El caballo y el javalí

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FÁBULA III.
el vengativo se acarrea su daño.
El caballo y el javalí.

Un javalí revolcándose enturbió el agua de que solia beber un caballo. De aquí se originó una pendencia. El caballo irritado contra el javalí, llamó en su socorro al hombre, llevándole sobre su espalda, volvió alegre contra su enemigo. El ginete, despues que mató al javalí con sus dardos, habló así al caballo: me alegro de haberte socorrido a peticion tuya, porque he logrado esta presa y aprendido cuan útil eres; y así le obligó á sufrir el freno mal de su grado. El entonces arrepentido dijo: ¡Necio de mí! que por vengarme de una pequeña injuria, incurrí en la esclavitud.

Esta fábula acordará á los iracundos, que vale mas padecer algo sin despique, que sujetarse á otro.


notas.

Sonipês. LLámase así el caballo, por el ruido que hace al correr: Stat Sonipes, et frena ferox spumantia mandit: Æn. 4, v 135. Quadrupedante putrem sonitu quatit ungula campum. Æn 8, v. 596. Esta fábula, sin mas mudanza que la de javalí en ciervo, se halla en Horacio 1, Ep. 10. y en los mismos términos se valió de ella Stesicoro contra Falaris, como lo refiere Aristóteles 2, Rhetor. c. 20.