El gallardo español 3: 08

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El gallardo español 3 Miguel de Cervantes



AZAN

Tendré yo para siempre en la memoria 2450
esta merced, ¡oh gran señora mía!,
bella y sin par Arlaxa,
en cuanto el cielo pudo de bien comunicar al suelo.
¿Qué buscas entre el áspero ruïdo del cóncavo metal,
que, el aire hiriendo, 2455
no ha de llevar a tu sabroso oído de Apolo el son,
mas el de Marte horrendo?

ARLAXA

El tantarán del atabal herido,
el bullicio de guerra y
el estruendo de gruesa y disparada artillería 2460
es para mí suave melodía.
Cuanto más, que yo vengo a ser testigo
de tus raras hazañas y excelentes,
y a servirte estos dos truje conmigo,
que cuanto son gallardos son valientes. 2465

AZAN

De agradecer tanta merced me obligo
cuando corran los tiempos diferentes de aquéstos,
porque el fruto de la guerra
en la paz felicísima se encierra.

Entra ROAMA, moro,
con un cristiano galán atadas las manos.

ROAMA

El bergantín que de la Vez se llama 2470
cautivaron anoche tus fragatas;
y éste, que es un don Juan de Valderrama, venía en él.

AZAN

¿Por qué no le desatas?

Como entra el cautivo, se cubre
MARGARITA el rostro con un velo.

ALABEZ

¿Cómo sabes su nombre tú, Roama?

ROAMA

El me lo ha dicho así.

AZAN

Pues mal le tratas; 2475
si es caballero, suéltale las manos.

D. JUAN

¿Qué es lo que veo, cielos soberanos?

Mira a DON FERNANDO.

AZAN

¿De qué tierra eres, cristiano?

D. JUAN

De Jerez de la Frontera.


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