El galán fantasma: 069

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El galán fantasma Jornada II Pedro Calderón de la Barca


DUQUE:

[Aparte.]
Solo esto le faltaba a mi castigo,
quejas de un padre y quejas de un amigo.

ENRIQUE:

Si algún día os mereció
mercedes, señor, mi fe,
dadme hoy albricias.

DUQUE:

¿De qué?

ENRIQUE:

De que ya Astolfo murió.
Aunque pido mal, que yo
y mi honor al gusto vuestro
las debemos, bien lo muestro
con tan alegre albedrío,
pues fue el muerto un hijo mío,
que no fue un esclavo vuestro.
De aquella infelice herida
la ocasión aprovechó
porque hiciera mal, si no
muriera a tal homicida.
Su muerte, pues, y su vida
que en mí son uno, es muy cierto,
pues si ya vengado advierto,
señor, vuestro enojo esquivo,
para mí está Astolfo vivo,
cuando está para vós muerto.


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