante expuesto a ser víctima.

Si la persona ocupa puestos vitalicios que le den una autoridad muy grande sobre uno y después no se pueda acudir en demanda de justicia en contra de ellos; si tiene un pariente poderoso que lo apoye; si es de malos antecedentes, que sea de un carácter díscolo; si la persona es amiga del juego o derrochadora; si es un pariente o amigo a quien por determinadas circunstancias no se le podría exigir...lo mejor es no tener negocio alguno con semejantes individualidades.


Lo mejor es huir de las deudas.


Sobre todo de esas deudas pequeñas que la mayor parte de las veces no hacen sino exponer al prestante a una humillante y vergonzosa negativa del prestamista y que además muy sabido es que pequeños préstamos poco sirven porque con ellos generalmente no se sale de ningún apuro.

¡Y pensar que hay quienes tengan el descaro de prestar por puro vicio! Esto los hace odiosos porque la mayor parte del tiempo el préstamo molesta al que lo recibe o al que lo da.

Y, dichos préstamos también a menudo quitan la tranquilidad y la reputación.

Sin embargo hay dos casos en los que está justificado prestar dinero.

a) Para hacer un negocio pingüe y seguro, en cuyo caso se espera pagar de una manera inmediata; o bien al manejar el dinero no se expone a perder y se está siempre con él a la vista y se prospera con las ganancias....

b) En una urgente necesidad en la cual sea materialmente imposible salir del apuro de otra manera.

Cuando un buen negocio o la desgracia obliguen a hacer esta operación tan peligrosa, es preciso salir del apuro tan pronto como sea posible.

Para prestar es preciso no perder de vista las siguientes reglas:

Para dar de garantía no se debe dar todo lo que se posee.

No debe aceptarse jamás un interés sumamente crecido.

No deben aceptarse condiciones leoninas.

Se dirá que en la práctica no es posible...sin embargo qué de sinsabores no se evitarían si el pobre no tuviera que habérselas con usureros sin conciencia ni escrúpulos!...


Como emplear el dinero.


El más pequeño gasto puede ser el origen de un gran derroche.

Sobre todo, huir de los falsos amigos como de una víbora ponzoñosa que en tiempo de bonanza,—triste es decirlo—frecuentan al dispendioso mientras está derrochando su dinero.

Huir también de todo gasto superfluo.

Saber dividir, distribuir el dinero a fin de que alcance para todo lo indispensable, y siempre dejar algo en efectivo para las eventualidades.

Si se trata de hacer negocios es muy bueno que los unos a los otros se ayuden, para que, si desafortunadamente se pierde en uno de ellos, están los otros para equilibrar.

No olvidar que la economía bien entendida no es la tacañería. Muchas veces por no hacer un pequeño gasto a tiempo se gasta cien veces, o mil veces más.

No se debe jamás ser vanidoso y de tratar de aparentar. La ostentación ha conducido a la ruina a muchos que gastan una pompa y un lujo mayor de lo que sus escasas rentas se lo permiten y todo: para ser admirados de los demás...!

Este prurito de quedar bien lejos de ser provechoso les traerá envidiosos, es decir, enemigos.

Los ladrones tratarán de robarles.

Y, por eso, aún de las alhajas no hay que hacer aparato.

¿Para qué sirven las alhajas?

El amor a las joyas es instinto pueril de pavo real.

Un individuo antes de hacer un viaje compró un brillante falso y mientras hacía ostentación de él en el camino era tan hermoso que lo mataron codiciosos del tesoro que ellos (así lo aseguraba el dueño) creían a pie juntillas que era verdadero....

Si no hubiera llevado este objeto de codicia no lo hubieran matado.

Y, no hay que olvidar que la vida es un camino...

Otros compran un automóvil que es absolutamente innecesario, sólo porque el vecino lo tiene. Esto les ocasiona gastos y les roba el tiempo que debían aprovechar más ventajosamente en otros quehaceres de más utilidad práctica.

Más tarde quieren deshacerse de aquella pesada y dispendiosa carga y entonces si acaso les darán la mitad.

Amigos míos, cuando tengáis necesidad de un viaje o deseos de un paseo en automóvil, acudid a un garage...!

Por supuesto que los millonarios, los que tienen grandes negocios y por ende, grandes distancias que recorrer en países donde los caminos se presten y donde el combustible y las reparaciones son baratas puede permitirse el lujo de un automóvil propio y costoso pero entonces es necesario comprarlo lo mejor de lo mejor que haya.


 

CUARTA PARTE



LOS NEGOCIOS

 

Como hacer bien un negocio.


Vamos a tratar de los negocios que en sí no son más que el intercambio de conocimientos, ideas y cosas.

Para un negocio, lo más importante es la oportunidad.

Cualquier operación que se hiciera fuera del lugar o tiempo oportuno, fracasaría o no dejaría utilidad.

Sería como ir a vender objetos de última moda o de arte a los salvajes del Africa.

Todo negocio que se lleva a efecto debe ser bien hecho sin este requisito no debe esperarse ventaja.

Debe dársele el tiempo necesario.

Debe meditarse con calma y sangre fría, sin apasionamientos de ninguna clase.

Si no se conoce a fondo, deber es consultar con una persona que así lo conozca.

Deben ponerse, por así decir, todas las facultades.

Después de bien meditado un negocio y visto todas las probalidades de buen éxito; previstos todos los contratiempos, fracasos posibles y la manera de evitarlos; habiendo calculado matemáticamente y después con holgura por las emergencias que pudieran resultar, debe el hombre lanzarse con denuedo, con audacia, con previsión suspicaz, toda la energía y una voluntad inquebrantable que la fe que ya lleve en el éxito puede darle.

Marchar con certidumbre de victoria es llevar ya la mitad del triunfo.

Para esto es preciso por supuesto haber meditado antes lo suficiente para que no se abandone esa voluntad de hierro que en las empresas arriesgadas se necesita y, que, dicho sea de paso, son las que mayores ganancias pueden dar.


Como comprar, vender, permutar...etc.


Parece increíble a primera vista que hasta esto necesite de ciencia porque para algunos comprar no es más que dar dinero en cambio de otras cosas cualesquiera.

Y, sin embargo gran ciencia y mucho arte se necesita si se desea que esté bien hecho.

Cuando se quiera comprar un bien raíz, si este es un terreno, debe investigarse hasta donde sea posible la historia del individuo que vende.

De los linderos.

De los productos que pueda dar.

De la ganancia actual que produce.

De los caminos.

El agua que tenga.

Los vecinos.

El futuro de dicha finca.

Con un plano en la mano debe recorrerse en varias direcciones.

No debe fiarse uno solamente de lo que digan los dueños y los libros de contabilidad.

Debe estarse en observación un tiempo más o menos largo y, si posible, vivir por unos días en la propiedad que se trata de comprar.

Una buena regla es tomar datos con un mozo antiguo de la finca y si es posible, con un empleado que sea imparcial.

No hay que dar mucho crédito a lo que digan los vecinos.

Otra buena regla es pagar sólo la mitad al principio y después la otra mitad. (?)

Siempre que se compre una finca es preciso dejar en caja una buena cantidad para no verse después en apuros de dinero.

Una vez efectuada la compra, quien ha vendido está en la estricta obligación de dar posesión completa de la cosa vendida, a entera satisfacción del dueño nuevo, así como si es bien intencionado, dar todos los datos que a la cosa vendida se refieran.


