El divino Orfeo: 42

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Pág. 42 de 68
El divino Orfeo Pedro Calderón de la Barca


EURÍDICE

Disfrazado pastor
que a estos valles desciendes,
príncipe desterrado
de ese monte eminente
que dices que es tu patria,
pirámide tan fértil
que dórica columna
eleva al sol la frente,
hasta hablar en amores
te escuché cortésmente,
pero cuando soberbio
a mi deidad te atreves
es fuerza castigarte
con iras y desdenes.
Estos campos de Gracia,
que el apellido adquieren
de esa bella pastora
con quien yo vivo siempre,
no están acostumbrados
a disfraces que tienen
veneno en las razones
y en el semblante muerte.
Vete de mi presencia
y de mi vista vete,
que con horror te miro
porque una sombra eres
que con solo el aliento
fuego en mi pecho enciendes.


El divino Orfeo de Calderón

memoria - Loa - Elenco - Auto