El divino Orfeo: 17

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El divino Orfeo Pedro Calderón de la Barca


ALBEDRÍO

Claro está
que siendo yo libre había
de ser loco, que no es
la locura, si lo miras,
más que darse libertad
para que se haga y diga
todo cuanto yo quisiere
y en aquesto se averigua
libre el loco, el loco libre,
porque es una causa misma.
Y pues soy libre Albedrío,
ningunas leyes me obligan
por fuerza, porque a los locos
no les ponen ni les quitan.
Libre nací, loco soy
y toda la villa es mía
porque del desvergonzado
dicen que es toda la villa.

AMOR

¿Cuándo has de estar cuerdo?

ALBEDRÍO

Nunca,
que es tan dulce golosina
que el que la prueba una vez
o tarde o nunca la olvida.
Con cuidado y vigilancia
curó a cierto loco un día
un su amigo y él, sanando,
el cuidado agradecía
diciendo: ¡Dios te perdone,
que buenos ratos me quitas!


El divino Orfeo de Calderón

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