Contratos de arrendamientos.


Para los contratos de arrendamiento se aconsejan los siguientes puntos:

Hacer muy claro el contrato y que lo haga un Notario de muy buena fe reconocida.

Que los términos estén tan claros que no den lugar a ninguna falsa interpretación.

Que el inquilino no pueda subarrendar sin permiso escrito y a entera satisfacción del dueño.

Que los alquileres sean pagados con anticipación.

Pero una cosa que jamás se debe omitir es la detenida consideración respecto a la calidad del fiador. Este debe ser rico y de muy buena fe, porque si es pobre aunque sea muy honrado en el caso de una dificultad, no podrá ni tendrá con que salir al encuentro de su compromiso.

También se pueden aplicar a los arrendamientos los caracteres referentes a la persona para el caso de dar dinero a interés. (Véase el párrafo que trata de este asunto pág.)

Porque en último análisis esto no es más que un capital representado por un bien raíz el que se va a dar a interés.


La manera como hacen algunas personas los contratos de venta con pacto de retroventa.


Número de orden.

Cantidad del contrato en el lugar que ocupa en un recibo.

Contrato de venta con pacto de retroventa entre el señor don X X que vive en...y la casa privada de...y Cía., etc.

I—El señor XX da a la casa BBBB en las condiciones siguientes sine qua non, para obtener el derecho de retroventa.

II.—Recibe en cambio como precio de la venta la cantidad de...$...al cambio tal por uno &&&. La devolución del dinero se hará en la moneda que conviniere al acreedor o al tipo prefijado de común acuerdo entre el acreedor y el deudor o vendedor.

III.—Hasta tanto no se haga la total cancelación, la suma debida ganará el interés del...debiendo ser los intereses pagados cada mes, y cuando así no se hagan serán capitalizados al tipo antes fijado.

IV.—Todo mes comenzado se considera vencido para el pago de los intereses, pudiendo retirar los objetos cualquier día y pagando sólo hasta aquel mes los intereses.

No hay derecho a que se enseñen los objetos y, una vez sacados del establecimiento, no se admite reclamo alguno.

V.—Los objetos sólo se entregarán a sus legítimos dueños o a la persona que enviaren para el contrato. Para entregarlos a un tercero, éste debe prestar fianza a satisfacción de la casa y este documento debe en todo caso estarle debidamente endosado.

VI.—El plazo es de...prorrogable siempre que se hubieran pagado los intereses, pero cuando se cumplan... de no haberse pagado ni abonado, nada es decir que se deba el interés hoy recibido más... (El tiempo límite,) de intereses, termina por este hecho el derecho de retroventa considerándose perfecionada y terminada la venta.

VII—Al efectuarse la venta no habrá derecho a reclamo por deterioro, destrucción, etc., que hubieren sufrido; el pago de estos documentos es por parte del deudor.

VIII.—Para facilidad del pago éste es en c/c. con descuento de intereses pudiéndose abonar desde...en adelante.

IX.—Si tuviese necesidad de ausentarse de este lugar el acreedor, o hubiera desmejora en los objetos, lo avisará por carta para que los manden a retirar en aquel día o en la fecha del aviso auténtico se considerará vencido el plazo para la retroventa.

X.—Los derechos del acreedor son trasmisibles sin previo ni posterior aviso o notificación al deudor o vendedor.

Y, en seguida se ponen las ampliaciones del caso. Firma auténtica si se quiere.

Firmas de los contratantes, etc.


Como comprar, vender... etc.


Al tratarse de la compra de una casa, el punto de situación es una de las cosas que debe primero verse.

Después los materiales de construcción.

El estado higiénico, desagües, vecindad y renta que produce.

Debe dar por lo menos el 1 % del capital invertido.

Solamente a las personas muy ricas se les aconseja tener casa propia porque generalmente estas propiedades no dan un rendimiento tan bueno como lo daría el dinero en efectivo.

Además, si son para alquilar, es una cosa sumamente enojosa tener inquilinos; los edificios pueden caerse, deteriorarse, incendiarse, etc.

Antes de hacer la compra-venta, el notario debe ir al registro de la propiedad raíz, a ver el estado que guarda el inmueble.

Muchas veces tiene gravámenes y otros inconvenientes que después son una gran rémora para el que ya ha comprado.


Como comprar, vender y permutar.

(Continuación.)


Siempre que se desee ir a los almacenes, consúltense catálogos que nada cuestan y así se tendrá más o menos la idea de la calidad y precio de lo que se va a comprar.

Cómprese siempre lo mejor que las circunstancias lo permitan.

Porque en esto de la baratura, muchas veces o casi siempre, lo que se compra más barato es lo de peor calidad.

Uno de los ejemplos más notorios es el de los géneros.

Un casimir vale quince dólares y la hechura diez, con lo que resulta un vestido bueno, bonito y de excelente calidad en veinticinco dólares.

Otra tela vale solamente ocho dólares y la confección siempre diez, total diez y ocho dólares, por este mismo vestido que durará dos meses; en cambio el primero dura ocho meses, es más fino, se lleva con más placer que el segundo, de los cuales se necesitaría gastar durante ese mismo tiempo cuatro, es decir, 8X4 igual a 32 dólares...7 de pérdida.

Se ve pues, que con el primero se hizo una economía positiva de treinta y dos menos veinticinco...siete dólares.

No debe creerse con toda candidez lo que digan los vendedores, pues si bien los hay de muy buena fe, también debemos convenir en que hay muchos charlatanes.

Ni se debe elegir solamente por la apariencia exterior, porque hay artículos cuya apariencia es falsa.

Muy buena costumbre es hacer una lista de todos los artículos que se van a comprar, porque si no en el barullo de la muchedumbre que se agolpa en los centros comerciales, fácilmente se confunden las ideas y se olvidan las cosas que motivaron el viaje, sobre todo si son muchas.

O que por sugestiones del vendedor se compra lo superfluo y se deje de comprar lo que realmente se necesitaba.

También de acuerdo con los catálogos o con la indicación de los amigos debe de calcularse el dinero que se lleva para no verse en apuros de que no alcance el dinero, comprar al crédito o dejar de comprar, perdiéndose así el tiempo y tener la decepción al llegar de regreso al hogar, de ver que falta algo muy importante.

Los productos de la tierra deben comprarse en tiempo de cosecha y especialmente los frutos que fuera del tiempo de la cosecha son más caros. Así costarán más baratos y de la mejor calidad. Está ya dicho con ésto que los frutos exóticos son de mala calidad y caros a no ser que estén en buena conserva.

En muchos países se compran las frutas en el tiempo de la recolección y convertidas en jaleas y otras maneras de conserva, se guardan. De esta manera se pueden comer en cualquier tiempo.

Como regla general se aconseja recurrir a los lugares de reconocida confianza, donde no tienen interés en engañar al parroquiano o que por la magnitud del negocio tengan necesidad de mantener, como todo buen comerciante lo debe hacer, su buen crédito, que será la base de su prosperidad y mayor engrandecimiento.

Una costumbre que se debía implantar ya como una ley, es la de tener precios relativamente fijos para no tener que estar regateando lo que a más de ser enojoso, proporciona pérdida de tiempo.

