El divino Orfeo: 34

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El divino Orfeo Pedro Calderón de la Barca


ARISTEO

Dije y siguieron mi voz
infinitas multitudes
de vasallos rebelados
que tras mí a mi bando truje.
Hiciéronse de la parte
del Rey otros que presumen
de leales; en fin, yo
en comunidades puse
el reino y no hay parte donde
ya trompetas no se escuchen,
repetidas en los ecos
o temerosas o dulces.
Las descogidas banderas
hacen que los aires sulquen
golfos de seda y que el viento
de tafetanes se enlute.
Comuneros del Impíreo
dimos al Rey pesadumbre,
cuando armados escuadrones
vio sobre campos azules.
Para coronar mis tiendas
jeroglíficos compuse
de serpientes coronadas
que humo exhalan, fuego escupen.


El divino Orfeo de Calderón

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