El divino Orfeo: 32

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El divino Orfeo Pedro Calderón de la Barca


ARISTEO

Sus torres y capiteles,
gigantes de piedra, suben
hasta perderse de vista,
pues no hay lince que no dude
en qué paran, porque es
el pabellón que los cubre
un espacio imaginario
que los ingenios confunde.
Cortesanos de este imperio
son potestades, virtudes,
tronos y dominaciones,
serafines y querubes.
De estos soy yo, bien mis ciencias
te lo dirán, si es que arguyes
querub plenitud de ciencias,
pues tanta en mí el cielo infunde
que están en mí los objetos
de todas las plenitudes.
Tan cerca de la persona
del Rey me crié que tuve
grande parte en sus secretos,
si bien del todo no estuve
en su gracia confirmado,
que a estarlo una vez no dudes
que no pudiera perderla;
mas de suerte me introduje
con él que me reveló,
una vez que verle pude
afable, tales secretos
que altos misterios incluyen.


El divino Orfeo de Calderón

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