El general Don Pedro Santana: 13

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XIII[editar]

Cuatro palabras y concluyamos: es un tributo de admiración que nos obliga a rendir nuestra gratitud como hijo que nos consideramos de la noble nación en cuyas páginas de gloria nos hemos inspirado; como a jóvenes que tenemos identificados nuestros destinos con los de la hermosa Española y por cuya prosperidad y bienestar no cesamos de hacer constantes votos.

—Si la fortuna, la casualidad o los negocios os llevaran un día a Santo Domingo y vieseis en una habitación modesta pero de severo y grave aspecto a un hombre de elevada estatura y formas atléticas, de mirada sutil, viva y penetrante cuyo brillo revela la chispa del genio; a un hombre que reúne a una sencillez extremada cierta penetración y vivacidad extraordinarias, que os examina con natural avidez de pies a cabeza como deseando penetrar en vuestro interior y sorprender vuestro pensamiento; si os paráis a examinar un instante su frente surcada por ligeras arrugas, coronada de precoces y espesas canas y que, ora la levanta erguida con ademán altivo, ora la mueve en torno suyo a derecha e izquierda como procurando indagar y analizar cuanto le rodea; si viereis, por último, una figura llena de animación y de valor, de sencillez y de franqueza, verdadero tipo de grandeza y caballerosidad españolas, no preguntéis quien es: es el modesto héroe de las Carreras, el vencedor de Haití, el gran iniciador de la anexión de Santo Domingo a su antigua Metrópoli, el poderoso y noble instrumento de que se ha valido la Providencia para realizar uno de sus mas altos designios; es el ardiente español, esa ilustre celebridad que hoy llena el mundo bajo el nombre del general Santana y que añadirá una página de gloria a las muchas que ya atesora la historia de la gran nación Española.



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