El gallardo español 2: 03

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Pág. 03 de 31
El gallardo español 2 Miguel de Cervantes


OROPESA

Escucha una
de su esfuerzo y su fortuna,
que podrá ser que te asombre:
«Dio fondo en una caleta
de Argel una galeota, 1150
casi de Orán cinco millas,
poblada de turcos toda.
Dieron las guardas aviso
al general, y, con tropa
de hasta trecientos soldados, 1155
se fue a requerir la costa.
Estaba el bajel tan junto
de tierra, que se le antoja
dar sobre él: ved qué batalla
tan nueva y tan peligrosa. 1160
Dispararon los soldados
con priesa una vez y otra;
tanto, que dejan los turcos
casi la cubierta sola.
No hay ganchos para acercar 1165
a tierra la galeota,
pero el bravo don Fernando
ligero a la mar se arroja.
Ase recio de gúmena,
que ya el turco apriesa corta, 1170
porque no le dan lugar
de que el áncora recoja.
Tiró hacia sí con tal fuerza,
que, cual si fuera una góndola,
hizo que el bajel besase 1175
el arena con la popa.
Salió a tierra y della un salto
dio al bajel, cosa espantosa,
que piensa el turco que el cielo
cristianos llueve, y se asombra. 1180
Reconocido su miedo,
don Fernando, con voz ronca
de la cólera y trabajo,
grita: "¡Vitoria, vitoria!"
La voz da al viento, y la mano 1185
a la espada vitoriosa,
con que matando y hiriendo
corrió de la popa a proa.»
El solo rindió el bajel;
mira, Arlaxa, si ésta es obra 1190
para que la fama diga
los bienes que dél pregona.
Probado han bien sus aceros
los lindos de Melïona,
los elches de Tremecén 1195
y los leventes de Bona.
Cien moros ha muerto en tra[n]ces,
siete en estacada sola,
docientos sirven al remo,
ciento tiene en las mazmorras. 1200
Es muy humilde en la paz,
y en la guerra no hay persona
que le iguale, ya cristiana,
o ya que sirva a Mahoma.


El gallardo español
Jornada primera - Jornada segunda - Jornada tercera