El caballero de Illescas: 001

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Prólogo
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El caballero de Illescas Félix Lope de Vega y Carpio


El caballero de Illescas

Félix Lope de Vega y Carpio

 


Dirigida al maestro Vicente Espinel y su maestro
Debe España a vuesa merced señor Maestro, dos cosas, que aumentadas en esta edad la ilustran mucho: las cinco cuerdas del instrumento que antes era tan bárbaro con cuatro, los primeros tonos de consideración de que ahora está tan rica y las diferencias y géneros de versos con nuevas elocuciones y frasis, particularmente las décimas, que si bien se hallan algunas en los antiguos, no de aquel número, como en Juan de Mena, las que comienzan «Muy más clara que la Luna». Composición suave, elegante y difícil, y que ahora en las comedias luce notablemente con tal dulzura y gravedad, que no reconoce ventaja a las canciones extranjeras. Verdad es, que en la lengua francesa las he leído escritas por el señor de Malherbe, en las obras de diversos poetas. Pero por el año de su impresión consta que pudo imitarlas, si bien se diferencian en la cadencia del verso quinto. Justamente se debe a ese peregrino ingenio el nombre de Apolo Español, pues en la música y poesía (de que le hacía Dios la antigüedad) ha sido Fénix único, y pluguiera al cielo que como le pintaba siempre joven vuesa merced pudiera serlo, Maestro mío. Esta propiedad entre otras le dio Calímaco.
et idem,
formosus semper, semper iuuenisque, nec ille
foemineae quantum nigrent lanugine malae.
¡Oh ciego error de esta provincia, no premiar tales méritos! ¡Oh méritos dignos de haber nacido donde tuvieran premio! Pero como desterrado del cielo, por el sentimiento de la muerte de Esculapio le pinta Luciano en sus diálogos, no es mucho que pase los trabajos mismos.
Et clarum Apollinem
viris letitiam amicis,
propinquum custodem ouium.