Otra, la de poner cada cosa con su precio en las elegantes vitrinas y a la vista del público, porque muchos hay que no se atreven a entrar a un almacén por temor de que aquella cosa sea demasiado cara, y al no poderla comprar, importunar nada más al comerciante que talvez se enojará contra el importuno que le distrae de otras ocupaciones o de atender a otros clientes. Tal es el raciocinio de los timoratos.


El arte de anunciar.


Anunciar es darse a conocer, porque ¿cómo se quiere que los demás tomen nota de la bondad de algo si no se les avisa y demuestra?

En consecuencia, una de las cosas más importantes para los comerciantes es la manera de anunciar.

Y esto tiene su razón de ser desde el momento en que consideramos que anunciar, es hacer llegar al conocimiento del consumidor que él o los objetos de que tiene necesidad, existen y están a su alcance.

La más grande y más legítima obligación de un buen vendedor es anunciar sus artículos para provecho del público y para él en primer lugar.

En las grandes localidades comerciales hay personas cuya profesión se concreta a hacer llamativos anuncios con el fin de atraer la atención de los compradores a tal o cual artículo.

Pero la regla más importante es hacer saltar a la vista del lector de un anuncio, por medio de sugestivas palabras y figuras, la calidad bondadosa del producto que se anuncia y establecer sinceras comparaciones entre dicho producto y sus similares.

Jamás está perdido el dinero que se emplea en anunciar.

Porque, por ejemplo: ¿cómo se sabrá que don XX o la compañía tal, elaboran una cierta clase de artículos o manufacturas, si no llega al conocimiento de Ud. dicha nueva?

Los catálogos...los diarios...los calendarios y un sinnúmero de cosas como los programas y las vitrinas tan artísticas, son la prueba evidente de la excelencia y necesidad imprescindible del anuncio.

En consecuencia debe aguzarse el ingenio y anunciar lo más frecuente que las circunstancias lo permitan.


 

QUINTA PARTE



CUALIDADES
QUE NECESARIAMENTE TIENEN
QUE DAR GANANCIA

 

Cualidades de un buen hombre de negocios.


No olvidar que el que quiera enriquecerse o mantenerse rico, debe ser entrenado con anticipación y con un carácter entero y varonil.

Tener las cualidades siguientes en grado superlativo y si no las tiene, creárselas.

Perspicaz: siempre en espera de un negocio que pueda explotar.

Siempre alerta: por los muchos contratiempos que sin duda van a sobrevenir.

Siempre en guardia: para cualquier ataque o emboscada que le quieran tender.

Ambicioso: no contentándose con pequeñeces sino siempre en busca de algo grande o superior. Las grandes empresas son las únicas que pueden dejar grandes ganancias.

Los pequeños negocios apenas podrán dar para subsistir y... será el pequeño hombre de negocios, un hombre obscuro e ignorado...

Incansable: debe desplegar en todo momento un reguero de energías.

Debe estar en todo y donde quiera. El y sólo él, es el llamado a dar el ejemplo que sus subalternos deben seguir. Su incansable asiduidad será el sendero que marque el índice, la medida del trabajo que los otros deben hacer.

Tenaz: él debe ser el primero y el último en abandonar el campo de batalla.

La historia está plagada de ejemplos de esta naturaleza genial.

Sobrio: la temperancia es la base de la actuación del “Leader” que si se entrega a los placeres, la energía que debía emplear se quedará perdida en el obscuro y tenebroso laberinto de los vicios.

Oportuno... audaz... inteligente, calculador y, esto es lo más importante, tener el don de gentes.


El cumplimiento del deber.


La energía tiene una de sus más nobles expresiones en el hombre que quiere y sabe cumplir con su deber. En esto tiene su mejor exponente.

Un hombre puede ser muy ilustrado, pero si lo despojamos del sentimiento de cumplir con entereza y fidelidad su papel en el mundo, lo hemos convertido en cero.

Deber sagrado es ejercitar inteligentemente y muchas veces hasta el sacrificio, la costumbre de cumplir.

Ser estricto en lo que se va a verificar, significa tener conciencia de lo que se vale, significa ser útil a sí mismo y a los demás.

Saber cumplir hasta el último momento y al pie de la letra lo que se ha prometido, significa ser verdaderamente un hombre.

Es el soldado que cae heroicamente en el campo de batalla, al pie de su bandera, por mantenerla incólumne.

El hombre verdaderamente hombre jamás promete lo que no tiene serias probabilidades de cumplir.

En todas partes del mundo encontrará cabida el esforzado y estricto.

Porque en todas partes del mundo hay quienes tiendan la mirada a su alrededor en busca de hombres de esta naturaleza.


Los que son directores.


Si los patrones son “flojos” no podrán jamás comunicar a sus subalternos la energía necesaria.

Ni mucho menos ser los ejemplares cabecillas que conduzcan a feliz término una empresa.

Donde un jefe ve todas las cosas con atolondramiento, con negligencia, con indiferencia, no debemos equivocarnos en el pronóstico: todo allí, marchará de mal en peor...

Debe el empresario dar a todas y a cada una de sus acciones y maniobras una tal impresión de estricto cumplimiento, tal exactitud de competencia que los que a su torno gravitan sientan la corriente de energías que electrizan y que infunden no una vaga, sino una plena y real confianza en los fervientes dioses del trabajo: los obreros...

Así, todo caminará como un sólo individuo con la voluntad directriz a la cabeza.

Tiene el hombre el perfecto deber de hacerse apto hasta donde sus facultades lo permitan; desarrollar el sumun de sus energías en la persecución que una vez e inteligentemente ha preconcebido.

Aquel que tuviere una idea hermosa no debe dejar la realización de ella para más tarde. Es preciso ponerse de pie y... ¡Adelante! Preciso es no dejar algo para mañana, porque mañana muchas veces es nunca...

La indecisión es el prólogo y, el fracaso el epílogo del que deja las cosas para “más tarde.”

Todo jefe debe ser psicólogo; estudiando las idiosincrasias y la manera de ser de sus subordinados, obtendrá uno de los dotes más preciados de la vida: el don de gentes.

Cuando se da una orden, debe ser clara, es decir, comprensible para el que la va a ejecutar, con voz firme y a la medida de las capacidades físicas, intelectuales y morales del futuro ejecutante.

Si se da una orden ininteligible, no debemos quedar muy seguros de que el mandato va a ser ejecutado con entera exactitud.

Si se dice en voz muy baja, que no sea distintamente oída, no tiene la culpa el subalterno del inexacto cumplimiento.

Si la acción que se va a ejecutar es superior a las fuerzas físicas, morales e intelectuales del empleado o del obrero, no extrañemos el mal cumplimiento: nosotros tenemos la culpa.

Nunca debe un jefe dejar pasar una falta sin la correspondiente observación, pero también debe ser bastante indulgente e investigar con el mayor esmero, con el mayor cuidado, la causa que lo produjo.

¡Cuántas y cuántas veces nosotros tenemos la culpa y sin embargo por puro descuido descargamos el resultado de nuestra ira sobre el infeliz subalterno! Y de esto, vendrá el encono de éste último, porque verá la injusticia cernirse como un fantasma tenebroso sobre su pobre cabeza. Y esto será lo que marque el punto de partida para la indisciplina en una empresa cualquiera.

