El gallardo español 3: 02

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El gallardo español 3 Miguel de Cervantes



MARGARITA

Pasadas penas en presente gloria
el contarlas la lengua no repugna; 2180
mas si el mal está en ser que se padece,
al contarle, la lengua se enmudece.
«Quedé, si mal no me acuerdo,
en una mala respuesta
que dio mi bizarro hermano 2185
a un caballero de prendas,
el cual, por satisfacerse,
muy malherido le deja.
Ausentóse y fuese a Italia,
según después tuve nuevas. 2190
Tardó mi hermano en sanar mucho tiempo,
y no se acuerda
en mucho más de su hermana,
como si ya muerta fuera.
Vi que volaban los tiempos, 2195
y que encerraban las rejas el cuerpo,
mas no el deseo,
que es libre y muy mal se encierra.
Vi que mi hermano aspiraba,
codicioso de mi hacienda, 2200
a dejarme entre paredes,
medio viva y medio muerta.
Quise casarme yo misma;
mas no supe en qué manera ni con quién;
que pocos años 2205
en pocos casos aciertan.
Dejóme un viejo mi padre,
hidalgo y de intención buena,
con el cual me aconsejase
en mis burlas y en mis veras. 2210
Comuniquéle mi intento;
respondióme
que él quisiera que el caballero
que tuvo con mi hermano la pendencia,
fuera aquel que me alcanzara 2215
por su legítima prenda,
porque eran tales las suyas,
que por estremo se cuentan.
Pintómele tan galán,
tan gallardo en paz y en guerra, 2220
que en relación vi a un Adonis,
y a otro Marte vi en la Tierra.
Dijo que su discreción
igualaba con sus fuerzas,
puesto que valiente y sabio 2225
pocas veces se conciertan.
Estaba yo a sus loores
tan descuidada y atenta,
que tomó el pincel la fama,
y en el alma las asienta; 2230
y amor, que por los oídos
pocas veces dicen que entra,
se entró entonces hasta el alma
con blanda y honrada fuerza;
y fue de tanta eficacia 2235
la relación verdadera,
que adoré lo que los ojos
no vieron ni ver esperan;
que, rendida a la inclemencia
de un antojo honrado y simple, 2240
mudé traje y mudé tierra.
A mi sabio consejero fuerzo
a que conmigo venga;
que ánimo determinado,
de imposibles no hace cuenta.» 2245


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