El gallardo español 1: 10

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El gallardo español 1 Miguel de Cervantes


GUZMAN

Mal acudirás, durmiendo,
al servicio de tu dama.

ALIMUZEL

En el sueño va adquiriendo 400
fuerzas la amorosa llama,
porque en él se representan
visiones que me atormentan,
obligaciones que guarde,
miedos que me hacen cobarde 405
y celos que más me alientan.
Mirándote estoy, y veo
cuán propio es de la mujer
tener estraño deseo.
Cosas hay en ti que ver, 410
no que admirar.

GUZMAN

Yo lo creo;
pero, ¿por qué dices eso?

ALIMUZEL

Don Fernando, yo confieso
que tu buen talle y buen brío
llega y se aventaja al mío, 415
pero no en muy grande exceso;
y si no es por el gran nombre
que entre la morisma tienes
de ser en las armas hombre,
ninguna cosa contienes 420
que enamores ni que asombre;
y yo no sé por qué Arlaxa
tanto se angustia y trabaja
por verte, y vivo, que es más.

GUZMAN

Engañado, moro, estás: 425
tu vano discurso ataja,
que yo no soy don Fernando.

ALIMUZEL

Pues, ¿quién eres?

GUZMAN

Un su amigo
y embajador.

ALIMUZEL

Dime cuándo
espera verse conmigo, 430
porque le estoy aguardando.

GUZMAN

Has de saber, moro diestro,
que el sabio general nuestro
que salga no le consiente.


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