El jefe verá en el comportamiento de sus subalternos, el exacto reflejo de su habilidad para conducirlos y el aliciente, la autoridad que sobre ellos tenga.

Por eso se dice con demasiada frecuencia y con muy justa razón: “de tal amo tal criado.”


Un buen subalterno debe ser...


Sincero. Dedicarse con el mismo empeño y celo a la empresa, con el mismo cuidado que si fuera suyo el negocio.

Debe cooperar en cuanto esté a su alcance para el logro del buen resultado del trabajo.

Procurará ser siempre adicto y obediente.

Cuando sea tratado con injusticia palmaria debe llamar la atención de su jefe, con el más profundo respeto, pensando que nadie es perfecto en la vida y que pueda ser que el jefe sea bien intencionado, pero que por chismes o equivocaciones es el subalterno tratado mal.

Si a pesar de ésto el patrón no se corrige o enmienda, debe el obrero digno, retirarse y tender la vista hacia otros horizontes, si es posible, más amplios aún.

Debe trabajar en la ausencia del jefe de la misma manera que si éste estuviera presente, con el mismo tesón, con el mismo entusiasmo.

La seriedad en el modo de comportarse lo hará respetado y querido.

Con los compañeros de trabajo será respetuoso y cortés, pero reservado. Las intimidades son generalmente causa de excesiva confianza, que degenera con mucha facilidad y con mucha frecuencia...en menosprecio mutuo. Las bromas y las palabras de un sentido equívoco son el cincuenta por ciento de la falta de respeto mutuo y consiguientes rencillas, por cualquier motivo, entre los compañeros de trabajo.

Debe así mismo huir de todos aquellos compañeros de trabajo que no lleven una vida ejemplar.

Y, por último debe de perfeccionarse en su profesión y tender siempre...siempre...la vista hacia mejores tiempos y mejores horizontes... sin decir jamás: “no puedo” cuando ya se ha hecho el examen concienzudo de capacidades en relación a lo que se desea o mandan los jefes.


 

SEXTA PARTE



EL LIBRO MAYOR DE LA VIDA

 

Una extraña contabilidad.


A todo individuo que se encuentra en el camino de la vida, se le debe de abrir una contabilidad.

Todos dicen: “Haz bien y no mires a quien.” Otros pregonan: “Haz bien a tus enemigos y a los que te aborrecen.”

Esto no es justo.

La ley de la justicia, de la equidad se yergue ante tamaña monstruosidad.

¿No sería mejor hacer el bien a los que nos lo hacen y a los neutrales, ningún mal?

La moral que manda tratar por igual a los amigos y a los enemigos es una moral absurda.

Locura es hacer el bien a tientas.

Es como dar palos de ciego.

Hacer el bien a quien talvez no lo necesita o por el deseo de hacer favores, talvez hacer un daño.

Para practicar en la vida esa gran virtud que se llama justicia, se debe llevar con escrupulosa exactitud, la cuenta o estado de las personas con quienes tengamos intercambio de acciones.

Colocar cada uno de los beneficios en el haber del que los hace y todos los males que se reciben, en el debe de su cuenta.

Así se verá en un momento dado, que cantidad de gratitud debemos a cada uno de nuestros semejantes y a que es acreedora tal o cual individualidad.

Y no es de extrañar que haya quienes tengan un hermoso e inapreciable saldo a su favor, más valioso muchas veces que un depósito de oro a la vista: la gratitud sincera de un hombre amigo de la rectitud y la justicia.

Así también nosotros por hombría y gran corazón debemos sobrepujar en cantidades a nuestros prójimos. Si éstos nos hacen un favor, hacerles si posible otro mayor, con el objeto de no tener deudas de ninguna especie.

Las deudas esclavizan...

Esta nueva doctrina asustará talvez a los hipócritas timoratos, pero los seres conscientes y sinceros, que son los únicos que tomo en cuenta en este mundo, verán en la exposición de esta bizarra idea mía, la franqueza de expresión que me caracteriza.


La felicidad en la vida.


Hay un pensamiento muy absurdo sobre este importante tema de la vida: “La verdadera felicidad consiste en no desear nada.”

Esto demuestra una triste manera de ver las cosas de modo sumamente superficial.

Eso lo puede decir un ignorante, pero el que tenga la mirada del águila no aceptará semejante majadería.

Al que despojaran del sentimiento del deseo insaciable, lo harían por este hecho, el ser más desgraciado del mundo y el más inútil.

El anhelo y la esperanza son dos cosas inseparables y de esto: esperar, depende la felicidad. Quitar una de ellas es dejar un cadáver que solo viva la vida vegetativa...la vida de los órganos de la nutrición...

La verdadera felicidad estriba en cumplir siempre con el mandato de ver las cosas de una manera optimista, pero no con apreciación idealista, porque eso sería caer en el extremo opuesto. En buscar a cada contratiempo la causa que lo produjo, no aceptando el efecto como una maldición, sino como la causa de un desacierto o de la fatalidad.

Desear siempre... tener ilusiones... ambicionar triunfos... soñar con la gloria...con esperanzas...con anhelos, eso es la verdadera felicidad.

La mayor parte de las veces nos creemos más infelices que los demás y en eso parece que está la causa de nuestra desventura...

La ley de las compensaciones es una ley muy sabia y ella nos enseña que de un modo u otro, todos pasamos de la misma manera por la senda de la vida.

Los que no sufren de una manera, sufren de otra. El pobre y el rico, todos tenemos nuestra dicha y pesares...ni se concibe el gozo sin el dolor, como no se concibe la luz sin las tinieblas.

El pobre es feliz porque vive sin cuidados, sin temor de que le roben, sin tener que ser el guardián de una cosa tan codiciada como son las riquezas, sin la amenaza constante de los ladrones y de los envidiosos, que es ya bastante peligro, sin contar otros muchos.

El rico es feliz porque tiene más de lo que necesita para su pobre subsistencia, porque puede tener y crearse necesidades y las consiguientes comodidades...

Muchas veces se necesita nada más volver la vista en torno nuestro para convencerse que doquiera que vayamos, encontraremos seres más tristes que nosotros.

Autosugestionándonos pues, con el objeto de tener perfecto dominio sobre nosotros mismos, tomaremos las cosas tal cual son y no nos creeremos tan infelices: esto es la felicidad.


Hacer de nosotros lo que queremos ser...


La sugestión bien entendida, sin supercherías de ninguna clase, adecuada, firme, oportuna y decidida, son un mandato que el “Yo absorvente y soberano” se hace a sí mismo. Eso es tener carácter.

Es como si algo muy superior dentro de nosotros mismos imperara.

“Yo he de ser fuerte porque mi educación me lo permite.” “He de subir, porque tengo aptitudes para ello.”

“He de llevar a feliz término esta empresa, porque ya otros la han hecho y yo soy capaz de hacer lo que cualquier otro hombre haga.” “Seré audaz porque esto me conviene.”

¿Qué sería del águila si no intentara los grandes, los osados vuelos?

“¿No me doblegaré jamás ante los obstáculos, porque esto me daría la derrota.”

Estas son las órdenes y otras similares, que el hombre enérgico debe darse a sí mismo de una manera decidida y autoritaria.

Nunca se debe dar auto-orden precisamente superior a las capacidades, ni directa a lo que se está llevando a cabo en el propio momento, porque entonces daría un resultado contrario a lo que se desea.

