El esclavo de Roma: 099

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Acto III
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El esclavo de Roma Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


Sale[n] ARIODANTE y PARMENIO.
ARIODANTE:

  Decís, en fin, que el Cónsul queda en Roma.

PARMENIO:

Llegó dándole Roma el mismo aplauso
que a Cipión cuando por este triunfo
apellido le dieron de Africano,
y huélgome, Ariodante generoso,
que desde que a Cartago le dio Roma
nuevo perdón y recibió en su amparo
tengas desta ciudad la prefectura.

ARIODANTE:

Cúpome en suerte y sabe el alto Júpiter
que me ha pesado de aceptar el cargo
porque me mandan que me parta a Roma
con un presente y las juradas parias
a que nos obligamos desde el día
que levantó su campo el cónsul Léntulo.

PARMENIO:

No te pese, Ariodante, de ir a Roma
porque verás a la cabeza insigne
del mundo todo cuyo hermoso cuello
no menos es que siete montes altos,
sin otros edificios y grandezas
que fundaron en sus nobles hombres,
venciendo los pirámides de Egipto
que a la bárbara Menhs dieron nombre.
En el del Cónsul y el Senado vengo
a pedirte, Ariodante, que me guíes
en la aspereza de los montes de África,
donde vengo a cazar diversas fieras
para un gran espectáculo que hace
Roma a su pueblo en nombre del gran César.