¿Por ejemplo, si lo que se desea es no avergonzarse al estar frente a personas desconocidas, o al tomar la palabra en público, entonces no se debe hacer la autosugestión en estos términos, sino en los siguientes: “La multitud no puede hacerme algo si hago bien mi papel; por consiguiente, yo debo hacerlo lo mejor que pueda y entonces no habrá pena de salir mal.”

En cambio si se dijera: “Yo no me avergonzaré,” la vergüenza acudiría como si a propósito se la llamara.

Resumen: seamos fuertes y esforzados y ordenemos a nuestro propio yo, lo que deseamos. ¡Si sabemos mandarnos, no hay duda que la obediencia será el resultado, pero con la condición de que los vicios no nos esclavicen jamás, porque entonces...Todo habrá concluido...


La vocación y el destino.


La vocación es la resultante de las capacidades para tal o cual papel que se haya de representar en la vida.

Hay quienes tengan más disposición para oratoria, porque las circonvoluciones de su cerebro están más desarrolladas que en otros; otros tienen más disposición para los ejercicios atléticos, porque su musculatura y órganos cardíacos y respiratorios están de una manera extraordinaria aptos para las grandes fatigas y los inauditos esfuerzos.

De esta manera se explica la maravilla de los genios que pasan por el mundo.

Unos tienen tal o cual dote preponderante en grado superlativo.

Y cuando uno de estos dotes que traemos al nacer encuentran un ambiente adecuado, entonces se dice que se ha dado en el clavo, porque esto dará los más ópimos frutos.

Hay hombres,—esto se ve desde la niñez,—en las escuelas, que no sirven para las matemáticas; otros son una nulidad para el dibujo, pero son unos grandes memoristas; otros haraganes que no sirven más que para la contemplación de la naturaleza...

Pero cada uno de ellos lleva el gérmen de “algo” bueno...

Allí estará el artista, el médico, el ingeniero, el orador.

Por esto es preciso que los maestros no culpen a los que para una materia sean nulos, es preciso que descubran, y esto es una de las cosas más difíciles en la vida, para qué será bueno uno u otro. Y, entonces, cuando ya se haya descubierto, seguir, ayudar las inclinaciones de aquellas capacidades, esto es, ayudar a la naturaleza.

Un manzano si se cultiva dará muy buenas manzanas, pero no vayamos a cometer el error de “pedir peras al olmo.”

Todos son árboles, pero cada uno de ellos trae su ingénita bondad característica.

Si se yerra la vocación, no es difícil que se vaya directamente al fracaso.

Napoleón I hubiera sido un escultor muy malo.

Rockefeller talvez no hubiera tenido tanto éxito si se hubiera dedicado a la pintura para engrandecerse por medio de ella. Shakespeare hubiera sido muy mal matemático y Rubén Darío un mal comerciante.


Don de gentes.


La observación constante de las cosas de la vida, es imprescindible para poder interpretar ciertas causas que pueden aprovecharse en este sentido.

Un hombre será tanto más fisonomista, cuanto más observador.

Se admite generalmente que las personas que tienen cierto parecido con algunos animales, tienen también algo de sus rasgos salientes, malos o buenos.

Hasta cierto punto esto es aproximado.

La observación y la experiencia así lo han demostrado.

Generalmente el hombre que tiene el cuerpo muy obeso, será dado a la molicie, como algunos paquidermos.

El hombre de una figura de rostro muy aguzado, con los ojos pequeños y vivos, tendrá algo de zorro.

Los que tienen la naríz como el pico del águila, serán de ideas levantadas, pero muy confiados.

En cambio los que tengan la naríz achatada y la frente amplia y mayormente cuando tienen los ojos grandes, serán muy agudos de ingenio. Los que tienen algún defecto corporal evidente, cojos, tuertos, mancos, etc., tienen por lo regular, mucha chispa y un ingenio y carácter encantadores, que si lo saben emplear, salvará el defecto.

Una de las maneras para conocer la profesión de un individuo cualquiera, es la de observar sus manos y por de pronto, su aspecto y hacia donde dirige sus miradas.

Un zapatero en el acto mirará con ojo experto los zapatos que su interlocutor lleva; el sombrero el sombrerero; el vestido el sastre o la modista.

El artista verá los cuadros, las esculturas, las joyas, los adornos, los tapices, etc., ya sea escultor, pintor o joyero.

Toda persona seria llevará el traje con elegante sencillez, en cambio el gomoso, el pisaverde, será un exagerado figurín.

El ladrón tendrá la vista ambiciosa y desconfiada, lóbrega y falsa, inquieta con momentos de indolencia manifiesta. No se preocupará del salario que se le marque, (sabe que eso es lo de menos para él, pues lo desquitará en cuanto se descuide el patrón.) No tendrá inconveniente en la clase de trabajo que se le imponga. Por supuesto que eso será mientras hace su fechoría.

Pero la regla más importante y la que jamás se debe olvidar es ver la pupila del ojo de quien se trata de sondear el fondo y esto de una manera imprevista para el que se trate de investigar.

Cuando ya se haya visto que tal o cual individuo es de cierta manera, por el estudio detenido que de él se haga se tendrá la norma de conducta que se debe seguir durante el tiempo que se tenga que tratar con él.

Así se tendrá el don de gentes.

Porque a unos se les debe tratar con bondad, en tanto que otros no están satisfechos mientras no se use de rigor con ellos.


 

SÉPTIMA PARTE



PELIGRO CON LOS HOMBRES
DE MALA FÉ

 

Máximas.


La audacia es el principal factor en todas las empresas.

El hombre tímido es el hombre vencido de antemano.

No luchar es entregarse prisionero.

La precipitación es generalmente hija de la pereza.

La molicie es el peor de los enmohecedores.

El dominio sobre sí mismo es la libertad.

Sólo los enérgicos son los favorecidos de los verdaderos triunfos.

La fortuna es una dama muy adicta a los atrevidos, a los esforzados y a los audaces.

La voluntad de acero es una de las cualidades más bellas y más importantes.

Todos debemos acostumbrarnos a hacer las cosas bien hechas.

Más vale una cosa bien hecha que muchas mal hechas.

El desorden es un círculo vicioso en el que el desarreglo trae más desarreglo.

La verdadera actividad consiste en hacer todas las cosas a su tiempo.

Todas las cosas deben tener su propio lugar de antemano establecido; cada vez que se utilice algo, debe colocarse de nuevo en el lugar que le corresponde.

Una vez que se haya iniciado una empresa debe terminarse, esto se desprende por supuesto, de que cuando se principió es que ya estaba meditado el negocio con todas las reglas del arte.

Nunca se deben hacer demasiadas ilusiones sobre un negocio, por bueno que este parezca; siempre se debe estar en espera de contratiempos inusitados que muy bien pueden sobrevenir y si el resultado es mejor de lo que se supone, será siempre una agradable sorpresa.

No olvidar que “donde menos se piensa, salta la liebre.”

Todo aquel que quiera engrandecerse debe trabajar inteligentemente, con tesón y no detenerse en pequeñeces, sino tender la vista siempre a empresas de mayor cuantía.

Procúrese madrugar en todo sentido...siempre madrugar...

El mejor servidor que se conoce hasta ahora es el dinero, después viene, el agua, la electricidad y después... por último... viene el hombre...

Para conocer el valor del dinero no hay cosa mejor que tratar de conseguirlo.

El dinero será siempre buscado, (solicitado) a través de todas las dificultades.

No olvidar que casi siempre el hombre es valuado por el capital que lo respalda.

El hombre de negocios debe ser un hombre de sociedad.

Nunca debe uno creerse más experto que su contrincante, porque esa será una de las causas que permitirán actuar al adversario mientras nosotros dormimos.

Para hacer un negocio se debe pensar con la frialdad del mármol.

Hablar poco y obtener el resultado que se desea es señal de elocuencia.

La seriedad en los actos y pensamientos es una de las cualidades más apreciables.

El charlatanismo es odioso y hace a la persona despreciable.

Jamás deben hacerse castillos en el aire.

Siempre debe el negociante conocer el terreno donde opera.

Antes de emprender un negocio hay que estudiarlo a fondo.

El que quiera ser libre y feliz, que huya de las tabernas como de un infierno.

Dicen que “el hábito no hace al monje” pero una persona decente se vestirá, si no con lujo, sí limpio y elegante hasta donde se lo permitan las circunstancias.

La apariencia de una persona es una de las bases para formarse concepto de ella.

Creer saberlo todo, es ya una prueba de imbecilidad.

Se debe gastar siempre un poco menos de lo que se gana.

Entre los límites de la posibilidad, se debe siempre tener un fondo de reserva en dinero, para las eventualides de la vida.

El que quiera perfeccionarse y ser grande, que imite o trate de acercarse al molde de los grandes hombres.

No siempre se debe ser complaciente porque muchas veces, por una pequeña concesión, puede uno perjudicarse grandemente.

Huir del lujo y de la ostentación; grandes capitales pueden ser devorados por el “sepulcro blanqueado” de la opulencia.

Un paseo por la mañana a la salida del sol, es a menudo más provechoso que una velada en el teatro, y más económica también.

El hombre observador marcha hacia el perfeccionamiento.

Cuando un hombre no es consciente de lo que posee, sus riquezas lo abandonan y es lo mismo que si fuera pobre o no las tuviera.

Todos los días deben hacerse el mayor número de cosas útiles.

La música más agradable para la mayoría de los hombres es la del chocar de las monedas de oro.

Muchas veces se huye de los demás y no se piensa que uno está siendo el enemigo peor de sí mismo.

Lo primero que el hombre debe cuidar es de embellecerse a sí mismo y mejorar su propia persona; después vendrá lo demás.

Ser indiferente a las cosas de la vida, cuando conviene, es ser fuerte y...casi feliz.

La relativa felicidad que puede conseguirse en este mundo es vivir siempre lleno de ilusiones.

En cada libro que se compre, se adquiere la inteligencia y la flor de la experiencia de su autor, por el precio más ínfimo, no importa cual fuere el precio del volumen.

Todo tiempo empleado en la lectura de un libro romántico o de ideas inexactas, es un tiempo lastimosamente perdido.

Téngase siempre presente el inmenso valor del tiempo en la vida.

Las lecturas deben escogerse con el mismo cuidado con que se escogen los alimentos materiales. Con ellos, si son de mala calidad se corre el riesgo de intoxicarse.

Muchas veces en los momentos que se emplean en leer se viven siglos. El que más lea será en realidad el que más viva.

Saber invertir con sabiduría el dinero es una de las cosas más difíciles.

De la oportunidad y eficacia de una acción depende su verdadero valor o precio.

Hasta para hacer un favor se necesita talento y tino; muchas veces por hacer un favor a tontas y a ciegas se labran sinsabores.

Para hacer un favor es necesario saber a quien.

La modestia bien entendida y bien usada es un escudo que nos libra, en ciertos casos, contra las agresiones de los demás.

Cada vez que se cuenta un secreto propio, se vuelve el que lo expone, esclavo del que lo escucha. El que cuenta sus secretos está a merced de los demás.

Quien viva sólo de esperanzas y no actúe, seguro está que morirá de hambre.

La vigilancia de un patrón tendrá más producto, que si él mismo ayudara a los trabajadores.

Siempre se debe pensar que debemos prepararnos para hacer frente a las necesidades de la vejez, y por consiguiente, trabajemos mientras tengamos vigor.


 

OCTAVA PARTE



LOS EJEMPLARES

 

Andrés Carnegie.


Nació en Durferlin Fireshire el 25 de Noviembre de 1835.

Era su padre un pobrecito tejedor de lana, que apenas podía subvenir con sus escasos salarios a las necesidades de su pobre pero dichoso hogar.

La madre de Andrés se dedicaba con la mayor economía a los quehaceres domésticos, sin pensar siquiera que el niño que llevaba entre sus brazos tan humildes y tan pobres, había de ser un poco de tiempo más tarde uno de los poderosos reyes del dinero.

Por razones económicas, emigraron a los Estados Unidos de Norte América, país que bien sabido está, tiene siempre abiertas sus anchas, sus colosales puertas para todo aquel que quiera ser un hombre.

Allí, por el medio ambiente en que gravitaba, por el ejemplo de inaudita constancia, audacia y energía, los grandes y estupefactos ojos de Andresillo, llevaron a lo más recóndito de su cerebro, el punto de partida, la señal de la lucha, el mando que él mismo se dió de marchar hacia la difícil conquista del vellocino de oro.

Cuando desembarcó, desde luego él no sabía que ese sería el gran campo de batalla donde él tendría que ceñirse los laureles del triunfo. Such is the life.

No tenía nada de instrucción. Pero, ¿qué importaba todo eso?

No llevaba ya en sí, como todo hombre, en esa preciosa vida que se había iniciado, el gérmen de la riqueza?

No tenía un centavo, pero aquellas manecitas tan pobres, hechas estaban para manejar el dinero a torrentes.

Y, fué en la Ciudad de Pittisburg donde la familia Carnegie se estableció.

Este gran centro manufacturero del acero, pareció comunicarle su temple al carácter de aquel que estaba destinado a ser un conquistador.

Al principio fué un pequeño mandadero que llevaba recados y hacía las cosas que sus escasos once años le permitían.

Más tarde fué mensajero del telégrafo y entonces ¡ah!, entonces fué cuando comenzó el combate recio.

Trabajaba de día y de noche, con incansable asiduidad, procurando tender su vista hacia horizontes amplios, muy amplios, porque presentía que su destino era subir...subir... siempre subir!...

Era el águila sobre la altura enhiesta que con ojo fiero escrutaba el infinito para tender el vuelo colosal.

Cuando Carnegie tenía nada más que catorce años de edad, murió el padre y entonces tuvo que ocupar el lugar de jefe de una familia.

Y, fué el varonil sostén de su madre y hermano menor.

En lucha infatigable contra las ingentes necesidades de la vida aprendió a ser imperativo con la suerte, audaz y pujante luchador.

Estudiando siempre con tesón, cuando sus faenas se lo permitían y con el laudable deseo de mejorar de suerte siempre que se pudiera, y la de su familia, al fin llegó a ser un telegrafista técnico.

Allí, junto a los aparatos, como un mago hacía desaparecer las distancias, pasaba las horas de incansable labor; siempre adicto a sus jefes, siempre buen compañero y siempre viendo con el mismo empeño la tarea que se había impuesto.

Después pasó a la compañía del ferrocarril de Pensilvania.

Entonces fué cuando conoció al Coronel Scott y a Mr. T. T. Woodruff.

Scott era el secretario general de la compañía y con su don de gentes característico, comprendió que Carnegie era un hombre superior y que su vocación era la organización de empresas magnas.

El Adams Express estaba en aquel tiempo en su apogeo y presentó a Carnegie la oportunidad de poner los primeros cimientos a su colosal fortuna.

Mr. Woodruff era entonces el superintendente de la división Oeste y con estos hombres compartió Carnegie sus afanes y sus triunfos, sus ansiedades y sus recompensas.

Después...un tiempo de tempestades, de organizaciones, de peripecias sin cuento, que sería largo enumerar, dieron al mundo estupefacto el asombroso espectáculo de un hombre, que con la voluntad de su solo esfuerzo, se levantó como un gigante, como un coloso hasta las más altas cumbres de la plutocracia.

Al morir en el año de mil novecientos diez y nueve, a la edad de 85 años [1] deja a su hija y esposa una herencia que les produce de rentas al año, veinte millones de dólares.

Ha hecho donaciones en beneficio de la humanidad por unos cuatrocientos millones de dólares.

La Residencia Veraniega de Lenox, vió expirar una vida que se dedicó de la manera que se debe dedicar un hombre a los fines que se ha impuesto. Cedió al Instituto Carnegie, fundado por él, la estupenda suma de 25 millones de dólares.

El dió también para que se edificara el edificio de la paz en La Haya.

E invirtió en las bibliotecas de Nueva York, Filadelfia y San Luis unos treinta millones de dólares...


Andrés W. Preston.


De una constitución hercúlea, nació en Beverly Farms Massachusetts, el 29 de Junio de 1846.

Hijo de Benjamín y Sara Poland Preston.

Acudió en sus primeros años a la escuela pública de su pueblo natal, pero comprendió más tarde que “nadie es profeta en su tierra.”

De suerte que inició su éxodo en busca de la caprichosa dama que llamamos fortuna, más allá de los horizontes que marcaban su demarcación parroquial.

El joven estudiante en medio de sus ilusiones, vió que su carácter estaba hecho para la lucha y su carácter moldeado en la medida de los grandes hombres.

Obtuvo un empleo en Boston en la casa de un comerciante que se encargaba de vender frutos exóticos, recibiendo en cambio una comisión.

Tan pronto como le fué posible abrió un negocio por su propia cuenta.

El negocio era pequeño, pero esto le sirvió de término de comparación, para comprender que los mercados de la América del Norte ofrecen, un amplio campo de consumo para las frutas tan suculentas de los trópicos, y que los trópicos con su exuberancia maravillosa, recompensan al hombre esforzado que se dedica a explotarlos.

Cuando Preston hubo estudiado de una manera minuciosa el modo de llevar la empresa a feliz término, entonces con el acopio de todas las facultades que hacen al hombre triunfar en la vida de los negocios, se lanzó a la contienda.

Pronto tres de las islas más grandes del mar Caribe, Cuba, Jamaica y Santo Domingo, recibieron atención de Andrés W. Preston y se estremecían sus vírgenes junglares al sonido redentor de las hachas que derribaban la montaña, guarida de fieras y venenosos reptiles, para sembrar en su lugar, grandes plantíos de bananas.

Y el mago, al conjuro de su carácter broncíneo efectuó el milagro de convertir la selva improductiva, el junglar malsano, en sabana cubierta de movibles esmeraldas...

...............
...............

Como a Preston le faltaba suficiente capital numerario por el momento, pues a la sazón él era bastante pobre, buscó nueve capitalistas para formar una sociedad, y cada uno de ellos puso dos mil dólares, que componían un total de veinte mil.

Por este tiempo, todo el que deseaba hacía la competencia a la compañía organizada y dirigida por el genio de un hombre que tenía el don de que todo lo que tocaba lo convertía en ganancia.

Mas todos aquellos competidores no tardaron mucho tiempo en reconocer las dominantes capacidades de Preston y se dirigieron a él.

Así fué como todas las compañías que traficaban con los frutos tropicales se unieron en una sola.

Pronto se vió también que la empresa del cultivo y plantación de bananas estaba expuesta a las despiadadas inclemencias de los trópicos: huracanes, inundaciones que devastaban las plantaciones enteras.

El clima malsano y los calores sofocantes; la dificultad de conducción del banano, la conducción de éste desde su lugar de producción, la rapidez con que esta fruta se madura y fermenta, la débil consistencia de la envoltura, etc., etc., causas suficientes eran para desanimar a quien no se sintiera capaz de retar en singular combate a los contratiempos cualesquiera que fuesen...

Pero aquí vamos a suspender nuestra narración para ceder el paso a otro personaje no menos importante y que está ligado en sus trabajos con el que nos ocupa al presente.


Minor C. Keith.


Nació en Brooklin el diez y nueve de Enero de mil ochocientos cuarenta y ocho.

En mil ochocientos sesenta y nueve, es decir a la edad de veinte y un años Mr. Keith se encontraba en el Estado de Texas, preocupado en la crianza de ganado.

Se puede ver desde este momento que la fortuna protegía al joven ganadero, porque un poco de tiempo después se encontraba señor y dueño absoluto de cuatro mil cabezas de ganado...

En mil ochocientos setenta y uno se dirigió a Costa Rica, con el fin de unirse a su hermano Enrique y ayudarlo en la construcción de un ferrocarril entre Puerto Limón y la Capital de la República.

Queda el honor a los Keith el haber construido uno de los primeros tramos de ferrocarril en Centro América y uno de los esforzados campeones que purificado en el crisol de todas las contrariedades, pusieron los cimientos para el ferrocarril que en no lejano día unirá los puntos más lejanos del Continente Americano.

Solamente los que han viajado por el Ferrocarril Pan-Americano, podrán apreciar el esfuerzo que se necesitaba para construir esas inmensas distancias de línea férrea, rellenar esos profundos barrancos, construir esos inmensos puentes que hoy son el asombro de las soledades...

Los nativos, indolentes, perezosos y enfermizos, se contentaban con las pequeñas siembras de maíz y de banano que cosechaban y desdeñaron por de pronto ir a trabajar en la construcción de la vía.

Por eso fué necesario traer negros de Jamaica, que más fuertes y decididos por el medio ambiente y las necesidades en que se habían criado, aceptaron las propuestas de venir a trabajar a extraños lares, en busca del sustento.

“Una vez el Gobierno de Costa Rica tuvo algunos atrasos para pagar una considerable suma de dinero que a Mr. Keith debía, según los términos del contrato entre ellos celebrado.”

“Mr. Keith hizo entonces frente al pago de mil quinientos negros que estaban bajo su mando hasta que sus fondos se lo permitieron; en seguida él llamó a este ejército de trabajadores para explicarles la situación exactamente como estaba y les preguntó si querían continuar trabajando sin recibir salario, hasta tanto no se hubiera llegado a un arreglo financiero con el cual pudiera pagarles a todos y empeñó su palabra de honor de que nadie perdería su paga.”

En seguida Mr. Keith ofreció pagarle todos sus gastos de regreso a todos los que no quisieran seguir y quisieran volver a Jamaica.”

Transcurrió un año en el que los negros con la fe puesta en un sólo hombre, que había empeñado su palabra, trabajaban con el mismo tesón, sin recibir un centavo de salario.

Pero pronto los cielos de la finanza se aclararon y el Honorable Gobierno de Costa Rica pagó y entonces el patrón pudo pagar a todos...

Llegó al fin el ansiado día en que el silbido de la locomotora conquistando las selvas, hizo su entrada triunfal en Puerto Limón, nombre que se le dió a este lugar costanero, por la singular circunstancia de que allí se encontró un limonero en pleno corazón del bosque virgen, perfectamente cultivado y cargadísimo de hermosos frutos...

...............

¿Arbusto plantado por quién?

Esto se pierde en la misteriosa noche de los tiempos...

Y fué un año después de mil ochocientos setenta y uno que Mr. Keith sembró sus primeros bananales, para llenar sus ensueños de engrandecimiento.

Ahora vamos a ver el encuentro entre las dos grandes cabezas Preston y Keith.


La compañía frutera.


Para dar trabajo a los ferrocarriles que Mr. Keith construía, fué necesario plantar extensos bananales, porque la exportación y tráfico de estos países apenas alcanzaba...

Entonces fué cuando los productos del banano plantado por Mr. Keith, fueron consignados a la compañía frutera de Boston, de la cual era presidente Mr. Preston.

Más tarde, con la adición de otras compañías que se identificaron con ésta se formó la “United Fruit C.º” de la cual es vicepresidente Minor C. Keith.

La compañía frutera actualmente posee unos cuarenta vapores que constituyen la Flota Blanca, junto con otros cincuenta que fleta para la conducción de sus productos, haciendo un total de ciento diez hermosos y modernos barcos (cada buque con una capacidad de trescientos sesenta carros repletos de racimos de banano; innumerable cantidad de torres inalámbricas; inmensas plantaciones que cubren más de cinco mil millas en las costas del Atlántico; millares de carros arrastrados por pujantes locomotoras a centenares...

Con extensas, casi interminables vías férreas, como la voluntad de los hombres que las tendieron y que se pierden, cuando la vista trata de seguirlas, con el confín del horizonte...

Un ejército de más de sesenta mil negros desplega la energía hercúlea de sus cuerpos de ébano en la gravitación incesante de este mecanismo gigante que gira al rededor de los potentes ejes: Preston-Keith.

Los millares de trabajadores que se emplean, empeñándose en la labor asídua de esta gran empresa, son recompensados con salarios que ninguna otra compañía prodiga a sus empleados.

...............
...............

La ciudad de Preston es una de las más bellas creaciones higiénicas de la Isla de Cuba.

Dicha población lleva este nombre en honor a quien supo dominar y fomentar de una manera tan grande la industria azucarera de uno de los países más importantes en este sentido.

Alrededor de Preston (la ciudad) hay plantaciones de caña de azúcar tan grandes que la vista se pierde en el confín del horizonte si se trata de investigar donde terminan.

Y, no olvidemos que el esfuerzo de un hombre es capaz de semejantes obras, cuando la suerte, que es amiga de las grandes tentativas, corona con el triunfo las empresas arriesgadas, “Labor ommia vincit”.


En fin


las figuras que acabamos de esbozar son una prueba fehaciente de las teorías expuestas en la presente obra, y es analizando estos ejemplares caracteres y otros similares, como se llega a formar una idea de lo que es el arte de triunfar de todas las contrariedades de la vida y que no es un obstáculo que tú, querido lector, que ahora no tienes un centavo en el bolsillo, no hayas nacido rico, ni tengas un gran capital numerario, para que no se pueda llegar a manejar como estos grandes hombres cientos de millones o surgir vigorosamente en bien de la humanidad.

No hay que desalentarse, pues, y cuando ya se haya leído con detenimiento la presente recopilación de ideas y datos, necesario es poner en práctica sin perder un instante, lo mencionado en “El Arte de Hacerse Rico”.
ÍNDICE

Pág.
 Prólogo........................................................................................................................................................................................................
7
El Carácter.
 Los buenos caracteres........................................................................................................................................................................................................
11
 Hombría........................................................................................................................................................................................................
13
 Seriedad........................................................................................................................................................................................................
15
 Constancia........................................................................................................................................................................................................
16
 Método........................................................................................................................................................................................................
18
 Regímenes........................................................................................................................................................................................................
20
 Audacia........................................................................................................................................................................................................
22
 Calma........................................................................................................................................................................................................
24
 Actividad........................................................................................................................................................................................................
26
El Capital.
 La semilla de la riqueza........................................................................................................................................................................................................
31
 El tiempo........................................................................................................................................................................................................
32
 Distribución del tiempo........................................................................................................................................................................................................
35
 La verdadera economía........................................................................................................................................................................................................
37
 El que tiene dinero necesita mucha fuerza de voluntad........................................................................................................................................................................................................
38
 Experiencia........................................................................................................................................................................................................
40
 Por qué y cómo huye el dinero........................................................................................................................................................................................................
42
 Las tentaciones........................................................................................................................................................................................................
44
 Costumbre de suma importancia........................................................................................................................................................................................................
46
Pág.
El Dinero.
 Maneras de conseguir dinero........................................................................................................................................................................................................
51
 Maneras de conseguir dinero. (Continuación)........................................................................................................................................................................................................
54
 Maneras de conseguir dinero. (Continuación)........................................................................................................................................................................................................
57
 Maneras de conseguir dinero. (Continuación)........................................................................................................................................................................................................
59
 Lo mejor es huir de las deudas........................................................................................................................................................................................................
62
 Como emplear el dinero........................................................................................................................................................................................................
64
Los Negocios.
 Como hacer bien un negocio........................................................................................................................................................................................................
69
 Como comprar, vender, permutar... etc.........................................................................................................................................................................................................
71
 Contratos de arrendamiento........................................................................................................................................................................................................
73
 La manera como hacen algunas personas los contratos de venta con pacto de retroventa........................................................................................................................................................................................................
74
 Como comprar, vender... etc.........................................................................................................................................................................................................
77
 Como comprar, vender y permutar. (Continuación)........................................................................................................................................................................................................
78
 El arte de anunciar........................................................................................................................................................................................................
82
Cualidades que necesariamente tienen que dar ganancia.
 Cualidades de un buen hombre de negocios........................................................................................................................................................................................................
87
 El cumplimiento del deber........................................................................................................................................................................................................
89
Pág.
 Los que son directores........................................................................................................................................................................................................
91
 Un buen subalterno debe ser........................................................................................................................................................................................................
94
El libro mayor de la vida.
 Una extraña contabilidad........................................................................................................................................................................................................
99
 La felicidad en la vida........................................................................................................................................................................................................
101
 Hacer de nosotros lo que queremos ser........................................................................................................................................................................................................
104
 La vocación y el destino........................................................................................................................................................................................................
106
 Don de gentes........................................................................................................................................................................................................
108
Peligro con los hombres de mala fe.
 Máximas........................................................................................................................................................................................................
113
Los Ejemplares.
 Andrés Carnegie........................................................................................................................................................................................................
123
 Andrés W. Preston........................................................................................................................................................................................................
128
 Minor C. Keith........................................................................................................................................................................................................
132
 La Compañía Frutera........................................................................................................................................................................................................
136
 En fin........................................................................................................................................................................................................
139

  1. Prueba de que los hombres más activos alcanzan generalmente mayor longevidad.